LA BOMBILLA. En abril de 1879, Edison abordó las investigaciones sobre la luz eléctrica. La competencia era muy enconada y varios laboratorios habían patentado ya sus lámparas. El problema consistía en encontrar un material capaz de mantener una bombilla encendida largo tiempo. Después de probar diversos elementos con resultados negativos, Edison encontró por fin el filamento de bambú carbonizado. Inmediatamente adquirió grandes cantidades de bambú y, haciendo gala de su pragmatismo, instaló un taller para fabricar él mismo las bombillas. Luego, para demostrar que el alumbrado eléctrico era más económico que el de gas, empezó a vender sus lámparas a cuarenta centavos, aunque a él fabricarlas le costase más de un dólar; su objetivo era hacer que aumentase la demanda para poder producirlas en grandes cantidades y rebajar los costes por unidad. En poco tiempo consiguió que cada bombilla le costase treinta y siete centavos: el negocio empezó a marchar como la seda. En la imagen, a la izquierda, dibujo de la célebre patente nº 223.898. A la derecha, una de las primeras bombillas producidas, utilitzada en una demostración en el laboratorio de Menlo Park, durante las navidades de 1879.
EL FONOGRAFO
El fonógrafo fue uno de los primeros aparatos inventados para el registro y reproducción del sonido. Elaborado en 1877 por Edison, está constituido por un cilindro de metal recubierto por papel de estaño, sobre el cual se apoya una sutil punta de acero colocada en el centro del diafragma. Si se habla delante del diafragma, la energía sonora de la voz la hace vibrar y transmite las vibraciones a una aguja de acero. La aguja traza sobre el estaño un surco continuo helicoidal, que contiene todos los caracteres distintivos del sonido inicialmente producido delante del diafragma: la intensidad se refleja en la profundidad del surco, la altura en el número de incisiones por unidad de longitud y el timbre en la forma del surco. Las grabaciones del cilindro, puesto en movimiento de la forma adecuada una vez terminado el registro, inducen vibraciones sobre la aguja que, a su vez, las transmite al diafragma reproduciendo el sonido registrado. En la imagen, uno de los fonógrafos portátiles producidos por Edison.
Inspiracion-Transpiracion
Su principal virtud era sin duda su extraordinaria capacidad de trabajo. "El secreto consiste en trabajar de firme", solía decir. "El genio es un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración" es otra de sus frases célebres. Cualquier detalle en el curso de sus investigaciones le hacía vislumbrar la posibilidad de un nuevo hallazgo. Para él no contaban las horas; era muy exigente con su personal y le gustaba que trabajase a destajo, con lo que los resultados eran frecuentemente positivos. Pero incluso tras sus primeros éxitos continuó trabajando con el mismo ardor de siempre. Todos sus inventos eran patentados y explotados de inmediato, y no tardaban en producir beneficios sustanciosos, pero sólo el trabajo parecía interesarle y mantenerlo en forma. Su única preocupación en materia de salud consistía en no ganar peso. Era irregular en sus comidas, se acostaba tarde y se levantaba temprano, nunca hizo deporte de ninguna clase y a menudo mascaba tabaco. La imagen le muestra nada inactivo en su despacho, en una instantánea de 1914.
ADIOS
EL FONOGRAFO
El fonógrafo fue uno de los primeros aparatos inventados para el registro y reproducción del sonido. Elaborado en 1877 por Edison, está constituido por un cilindro de metal recubierto por papel de estaño, sobre el cual se apoya una sutil punta de acero colocada en el centro del diafragma. Si se habla delante del diafragma, la energía sonora de la voz la hace vibrar y transmite las vibraciones a una aguja de acero. La aguja traza sobre el estaño un surco continuo helicoidal, que contiene todos los caracteres distintivos del sonido inicialmente producido delante del diafragma: la intensidad se refleja en la profundidad del surco, la altura en el número de incisiones por unidad de longitud y el timbre en la forma del surco. Las grabaciones del cilindro, puesto en movimiento de la forma adecuada una vez terminado el registro, inducen vibraciones sobre la aguja que, a su vez, las transmite al diafragma reproduciendo el sonido registrado. En la imagen, uno de los fonógrafos portátiles producidos por Edison.
Inspiracion-Transpiracion
Su principal virtud era sin duda su extraordinaria capacidad de trabajo. "El secreto consiste en trabajar de firme", solía decir. "El genio es un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración" es otra de sus frases célebres. Cualquier detalle en el curso de sus investigaciones le hacía vislumbrar la posibilidad de un nuevo hallazgo. Para él no contaban las horas; era muy exigente con su personal y le gustaba que trabajase a destajo, con lo que los resultados eran frecuentemente positivos. Pero incluso tras sus primeros éxitos continuó trabajando con el mismo ardor de siempre. Todos sus inventos eran patentados y explotados de inmediato, y no tardaban en producir beneficios sustanciosos, pero sólo el trabajo parecía interesarle y mantenerlo en forma. Su única preocupación en materia de salud consistía en no ganar peso. Era irregular en sus comidas, se acostaba tarde y se levantaba temprano, nunca hizo deporte de ninguna clase y a menudo mascaba tabaco. La imagen le muestra nada inactivo en su despacho, en una instantánea de 1914.
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