El periodismo militante o kirchnerista trasciende, por suerte, el patrullaje y las chicanas de 6.7.8, que comenzó siendo un programa de análisis crítico de los contenidos de los medios de comunicación, pero se ha convertido en una tira casi cómica donde, salvo algunas excepciones, panelistas e invitados se esfuerzan en el ataque a todos los que no piensan como ellos.
Debe ser un esfuerzo bien remunerado, con dinero público, es decir de todos y todas, porque apelan a toda tipo de mañas que, por suerte, no son compartidas en el universo del periodismo militante.
El jueves recibí un llamado en el cual uno de los editores de la agencia Paco Urondo me aclaró que en 6.7.8 de la noche anterior habían seleccionado “con mala leche” un tramo de la entrevista radial que me habían hecho para, lógicamente, utilizarlo en mi contra. “Eso es responsabilidad de ellos”, me aclaró, por si hiciera falta.
Los periodistas de La Paco Urondo me hicieron un buen reportaje como también colegas de otras radios afines al “modelo”, como Cooperativa; tengo fuertes diferencias con ellos no sólo sobre el Gobierno sino también acerca de nuestra profesión, pero hacen periodismo; es decir, preguntan y repreguntan, pero sobre todo leen lo que escriben sus entrevistados.
No había visto el programa de 6.7.8, pero encontré algunos fragmentos en la web. Más de lo mismo para atacar mi último libro Disposición Final, la confesión de Videla sobre los desaparecidos. A algunos puede resultar curioso que critiquen tanto un libro que admiten que no han leído ni leerán jamás, pero así son ellos.
Debe ser el quinto programa que me dedican en el último mes y medio. Como sus argumentos lucen cada vez más desteñidos, supongo que terminarán invitándome al programa. Espero que tomen coraje y lo hagan. Pueden invitar también a Osvaldo Quiroga para que les ayude, ahora que este colega se ha convertido de antiperonista y antikirchnerista en progresista K y defensor de los derechos humanos.
Una voltereta similar a la de Orlando Barone, otro ex “gorila” que es el ícono de ese programa. Quiroga y Barone, estrellas del periodismo progresista. Ver para creer. Surrealismo K.
Debe ser un esfuerzo bien remunerado, con dinero público, es decir de todos y todas, porque apelan a toda tipo de mañas que, por suerte, no son compartidas en el universo del periodismo militante.
El jueves recibí un llamado en el cual uno de los editores de la agencia Paco Urondo me aclaró que en 6.7.8 de la noche anterior habían seleccionado “con mala leche” un tramo de la entrevista radial que me habían hecho para, lógicamente, utilizarlo en mi contra. “Eso es responsabilidad de ellos”, me aclaró, por si hiciera falta.
Los periodistas de La Paco Urondo me hicieron un buen reportaje como también colegas de otras radios afines al “modelo”, como Cooperativa; tengo fuertes diferencias con ellos no sólo sobre el Gobierno sino también acerca de nuestra profesión, pero hacen periodismo; es decir, preguntan y repreguntan, pero sobre todo leen lo que escriben sus entrevistados.
No había visto el programa de 6.7.8, pero encontré algunos fragmentos en la web. Más de lo mismo para atacar mi último libro Disposición Final, la confesión de Videla sobre los desaparecidos. A algunos puede resultar curioso que critiquen tanto un libro que admiten que no han leído ni leerán jamás, pero así son ellos.
Debe ser el quinto programa que me dedican en el último mes y medio. Como sus argumentos lucen cada vez más desteñidos, supongo que terminarán invitándome al programa. Espero que tomen coraje y lo hagan. Pueden invitar también a Osvaldo Quiroga para que les ayude, ahora que este colega se ha convertido de antiperonista y antikirchnerista en progresista K y defensor de los derechos humanos.
Una voltereta similar a la de Orlando Barone, otro ex “gorila” que es el ícono de ese programa. Quiroga y Barone, estrellas del periodismo progresista. Ver para creer. Surrealismo K.