La isla del tesoro
de Robert Louis Stevenson
En el año 1883 salió la primera edición de La isla del tesoro,
una novela de aventuras de piratas que se ha convertido
en un clásico de clásicos desde sus inicios.
No fue la primera novela, ni tampoco la última
que tocara el tema de la piratería,
sin embargo, lejos está de ser "una historia más".
Tal es la repercusión que tuvo
que se han hecho a partir de la misma varias versiones
en cine, series, historietas e incluso video-juegos.
Con un lenguaje sencillo
(salvo por los tecnicismos propios de la gente de mar,
por lo que recomiendo tener un diccionario cerca por las dudas,
y si es ilustrado mejor!!)
y un ritmo dinámico, Stevenson crea una historia
protagonizada y relatada por un niño llamado Jim Hawkins.
El sábado 13 de noviembre de 2010, Google colocó
la imagen que antecede a estas líneas en su pantalla principal
a modo de homenaje al nacimiento de Stevenson en el año 1850.
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El señor Trelawney se alojaba en una posada próxima a las dársenas, a fin de vigilar los trabajos de la goleta. Hacia allá tuvimos que dirigirnos ahora, y en nuestro camino, para gran alegría mía, cruzamos ante los muelles donde había una gran multitud de barcos de todos los tamaños, aparejos y nacionalidades. En uno, los marineros cantaban mientras trabajaban; en otro, había hombres arriba, muy por encima de mi cabeza, colgados de unas cuerdas que no parecían más gruesas que los hilos de una araña. Aunque yo había vivido junto a la costa toda mi vida, me pareció que jamás había estado tan cerca del mar como en aquel momento. El olor a alquitrán y a sal eran algo nuevo para mí. Vi, además, a muchos marineros viejos, con aros en las orejas, patillas rizadas. y coletas embreadas, con el andar contoneante, torpe propio de la gente de mar; y si hubiese visto a otros tantos reyes o arzobispos, no me habría sentido más dichoso.
Y yo iba a navegar también; a navegar en una goleta, con un contramaestre que tocaba el pito, y marineros con coleta que irían cantando; iba a navegar, rumbo a una isla desconocida, en busca de tesoros enterrados!
Aún seguía yo sumido en este sueño delicioso, cuando de pronto llegamos frente a una gran posada, y nos encontramos con el squire Trelawney, enteramente vestido como un oficial, de recio paño azul, que salía por la puerta con una sonrisa en la cara, y una asombrosa imitación de la forma de andar marinera.
—¡Ya estáis aquí! -exciamó el doctor llegó anoche de Londres. ¡Bravo! La dotación del barco está completa.
—Ah, señorl exclamé yo—, ¿cuándo zarparemos?
—¿Cuándo? -dijo él— ¡Zarparemos mañana!
Dedicado para Romee20,
por su afición a las historias de piratas.
Esta obra también posee un gran valor afectivo para mí,
aún recuerdo cuando mi madre me ayudaba a leerla en los comienzos de la escuela primaria...
Era una edición con dibujos (muy importantes, porque hacen más llevadera la lectura
y también ayudan a fijar el texto a una imagen)... lástima que a pesar de que
intenté encontrarla por distintas librerías nunca encontré una igual...
Sólo textos... igual, no pierdo las esperanzas...
Mi recomendación: léanla!
¡Es un verdadero tesoro literario!