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Los textos en azul son de Federico W.
Nietzsche
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Las fuentes las indicaré al final.
Comienza el post.
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Comienza el post.
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Por sugerencia del amigo @EdwardElric16xDxD ahí va una musiquita de un tal Richard Strauss para que la contemplación de las pinturas resulte aún más penosa si cabe.
Richard Strauss - Also sprach Zarathustra, Op. 30
Lena Hades es una pintora y escritora rusa, nacida en 1959, que entre su producción artística incluye varias pinturas e ilustraciones inspiradas en la obra filosófica de Friedrich
Nietzsche
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Aquí vienen unos cuantos cuadros de su ciclo Así habló Zaratustra (ciclo que parece incluir más de 30 representaciones pictóricas).
Aquí vienen unos cuantos cuadros de su ciclo Así habló Zaratustra (ciclo que parece incluir más de 30 representaciones pictóricas).
LENA HADES. Herde (Rebaño), 1996. 80 x 100 cm, Óleo sobre lienzo.
¡Ningún pastor y un solo rebaño! Todos quieren lo mismo, todos son iguales: quien tiene sentimientos distintos marcha voluntariamente al manicomio.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, Prólogo § 5.
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LENA HADES. Zeugen (Testigos), 1996. 80 x 100 cm, Óleo sobre lienzo.
Invitáis a un testigo cuando queréis hablar bien de vosotros mismos; y una vez que lo habéis inducido a pensar bien de vosotros también vosotros mismos pensáis bien de vosotros.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte I: Del amor al prójimo.
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LENA HADES. Gedachte Gedanken (Pensamientos pensados), 1996. 80 x 100 cm. Óleo sobre lienzo.
Semejantes a quienes se paran en la calle y miran boquiabiertos a la gente que pasa: así aguardan también ellos y miran boquiabiertos a los pensamientos que otros han pensado.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte II: De los doctos
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LENA HADES. Sumpfe (Pantano), 1996. 80 x 100 cm. Óleo sobre lienzo.
Y también hay quienes se sientan en su charca y hablan así desde el cañaveral: "Virtud – es sentarse en silencio en la charca."
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte II: De los virtuosos
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LENA HADES. Muedigkeit (Cansancio), 1995. 70 x 90 cm, Óleo sobre lienzo.
Ahí están los tuberculosos del alma: apenas han nacido y ya han comenzado a morir, y anhelan doctrinas de fatiga y de renuncia.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte I: De los predicadores de la muerte
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LENA HADES. Strohhalm (Pajilla), 1996. 100 x 100cm, óleo sobre lienzo.
De la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Moscú.
De la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Moscú.
O: extienden la mano hacia las confituras y, al hacerlo, se burlan de su niñería: penden de esa caña de paja que es su vida y se burlan de seguir todavía pendientes de una caña de paja.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte I: De los predicadores de la muerte
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LENA HADES. Affen (Monos), 1996, 80 x 100 cm, Óleo sobre lienzo.
¡Vedlos trepar, esos ágiles monos! Trepan unos por encima de otros, y así se arrastran al fango y a la profundidad.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte I: Del nuevo ídolo
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LENA HADES. Lobpreisungen der Tugend (Alabanzas de la virtud).
1996, 80 x 100 cm. Óleo sobre Lienzo.
1996, 80 x 100 cm. Óleo sobre Lienzo.
Sus rodillas adoran siempre, y sus manos son alabanzas de la virtud, pero su corazón nada sabe de ello.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte II: De los virtuosos
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LENA HADES. Mumien (Momias), 1997. 90 x 110 cm. Óleo sobre lienzo.
De momias se enamoran unos, otros, de fantasmas; y ambos son igualmente enemigos de toda carne y de toda sangre – ¡oh, cómo repugnan ambos a mi gusto! Pues yo amo la sangre.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte III: Del espíritu de la pesadez, § 2
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LENA HADES. Throne (Trono). 1996, 80 x 100 cm. Óleo sobre lienzo.
De la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Moscú.
De la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Moscú.
Todos quieren llegar al trono: su demencia consiste en creer – ¡que la felicidad se sienta en el trono! Con frecuencia es el fango el que se sienta en el trono – y también a menudo el trono se sienta en el fango.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte I: Del nuevo ídolo
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LENA HADES. Markt (Mercado), 1996, 100 x 100 cm, Óleo sobre lienzo.
Donde acaba la soledad, allí comienza el mercado; y donde comienza el mercado, allí comienzan también el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte I: De las moscas del mercado
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LENA HADES. Incipit Zarathustra. 1997, 120 x 170 cm. Óleo sobre lienzo, collage.
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LENA HADES. Fuerfluesse (Ríos de fuego), 1997.
Óleo sobre lienzo, 137 X 177 cm. Colección privada.
Óleo sobre lienzo, 137 X 177 cm. Colección privada.
Si alguna vez jugué a los dados con los dioses sobre la divina mesa de la tierra, de tal manera que la tierra tembló y se resquebrajó y arrojó resoplando ríos de fuego…
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte III: Los siete sellos (O: La canción Sí y Amén), § 3
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LENA HADES. Zarathustra und Zwerg (Zaratustra y el enano), 1997. Óleo sobre lienzo, 137 x 177 cm.
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LENA HADES. Adler und Schlange (Águila y serpiente), 1997.
Óleo sobre lienzo, 137 x 177 cm.
Óleo sobre lienzo, 137 x 177 cm.
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LENA HADES. Dionysos. 1997. Óleo sobre lienzo, 137 x 177 cm.
Yo os digo: es preciso tener todavía caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina. Yo os digo: vosotros tenéis todavía caos dentro de vosotros.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, prólogo, § 4
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La canción de la noche.
Es de noche: a esta hora hablan más fuerte todos los manantiales. Y también mi alma es un manantial. Es de noche: sólo ahora se despiertan todas las canciones de los amantes. Y también mi alma es la canción de un amante. Hay en mí algo insatisfecho, algo insaciable, que quiere hablar. Hay en mí un ansia de amor, que habla asimismo el lenguaje del amor.
Luz soy: ¡Ay, si fuera noche! Mas esa es mi soledad, estar circundado de luz. ¡Ay, si yo fuera noche y oscuridad! ¡Cómo iba a sorber de los pechos de la luz! ¡Aun a vosotras os bendecería, pequeñas estrellas centelleantes, luciérnagas del cielo! Vuestros regalos de luz me darían la dicha. Pero yo vivo en mi propia luz, yo reabsorbo en mí las llamas que de mí brotan. Desconozco la felicidad del que recibe; con frecuencia he soñado que el robar debe ser más deleitoso que el aceptar.
En eso está mi pobreza: mi mano nunca descansa de dar. Esta es mi envidia: ver ojos que aguardan con avidez y noches en vela de anhelo. ¡Malaventurados los que dais! ¡Oh, eclipses de mi sol! ¡Oh, anhelo de anhelar! ¡Oh, hambre devoradora dentro de la hartura! Ellos toman de mí: ¿pero toco yo siquiera su alma? Entre el dar y el aceptar media un abismo: el abismo más pequeño es el más difícil de salvar.
De mi belleza brota un hambre: yo quisiera dañar a aquellos a quienes ilumino, y robar a aquellos a quienes colmo de regalos. ¡Tanta es mi hambre de maldad! Retirar la mano cuando ya otra mano se extiende hacia ella; vacilar como la cascada antes de despeñarse – ¡Tanta es mi hambre de maldad! Tal venganza se imagina mi plenitud; tal maldad incuba mi soledad.
¡Mi gozo de dar murió a fuerza de dar, mi virtud se cansó de sí misma por su misma exuberancia! Quien siempre regala, expuesto está a perder el pudor; a quien siempre distribuye, la mano y el corazón se le encallecen de tanto repartir. Mis ojos no se inundan ya de lágrimas ante la vergüenza de los que piden; mi mano se ha endurecido, ya no siente el temblor de las manos ya llenas. ¿Adónde fueron las lágrimas de mis ojos y la gala de mi corazón? ¡Oh, soledad de los generosos! ¡Oh, silencio de los que brillan!
Muchos soles giran en los espacios vacíos. A todo lo que es oscuro le hablan con su luz, -para mí callan. ¡Ay, así es la enemistad de la luz contra lo que brilla: despiadada sigue su camino! Injusto en lo más hondo de su corazón contra cuanto brilla: frío para con los soles: así caminan todos los soles. Semejantes a huracanes, vuelan los soles por sus órbitas.
Siguen en su voluntad inexorable: ésa es su frialdad. ¡Ay, sólo vosotros, los oscuros y nocturnos, extraéis calor de lo que brilla, solamente vosotros bebéis la leche y consuelo de las ubres de la luz! ¡Ay, hielo que me rodea, hielo abraza mi mano¡ ¡Ay, en mí hay sed, que desfallece por vuestra sed! Es de noche: ¡ay, que yo tenga que ser luz! ¡Y sed de lo nocturno! ¡Y soledad!
Es de noche: a esta hora brota de mí mi deseo, cual una fuente. – Hablar es lo que deseo. Es de noche: a esta hora hablan más fuerte todos los manantiales. Y también mi alma es una fuente saltarina. Es de noche: a esta hora despiertan las canciones de los amantes, y también mi alma es la canción de un amante.
Es de noche: a esta hora hablan más fuerte todos los manantiales. Y también mi alma es un manantial. Es de noche: sólo ahora se despiertan todas las canciones de los amantes. Y también mi alma es la canción de un amante. Hay en mí algo insatisfecho, algo insaciable, que quiere hablar. Hay en mí un ansia de amor, que habla asimismo el lenguaje del amor.
Luz soy: ¡Ay, si fuera noche! Mas esa es mi soledad, estar circundado de luz. ¡Ay, si yo fuera noche y oscuridad! ¡Cómo iba a sorber de los pechos de la luz! ¡Aun a vosotras os bendecería, pequeñas estrellas centelleantes, luciérnagas del cielo! Vuestros regalos de luz me darían la dicha. Pero yo vivo en mi propia luz, yo reabsorbo en mí las llamas que de mí brotan. Desconozco la felicidad del que recibe; con frecuencia he soñado que el robar debe ser más deleitoso que el aceptar.
En eso está mi pobreza: mi mano nunca descansa de dar. Esta es mi envidia: ver ojos que aguardan con avidez y noches en vela de anhelo. ¡Malaventurados los que dais! ¡Oh, eclipses de mi sol! ¡Oh, anhelo de anhelar! ¡Oh, hambre devoradora dentro de la hartura! Ellos toman de mí: ¿pero toco yo siquiera su alma? Entre el dar y el aceptar media un abismo: el abismo más pequeño es el más difícil de salvar.
De mi belleza brota un hambre: yo quisiera dañar a aquellos a quienes ilumino, y robar a aquellos a quienes colmo de regalos. ¡Tanta es mi hambre de maldad! Retirar la mano cuando ya otra mano se extiende hacia ella; vacilar como la cascada antes de despeñarse – ¡Tanta es mi hambre de maldad! Tal venganza se imagina mi plenitud; tal maldad incuba mi soledad.
¡Mi gozo de dar murió a fuerza de dar, mi virtud se cansó de sí misma por su misma exuberancia! Quien siempre regala, expuesto está a perder el pudor; a quien siempre distribuye, la mano y el corazón se le encallecen de tanto repartir. Mis ojos no se inundan ya de lágrimas ante la vergüenza de los que piden; mi mano se ha endurecido, ya no siente el temblor de las manos ya llenas. ¿Adónde fueron las lágrimas de mis ojos y la gala de mi corazón? ¡Oh, soledad de los generosos! ¡Oh, silencio de los que brillan!
Muchos soles giran en los espacios vacíos. A todo lo que es oscuro le hablan con su luz, -para mí callan. ¡Ay, así es la enemistad de la luz contra lo que brilla: despiadada sigue su camino! Injusto en lo más hondo de su corazón contra cuanto brilla: frío para con los soles: así caminan todos los soles. Semejantes a huracanes, vuelan los soles por sus órbitas.
Siguen en su voluntad inexorable: ésa es su frialdad. ¡Ay, sólo vosotros, los oscuros y nocturnos, extraéis calor de lo que brilla, solamente vosotros bebéis la leche y consuelo de las ubres de la luz! ¡Ay, hielo que me rodea, hielo abraza mi mano¡ ¡Ay, en mí hay sed, que desfallece por vuestra sed! Es de noche: ¡ay, que yo tenga que ser luz! ¡Y sed de lo nocturno! ¡Y soledad!
Es de noche: a esta hora brota de mí mi deseo, cual una fuente. – Hablar es lo que deseo. Es de noche: a esta hora hablan más fuerte todos los manantiales. Y también mi alma es una fuente saltarina. Es de noche: a esta hora despiertan las canciones de los amantes, y también mi alma es la canción de un amante.
Friedrich
Nietzsche
, Así habló Zarathustra
Nota: Títulos anteriores previstos por Nietzsche para este apartado fueron: Luz soy yo y La canción de la soledad. El propio Nietzsche hace en Ecce homo interesantes consideraciones sobre este poema. Le llama "el inmortal lamento de estar condenado, por la sobreabundancia de luz y poder, por la propia naturaleza solar, a no amar". Y después de transcribirlo íntegramente añade: "Nada igual se ha compuesto nunca, ni sentido nunca, ni sufrido nunca, así sufre un Dios, un Dionisio. La respuesta a este ditirambo del aislamiento solar en la luz sería Ariadna… ¡Quién sabe, excepto yo, qué es Ariadna!…" . Véase Ecce homo.
Nota: Títulos anteriores previstos por Nietzsche para este apartado fueron: Luz soy yo y La canción de la soledad. El propio Nietzsche hace en Ecce homo interesantes consideraciones sobre este poema. Le llama "el inmortal lamento de estar condenado, por la sobreabundancia de luz y poder, por la propia naturaleza solar, a no amar". Y después de transcribirlo íntegramente añade: "Nada igual se ha compuesto nunca, ni sentido nunca, ni sufrido nunca, así sufre un Dios, un Dionisio. La respuesta a este ditirambo del aislamiento solar en la luz sería Ariadna… ¡Quién sabe, excepto yo, qué es Ariadna!…" . Véase Ecce homo.
Nota 2: A estas alturas de la peli lo que sí sabemos todos es qué es Dionysos y qué celebraban los griegos en la tragedia ática.
A propósito: ¿Quién, qué y cómo liquidó la tragedia clásica...?
A propósito: ¿Quién, qué y cómo liquidó la tragedia clásica...?
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LENA HADES. Casas. 1997. Óleo sobre lienzo, 90 x 110 cm. Colección privada.
El amarillo intenso y el rojo ardiente: eso es lo que mi gusto quiere, – él mezcla sangre con todos los colores. Mas quien blanquea su casa me delata un alma blanqueada
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte III: Del espíritu de la pesadez, § 2
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LENA HADES. Sandkörnchen (Granos de arena). 1996. Óleo sobre Lienzo. Colección privada.
Redondos, justos y bondadosos son unos con otros, así como son redondos, justos y bondadosos los granitos de arena con los granitos de arena.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte III: De la virtud empequeñecedora, § 2
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LENA HADES. Staat (Estado), 1996. Pintura al óleo, collage, red. Fragmento de la pintura.
Estado llamo yo al lugar donde todos, buenos y malos, son bebedores de venenos: Estado, al lugar en que todos, buenos y malos, se pierden a sí mismos: Estado, al lugar donde el lento suicidio de todos – se llama "la vida"
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte I: Del nuevo ídolo
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LENA HADES. Blindheit (Ceguera), 1996.
Óleo sobre lienzo, 90 x 110 cm.
Óleo sobre lienzo, 90 x 110 cm.
Y la ceguera del ciego y su buscar y tantear deben seguir dando testimonio del poder del sol al que miró – ¿sabíais ya esto?
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte II: De los sabios famosos
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LENA HADES. Krank sind sie immer (enfermos están siempre). 1996. Óleo sobre lienzo, collage. 80 x 100 cm.
¡Ved, pues, a esos superfluos! Enfermos están siempre, vomitan su bilis y lo llaman periódico. Se devoran unos a otros y ni siquiera pueden digerirse.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte I: Del nuevo ídolo
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LENA HADES. Ihr seid keine adler… (No sois águilas…). 1996. Óleo sobre lienzo, 90 x 110 cm.
No sois águilas: por ello no habéis experimentado tampoco la felicidad que hay en el terror del espíritu. Y quien no es pájaro no debe hacer su nido sobre abismos.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte II: De los sabios famosos
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LENA HADES. Mit angelruten an suempfen (Con cañas de pescar en pantano). 1996. Pintura al óleo, 100 x 100 cm.
O se sientan durante el día, con cañas de pescar, junto a ciénagas, y con ello se creen profundos; ¡mas a quien pesca allí donde no hay peces, yo ni siquiera lo llamo superficial!
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte III: De los apóstatas, § 2
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LENA HADES. Schreibe mit blut… (Escribe con sangre…), 1996.
Óleo sobre lienzo, 80 x 100 cm.
Óleo sobre lienzo, 80 x 100 cm.
De todo lo escrito yo amo sólo aquello que alguien escribe con su sangre. Escribe tú con sangre: y te darás cuenta de que la sangre es espíritu.
F.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra, parte I: Del leer y el escribir
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He aquí otros trabajos sobre papel de
Lena Hades
, basados en las metáforas nietzscheanas de Also sprach Zarathustra:
LENA HADES. Kind mit Spiegel (Niño con espejo). 2003, 53 x 76 cm. Colección privada.
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LENA HADES. Kinder am See (Niños en el mar). 2001, 54 x 83 cm. Colección privada.
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LENA HADES. Löwen und Tauben (León y palomas). 2001, 55 X 83 cm. Colección privada.
Nota: el León, la Paloma, el Águila y la Serpiente son los emblemas de Zaratustra.
Nota 2: No se pierdan, por favor, la riqueza simbólica de la obra: el León ha roto las tablas viejas, ha vencido al Tú debes, la vieja Ley, al Zaratustra/Zoroastro histórico y su error descomunal: el concepto de la moral como "esencia" del mundo, y se ha otorgado a sí mismo la libertad para crear sus propios nuevos valores.
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LENA HADES. Diamanten und Kohle (Diamante y carbón). 2004, 54 x 76 cm. Colección privada.
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LENA HADES. Retrato de Friedrich
Nietzsche
(1999). 39,5 x 50 cm. Témpera sobre madera.
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Fuentes:
Un vídeo que recomiendo:
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Y otro:
Y un sitio imperdible:
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ANEXO I
De las tres transformaciones
Tres transformaciones del espíritu os menciono: cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño.
Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, paciente, en el que habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las más pesadas de todas.
-¿Qué es pesado? así pregunta el espíritu paciente, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que se le cargue bien.
-¿Qué es lo más pesado héroes? así pregunta el espíritu paciente, -para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije.
¿Acaso no es: humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse de la propia sabiduría?
¿O acaso es: apartarnos de nuestra causa cuando ella celebra su victoria? ¿Subir a altas montañas para tentar al tentador ?
¿O acaso es: alimentares de las bellotas y de la hierba del conocimiento y sufrir hambre en el alma por amor a la verdad?
¿O acaso es: estar enfermo y enviar a paseo a los consoladores, y hacer amistad con sordos, que nunca oyen lo que tú quieres?
¿O acaso es: sumergirse en agua sucia cuando ella es el agua de la verdad, y no apartar de sí las frías ranas y los calientes sapos?
¿O acaso es: amar a quienes nos desprecian y tender la mano al fantasma cuando quiere causarnos miedo?
Con todas estas cosas, las más pesadas de todas, carga el espíritu paciente: semejante al camello que corre al desierto con su carga, así corre él a su desierto.
Pero en lo más solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se transforma aquí el espíritu, quiere conquistar su libertad como se conquista una presa, y ser señor en su propio desierto.
Aquí busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, con el gran dragón quiere pelear para conseguir la victoria.
¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios?
“Tú debes” se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice “yo quiero”.
“Tú debes” le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada una de sus escamas brilla áureamente el “¡Tú debes!”.
Valores milenarios brillan en esas escamas, y el más poderoso de todos los dragones habla así: “todos los valores de las cosas -brillan en mí”.
“Todos los valores han sido ya creados, y yo soy -todos los valores creados. ¡En verdad, no debe seguir habiendo ningún 'Yo quiero!'”. Así habla el dragón.
Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa?
Crear valores nuevos -tampoco el león es aún capaz de hacerlo: mas crearse libertad para un nuevo crear - eso sí es capaz de hacerlo el poder del león.
Crearse libertad y un NO santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es preciso el león.
Tomarse el derecho de nuevos valores -ese es el tomar más horrible para un espíritu paciente y respetuoso. En verdad, eso es para él robar, y cosa propia de un animal de rapiña.
En otro tiempo el espíritu amó el “tú debes” como su cosa más santa: ahora tiene que encontrar ilusión y capricho incluso en lo más santo, de modo que robe el quedar libre de su amor: para ese robo se precisa el león.
Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?
Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir SÍ.
Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo.
Tres transformaciones del espíritu os he mencionado: cómo el espíritu se convirtió en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. --
Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, paciente, en el que habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las más pesadas de todas.
-¿Qué es pesado? así pregunta el espíritu paciente, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que se le cargue bien.
-¿Qué es lo más pesado héroes? así pregunta el espíritu paciente, -para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije.
¿Acaso no es: humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse de la propia sabiduría?
¿O acaso es: apartarnos de nuestra causa cuando ella celebra su victoria? ¿Subir a altas montañas para tentar al tentador ?
¿O acaso es: alimentares de las bellotas y de la hierba del conocimiento y sufrir hambre en el alma por amor a la verdad?
¿O acaso es: estar enfermo y enviar a paseo a los consoladores, y hacer amistad con sordos, que nunca oyen lo que tú quieres?
¿O acaso es: sumergirse en agua sucia cuando ella es el agua de la verdad, y no apartar de sí las frías ranas y los calientes sapos?
¿O acaso es: amar a quienes nos desprecian y tender la mano al fantasma cuando quiere causarnos miedo?
Con todas estas cosas, las más pesadas de todas, carga el espíritu paciente: semejante al camello que corre al desierto con su carga, así corre él a su desierto.
Pero en lo más solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se transforma aquí el espíritu, quiere conquistar su libertad como se conquista una presa, y ser señor en su propio desierto.
Aquí busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, con el gran dragón quiere pelear para conseguir la victoria.
¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios?
“Tú debes” se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice “yo quiero”.
“Tú debes” le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada una de sus escamas brilla áureamente el “¡Tú debes!”.
Valores milenarios brillan en esas escamas, y el más poderoso de todos los dragones habla así: “todos los valores de las cosas -brillan en mí”.
“Todos los valores han sido ya creados, y yo soy -todos los valores creados. ¡En verdad, no debe seguir habiendo ningún 'Yo quiero!'”. Así habla el dragón.
Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa?
Crear valores nuevos -tampoco el león es aún capaz de hacerlo: mas crearse libertad para un nuevo crear - eso sí es capaz de hacerlo el poder del león.
Crearse libertad y un NO santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es preciso el león.
Tomarse el derecho de nuevos valores -ese es el tomar más horrible para un espíritu paciente y respetuoso. En verdad, eso es para él robar, y cosa propia de un animal de rapiña.
En otro tiempo el espíritu amó el “tú debes” como su cosa más santa: ahora tiene que encontrar ilusión y capricho incluso en lo más santo, de modo que robe el quedar libre de su amor: para ese robo se precisa el león.
Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?
Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir SÍ.
Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo.
Tres transformaciones del espíritu os he mencionado: cómo el espíritu se convirtió en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. --
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ANEXO II
El peso más pesado
¿Qué ocurriría si, un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijera:
“Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo.
¡El eterno reloj de arena de la existencia es dado la vuelta una y otra vez -¡y a la par suya tú, polvito del polvo!" -¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así te habló? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: “¡Tu eres un dios y jamás oí nada más divino!"
Si esa noción llegara a dominarte, te transformaría y tal vez te aplastaría tal y como eres
¡la pregunta ante todas las cosas: -“¿Quieres esto otra vez e innumerables veces más?” pesaría como el peso más pesado sobre todos tus actos!
Oh ¡Cómo necesitarías amarte a ti mismo y a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna confirmación, este sello!
“Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo.
¡El eterno reloj de arena de la existencia es dado la vuelta una y otra vez -¡y a la par suya tú, polvito del polvo!" -¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así te habló? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: “¡Tu eres un dios y jamás oí nada más divino!"
Si esa noción llegara a dominarte, te transformaría y tal vez te aplastaría tal y como eres
¡la pregunta ante todas las cosas: -“¿Quieres esto otra vez e innumerables veces más?” pesaría como el peso más pesado sobre todos tus actos!
Oh ¡Cómo necesitarías amarte a ti mismo y a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna confirmación, este sello!
Friedrich W.
Nietzsche
, Así habló Zaratustra
Nótese la posición antitética respecto al famoso Valle de Lágrimas frikristiano y sus secuelas, a saber:
-Parirás con dolor,
-Aquí se viene a sufrir mucho muchísimo que diox te lo pagará,
-Morirás con dolor como Fistro en la cruz.
Asimismo, respecto a la visión teleológico-lineal cristiana/hegeliana de la historia
-Parirás con dolor,
-Aquí se viene a sufrir mucho muchísimo que diox te lo pagará,
-Morirás con dolor como Fistro en la cruz.
Asimismo, respecto a la visión teleológico-lineal cristiana/hegeliana de la historia
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ANEXO III
- ¿Se ha entendido de verdad la famosa historia que está al comienzo de la Biblia, - acerca de la angustia infernal de Dios frente a la ciencia?...
No se la ha entendido.
Ese libro sacerdotal par excellence comienza, como es obvio, con la gran dificultad interna del sacerdote: éste tiene un único peligro grande, por consiguiente “Dios”, tiene un único peligro grande.-
El viejo Dios, todo él “espíritu”, todo él sumo sacerdote, todo él perfección, se pasea por su jardín placenteramente: sólo que se aburre. Contra el aburrimiento luchan en vano incluso los dioses. ¿Qué hace? Inventa al hombre, - el hombre es algo entretenido... Pero he aquí que también el hombre se aburre. El apiadamiento de Dios por la única molestia que en sí tienen todos los paraísos no conoce límites: pronto creó también otros animales.
Primer fallo de Dios: el hombre no encontró entretenidos a los animales, - los dominaba, no quería siquiera ser un “animal”.
- Por consiguiente, Dios creó a la mujer. Y de hecho, ahora el aburrimiento se terminó - ¡pero también se terminaron otras cosas! La mujer fue el segundo fallo de Dios. - “La mujer es, por su esencia, serpiente, Eva” - esto lo sabe todo sacerdote; “De la mujer viene todo el infortunio al mundo” - esto lo sabe asimismo todo sacerdote. “Por consiguiente también la ciencia viene de ella”... Sólo a través de la mujer llegó el hombre a gustar del árbol del conocimiento.
- ¿Qué había ocurrido? Al viejo Dios lo invadió una angustia infernal. El hombre mismo había sido su máximo fallo. Dios se había creado un rival, la ciencia hace iguales a Dios.
- ¡Se han terminado los sacerdotes y los dioses si el hombre se vuelve científico!
- Moraleja: la ciencia es lo prohibido en sí, - ella es lo único prohibido.
La ciencia es el primer pecado, el germen de todo pecado, el pecado original.
La moral no es más que esto. - “No conocerás”: - el resto se sigue de ahí.
- La angustia infernal de Dios no le impidió ser listo. ¿Cómo defenderse de la ciencia?, ése fue durante largo tiempo su principal problema.
Respuesta: ¡fuera del Paraíso el hombre! La felicidad, la ociosidad inducen a tener pensamientos, - todos los pensamientos son pensamientos malos... El hombre no debe pensar.
- Y el “sacerdote en sí” inventa la indigencia, la muerte, el peligro mortal del embarazo, toda especie de miseria, vejez, fatiga, sobre todo la enfermedad, - ¡simples medios en la lucha contra la ciencia!
La indigencia no le permite al hombre pensar... Y, pese a todo, ¡algo espantoso! La obra del conocimiento se alza cual una torre, asaltando el cielo, trayendo el crepúsculo de los dioses, - ¡qué hacer!
- El viejo Dios inventa la guerra, separa los pueblos, hace que los hombres se aniquilen mutuamente (los sacerdotes han tenido siempre necesidad de la guerra...).
La guerra . ¡Entre todas las cosas una gran perturbadora de la paz de la ciencia!
- ¡Increíble! Pese a las guerras, el conocimiento, la emancipación con respecto al sacerdote, aumenta.
- Y al viejo Dios se le ocurre una última decisión: “el hombre se ha vuelto científico - no queda otro remedio, ¡hay que ahogarlo!”...
No se la ha entendido.
Ese libro sacerdotal par excellence comienza, como es obvio, con la gran dificultad interna del sacerdote: éste tiene un único peligro grande, por consiguiente “Dios”, tiene un único peligro grande.-
El viejo Dios, todo él “espíritu”, todo él sumo sacerdote, todo él perfección, se pasea por su jardín placenteramente: sólo que se aburre. Contra el aburrimiento luchan en vano incluso los dioses. ¿Qué hace? Inventa al hombre, - el hombre es algo entretenido... Pero he aquí que también el hombre se aburre. El apiadamiento de Dios por la única molestia que en sí tienen todos los paraísos no conoce límites: pronto creó también otros animales.
Primer fallo de Dios: el hombre no encontró entretenidos a los animales, - los dominaba, no quería siquiera ser un “animal”.
- Por consiguiente, Dios creó a la mujer. Y de hecho, ahora el aburrimiento se terminó - ¡pero también se terminaron otras cosas! La mujer fue el segundo fallo de Dios. - “La mujer es, por su esencia, serpiente, Eva” - esto lo sabe todo sacerdote; “De la mujer viene todo el infortunio al mundo” - esto lo sabe asimismo todo sacerdote. “Por consiguiente también la ciencia viene de ella”... Sólo a través de la mujer llegó el hombre a gustar del árbol del conocimiento.
- ¿Qué había ocurrido? Al viejo Dios lo invadió una angustia infernal. El hombre mismo había sido su máximo fallo. Dios se había creado un rival, la ciencia hace iguales a Dios.
- ¡Se han terminado los sacerdotes y los dioses si el hombre se vuelve científico!
- Moraleja: la ciencia es lo prohibido en sí, - ella es lo único prohibido.
La ciencia es el primer pecado, el germen de todo pecado, el pecado original.
La moral no es más que esto. - “No conocerás”: - el resto se sigue de ahí.
- La angustia infernal de Dios no le impidió ser listo. ¿Cómo defenderse de la ciencia?, ése fue durante largo tiempo su principal problema.
Respuesta: ¡fuera del Paraíso el hombre! La felicidad, la ociosidad inducen a tener pensamientos, - todos los pensamientos son pensamientos malos... El hombre no debe pensar.
- Y el “sacerdote en sí” inventa la indigencia, la muerte, el peligro mortal del embarazo, toda especie de miseria, vejez, fatiga, sobre todo la enfermedad, - ¡simples medios en la lucha contra la ciencia!
La indigencia no le permite al hombre pensar... Y, pese a todo, ¡algo espantoso! La obra del conocimiento se alza cual una torre, asaltando el cielo, trayendo el crepúsculo de los dioses, - ¡qué hacer!
- El viejo Dios inventa la guerra, separa los pueblos, hace que los hombres se aniquilen mutuamente (los sacerdotes han tenido siempre necesidad de la guerra...).
La guerra . ¡Entre todas las cosas una gran perturbadora de la paz de la ciencia!
- ¡Increíble! Pese a las guerras, el conocimiento, la emancipación con respecto al sacerdote, aumenta.
- Y al viejo Dios se le ocurre una última decisión: “el hombre se ha vuelto científico - no queda otro remedio, ¡hay que ahogarlo!”...
Nietzsche, El Anticristo.
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ANEXO IV
"Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevas y crecientes cuanto más reiterada y persistentemente se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mi."
Kant. Crítica de la razón práctica
Kant. Crítica de la razón práctica
Entre alemanes se me comprende enseguida cuando yo digo que la filosofía está corrompida por sangre de teólogos. El párroco protestante es el abuelo de la filosofía alemana, el protestantismo mismo, su 'peccatum originale'. Definición del protestantismo: la hemiplejía del cristianismo - y de la razón...
Basta pronunciar la palabra “Seminario de Tubinga” [Tübinger Stift] para comprender 'qué' es en el fondo la filosofía alemana - una teología artera...
Los suabos son los mejores mentirosos en Alemania, mienten inocentemente... ¿A qué se debió el júbilo que, al aparecer 'Kant', recorrió el mundo de los doctos alemanes, compuesto en sus tres cuartas partes por hijos de párrocos y de maestros ,- a qué el convencimiento alemán, que aún hoy sigue encontrando eco, de que con Kant comienza un giro hacia algo 'mejor'?
El instinto de teólogo existente en el docto alemán adivinó 'qué' es lo que, a partir de ese momento, volvía a ser posible...
Un camino furtivo hacia el viejo ideal quedaba abierto, el concepto “mundo verdadero”, el concepto de la moral como 'esencia' del mundo (- ¡los dos errores más malignos que existen!) volvían a ser ahora, gracias a un escepticismo ladinamente inteligente, si no demostrables, tampoco ya 'refutables'...
La razón, el 'derecho' de la razón no llega tan lejos...
Se había hecho de la realidad una “apariencia”; y se había hecho de un mundo completamente 'mentido', el de lo que es, la realidad.
El éxito de Kant es meramente un éxito de teólogos: Kant fue, lo mismo que Lutero, lo mismo que Leibniz, una rémora más en la honestidad alemana, nada firme de suyo --
N.
Basta pronunciar la palabra “Seminario de Tubinga” [Tübinger Stift] para comprender 'qué' es en el fondo la filosofía alemana - una teología artera...
Los suabos son los mejores mentirosos en Alemania, mienten inocentemente... ¿A qué se debió el júbilo que, al aparecer 'Kant', recorrió el mundo de los doctos alemanes, compuesto en sus tres cuartas partes por hijos de párrocos y de maestros ,- a qué el convencimiento alemán, que aún hoy sigue encontrando eco, de que con Kant comienza un giro hacia algo 'mejor'?
El instinto de teólogo existente en el docto alemán adivinó 'qué' es lo que, a partir de ese momento, volvía a ser posible...
Un camino furtivo hacia el viejo ideal quedaba abierto, el concepto “mundo verdadero”, el concepto de la moral como 'esencia' del mundo (- ¡los dos errores más malignos que existen!) volvían a ser ahora, gracias a un escepticismo ladinamente inteligente, si no demostrables, tampoco ya 'refutables'...
La razón, el 'derecho' de la razón no llega tan lejos...
Se había hecho de la realidad una “apariencia”; y se había hecho de un mundo completamente 'mentido', el de lo que es, la realidad.
El éxito de Kant es meramente un éxito de teólogos: Kant fue, lo mismo que Lutero, lo mismo que Leibniz, una rémora más en la honestidad alemana, nada firme de suyo --
N.
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