Ante la tumba de su padre, el señor Calderón juró renunciar al cargo antes que devolverle el poder al PRI. Pero con tal de vengarse de López Obrador, el ya en vías de extinción como presidente del montón, se ha resignado a legarle su gobierno militaroide-policiaco a un priismo antiguo que, con un candidato de Televisa y otros medios de comunicación, encuestadores vendidos al mejor postor, compra de votos, seduciendo al IFE y, tal vez también el TEPJF, venció no tanto a la pobrecita Cenicienta de Los Pinos sin príncipe ni carroza: Josefina, sino a Calderón, y está por verse que asuma el cargo.
Se convoca a toda la gente a asistir a las megamarchas que habrá en las principales ciudades del país el domingo 22 de julio de este año, con motivo de protesta contra la imposición presidencial. Será en las plazas públicas, consulta en facebook sobre la ruta de tu ciudad.
No queda ya ninguna duda de que las instituciones responsables del proceso electoral están al servicio de la oligarquía, no les importan las consecuencias de su proceder inmoral y contrario a la más elemental norma democrática, pues en ningún momento se apegaron al deber de garantizar elecciones limpias y transparentes, aunque Leonardo Valdés Zurita diga lo contrario: la realidad lo desmiente. Todo el tiempo estuvieron al servicio del grupo en el poder, a fin de consumar el plan preconcebido de colocar a Peña Nieto en la silla presidencial, tal como lo quieren la oligarquía y el grupo salinista que mueve los hilos que permiten el accionar del mexiquense.
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