Más de 50 mil kilómetros en un Fiat 600. Arrancaron en Rosario. "Fue un salto al vacío", admiten. "Llegar a Alaska", el documental que se estrena en Mendoza.
Se subieron a un Fiat 600. No un New Beetle, sino un modelo 64. Y agarraron para el otro extremo del fin del mundo: más de 52 mil kilómetros, 19 meses de viaje y 13 países. Lo hicieron.
"El auto estaba mal de papeles, quería irme a Uruguay y me dijeron vos con este te podés ir hasta Alaska. ¿Por qué no?, me pregunté, y nos decidimos a llegar allá con el Fiat 600", afirmó Santiago Uranga a principios de 2013. Y sí, lo hicieron: junto a Juan Manuel Rizzatti emprendieron la travesía el 26 de enero de 2013.
"Más de una vez nos sorprendió algún ruido extraño, un mal funcionamiento, piezas rotas, pero nunca nos dejó a pata. Siempre pudimos de alguna manera u otra manera repararlo o ponerlo de nuevo a rodar", contaron en una entrevista sobre La Brasita, el nombre que le habían puesto al coche.
Y también comentaron lo siguiente: "Una vez, llegando al Cañón del Colorado, en Arizona, perdimos tracción por completo. Revisamos lo que pudimos en medio de la noche y no pudimos encontrar nada familiar. Supusimos que se había roto la caja y por temor a romper todo aún más, armamos la carpa y esperamos el amanecer para pedir ayuda a los que pasaban y ver si podíamos encontrar algún remolque. Al final era un palier, pieza que habíamos cambiado antes y teníamos una de repuesto, viejo, pero servía". Es un modelo que dejó de fabricarse en 1982. El viejo y clásico fitito, nomás.
"Cuando parábamos con el fitito se acercaba mucha gente a ver el auto y a preguntar por el viaje. Nos ha tocado compartir ratos con gente de muy buena situación económica, de no tan buena y gente de escasos recursos, también. En la calle se vivió un clima de simpatía, donde abundaron los buenos deseos y las bendiciones de la gente", continuaron.
"Cuando llegamos a Colombia caímos en la cuenta de que se nos estaban agotando los recursos económicos, por lo que comenzamos a desplegar múltiples destrezas. Además de tocar la guitarra para conseguir unas monedas, hicimos calcomanías y remeras a cambio de donaciones", comentó Uranga, el mayor de los dos, en una entrevista a poco de llegar.
Y esto decía la gente en Facebook mientras realizaban la travesía:
"¿En qué me cambió la cabeza? Fue una experiencia muy gratificante para mí por las personas que conocí, las experiencias que compartí y la confianza que me dio para seguir documentando", dijo a MDZ Ana Lamónica, quien como productora y realizadora llevó a la pantalla grande "el viaje en fitito más largo del mundo" en el documental "Llegar a Alaska", que será presentado este miércoles, a las 19, en el cine Teatro Imperial de Maipú.
"Fue difícil dar el salto al vacío porque cualquiera que emprende una producción pretende tener cosas establecidas desde antes de empezar a filmar y en este caso no sabíamos con que nos íbamos a encontrar. Todo lo que pudimos hacer fue conseguir los equipos necesarios para grabar, pautar un encuentro con los viajeros y seguirlos", agrega la productora y realizadora del film, que lo completa Aud Fischer como camarógrafa. El trabajo fue editado por Ivan Putincew y la música grabada en Dejavú Estudios, con el sonido masterizado por Mariano Pier.
Un buen recuerdo. "Las personas que íbamos conociendo, la fauna y la flora alaskeña y cuando pasamos por Healy, un pueblito mínimo que nos sorprendió para siempre", cuenta Ana:
Un documental sin guión. 18 meses de historia de vida, desde un viejo fitito con mirada humana. Desde Rosario hasta el otro extremo del fin del mundo. Así lo vivieron (mirá el trailer):
Se subieron a un Fiat 600. No un New Beetle, sino un modelo 64. Y agarraron para el otro extremo del fin del mundo: más de 52 mil kilómetros, 19 meses de viaje y 13 países. Lo hicieron.
"El auto estaba mal de papeles, quería irme a Uruguay y me dijeron vos con este te podés ir hasta Alaska. ¿Por qué no?, me pregunté, y nos decidimos a llegar allá con el Fiat 600", afirmó Santiago Uranga a principios de 2013. Y sí, lo hicieron: junto a Juan Manuel Rizzatti emprendieron la travesía el 26 de enero de 2013.
"Más de una vez nos sorprendió algún ruido extraño, un mal funcionamiento, piezas rotas, pero nunca nos dejó a pata. Siempre pudimos de alguna manera u otra manera repararlo o ponerlo de nuevo a rodar", contaron en una entrevista sobre La Brasita, el nombre que le habían puesto al coche.
Y también comentaron lo siguiente: "Una vez, llegando al Cañón del Colorado, en Arizona, perdimos tracción por completo. Revisamos lo que pudimos en medio de la noche y no pudimos encontrar nada familiar. Supusimos que se había roto la caja y por temor a romper todo aún más, armamos la carpa y esperamos el amanecer para pedir ayuda a los que pasaban y ver si podíamos encontrar algún remolque. Al final era un palier, pieza que habíamos cambiado antes y teníamos una de repuesto, viejo, pero servía". Es un modelo que dejó de fabricarse en 1982. El viejo y clásico fitito, nomás.
"Cuando parábamos con el fitito se acercaba mucha gente a ver el auto y a preguntar por el viaje. Nos ha tocado compartir ratos con gente de muy buena situación económica, de no tan buena y gente de escasos recursos, también. En la calle se vivió un clima de simpatía, donde abundaron los buenos deseos y las bendiciones de la gente", continuaron.
"Cuando llegamos a Colombia caímos en la cuenta de que se nos estaban agotando los recursos económicos, por lo que comenzamos a desplegar múltiples destrezas. Además de tocar la guitarra para conseguir unas monedas, hicimos calcomanías y remeras a cambio de donaciones", comentó Uranga, el mayor de los dos, en una entrevista a poco de llegar.
Y esto decía la gente en Facebook mientras realizaban la travesía:
"¿En qué me cambió la cabeza? Fue una experiencia muy gratificante para mí por las personas que conocí, las experiencias que compartí y la confianza que me dio para seguir documentando", dijo a MDZ Ana Lamónica, quien como productora y realizadora llevó a la pantalla grande "el viaje en fitito más largo del mundo" en el documental "Llegar a Alaska", que será presentado este miércoles, a las 19, en el cine Teatro Imperial de Maipú.
"Fue difícil dar el salto al vacío porque cualquiera que emprende una producción pretende tener cosas establecidas desde antes de empezar a filmar y en este caso no sabíamos con que nos íbamos a encontrar. Todo lo que pudimos hacer fue conseguir los equipos necesarios para grabar, pautar un encuentro con los viajeros y seguirlos", agrega la productora y realizadora del film, que lo completa Aud Fischer como camarógrafa. El trabajo fue editado por Ivan Putincew y la música grabada en Dejavú Estudios, con el sonido masterizado por Mariano Pier.
Un buen recuerdo. "Las personas que íbamos conociendo, la fauna y la flora alaskeña y cuando pasamos por Healy, un pueblito mínimo que nos sorprendió para siempre", cuenta Ana:
Un documental sin guión. 18 meses de historia de vida, desde un viejo fitito con mirada humana. Desde Rosario hasta el otro extremo del fin del mundo. Así lo vivieron (mirá el trailer):