Hola taringeros hoy le traigo una historia que... yo creo, que les va a gustar mucho espero que les guste
Antes que nada les voy a dejar la guía de la historia para que no se pierdan de nada
Guía del Lector:
A continuación, le nombraremos y describiremos los personajes que aparecen en esta historia según su orden de importancia de mayor a menor.
Jason: Protagonista; hombre alto, robusto. De pelo Cataño y ojos color miel. Es un hombre noble pero decidido. Dedicado a su familia y a su oficio de bombero
Diablillo: Nombre original, “Mortem” en latín; “Muerte” es su traducción. Es un ser repulsivo y pequeño, sin un cuerpo tangible y de poderes asombrosos, súbdito del Diablo.
Diablo: Es el conocido Príncipe de las tinieblas. El Ángel que se revelo contra Dios, y quedó condenado a reinar en lo profundo del averno.
Familia de Jason:
Marie, su esposa.
Anto, su hija, recién nacida. Su fuente de inspiración y valentía.
Guardián de la Muralla China: Un viejo guerrero, encargado de la protección del Diamante Verde.
Guardianes del Iglú: Estatuas hechizadas, protectoras del Diamante Blanco.
Julio Cesar: Antiguo poderoso Rey Romano, el cual hace su aparición como fantasma y custodio del Diamante Rojo.
Dios: Ente todopoderoso, gobierna los Cielos y creador misericordioso de la Tierra y la Vida.
Y aquí la historia
“El Pergamino Del Diablo”
Por Iván Ercolalo y Aiman Ghadban
Un pequeño homenaje a Robert Luis Stevenson.
Viernes 6 de Mayo– San Isidro
Acto I: “El Pergamino: 666”
Era otoño, las plantas se marchitaban y la variación climática daba lugar a su apogeo.
Esa tarde... era diferente, hacia más calor de que costumbre y el atardecer… Fue más opaco y rojizo que ninguno.
En la agencia de bomberos suena la alarma, pero… sus compañeros parecieron no oírla, a pesar de eso, el bombero pudo convencer a cuatro de ellos para que lo acompañaran.
El hombre, a quien llamaremos Jason, entiendo que no había tiempo y acudió de inmediato al auxilio juntos a sus compañeros, aun por sobre el asombro de los otros. Al llegar a la dirección, efectivamente, había una casa en llamas, se dirigió hacia ella.
“Mientras mi equipo apagaba el fuego, entré en la casa a verificar si había alguien, cuando entré, mi sorpresa era lógica, no había absolutamente nada; no había personas, muebles quemados, ropa, nada. Recorrí la casa, habitación por habitación y… finalmente hallé algo.
En la esquina del habitáculo se encontraba parado un maletín de un rojo tenue, muy exótico, relucía; lo llevé a la agencia para examinarlo. Ya que no tenía identificación alguna, de un dueño. Tenía un cerrojo, para abrirlo, había que poner una clave de tres dígitos; intente abrirlo a la fuerza pero fue en vano, era de un material desconocido. Entonces decidí empezar a poner números repetidos tres veces, 111, 222,333... Y así, sucesivamente, hasta que llegue al “666” donde se accionó el cerrojo y por fin pude abrirlo. Al hacerlo, sentí algo que entró en mí, seguida de una gran presión en el pecho, pero que no afecto en lo mínimo mi estado.
Dentro del maletín había un viejo pergamino atado con un hilo rojo, lo desenrollé para ver de qué se trataba, quizás me llevaría a su dueño.
Y... sin dudas lo hizo, pero no era el dueño que uno hubiese querido encontrarse nunca…”
En el pergamino, había un nombre, era el suyo.
Decía claramente, que “debía juntar seis de los sesenta y nueve diamantes que hay distribuidos en todo el mundo, a cambio de su alma; y que su cuenta regresiva de hacerlo en… “66 días”, comenzaba AHORA”
El pergamino se cerró solo y comenzó a incinerarse, dado por esto… Jason no tenía prueba alguna de lo acontecido, y estaba en el creer o no.
Y comprendió porque inició el incendio en esa casa, sin ningún motivo, y que esa alarma que sonó en la agencia no la oyó nadie, esa alarma… era solo para él.
Debía abandonar por 66 días a su familia, los amigos, el trabajo para salvarse y no pasar una eternidad en las profundas tempestades del averno
Acto II: “Comenzó el gran viaje”
Agarró el maletín y se dirigió a su casa para contar lo sucedido a su familia.
Habló con su esposa, sabiendo que lo verídico parecía una burla, se las ingenió para decirle que debía realizar un viaje laboral, que proporcionaría un posible ascenso.
Luego de contar el tiempo estimado y a donde iría supuestamente, Jason, junto todo el dinero del que disponía, se despidió de su esposa y de su hija recién nacida y se dirigió hacia el aeropuerto.
Entre la euforia, los apuros y el pánico que lo invadía notoriamente, reflexionó y pensó: ¿cómo sabría dónde están esos diamantes?
Recordó la sensación que tuvo en el pecho, luego de abrir el maletín. Fue la entrada en su cuerpo de un diablillo terrenal, el cual le daría las pistas y la sabiduría necesaria para saberlo.
Al llegar al aeropuerto, estaba transpirando mucho, se secó con un vejo pañuelo y se dirigió a la zona de boletería; cerró los ojos y sintió un fuerte calor en el pecho, al abrirlos dijo espontáneamente “Arabia Saudita”. Acaso ¿allí estaría la primera piedra? No tenía tiempo que perder, sacó su tarjeta y compró un pasaje. Su asiento era el 66. No había dudas, estaba bien encaminado.
El avión aterrizó en el aeropuerto internacional de Riyadh es el más importante de Arabia Saudita. Intentó razonar en donde podría esconderse una piedra, de tal importancia para el diablo, allí. Nuevamente volvió a sentir un calor en el pecho, pero esta vez más intenso que el anterior. Evidentemente, la intensidad de tal sensación indicaba la cercanía del objeto buscado.
Siguiendo sus pálpitos, Jason se dirigió hacia una mequita, pero no una cualquiera, una un tanto clandestina, de la cual nunca tuvo un recuerdo explícito de como llego allí, solo que era subterránea y para nada similar a otra que hubiese visto.
“Recuerdo una gran biblioteca, tan grande como antigua; al acercarme, sentí que el diablillo que tengo adentro me posesionaba y perdía el control de mi motricidad. El manejaba mi cuerpo y parte de mi mente, me sentía como un vegetal; tengo vagos recuerdos. Pude ver, como me dirigía hacia el libro nombrado, el cual parecía de cuero, y era de un color violeta resplandeciente. El calor me quemaba por dentro y no podía hacer nada, me estaba asfixiando. Mi mano sujeto con fuerza el libro y lo abrió. Pegado a la contratapa, se encontraba una pequeña piedra amarronada y llena de polvo, casi tanto o más que el libro en sí. La tomé.
La piedra sufrió un pequeño cambio al contacto y se volvió dorada, acababa de obtener la primera piedra.
Aun sin tener control de mí mismo, vi como mi mano introducía con mucha brutalidad la piedra en mi pecho ardiente. Me desmayé.
Al despertar, me encontraba en una plaza y me sentía muy mal, ya había recobrada el control sobre mí mismo. Dude en que quizás habría sido un sueño o algo provocado por el tan largo viaje. Pero sentía el pecho caliente aun, lo observé y allí tenía un tatuaje; el cual era la mística piedra dorada.
Me levanté y tome una gran cantidad de agua, luego me dispuse a concentrarme para poder sentir a donde debía ir.”
Acto III: “La Eterna Misión”
Canadá, su próximo destino.
Al llegar, supo que tendría que ir a las Cataratas del Niagara. Luego de un arduo viaje, comenzó a divisar una cueva, cruzando el rio, entre dos arboles gigantescos; decidió entrar.
El calor nuevamente comenzó a apoderarse de él, perdiendo la conciencia nuevamente, caminó hacia donde mas calor sentía. Frente a nuestro querido Jason, se hallaba una gran piedra; sabía que cerca de allí se encontraba el segundo diamante.
Comenzó, entonces, con mucho esfuerzo, a mover la piedra y… allí estaba, -azul y resplandeciente, mas que el anterior- debajo de la misma, pero… intacta, sin sufrir daño de tal peso.
La tomó, y se dispuso a irse, cuando un gran temblor sucumbió, la cueva temblaba impidiéndole poder caminar sin tropezarse, caían bloques de techo, poniendo en riesgo su integridad física. Esperó unos segundos en un costado, precavidamente, al acumularse un montículo de piedras aprovechó para escalar y cruzar al otro lado. Todo iba bien, ya casi escalada la gran pila, como es costumbre en una cueva oscura y abandonada, se hallaban murciélagos en su descanso. Los cuales no tardaron en alertarse y huir del peligro desconocido, eran tantos que al salir en cantidad simultanea, le impedían sostenerse, el temblor se hizo mas fuerte derrumbando todas las piedras, provocando una gran caída a Jason.
Nuestro protagonista, quedó atrapado con una pierna debajo de una gran roca, estuvo horas intentando zafarse, inútilmente. Pero no se resignaría. Notó que aun, el segundo diamante no se lo había introducido en el pecho, eso significaba que quizás seria porque podría tener una utilidad.
En donde él se encontraba, se reflejaba la luz mediante un pequeño rayo que ingresaba por una grieta entre las rocas. Pensó, entonces, en probar que pasaría si pusiera el diamante en medio.
El rayo de sol ingresaba en el diamante, y al salir del otro lado del mismo, estaba deshaciendo la roca que lo aplastaba. Debía darse prisa, estaba anocheciendo…
Logró liberarse, luego tardo al menos una hora mas en salir trepando, debido a sus heridas; por las cuales decidió acudir a un medico de la zona, antes de proseguir.
Una vez, sanado (provisoriamente, carece de tiempo, ya habían transcurrido 51 días desde su partida)
Nuevamente, nuestro protagonista se encontraba en el aeropuerto, esperando señales de su próximo destino; no se hicieron esperar, el ardor en su pecho reapareció: China.
Una vez allí, luego de perder casi un día entero de viaje, se dirigió al Mausoleo de Qin Shi Huang, en donde yacen los legendarios “Guerreros de terracota” (son un conjunto de más de 7000 figuras de guerreros y caballos de terracota a tamaño real, que fueron enterradas cerca del autoproclamado primer emperador de China de la Dinastía Qin, que lleva su nombre en el Mausoleo)
Al llegar, con la ayuda del diablillo, logró entrar de noche (es una zona turística de día, pero zonas en particulares son altamente restringidas) buscó entre los soldados, y visualizo un leve brillo en uno de los guerreros del fondo, quien se encontraba sobre su caballo en posición de comandante de tropa. Se acercó para saciar su dudas, y el ardor le indicaba que efectivamente, se estaba acercando a al objeto deseado.
Al estar al lado del soldado, observo que tenía un collar, el cual contaba con varios dijes y un diamante Azul, tan intenso e hipnótico como los Cielos, en el centro. Sin dudas, era lo que buscaba, al intentar desprenderlo el collar ilumino una seria de dijes en todos los soldados, lo cual permitía ver una advertencia colocada muy sutilmente en una de las paredes de sus costados, que con otra iluminación no se vería.
La inscripción no estaba en chino, ya que la importancia de tal diamante sobrepasaba la jurisdicción y la antigüedad de los idiomas vigentes. Estaba en Latín antiguo, conocida como “la lengua de los ángeles”, pudo traducir ligeramente con su básico de conocimientos en ese idioma, que al sacar la famosa piedra de allí, despertaría al ejército de Qin Shi Huang y seria condenado con su persecución hasta la muerte. Le llamó la atención que el diablillo no se apoderara de él y lo tomara, como en los anteriores, fue entonces cuando Jason comprendió que esa pierda iba mas allá, incluso de los poderes del mismo Diablo. Por lo que dejo el collar allí con gran rencor por el viaje en vano, pero con una duda de que quizás de alguna manera esa piedra al ser más poderosa, podría librarse de su condena del diablillo, pero no tenia tiempo ni conocimientos para averiguarlo.
Frustrado salió del Mausoleo, pero no se iría de China con las manos vacías, el ardor reapareció nuevamente, le indicaba que debía ir a la impenetrable Muralla China, fue evitando cualquier iluminación directa del sol, por alguna razón. A Jason le llamo mucho la atención eso, pero no tuvo tiempo par detenerse a pensarlo ya que el ardor aumentaba anunciando, en su pecho, la proximidad de la piedra al llegar, de un instante al otro notó como el diablillo volvía a controlarlo, y el solo era un espectador en su propio cuerpo. Se dirigió hacia un ladrillo en particular, el cual al agarrarlo y sacarlo (extrañamente con facilidad) estaba hueco, y dentro una antigua y pequeña bolsa de tela, allí adentro se encontraba el tercer diamante, era Verde. Al tomarlo, apareció un guardia pero… no de esta época, era uno de los “inmortales” guardianes de las piedras sagradas con una lanza. Jason aun no tenia el control de su cuerpo, por ende contaba con la fuerza del diablo. Sus ojos eran rojos y le sobresalían mucho las venas de la cara, lógicamente, estaba poseído, se dirigió hacia el atacante, le sacó de un golpe la lanza y manipulo la misma con magia negra, infectándola. El Guardián luchó con todo su orgullo y con honor perdió finalmente la vida luego de que la lanza le atravesara el pecho con gran brutalidad, dejándolo morir clavado a la muralla.
El peligro había desaparecido, Jason recupero su motricidad y estaba aterrado de lo que acaba de ver, lo único que pudo pensar en ese instante fue en huir al aeropuerto. Mientras en su cabeza le atormentaba el pensamiento del guardián que había quedado condenado al averno por toda la eternidad por su culpa, y quien sabe cuantos mas. Su vida acaso es mas valiosa que la de los demás, ¿y si… simplemente, no buscara mas nada y se sacrificara?
Acto IV: “Resignación”
Indeciso, torturado, culposo, ¿asesino? Estos eran los sentimientos y pensamientos que atormentaban cada segundo a nuestro amigo.
Estaba en una duda, sacrificarse por los que podría matar en el resto de su búsqueda o hacer que la muerte del guardián valga la pena, al menos para salvarlo. Al llegar al aeropuerto, volvió a sentir el ardor: su próximo destino era Italia. Se le pasó por la cabeza el abandonar la misión, pero no pudo tomar tal decisión, el diablillo no lo dejó y volvió a manipular su cuerpo. Jason tomó el avión y llegar se dirigió involuntariamente hacia el Coliseo Romano. Ya no controlaba su cuerpo. En la noche se escabullo entre los guardias y mediante la magia negra del diablillo iba abriendo cada puerta por mas grande que sea su candado (ya que era un material hecho por un mortal, contra el poder del Ángel Caído, no había forma de detenerlo) Logro entrar, y pasar por el ultimo cerrojo: accedió al palco en donde el Cesar veía las luchas, allí estaba tu trono, y a los pies del mismo se notaba el suelo algo resquebrajado. El Ardor era tan fuerte, que Jason perdió el conocimiento. Su cuerpo manipulado invoco conjuros malignos y el suelo comenzó a abrirse lentamente; comenzó a notarse el cuarto diamante rodeado de cemento, el cual se iba deshaciendo pudieron ver el color rojo fuego de la piedra. La cual recogió y nuevamente introdujo en el pecho.
Al intentar irse, se empieza a distinguir una mancha blanca que se acerca sin poder distinguir que era, al acercarse… toma total nitidez, es el fantasma de Julio Cesar, el antiguo rey de Roma. El cual en ese estado no puede atacarlo por fuera… fue entonces cuando se mete dentro del cuerpo para matarlo desde su interior, cuando se encontró con el diablillo. Comenzó una lucha intensa más allá de lo mortal, dentro de Jason. El diablillo resultó ganador, y hubo graves daños, quizás mortíferos, en el cuerpo del mortal, el cual el diablo no le permitía sentir (no al menos hasta que junte todas las piedras) El manipulado huyo de allí.
Jason despierta en un síes días después, sin comprender ni recordar nada, ya que había perdido el conocimiento antes de encontrar la piedra, pero notó que en su pecho yacían ya cuatro piedras. Solo quedaban dos para su libertad y contaba con exactamente diez días.
Se encontraba muy mareado y con nauseas, quizás tenia fiebre y no se había alimentado en casi una semana en su estadía en el hotel. Decidió comer algo y quedarse acostado y no levantarse para nada. Pero el ardor nuevamente se apoderó de él, no permitiría que se sacrificara. Fue entonces cuando Jason comenzó a asustarse, porque el diablillo controlaba su motricidad pero no sus pensamientos, intento deducir porque al Diablo le convenía encontrar esas piedras antes que tener su alma. Quizás él estaba ayudándolo a reunir poder para una próxima batalla celestial. En donde todo seria un infierno, y así junte las piedras o no, si el vencedor era el Demonio, su alma tendría el mismo final. Jason estaba decidido a no hacer mas nada, y sacrificarse por la humanidad, pero… ya era demasiado tarde, solo faltaban dos piedras y el no controlaba su cuerpo…
Acto V: “El Rey Sol”
El Polo Sur: rumbo allí estaba yendo, contra su voluntad, nuestro valiente e incrédulo protagonista. Ya no contaba con ningún capital, había gastado todo. Al llegar al polo sur, estaba realmente cansadísimo, era de noche y el diablillo no contaba con que un cuerpo mortal debe alimentarse a diario y descansar, de moto tal que lo seguía esforzando mas allá de sus terribles daños interiores, de los cuales Jason desconocía.
El manipulador, siguiendo sus conocimientos hacia hervir el pecho de su victima y se aproximaba cada vez mas a su destino, el cual era un iglú. Se estaba haciendo de día, ya que para llegar hasta allí había caminado horas en la nieve, que disminuía la velocidad y aumentaba la dificultad de su paso. Finalmente llegó, Jason volvió a notar que el diablillo evitar cualquier contacto directo con el sol, cuando si querer su brazo y pierna derechas quedaron expuestos al mismo y nuestro amigo sintió como volvía a cobrar en esos escasos segundo, el control en esas dos extremidades. Jason llego a la conclusión lógica de que el diablillo no tiene autoridad en el, bajo los rayos del imponente sol. Recordó que en las ultimas dos piedras, en donde el ya no tenia su propio control, el diablillo había podido actuar debido a que tanto en China como en Italia, e incluso el inicio de esta búsqueda ¡habían sido de noche!
Ya tenía un modo, algo dificultoso, pero posible de prohibirle al diablillo cumplir su objetivo, debía esperar alguna distracción o torpeza por no saber manejar el cuerpo y dejar alguna extremidad descubierta al sol, para poder agarrarse de algo y tirarse hacia allí, sin darle oportunidad alguna de recuperación. Mientras pensaba esto, el poseedor entró a un iglú inmenso, era más grande de lo que jamás hubiera imaginado. En la entrada del Iglú había dos gigantes estatuas, como si fuesen guardianes o protectores del mismo.
Comenzó a buscar entre la nieve y algunos ladrillos de hielo, y el ardor cada vez era mas intenso, ya que cada piedra almacenaba tenia su poder propio y se sumaba a los interiores de modo que el calor cada vez era mas fuerte. Jason tenía miedo de no poder resistir y quedar inconsciente nuevamente.
Luchaba contra ello, mientras sus ojos veían debajo de un ladrillo se encontraba la quinta piedra.
Era de un color Blanco muy nítido, más blanco que la misma nieve y resplandeciente.
(Ese ladrillo era uno de los sostenes importantes del iglú) Todo comenzó a caer, Jason dedujo que esa podría ser quizás una posibilidad, una torpeza del diablillo al tratar de escapar; debía estar atento.
Comenzó a correr hacia la salida, mientras los ladrillos caían a raudales, puedo esquivarlo y salir con cierta dificultad fuera del iglú. En donde lo esperaban las gigantes estatuas que habría cobrado vida luego de tomar el diamante.
Necesitaría las dos manos para hacer sus magias, asique como con los demás, se introdujo la 5ta piedra en el pecho, provocando un dolor insoportable a Jason, quien no debía rendirse, sabia que en cualquier momento podría estar su posibilidad de libertad.
Rápidamente la primera estatua se abalanzo contra él, fue inútil, ya había puesto en práctica la magia negra con la cual logro paralizar la estatua y partirla por la mitad. Instantes después un fuerte golpe en su pierna derecha lo impulsa varios metros lastimándolo gravemente. Era la segunda estatua, el diablillo intento recomponerse muy toscamente ya que la pierna estaba rota, y hacer nuevamente la magia frente a ese guardián de piedra, pero fue inútil, era mas fuerte que la anterior. Visualizo, entonces, a lo lejos la fragilidad del suelo de hielo y comenzó a correr, con la dificultad que le conllevaba la pierna, hacia tal lugar, sabia que el hielo no aguantaría el peso de la estatua; y así fue. El hielo se rompió y el guardián cayó al agua helada, congelándolo.
El terrible frio que hacia ayudo a Jason a contrarrestar el calor que emitía su pecho, debido a las cinco piedras. Fue entonces cuando por huir de la estatua el cuerpo y el diablillo quedaron expuestos al sol, sobre el frágil suelo de hielo. El inhumano dolor por los daños de todo su cuerpo no tardó en hacérselo notar a nuestro amigo que agonizaba de dolor…
Acto VI: Acto final - “Honor y Misericordia”
Jason, moribundo, una vez más, fue ayudado por el frio, anulando y “amortiguando” ciertos dolores, exteriores principalmente. Jason estaba literalmente, roto, por dentro, el sufrimiento debido al dolor era insoportable y no le permitía pensar con claridad, pero él sabia que ese quizás podría ser su único y último momento para hacer algo.
Pensó en su esposa y en su hija, jamás permitiría que les pasara algo y mucho menos el destino que le esperaría si él juntaba los 6 diamantes para darle el poder al Diablo.
Tenia que buscar la forma de impedirle cumplir su cometido, aunque tuviese que pasar la eternidad torturado en las tinieblas por el. Lo prefería antes de que su familia y toda la humanidad pasaran por algo así.
Jason tendría una sola salida… Debía de alguna forma matarse.
Estaba hacia días sin comer y sin descansar, estaba realmente débil, pero no lo suficiente como para morir solo por eso antes del ocaso, debido al poder que les daban las piedras., con la poca fuerza física que lo acompañaba, cansado y lastimado de gravedad y sin moverse de allí.
Pensó primero en golpear con lo que le quedara de fuerza el hielo para caer al agua y morir congelado, pero luego se retracto al deducir que si hacia eso, una vez en el agua, ya no estaría bajo la protección y libertad del sol y el diablillo recobraría el control sobre él. Luego pensó en golpearse la cabeza con uno de los ladrillos, pero podría quedar inconsciente y no morir, y seria inútil.
Cerró los ojos y pensó en su hija, en Anto y en lo que podría ocurrirle dependiendo de lo que el pudiera hacer en esos instantes. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y con la fuerza de su corazón comenzó a sacarse la ropa, para congelarse. Sabia que eso podría no ser suficiente, y su pierna estaba rota, gravemente lastimada, rompió cuidadosamente un fragmento de hielo del piso, intento poner su pierna malherida derecha al suelo. Tomó el hielo fuertemente con las dos manos y en un intenso grito de guerra lo choco contra su pierna, su hueso congelado por el frio se partió junto con los músculos y se le desprendió del cuerpo.
Los gritos de nuestro, Héroe atemorizaban al mismo Diablo, debido a tal honor, orgullo y amor por su familia. Jason moriría desangrado, pero quería asegurarse de que fuese pronto para no darle tiempo a la recuperación del diablillo cuando reine el ocaso.
Volvió a agarrar fuertemente el trozo de hielo, lleno de sangre, fuertemente con las dos manos, puso su otra pierna derecha y nuevamente lanzó un grito con tal honor que El Cielo se conmovía de tal acto de grandeza. Jason se había cortado las dos piernas, pero aun no satisfecho, sentía que de esa forma estaba derrotando al mismísimo Diablo y estaba ayudando a las tropas del ejército de Dios.
Su espíritu se elevó de orgullo, sintiendo que él era mas poderoso que el Príncipe de las tinieblas, lo estaba venciendo. Contaba con el amor de su esposa e hija; se lleno sus pulmones de aire y con la boca cubierta de sangre gritó fuertemente dirigiéndose directamente al Diablo “Soy mas fuerte que tú” luego miró al Cielo y gritó 2 veces, una vez “Perdón” mientras se acostaba boca arriba y agarraba nuevamente con firmeza el trozo de vidrio, ya totalmente rojo por la sangre, con sus brazos. Cerró los ojos, recordó a su hija, comenzó a llorar y con su último aliento, lanzó su segundo y último grito; se dice que se escuchó en los 5 continentes y que estremeció al inframundo… “¡Por vos!”
Bajó bruscamente el trozo de hielo hacia su cuello, desprendiéndosele la cabeza del cuerpo.
En su rostro ya no había sufrimiento, yacía una sonrisa de satisfacción y lagrimas de felicidad.
FIN
Chicos espero que le allá gustado pero esto no termina, si bien el final fue muy bueno y escrito por Ivan Ercolalo, no me prive del gusto de escribir mi final asi que acá des dejo el final alternativo
Acto VI: Acto final - “Tiempos de Destino”
Jason se desmayó debido a su cansancio, pero el diablillo no se detuvo; manipulaba su cuerpo y lo llevó a una ciudad, inconscientemente. El cuerpo caminaba, pero él seguía desmayado.
Al día siguiente, al recuperar la conciencia, despertó en una cabaña en donde la gente del lugar, le habían dado de comer y curado sus heridas; agradeció la hospitalidad, y emprendió viaje hacia su próximo destino, solo contaba con menos de dos días, 45horas.
Debía volver a Argentina: tomó el siguiente vuelo, el cual aterrizó en la provincia de Santa Cruz. Antes de ir al lugar en donde se ubicaba la piedra, se dio un tiempo para escribir, en un pergamino, su historia y contar, siendo precavido, que él “no había podido conseguir la última piedra faltante, pero que no era imposible terminar la misión, ya que si alguien esta leyendo esto, deberá continuarla y terminarla para salvarlo a él, y a si mismo de las eternas llamas del averno”
Al terminar, enrollo el pergamino y lo guardo entre sus pertenencias. Suspiro y se dirigió hacia su cama, anochecía y ya no contaba con la protección del sol, fue entonces cuando el diablillo se apoderó de él una vez mas.
Jason, manipulado llegó a “La Cueva de las Manos”, allí había unas escaleras muy altas, y en la cima: La Piedra.
Comenzó a caminar con precaución, dudando de la facilidad de apoderarse de su objetivo, en el momento en el que el pisa el 6to escalón, una de las manos salió de las paredes golpeándolo y expulsándolo de nuevo al inicio de la escalera. El golpe lo había dejado sin aire, mientras intentaba recuperarse, miró su reloj: solo le quedaban cinco minutos.
La desesperación y el miedo lo invadieron. El diablillo enojado, controlaba el cuerpo de nuestro protagonista y comenzó a correr, esquivando velozmente cada mano que salía a su encuentro. Continuaba subiendo las escaleras, una mano logró empujarlo, tirándolo varios escalones abajo, logró reivindicarse rápidamente; el tiempo corría.
Nuestro protagonista continuaba escalando, sabia que le quedaba poco tiempo.
Cada vez, se encontraba mas cerca, ya veía La Piedra, pero nuevamente, una mano apareció: lo tomó del pie arrastrándolo hacia abajo, Jason se liberó tras unos forcejeos y empezó a correr a mas no poder, solo le quedaban segundos, y unos pocos escalones, su objetivo estaba muy cerca, tanto como su condenación eterna; saltó para agarrar la piedra, mientras la aguja del reloj, llegaba al 12. Lo lograría, estaba a centímetros, sus dedos ya casi la tocaban, cuando empezó a notar como sus dedos se comenzaban a deshacer; el tiempo se agotó.
La aguja ya había concluido su ciclo, nuestro protagonista lleno de furia comenzó a deshacerse, convirtiéndose en cenizas, toda esperanza se volvía un sueño muerto.
De la cueva, comenzaron a salir pequeños trocitos oscuros de, parecía papel, y luego una gran nube que se esparcía por el cielo y se desvanecía en lo alto; entre las montañas, viento que entraba y salía de la cueva, había expulsado de la misma, cenizas: eran las de un luchador, las cenizas de un héroe.
FIN
Bueno ahora si es todo espero que allá sido de su agrado y lo espero pronto con otra historia