Buscando por ahí en diversos blogs, encontré el siguiente material, se los comparto porque me pareció una buena selección literaria, no les llevará mucho tiempo leerlos. ¡Que los disfruten!
Pesado plumaje - Enrique Anderson Imbert


Se fabricó unas alas con plumas de avestruz, subió al campanario y se lanzó al aire. Cuando lo recogieron, con las piernas rotas, explicó que había caído por culpa de las plumas que pesaban demasiado.
—La próxima vez —dijo— volaré sin alas.
TRINCHERA
José María Tamparillas
José María Tamparillas

La trinchera, una cárcel que nos tiene atrapados, es peor que la propia guerra, incluso que el enemigo.
El bombardeo ha cesado.
Temerosos, recogemos a los heridos. Llevamos los muertos a la fosa. Es un antiguo cráter de obús, en el extremo oeste. Eso pensamos… Hay quien dice que ya estaba ahí antes de que llegáramos, antes de la guerra.
Vacía. Nos miramos; ayer no lo estaba. Arrojamos los cadáveres con miedo vacilante, aprisa. Nos alejamos sin mirar atrás. Pero, aún así, al rato, escuchamos la tierra removerse, cómo ellos salen del suelo cenagoso. Oímos el rasgar de los uniformes, el chasquido de la carne arrancada, el quebrar de huesos.
REFLEXIÓN SOBRE LA CARESTÍA DE LA ESCRITURA
Joao Ventura
Joao Ventura

Necesitaba de unas palabras para acabar el cuento. Fui al mercado. ¡El gobierno debería meter mano en esto! ¡Todo carísimo! Sustantivos, adjetivos… ¡un robo! ¿Y los verbos? Pasados, presentes, en fin, pero ¡los futuros!
—Sabe, los futuros están muy inciertos —se justificó, profesional, el vendedor—. ¿Se lo envuelvo?
—No, gracias, es para escribir ya.
SON CINCO
Eduardo Abel Gimenez
Eduardo Abel Gimenez
Son cinco, de los que el mejor está en segundo lugar. El primero es más pesado que el cuarto, que a su vez tiene menos cola que el tercero. El último nunca está solo, cosa que no se puede decir del segundo. Hay dos rojos, dos con ranuras, uno triste, tres a los que les falta agua, uno encendido, dos con algo metálico. El más desparejo está detrás del menos sabio. El menos gordo está delante del más duro. Uno de ellos tiene muchas ganas de irse para no volver.
LA LIEBRE Y LA TORTUGA
Pablo Contursi

Pablo Contursi

Había una vez una liebre muy pero muy lenta, la más lenta de todas las liebres, una liebre que una vez quiso jugarle una carrera a una tortuga velocísima, una tortuga que andaba más rápido que cualquier otra tortuga del mundo.
¿Quién ganó la carrera?
Nadie.
Las dos murieron aplastadas por un camión con acoplado en el kilómetro 12,300 de la ruta 9.
HUMO
Olga A. de Linares

Olga A. de Linares

—Él te está fumando a vos —le decía yo siempre.
Pero él no me hacía caso, y seguía prendido al pucho, igual que si fuera la teta de la vieja cuando era un crío.
De todos modos, yo tampoco me esperaba esto, pienso, mientras miro la sopa que se enfría, y en la que flota un poco de ceniza, que no sé si es del cigarrillo o del hombre que se hizo humo frente a mis ojos.
EL SEÑOR DEL TIEMPO
Ana Cristina Rodrigues

Ana Cristina Rodrigues

El Señor del Tiempo abrió las manos. Los milenios se escurrieron como meros segundos. Surgieron galaxias, nacieron estrellas, se formaron planetas. Pero le pareció poco.
El Señor del Tiempo sopló. Y los milenios se partieron en siglos. Brotó la Vida: agua, lluvias, volcanes y terremotos modificaron su obra anterior. Aún así, no quedó satisfecho.
El Señor del Tiempo abrió los ojos. De los siglos surgieron años. Vinieron las civilizaciones, grupos pequeños, pintores de paredes... que se transformaron en multitudes que construyeron templos y edificios gigantescos.
El Señor del Tiempo comenzó a sentirse satisfecho. Y las civilizaciones comenzaron a destruirse, colocando toda la creación en riesgo. Y Él cerró los ojos. Pero ya era demasiado tarde.
HAY QUE PASARSE EL TIEMPO
Eduardo Abel Gimenez

Eduardo Abel Gimenez

Hay que pasarse el tiempo acomodando todo. Esto arriba, lo otro a la derecha, una cosa al norte, otra cosa abajo, otra a la izquierda, otra al oeste, que en diagonal, que en curva, que recto, torcido, junto, separado, allá, acá, adelante. Todo hay que acomodar, y no sólo una vez sino muchas, todo el tiempo, hora tras día tras semana tras mes. Y si algo queda acomodado, entonces viene alguien y lo empuja, lo patea, lo ignora, le dice cosas, lo cambia de lugar queriendo o sin querer, y a empezar de nuevo. Y es inútil, lo peor es que uno sabe que es inútil. Y terminan llamando a esto entropía.
HUÉRFANO
Ambrose Bierce

Ambrose Bierce

Un huérfano es una persona a quien la muerte de sus progenitores ha privado de la posibilidad de la ingratitud filial, carencia que toca con singular elocuencia todas las cuerdas de la simpatía humana. Cuando es joven, el huérfano es enviado a un asilo, donde cultivando cuidadosamente su rudimentario sentido de la ubicación, se le enseña a conservar su lugar. Luego se lo instruye en las artes de la dependencia y el servilismo y finalmente se lo suelta para que vaya a vengarse del mundo convertido en lustrabotas o en sirvienta.
En el subte – Sergio Gaut vel Hartman


Una mujer lee Un mundo feliz de Aldous Huxley. A su lado, un hombre de mediana edad, aunque muy deteriorado, estira el cuello y ve, en la página 217, esta frase: “La felicidad es un patrón muy duro, especialmente la felicidad de los demás”. No lo puede soportar. Es desdichado y sabe que nunca dejará de serlo. Ha perdido su trabajo, nadie lo ama, cree que está enfermo. Saca un cuchillo y degüella a la responsable de su desgracia. Debería prohibirse, reflexiona, la lectura de ciertos libros en lugares públicos.
Si les gustaron no duden en visitar el blog de donde los tomé, hay muchísimos más...
http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/2008_07_09_archive.html
Gracias por pasar!