Las cuevas perdidas del arroyo Maldonado Cáp. 6
De Jorge Benito
De afuera era una casa común, ni grande ni chica, sin adornos salvo uno de esos mascarones, con forma de pájaro en la fachada.
Pero de un pájaro fantástico, mitad gárgola mitad demonio...
Sólo para iniciados.
Mi corazón temblaba. Iba a entrar en la biblioteca del FAAR...
El bibliotecario era un viejito de aspecto socarrón, nada que ver con la rubia de la biblio. de mi barrio.
Me miró con desconfianza, preguntó si el carné era de mi abuelo.
Y si el bastón (ése que me dio la médium gorda) también...
Pero me dejó pasar, y hasta me mostró donde estaban los libros que debía leer (esos que mi madre, y la tuya, no hubieran permitido nunca que leyeras...) (no, no los de porno eso era otra sección conectada con Poringa)
Las paredes de esa parte de la biblioteca estaban llenas de volúmenes polvorientos, muchos parecían encuadernados en piel humana.
El olor a libro viejo llenaba mis pulmones (ese olor de papel Kraft, el antiguo, el que amarillea... ese que deja dioxinas en el aire).
Fui revisando libros, consultando los papeles que me había dado la hija del periodista
hasta que en un volumen medio gastado donde no se leía bien el título (pero era algo así como una traducción explicada del Necronomicón, como si dejáramos “El Necronomicom para dummies...),( encuadernado en la piel de un bebé asesinado en el lapso entre que nace y antes de que puedan bautizarlo... lo que es el colmo de la profanación) terminó de cerrar la historia.
Empezaba en la vieja Europa con los Templarios...
La orden del Temple o de los pobres compañeros de Cristo como en verdad se llamaban, nació en la Cruzadas (cabalgaban dos en un mismo caballo, po lo de pobres, así les llegaron acusaciones de sodomía, me recuerdan al dúo Soplanacu de Capusotto, el de adelante temblaba cuando cantaban zambas y tenía que gritar adentro...) donde fueron los encargados de defender el Templo de Jerusalén y donde las malas lenguas dicen que encontraron una piedra filosofal, o tal vez el arca de la alianza ( con lo que serían una precuela de Indiana Jones).
Lo concreto que se volvieron una orden poderosa y con mucho dinero.
Y eso trae muchas envidias... En los años 1500 fueron desmantelados por Felipe el Hermoso (o mejor dicho estatizadas todas las propiedades) y sus jefes fueron mandados a la hoguera (esta un monumento de recordación, en una isla del Sena, en Paris donde los quemaron) como me decía entre delirios, la hija de Juan Francisco, el periodista desaparecido.
Claro, que como siempre pasa con los poderosos sólo mataron a un grupito, el grueso de la gente se escapó. Parece ser, que ellos ya tenían conocimiento de América y así allí se dirigieron.
Claro que no fue un viaje de placer.
El mar de los Sargazos no perdona, y hubo varios naufragios, según leo en esta historia
Siete en un bote
De Jorge Benito
Veníamos huyendo, en Europa los templarios ya no éramos bien vistos, peligraba nuestra vida.
El barco partió de noche, de apuro... El mar nos iba devorando... Algún día llegaríamos a tierra, pero ahora era puro mar...
Llegamos a una zona donde las algas casi no dejaban que el barco se moviera, encima había poco viento.
Todos estábamos de mal humor, sin saber que hacer...
Y esa noche, nos atacaron cruel y salvajemente. Salieron de las aguas, parecían hombres iguales que nosotros pero en la lucha se vio que su sangre era verde, espesa, sucia e iba cubriendo la cubierta compitiendo con la nuestra, mas roja, mas líquida...
El horror nos iba invadiendo al ver como devoraban los cuerpos de los caídos, todavía escucho el ruido que hacían sus dientes...
Decidimos huir en uno de los botes.
Éramos siete, lo que dificultaba las cosas para remar en un bote con ocho remos. Pero remamos y remamos, alejándonos... más y más...
Exhaustos, esa noche todas caímos rendidos, dormidos, desmayados...
Y esa mañana al despertar, éramos ocho y ya no siete
Nos miramos las caras, no nos conocíamos, sólo la huida nos había hermanado.
Éramos todos hombres comunes, bueno... uno no...
Uno dijo que era fácil descubrir al monstruo, tenía sangre verde. Se lo pinchaba y listo
Era cierto...Pero todos nos miramos con desconfianza. ¿Quien sería el primero en pincharse?
El monstruo debía de tener hambre...
- Hagámoslo todos juntos
Si, era la solución. Sacamos astillas y nos preparamos en el medio del bote
¿Quien sería?
Pinchamos.
Y una sangre no era igual a las otras
Sólo la mía seguía siendo roja... y estaba rodeado...
Tenían hambre.
Se habían encontrado con las razas del mar, esas de las que habla Lovecraft en su cuento sobre Innsmouth, lucharon contra ellas pero no podía ganar.
Los jefes llegaron a una solución. Pactar.
Y armaron una alianza entre humanos y seres del mar.
Se dirigieron hacia el Río de la Plata, mezclados en los barcos.
Aunque según leo en este cuento no todos, algunos se quedaron el Mar de los Sargazos.
Crucero de solos y solas
De Jorge Benito
No me gustan estos cruceros de solos y solas.
Soy Ramiro, separado, tengo 35 años y me gusta el cine, hasta ahí llegó mi presentación, nada de decir soy capricornio o me gustan los atardeceres en la playa.
Apenas hice esto por todo lo que insistieron mis amigas... y bueno, es una semanita de relax en el caribe, porque no pienso entrar en las competencias de esta agencia de merda.
Y así, pasé un par de días.
Pero al tercero, la vi...
Yo subía, como todos los días, a la pileta de la cubierta superior, esquivaba a Doña Lola, que estaba desde el amanecer en las maquinitas del casino, y a los viejos jubilados con las cartas.
Y la vi.
Y a sus ojos verdes... tan verdes...
Me encantan estos cruceros porque será una solos y solas, digo una persona sin pareja.
Sólo ese pensamiento hizo que superara mi timidez... y ya estábamos charlando en las reposeras al lado de la pileta (en realidad, ella charlaba y con una voz muy dulce, yo sólo podía articular monosílabos, embobado ante tanta belleza)
Me contó que también estaba separada, que tenía un hijo pero que estaba en el camarote por una alergia al sol pero que igual se divertía porque tenía la play y además pasaban muchas pelis en el canal infantil.
Nos quedamos todo el día charlando. Decidimos ir a bailar esa noche, luego que su hijo se durmiera.
Por supuesto, que llegué primero. Mientras la esperaba me puse a charlar con Doña Lola.
Me contó que desapareció una de las viejas, que tienen miedo y que ya les parecía que faltaba otra de las jubiladas, ¿habrán bajado a tierra? ¿La había visto?
Pero yo sólo pensaba en ella. Y bailamos muy juntitos, nos besamos bajo la luna y terminamos en mi camarote.
Casi al amanecer, la acompañé al suyo... demasiado enamorado para dejarla.
Pero, al llegar, veo sangre que manchaba la puerta, asustado por lo que le pudiera haber pasado al hijo, entro corriendo antes que ella.
Y lo veo ensangrentado pero porque estaba comiéndose a la vieja que había desaparecido. Desesperado, quiero salvarla.
Pero ella me frena. Es que el pobre, tiene que comer para sobrevivir... me dice, es de las razas del agua... Sabes que pasa, este no es mi primer crucero, cuando era adolescente hice otro, con mis padres. No sé mucho que pasó... era de noche...había estado bailando y tomando... paseaba por cubierta, viendo el Mar de los Sargazos y algo verde y medio humano trepó por el costado del buque, yo no podía moverme... apenas escuchaba que me hablaba y decía que se había enamorado de mí, y me violaba una y otra vez... y luego nació él... demasiado parecido al padre. Al crecer empezó a necesitar comer carne humana... y empezó a cazar. Por eso lo llevo de vuelta al mar de los sargazos, allí encontrará a su padre... puede nadar sin problema... le están saliendo branquias...
No lo delates, es sólo hasta mañana. Yo lo mantendré en el camarote sin que pueda causar mas daño.
Era cierto, mañana llegábamos al Mar de los Sargazos y yo estaba tan enamorado que no dije nada.
Pasé el día dudando, sin verla, sin saber que hacer, pero esa noche, tenía que verla, no sabía que podía llegar a hacer.
Subí, ya era tarde... tanto había dudado. Pasé corriendo junto a las maquinitas extrañado de no ver a Doña Lola. Subí a cubierta, corriendo agitado, allí estaba Doña Lola o lo que quedaba de ella. El pibe había atacado de nuevo... pero vi con horror que la que estaba comiendo era ella!!!
Te mentí, la que vivía en el mar era yo. Y necesitaba alimentarme... con más razón ahora...
Me quedé tan sorprendido que no pude gritar y los vi zambullirse por la borda al mismo tiempo que me gritaba que así era la única manera que tenían de reproducirse.
Un sudor frío corrió por mi piel, al entender porque le gustaban los cruceros de solos y solas...
Los que llegaron a nuestras tierras se fueron mezclando con los nativos, asentándose en las orillas del Arroyo Maldonado, generando razas híbridas entre los humanos, peces, batracios, caracoles (como los que ya había visto y leído), pulpos. Que vivían en armonía, en distintos estados de transformación
Como se ve en este cuento.
Entró en mi librería
De Jorge Benito
Día como todos, pocos clientes en la librería donde trabajo.
Es que no hay quien compre estos libros tan raros y antiguos, pero que a mí me encantan...
Es un edificio enorme y la luz lo hace más todavía.
Y tan silencioso.
Parece que viviera en otra época, mucho más calma, mas humana...
Y entró Yamila.
Es mi cliente mas hermosa, alta, morocha con unos ojos tan azules que eran violetas, incluso, con unos dibujitos dorados que yo nunca había visto...
A ver si hoy me animo y la invito a salir.
Y me animé (¡grande, macho!).
No me pareció muy entusiasmada pero igual aceptó.
Eso si, tenía que pasarla a buscar por la casa, es que por su barrio había habido una serie de muertes y asaltos.
-Y ayer desapareció un chiquito...
Ella vivía en un pasaje, cerca de Córdoba y Juan B. Justo, cerca del puente...
Ya solo, recordé la noticia.
Saqué mi carpeta de recortes, recortes de diarios y revistas sobre temas extraños, eran unos crímenes que yo reconocí como rituales.
Imaginé que eran producto de una secta, el Lutchismo, realizados para atraer seres de las tribus descendientes de Cthulu.
Y con ese niño el ser- Cthulu sería prácticamente invencible...
Ella estaba viviendo en un lugar muy peligroso.
Resolví ir preparado
Bajé al sótano, que es donde guardo los libros verdaderos, el Necronomicón, Vermiis Misteri, el Karakolon, etc.
Preparé una poción que terminaría con ese ser, escribí el hechizo...
Nadie me quitaría a Yamila, la amaba demasiado (los únicos amores perfectos y eternos son los que no se consuman). Sería la madre de mis hijos.
Esa noche fui a buscarla.
Caminaba por Córdoba.
Al pasar por el puente, oigo un ruido, mezcla de llanto con grito.
Atacó de nuevo el monstruo.
Preparo la poción y corro.
Ahí esta él, con su cabeza llena de tentáculos, tiene a otro chico en el piso, todo ensangrentado.
El olor me da arcadas.
Las lagrimas apenas me dejan ver.
Le tiro la poción, digo el hechizo...
El monstruo gira su cabeza y me mira, aterrado.
Veo, entre los tentáculos, que tiene ojos violetas... con reflejos dorados...
Y ya no puedo parar el hechizo...
El grito que lanza es horroroso, pero no alcanza a tapar el mío...
Cuando se entubó el arroyo Maldonado, estos seres aprovecharon las cuevas que se formaron al secarse el subsuelo y construyeron en ellas una red de túneles para vivir. Escondidos de nosotros, esperando para conquistar el mundo...
¿Pero son todos malos? No hay ninguno bueno, al fin de cuentas eran monjes...
Continuará