Un homenaje a todos los docentes que, para llegar a su lugar de trabajo, se trasladan 100 kilómetros a dedo; en ocasiones a diario. Son docentes que viajan desde Bahía Blanca a los pueblos del lindero partido de Villarino (Buratovich, Hilario Ascasubi y Pedro Luro) al sur de la provincia de Buenos Aires.
Para llegar puntualmente antes de las 8 am los maestros y profesores (yo soy profesor de plástica que viaje de esta manera durante 3 años) deben arribar al cruce El Cholo, en el extremo sur-oeste de la ciudad bahiense, a las 6 de la mañana a mas tardar. La garantía de un viaje mas o menos asegurado y rápido es llevar el guardapolvo...que certifica al amable conductor que para que estará llevando a su lado a un persona de confianza.
Este periplo se repite al regreso a la ciudad, al mediodía o al ocaso. Es común encontrarnos a otros compañeros esperando o asombrosamente dentro de otro vehículo que vino a pararnos también a nosotros.Muchas historias y anécdotas podría relatar al respecto pero hoy he optado por contarlo de esta manera. "Con la Esperanza en el camino" es un juego de palabras y de conceptos. ¿ La esperanza aquello que el maestro pone en el horizonte del asfalto al esperar un vehículo que lo salve de la tormenta que se viene? o ¿la esperanza esta puesta en el mismo...la esperanza de un pueblo, de una nacion, a la veda de un camino? Esta en ustedes la ultima palabra.
El retratado soy yo mismo...uno de los docentes que viajaba a dedo.
Gracias por pasar por el post. amigos taringueros.