En la primavera de 1943 y después del fracaso nazi de la invasión de la Unión Soviética, la llamada Operación Barbarossa, se ordena agrupar a científicos y técnicos alemanes para crear nuevas armas para el III Reich.
El jefe de la GESTAPO, Heinrich Müller, encomendó al ingeniero de la Universidad de Hanover, Werner Osenberg, que era al mismo tiempo jefe de la sección científica de la GESTAPO, la tarea de elaborar una lista, conocida como “Lista Osenberg”, que incluía a todos los científicos y especialistas que pudieran ser útiles en el desarrollo de nuevas tecnologías militares para ganar la guerra y cuya lealtad al Reich estuviera fuera de toda duda. Dicha lista finalmente contenía 15.000 nombres.
Originariamente el ejército norteamericano quería entrevistar a los científicos nazis expertos en cohetería y otras disciplinas. Pero en marzo de 1945, un técnico polaco, encontró restos de la “Lista de Osenberg” en un baño y es entonces cuando el mayor Robert B. Staver, Jefe de la Jet Propulsion Section of the Research en Londres, depuró esta lista y creó una nueva lista cuyo nombre en clave era “Lista Negra” donde se integraba a científicos nazis expertos en cohetes con Wernher von Braun a la cabeza.
Se intentó cubrir con un manto de legalidad la entrada de científicos nazis cuando en agosto de 1945, el coronel Holger N. Toftoy, jefe de la Sección de Cohetes de la División de Investigación y Desarrollo del Ejército de Estados Unidos, comenzó a ofrecer contratos laborales de un año a los científicos nazis. De esta manera aceptaron 127 científicos y otros muchos los siguieron. A principios de 1950 se fueron concediendo visados a científicos nazis en el Consulado norteamericano de Ciudad Juárez (México) entrando de esta manera legalmente en territorio de los EEUU.
Más de 1.000.000 de patentes existían relacionadas con todas estas investigaciones que fueron llevadas a los EEUU con la “Operación Paperclip” dando un salto brutal en el avance científico para desarrollar armas maravillosas que incluían submarinos, misiles, aviones, tanques, barcos, helicópteros, armas químicas, electrónica, telemática, criptografía, combustibles sintéticos, bombas atómicas, grasas artificiales, experimentación médica, etc…




