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historia de un sobreviviente: cap 16

Arte1/2/2012

capitulo 16:matar a un panzer con una katana

-no nos vas a pedir que te matemos, ¿o si?- soltó Máx. Josué y yo lo miramos feo, y Aruku se limitó a mirarlo como si fuese un idiota.
-¿que? decía nada mas...
-No... si quisiera morir... me habría quitado la vida... yo mismo hace rato...
-entonces, ¿que quieres que hagamos?.- retomé la conversación.
-Verán... yo tenía...una familia... eramos mis padres... y mi hermano... mis padres murieron...durante la infección...... sus gritos de agonía... aún resuenan en mi cabeza...
Mientras decía esto, aruku derramaba lágrimas... lágrimas amargas de alguien que no solo vió morir a sus padres, sinó que también se siente culpable de ello.
-¿Como murieron?- preguntó Máx, con una voz que mas que curiosa, era comprensiva, y que trataba de entender el dolor de su interlocutor.
-Esas cosas... nos rodearon... solo podíamos escapar por una ventana...del baño de la casa... las demás salidas... bloqueadas...y mis padres eran demasiado viejos... no podían pasar...yo y mi hermano...escapamos... ellos...
La voz de Aruku dió un quiebro, mientras las lágrimas corrían por sus sucias mejillas.
-Si tan solo... hubiese sido mas fuerte... tal vez podría haberles hecho frente... tal vez...
-No digas eso. No fué tu culpa -dijo Josué.-Si te quedabas, esas cosas hubiesen acabado contigo y tu hermano. Cuando te rodean, no hay más opción que huir. Dios es testigo de que lo digo por experiencia.
-En fin...-prosiguió aruku, ahora mas tranquilo, aunque no se si por las palabras de Josué, o porque se le acababa el tiempo y aún no nos había dicho su petición.-Con mi hermano, logramos escapar... pero esas cosas nos encontraron de nuevo... me había quedado dormido... asi que no me di cuenta hasta que fué tarde... en minutos nos rodearon... así que hice lo único que pude... le ordené a mi hermano... que se escondiera... y atraje la atención, de esas cosas... lejos de él...
-pero, dijiste que estaban rodeados... ¿como hiciste para...?
-Huir?... me abrí paso... con la katana... aún así...me mordieron, por como pueden ver... todos me siguieron, pero no supe que fue de mi hermano... mientras huía... llegué aquí... y aquí me escondí... y aquí me tienen...
-Creo que sé lo que vas a pedir... quieres q busquemos a tu hermanito, ¿verdad?
Aruku asintió lentamente.
-Se los ruego... es lo único q me queda... es pequeño...tiene 12... aún no puede valerse por su cuenta...por favor...tienen que ayudarle...- mientras decía esto, las lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos de nuevo. Era obvio que no mentía. -Si prometen ayudarle... les daré mis armas... en gratitud... pero por favor... tienen que buscarlo...
-Pero... ¿hace cuanto que pasó esto? ¿Y donde fue que se escondió?
-Se escondió en un... almacén de un supermercado... a unas calles de aquí... no muy lejos...
-Te refieres a un supermercado que queda yendo por esta calle, 5 cuadras más arriba, y a la izquierda otras 5?
-Ese... mismo...
Recordaba ese supermercado... quedaba cerca del refugio. Con Josué habíamos sacado lo que encontramos de allí hace tiempo, luego nunca volvimos a pasar.
-¿y hace cuanto que está allí? ¿cuando pasó todo esto?
-Hoy...durante el anochecer...
Miré estupefacto a Josué, el cual me devolvió la mirada. Era increíble creer que encontráramos a Máx al mismo tiempo que sucedía la tragedia de Aruku...
-¿lo harán... o no?- concluyó Aruku.
Miré atentamente a Josué y Máx. Veía reflejado en sus caras lo mismo que yo pensaba en ese momento. Sé que tendría que haberle dicho que no podíamos prometer eso, que las probabilidades de encontrar a su hermano, eran pocas. Seguramente había huido del lugar hace mucho. a demás, era peligroso salir de noche, especialmente con Josué en su estado.
-Lo haremos- fue lo que salió de mi boca.- No prometo encontrar a tu hermano, pero voy a buscarlo. Te doy mi palabra.
No sé porque dije eso todavía. Creo q me sentía mal por Aruku y sentí que estaba mal quitarle su única esperanza a un moribundo. Aunque tengo que admitir que francamente me preocupaba su hermano. Digo, el chico tenía 12, seguramente estaba asustado, y sin saber que hacer...
-Gracias... muchas gracias... como prometí... aquí tienen mis armas...
Haciendo un gran esfuerzo, tomó su pistola y me la tendió. Era una magnum, una versión mas nueva que la mía, con mayor capacidad de balas. Por suerte usaba balas del mismo calibre que la mía, así que no necesitaba buscar munición nueva. También me tendió su katana. La desenfundé un poco para ver el filo. Estaba limpia y reluciente. Al parecer, Aruku la estuvo limpiando cuidadosamente antes de guardarla, cuando todavía estaba "sano" y podía moverse.
-Cuida mucho...esa espada... es la espada de la familia... se llama... Purotekutā... según la leyenda familiar... ayudará a su portador... cuando más lo necesite... siempre que se la use... para proteger a un ser querido...
-De acuerdo. La protegeré...
-Mi hermano se llama... Bushido... puede que no... Confíe en ti al principio... enséñale la espada... entenderá que yo te envío... cuando lo encuentres... por favor... cuida de él...
-No te preocupes. Prometo que lo cuidaré como si fuese mi hermano...
-Sé que lo haras... eres una buena persona... despues de todo... prometiste ayudarme... habiendo podido quitarme las armas... y haber huido... en cuanto bajé mi pistola... creo que en estos tiempos... eso dice mucho de uno...
Era extraño. A pesar de que solo estuve unos minutos con el, sentía que había formado un fuerte lazo con Aruku. Era como si fuésemos soldados luchando en un mismo bando: No importa si conoces al que está a tu lado... sabes que harás lo posible por mantenerlo con vida, y que él hará lo mismo. A demás, Aruku se veía como una buena persona, y es una lástima que la vida de alguien así termine de manera tan trágica...
Aruku me dedicó una especie de sonrisa un tanto lastimera, que demostraba que realmente confiaba en mí.
-Es hora... de que...se vallan.... ya no tienen... nada que... hacer aquí.
-Cierto... -dije.
En silencio cargamos nuestras cosas, y acomodamos las armas. yo llevaba el rifle de Josué, la magnum de Aruku. Máx. llevaba su pistola, y Josué mi magnum. Nos sobraba una pistola, la cual guardamos en una mochila.
-Bueno... es hora de irnos.
-Mucha...suerte...
- antes de irme, ¿quieres que te haga la extremaunción?- preguntó Josué.
-En realidad... soy budista...pero... de acuerdo... si existe... un Dios... prefiero estar... en Paz con Él... por las dudas...
Josué le practico una Extremaunción rápida, y en menos de un minuto había terminado.
-ahora si debemos irnos.
-Suerte...-
-Antes de irnos... ¿para qué es la pistola?- dijo Máx, señalando a su cadera. Desde la parte trasera de su pantalón, asomaba apenas una pistola. Era increíble que Max hubiese visto algo tan pequeño.
-Tranquilo...es un...regalo de... mi padre...y quiero... conservar...la...no te...preocupes...está...descarga...da.
Todos sabíamos que era una mentira. Era obvio que Aruku sufría, y era obvio lo que pensaba hacer. Pero no íbamos a decir nada.
-Hasta siempre, Aruku.- Le dije con un dejo de tristeza. En silencio, abandonamos la habitación, y cruzamos la tienda hasta la calle. Estábamos en plan sigiloso de nuevo, así que apagamos las linternas antes de salir, y ya no nos dirigimos la palabra. Por alguna razón, había pocos sonámbulos, así que empezamos a avanzar sin problemas. Luego de media cuadra, tal vez una, no lo recuerdo bien, oímos un sonido que nos pareció raro no escuchar antes…
¡BANG!
El sonido se disipó lentamente, haciendo eco entre los edificios. No había necesidad de preguntarnos que fue, o de donde vino. Sabíamos qué lo provocó, y qué significaba. Me voltee lentamente y con tristeza, y miré en la dirección a la tienda de armas. Un disparo solitario en medio de la noche… un signo inequívoco de que la vida de Aruku, un hombre atormentado por la idea de convertirse en aquello que le quitó a su familia, había acabado. Un final realmente trágico. Miré a Máx y Josué. El primero había agachado la cabeza en señal de respeto, y el último se persignaba. Por mi parte, cerré los ojos, y con una silenciosa y corta plegaria, recé por su alma.
Chisté a Máx, el cual volteo hacia mí. Con un gesto de la cabeza, le di a entender que había que seguir. Asintió, y continuamos nuestra silenciosa travesía al refugio. Durante ese impasse en que comenzamos a andar, hasta que encontré a un sonámbulo al cual enfrentarme (es decir, 3 cuadras), recordé algo. Dicen que una persona nunca va a morir, siempre que uno mantenga vivo su espíritu y sus ideales. Aruku dio su vida para proteger la de su hermano, o al menos para alargarla un poco, pues dudo que estuviese seguro de que su plan suicida funcionaría al 100%. Lo que intento decir es que… dio su vida, solo para proteger a la persona que más quería, aun sin saber si su plan resultaría… proteger a los seres queridos… No se ustedes, pero a mí no se me ocurre un ideal más noble por el cual dar la vida. Miré atrás por un segundo., y ví a Máx y Josué siguiéndome. Pensé que aún si yo moría, Máx podría cuidar de Josué, al menos hasta que su pierna curase, y entonces Josué podría cuidar de Máx, al igual que lo hizo con migo todo este tiempo… si, estarían bien sin mi…
Fue entonces cuando me decidí. Máx y Josue estarían bien sin mí, pero Bushido estaba solo. Probablemente estaría escondido donde Aruku lo dejó, esperando a que su hermano valla a rescatarlo, sin saber que él nunca se aparecería. Tenía 12, así que dios sabe cuánto aguantaría por su cuenta, pero probablemente no sería mucho. Era definitivo… tenía que ir a rescatarlo. Salir de noche era peligroso, pero lo era aún mas para un niño indefenso. Si Bushido moría, Aruku habría dado su vida en vano. A demás, si no lo intentaba, viviría el resto de mi vida con la culpa de haber dejado a alguien indefenso en medio de tanto caos para que muera. La mera idea de ello me daba escalofríos. En cuanto llegáramos al refugio, tomaría mis cosas y me iría a buscar al hermano de Aruku. Me preocupaba que Máx y Josué intentaran impedirlo, pero, Josué tenía una pierna mala, y Máx, bueno, yo era mas corpulento, así q supuse que no me sería difícil sacármelo de encima. En ese momento no le presté atención, pero sujetaba con fuerza la espada de Aruku, la cual había reemplazado a mi hacha.
Luego de unos enfrentamientos con sonámbulos, doblamos a la esquina, y media cuadra después, llegamos al refugio. Entramos rápido y en silencio. Máx y Josué pasaron primeros, y yo último, y me aseguré de cerrar la puerta, pero sin traba…
-Uff, gracias a Dios llegamos.
-así que…este es el refugio de ustedes. Lindo.
Josué comenzó a acomodarse. Se quitó los zapatos, y se pudo ver su tobillo hinchado. Era obvio que le dolía, pero no decía nada para preocuparnos.
-Por dios, padre, déjeme ayudarlo.- Le dijo Máx.
Máx empezó a buscar vendas y algunas pomadas antiinflamatorias, mientras Josué le daba indicaciones de donde estaban. Yo, por mi parte, puse en marcha mi plan. En silencio, acomodé la espada para que quedara fija a mi espalda, como si de un samurái se tratara. En silencio tomé mi mochila y la cargué a mi espalda también, por encima de la funda de la katana. Mi vieja magnum la tenía Josué, pero eso ya no importaba, tenía la que me dio Aruku. Tenía munición en mi mochila, a demás de la pistola extra y munición para ésta. Dejé el rifle de Josué, pensé que estaría mal llevármelo, especialmente porque el padre era muy apegado a este, y porqué cabía la posibilidad de que si me lo llevaba, no iba a volver… me predisponía a partir en silencio, pero entonces Josué se volteó a mirarme.
-Alex, puedes mostrarle a Máx donde están… ¿Qué estás haciendo?
-Perdón padre pero hice una promesa a Aruku… tengo q buscar a Bushido.
-ououououo… espera un minuto. Salir en medio de la noche es peligroso, ¿lo olvidaste? Nuestro viaje hasta acá fue tranquilo, pero porque tuvimos suerte. ¿Qué vas a hacer si te encuentras un panzer ahí afuera? ¿Rebanarle la cabeza con la katana?- replicó Máx
-No sé, pero ustedes saben bien que está mal dejar a un niño de 12 años ahí afuera por su cuenta, ¿o me equivoco?
-No, pero sería estúpido ir por tu cuenta a buscarlo, especialmente de noche.
-¿Y qué quieres que haga? ¿Que lo deje morir? Tiene 12. Sabes que no va a aguantar mucho por su cuenta ahí afuera.
-Sí, pero…
-Pero nada.-contesté tajante. –Voy a ir a al supermercado, a buscar a Bushido, y es un aviso, no una pregunta. No les pido que me acompañen. Josué no puede caminar, y Máx, acabas de pasar un infierno en ese edificio, desde antes que llegáramos, los dos necesitan descansar.
-Y tu estás despierto desde ayer a la mañana, y también estás cansado.- intervino Josué.-No te digo que lo abandones, pero sabes que tus posibilidades de sobrevivir disminuyen cuando estás cansado. Solamente te pido que lo pienses tranquilamente muchacho.
-Si, usted me enseño eso padre. Pero también me enseñó que si alguien necesita ayuda, es nuestra obligación ayudarlo, ¿o me equivoco?
-No, pero…- Josué no sabía que decir. Como siempre, le resultaba más fácil arriesgar su propia vida que ver a los otros arriesgar las suyas.
-Escuchen, debo irme, cada minuto que espero, la posibilidad de encontrar a Bushido disminuye. Tengo que ir, y ustedes lo saben…
Los dos quedaron en silencio. En sus caras podía ver que trataban de pensar un plan, uno que no implicase arriesgar la vida de nadie, pero no podían. La única forma de saber si el hermano de Aruku seguía vivo era ir al supermercado y revisar el almacén. Y ese plan no era para nada seguro, al menos no con la ciudad en el estado en que estaba, y mucho menos de noche.
-Sabes que es poco probable que esté ahí, ¿no? Digo, podría haberse asustado y haber escapado, o simplemente haber…
-Sí, lo sé. Y francamente, no me importa. Es poco probable dijiste, pero eso quiere decir que al menos hay una posibilidad. Y si no voy, voy a vivir con la intriga de que si dejé a un niño morir pudiendo haber hecho algo. No sé si eso te afecta o no Máx, pero sé que a usted sí padre. Si estuviese en mi lugar, sé que haría exactamente lo mismo.
Pude ver en la cara de Josué su contrariedad. Por un lado, sabía que tenía razón, sabía que ir a rescatar a Bushido era lo correcto, y sabía que el haría lo mismo que yo estaba haciendo (después de todo, ¿De quién creen que aprendí?), pero por el otro, no quería que fuera en otra misión suicida, al menos no en una en la que él no podía ayudarme. Finalmente, contestó con resignación.
-(suspiro). Tienes razón. Realmente eres mas terco que la mula en la que Jesús entró a Jerusalén.
-Espere, ¿Qué? ¡¿Va a dejar que se valla?!
-Estoy físicamente incapacitado, así que no puedo detenerlo por la fuerza. También se que es terco como mula, así que las palabras no van a pararlo, a demás del hecho de que tiene razón. Si yo estuviese en su lugar, iría corriendo a rescatar a la pobre criatura de Dios. ¿O es que no harías lo mismo, Máx?
-Yo…- A Máx le había tomado por sorpresa la pregunta y no supo que contestar. No lo conocía lo suficiente como para decir si realmente quería ir a rescatar a Bushido, pero juraría que me pareció ver miedo en su expresión. No sabía si era un miedo repentino al pensar en lo que le pudiera estar pasando a al pobre chico, o si le aterraba la idea de volver a salir de noche y encontrarse un panzer. Lo único que sabía en ese momento, es que me importaba una mier*a lo que el resto pensaba, y que tenía que irme yá.
-Escuchen, no tengo tiempo que perder, me voy.
-no, espera…- dijo Máx, mientras me tomaba del hombro. Tardó un segundo en acabar la frase, y dio un profundo suspiro antes de terminar, pero finalmente soltó: -Me voy contigo.
-Máx, gracias, pero no. Lo que estoy haciendo es peligroso, a demás de que fui yo el que hizo la promesa. Si pasa algo mientras voy a investigar, prefiero que me pase a mi solo, y no a los dos.
-Claaaaaaro, así que debo dejarte ir tu solo en una misión peligrosa, ¿no? Ni hablar. ¿Nunca viste una peli de terror? El que se va por su cuenta SIEMPRE termina mal.
-Uau, que forma de dar ánimos. Por suerte para mí, esto no es una peli de terror, así que no insistas. Josué necesita alguien que lo cuide mientras su tobillo se recupera, por lo que tienes que quedarte, y no discutas. Me voy.
-Pero…
No terminé de escuchar lo que Máx iba a decir, ya que dí media vuelta, y con un movimiento silencioso y ágil cerré la puerta del refugio, encontrándome de nuevo en medio de la oscuridad de la noche, con la diferencia de que ahora estaba solo.
Miré a mi alrededor, y noté que habían muy pocos sonámbulos en la calle, cosa que me tranquilizó, ya que significaba que mi jornada iba a ser tranquila. ¡JA! Que estúpido creer eso… en fin, prosigo con mi relato.
Comencé a caminar en dirección al supermercado. Caminaba lo más rápido que me era posible sin hacer ruido, cosa que no me dejaba avanzar a un ritmo demasiado rápido. Una vez alcanzada la primera esquina, me pegué al ángulo del edificio para mirar la calle y ver si era seguro cruzar. Estaba absorto en eso, cuando sentí una mano agarrando mi hombro… En menos de un segundo, multitud de pensamientos sobre que era lo que me agarraba el hombro pasaron por mi cabeza. Y, por supuesto, ninguno de esos pensamientos era agradable.
Creo que cabe esperar cual fue mi reacción. Automáticamente, como movido por un resorte, sujeté fuerte mi espada y levanté el brazo, preparándome para girar el cuerpo y asestar un potente tajo a la cabeza de lo que me había agarrado. Por suerte, se me ocurrió voltear la cabeza antes de golpear. Y digo por suerte, porque lo que me había agarrado el hombro no era un sonámbulo hambriento. Era Máx…
Al verme levantar la espada, retrocedió un poco y levantó las manos en silencio, todo en un segundo, para darme a entender que era él y que no iba a hacerme daño. En ese momento varios sentimientos se arremolinaron en mi. Era una especie de mezcla del enojo por el susto que me dio (el cual casi le cuesta la cabeza), con la duda y el alivio de que estuviese allí.
En cuanto lo ví, bajé mi espada mostrando el evidente enojo por el susto que me dio, mientras le gesticulé con la boca, diciendo “¡¿Qué haces aquí?! ¡¡Vete!!”, a lo cual agregué un gesto con la mano para dar a entender que quería que se fuera. A esto, me respondió con una negativa con la cabeza, mientras gesticulaba con los labios un “Ni hablar”.
Admito que por un segundo sentí ganas de mandarlo a la mie*da, pero me dí cuenta de que una calle repleta de monstruos de noche no era el mejor lugar para empezar a discutir. Analicé mis pocas opciones en un segundo, y tomé la única viable: me tragué mi enojo, y haciéndole un gesto con la cabeza, le ordené que me siguiese, a lo cual con una afirmativa. Más tarde, si todo salía bien, podría regañarlo en el refugio, pero por ahora no tenía más opción que llevarlo conmigo. Aunque admito que me enojaba que me haya seguido en esta travesía tan peligrosa, admito que también era un poco reconfortante tenerlo cerca, porque ya había visto de lo que Máx era capaz, y si algo sucedía, sabía que su ayuda podría llegar a salvarme si la cosa se complicaba. A demás, traía su mochila con explosivos y granadas, cosa que lo hacía aún más útil…
Recomencé el trayecto al supermercado, ahora acompañado por Máx. No tuvimos muchos encuentros con sonámbulos en el camino. Es más, parecía que a medida que avanzábamos, la cantidad de sonámbulos disminuía… de forma drástica…
En una situación normal, un menor número de sonámbulos eran buenas noticias, pero algo en esa reducción de número me daba mala espina. Cuando estábamos a 2 cuadras del supermercado, la cantidad de sonámbulos se había vuelto 0. Alrededor nuestro, no había nada. Un silencio sepulcral nos envolvía, interrumpido solo por los silbidos del viento.
-tengo un mal presentimiento- me dijo Máx con un susurro.
-Si… yo también.- le confirmé.
Y allí, solos, en medio de la noche, escuchamos el último sonido que esperábamos escuchar, o al menos el último que queríamos escuchar. Un potente rugido rompió el silencio en el que estábamos, tan potente que hizo que se nos erizara el pelo de la nuca. Aunque creo q lo que hizo que se nos erizara el pelo fue el hecho de que sabíamos de quien era ese rugido.
-¡¡Mie*da, un panzer!!- gritó Máx
-¡¿done está?!
Miramos en todas las direcciones, buscando al panzer que dio el rugido, ya fuese para enfrentarlo o simplemente correr en la dirección contraria, pero el eco hacía parecer que el sonido viniese de todos y ningún lado al mismo tiempo. Instintivamente guardé mi espada en la funda y saqué la magnum. Estábamos esperando a ver donde estaba el panzer, cuando lo vimos aparecer del lugar menos esperado. Por alguna razón, miré arriba. Y lo hice justo a tiempo para presenciar el final de la caída del panzer. Aterrizó a escasos metros de nosotros, usando sus poderosos brazos para frenar la caída. Como cabe esperar, apenas salíamos de la sorpresa de ver a un panzer caer del cielo. De cualquier forma, la sorpresa nos duró hasta el segundo rugido que dio, ahora frente a nuestras caras.
Como si fuéramos autómatas bien programados, levantamos nuestras pistolas y disparamos, apuntando a la cabeza. El único problema con esto es que nuestro monstruoso amigo, previendo que haríamos eso, usó la clásica táctica de usar su brazo de escudo, cosa que era muy efectiva. Cubriendo su cabeza, el pazer se lanzó en una potente embestida hacia nosotros. Nos apartamos rápidamente un lado para evitar que nos arrollara, pero parece que ese no era su plan después de todo. En cuanto estuvo cerca nuestro, hizo una barrida con el brazo de izquierdo. Máx se agachó velozmente, esquivando la mano de panzer, pero yo no tuve tanta suerte. Su brazo, grande y musculoso, me dio de lleno en medio del pecho, lo cual me lanzo varios metros por el aire. Aterricé sobre mi mochila, lo cual fué mas suave que aterrizar sobre el cemento, aunque no sé que tanto más suave, ya que la munición en mi mochila era bastante dura… en fin, la espalda me dolía por la caída, y el pocho por el golpe, pero no tenía mucho tiempo para lamentarme por eso, ya que algo más grave sucedía: el panzer tenía a Máx como objetivo ahora. Miré a donde estaba Máx, y pude ver como con una serie de veloces esquives evitaba los letales golpes del panzer. Al parecer, no le dejaba disparar debido a la seguidilla de golpes que le lanzaba.
-¡¡Alex!! ¡¡Dame tiempo!!- chilló a todo pulmón.
No necesitaba decírmelo dos veces. El golpe había hecho que soltase mi pistola, por lo que tuve que usar la de repuesto. Mientras disparaba, fui corriendo a agarrar mi magnum, cosa que me dejó con una pistola en cada mano. Usaba una pistola a la vez (la que tenía en mi mano derecha), ya que no tenía mucha precisión con la mano izquierda, y Máx estaba cerca del panzer, esquivando ataques, por lo que me daba miedo dispararle por accidente.
-¡¡Hey, feo!! ¡¡Por aquí!!- grité mientras disparaba, para ver si llamaba su atención. Y al parecer funcionó, ya que el panzer pareció olvidarse de Máx, que solamente estaba esquivando ataques, y se concentró en mí. Al parecer, ataca a aquel que represente la mayor amenaza, o a aquel que lo esté atacando si nadie más lo hace. Un dato útil a tener en cuenta. Lástima que no tuve mucho tiempo para pensar en eso, ya que iba a todo dar en mi dirección, al parecer en plan de arroyarme. Venía corriendo cubriéndose con el brazo derecho, y yo me quedé esperando para poder esquivar en el último momento. En cuanto estuvo cerca mi, rodé a mi izquierda, para evitar que me pasase por encima, pero en cuanto lo hice, pasó algo de lo más extraño. En lugar de frenar y hacer un barrido con su brazo (como hizo al principio), pareció no ver me, y siguió de largo, hasta que dio de lleno con un edificio.
Pareció un poco desconcertado por no haberme encontrado aplastado contra la pared, hasta que se dio vuelta y me vio. Dio un breve rugido que parecía de frustración por haber errado el ataque, y volví a disparar apuntando a la cabeza. El disparo pasó rosando su cabeza, pero no acertó, por lo que desaproveché una oportunidad de oro de acabar con todo.
-¡¡Maaaaaax!!
-¡¡Dame un minuto, ya casi!!- contestó Máx.
-¡¡No sé si tengo un pu*o minuto!!
Admito que no tenía idea de lo que estaba haciendo Máx en ese momento, pero esperaba que lo hiciera rápido, porque, no importa lo que uds. digan o crean, entretener a un panzer NO ES fácil, en ningún sentido de la palabra.
En fin, el punto es que debía ganar tiempo, así que así lo hice. El panzer volvió a cargar contra mi, usando su brazo derecho como escudo otra vez. Mi primer instinto fue esquivar hacia mi derecha, pero pensé un segundo, y decidí esquivar a mi izquierda. Al hacerlo, obtuve el mismo resultado que antes: pasó de largo, solo que esta vez pareció notar que no me pasó por encima, por lo que frenó antes de chocarse. Con esto me dí cuenta de algo que me salvaría la vida más adelante: los panzers tenían un punto ciego cuando envestían. Al usar su voluminoso brazo como escudo, cubrían sus ojos, por lo que no podían ver ni al frente, ni en la dirección del brazo que usaban de escudo, por lo que si uno esquiva en esa dirección, no pueden ver que su ataque falló, así que pasan de largo. Pero aún así, son capaces de ver en la dirección del brazo que no están usando, por lo que si uno esquiva en esa dirección, el panzer puede verlo al pasar a su lado, por lo que frenará y redirigirá su ataque, haciendo un barrido, un golpe, o algo parecido. Aún así, esto parecía ser cada vez menos efectivo, porque luego de que falló la primera envestida, en la segunda no siguió hasta darse contra un edificio, si no que frenó antes.
Sabiendo esto, ya me había ideado una forma de ganar tiempo. Simplemente tenía que disparar para obligar al panzer a cubrirse, y cuando lo hiciera, esquivaría en la dirección del brazo que usaba de escudo. Sonaba a un buen plan, excepto por una cosa… comencé a disparar de nuevo, y luego de dos disparos, se acabaron las balas de la pistola…
-Mie*da…- dije en vos baja.
Sin pensármelo mucho, arrojé la pistola a un lado y levanté la magnum. Iba a abrir fuego, pero era demasiado tarde: el panzer aprovechó el tiempo muerto en el cual me daba cuenta de que no tenía balas y en el que cambiaba de arma para acercarse a mi. Para cuando levanté el arma, estaba a un brazo de distancia de mí. Levantó sus brazos formando una especie de maza con su mano, preparándose para darme de lleno con toda su fuerza y peso aplastantes. En ese momento, tenía dos opciones:
a) Su cabeza estaba descubierta, por lo que podía intentar apuntarle y disparar, y rezar porque el tiro a las apuradas diera en el blanco, o
b) Esquivar.
Como cualquier ser humano a punto de morir, y asustado a más no dar, elegí lo que todo el mundo. La opción B.
Dí un rápido esquive mi izquierda, y el panzer soltó un potente golpe contra el suelo. De no ser porque no tenía tiempo de mirar detenidamente, habría jurado que dejó un hoyo en el cemento al golpear. Como tuve que tirarme para esquivar, intenté usar la técnica de rodar para tratar de ponerme de pié mas rápidamente, pero como solo la había practicado hace mucho en un momento de borrachera con unos amigos, podría decirse que no me salió perfecta. Aún así, me sirvió para ponerme de pié más rápidamente que de no haberla hecho. Mi intención era voltearme y dispara, pero cuando me di vuelta, el panzer ya estaba encima mi de nuevo, y esta vez parecía querer hacer un barrido con su brazo. En parte porque perdí el equilibrio mientras intentaba retroceder, y en parte porque quería, caí al suelo, cosa que hizo que esquivase el barrido por muy poco (pude sentir su mano rosando mi pelo). Cuando hizo ese barrido, su mano impactó contra un poste de luz, el cual se dobló por la zona del golpe, y, naturalmente, cayó. Gracias a que estábamos en la calle y no en la vereda, el poste se interpuso entre el panzer y yo, cosa que pareció sorprenderlo un poco.
Enojado porque algo se metió en su camino repentinamente, aplastó la parte del poste que tenía delante de él, a pesar de que no representaba una molestia real. Mientras el hacía esto, yo intentaba pararme, pero estaba tan asustado que no lo lograba, por lo que lo único que hacía era retroceder a trompicones, siempre mirando hacia el panzer.
-¡¡¡MAAAAAAAAAAAX!!!- Grité con toda la fuerza de mis pulmones.
-¡¡Tapate ojos y oídos!!- alcancé a oír.
No entendí muy bien lo que maño me dijo, hasta que vi algo del tamaño de una lata caer cerca del panzer. Entonces lo entendí: era una granada.
Haciendo caso de lo que me dijo, me di vuelta dando la cara al piso, cerré con fuerza mis parpados, y tapé mis oídos, y lo hice justo antes de que la granada explotase. Aún con mis parpados cerrados y oídos tapados, pude sentir el fuerte destello de luz, a demás del estruendo de la explosión. Cuando me voltee a mirar, vi al panzer rugiendo de dolor. Se retorcía sujetándose la cara, como si algo le hubiese afectado mucho, mientras daba golpes sin ton ni son con la otra mano. Pensé que la granada le había dañado en la cara, pero no había señales de que la granada hubiese causado ningún destrozo (excepto por el comportamiento del panzer, no habían señales de que la granada hubiese producido algún daño.)
-¡¡Está ciego!! ¡¡Dale con todo!!- gritó Máx.
“¿ciego?” pensé. Fue entonces cuando todo me cerró. La granada emitió un fuerte destello al explotar, pero no emitió calor, o causó destrucción alguna: era una cegadora. Los sonámbulos son fotosensibles, y los panzers también, por lo que el destello de la cegadora debió de afectarle mucho, más de lo que afectaría a un humano, y por eso se revolvía así.
Máx abrió fuego mientras se acercaba a toda prisa, pero era imposible atinarle a la cabeza al panzer mientras se agitaba tanto. Aún así alcé mi magnum (la cual, de milagro, no había soltado) y di un disparo. Digo un disparo, porque luego de ese disparo, el arma se encasquilló… ahora que lo pienso, creo que fue a partir de ese momento que empecé a odiar las semi-automáticas… en fin. Mi arma estaba encasquillada, y a Máx gastó el cartucho de su pistola en segundos, y ningún disparo había acertado a la cabeza. El pazer seguía revolviéndose de dolor, pero eso no hiba a ser por siempre. El efecto de la cegadora iba a pasar en cualquier momento, y entonces íbamos a estar bien jodidos. Pensé en todo lo que podía hacer en menos de un segundo. Mi pistola estaba sin munición y tirada Dios sabe dónde; mi magnum estaba encasquillada, y como mi anterior magnum (que tenía un sistema de cámara de revolver) no podía encasquillarse, no sabía bien como destrabarla. Fue entonces cuando una única palabra se me vino a la cabeza: la katana.
No dude ni un segundo. Me paré lo más rápido que pude, y eché a correr hacia el panzer, mientras desenfundaba mi katana.
-¡¿Qué?! ¡¡NO!!- gritó Máx. Había adivinado mi intención, y no pareció gustarle mucho el plan.
Aún así continué corriendo. De un tirón había desenfundado la katana, y me dirigía a toda velocidad a hacer la estupidez más grande que tal vez hice en todo mi vida. Bueno, tal vez no era la más estúpida, si no la más peligrosa, pero creo que uds me entienden. ¿En que estaba? A, si, ya me acuerdo. Iba corriendo a toda velocidad hacia el panzer, decidido a acabar con todo de una maldita vez. De un salto pasé por encima del poste caído y aplastado, y seguí corriendo hasta estar a unos pocos metros del panzer. Este último no dejaba de moverse, y al sentirme cerca, intentó dar un barrido con su brazo en dirección hacia mí. Con una agilidad de la que no me creía capaz, me agaché para esquivar, tanto que tuve que apoyarme en mi mano izquierda para no caer. Entonces, usando mi brazo y mis piernas, me levanté de forma instantánea y me abalancé sobre la cabeza del pancer, lanzando una puñalada en línea recta de abajo hacia arriba. Admito que la oportunidad era perfecta: el panzer estaba ciego, y trataba de tapar la cara con su mano, pero el destello parecía haberlo dejado lo suficiente confundido como para cubrirse bien, por lo que estaba parcialmente expuesta, y el ataque que había lanzado acababa de fallar, y no era lo suficientemente rápido como para asestar otro golpe.
Todo lo que describo pasó en unos pocos segundos, y lo que siguió también. La katana, impulsada por mi brazo derecho al principio, y luego usando las dos manos, recorrió la escasa distancia entre mí y la cabeza de mi monstruoso enemigo. Y casi sin que me diera cuenta, alcanzó su objetivo. La hoja se hundió bastante, yo diría que hasta un ¾ de su longitud total, atravesando la deforme y confundida cabeza del panzer. Durante un segundo, todo pareció detenerse. Yo, empuñando la katana con las dos manos, sujetándola bien firme, frente al panzer, que se quedó inmóvil. Seguía vivo, si, pero estaba quieto, como si no pudiese creer lo que acababa de pasar. Y para ser sincero, yo tampoco podía creerlo.
Finalmente, solté la katana y retrocedí unos pasos. El panzer retrocedió un paso y trastabillo, cayendo al suelo de espaldas. Emitía un quejido lastimero como si supiera que estaba muriendo, e intentó agarrar la espada con su derecha mientras se apoyaba en el codo de su brazo izquierdo, pero siempre fallaba y agarraba nada más que el aire cercano a la katana. Cada intento de asir la espada era cada vez más débil, hasta que, luego de fallar otro intento, sostuvo su mano en el aire uno segundos. Luego, su brazo izquierdo, y todo su cuerpo, se aflojó de inmediato, como si se le hubiese ido toda la fuerza, terminando de caer al piso, y azotando su enorme cuerpo contra este. Máx y yo lo miramos durante unos segundos, pero ya no se movía. Estaba tieso e inerte. Estaba muerto. Había matado a un panzer con una katana.
Me acerqué lentamente al cadáver, como temiendo que no fuese más que una treta y que se levantase para matarme de inmediato. Caminé hasta quedar al lado de su cara, la cual contemplé unos segundos. La espada estaba clavada en medio de su cráneo, atravesándolo hasta el otro lado. Tomé mi arma por el mango, y de un fuerte tirón, la arranqué. Miré el filo, y estaba manchado con sangre que parecía ser de color negro, aunque no estaba seguro, ya que era de noche y los colores no se distinguían bien. Tomé mi mochila y extraje una remera un tanto vieja, la cual usé para limpiar el filo. Una vez limpio el filo, guarde la espada en su funda, y a la remera (ahora convertida en trapo) en un bolsillo de mi mochila, y aprovechando que la tenía en mis manos, le di una rápida examinada. Algunas partes parecían gastadas por las caídas que sufrí, pero parecía utilizable por el momento. Más adelante la cambiaría por otra. Máx se acercó lentamente, aún estupefacto (al igual que yo) por lo que acababa de pasar. Miraba directa y fijamente al panzer cuando comenzó a hablar, rompiendo el silencio.
-acabas… acabas de matar a un panzer… ¿con una katana?
Haciendo una pequeña pausa (ya sea porque estaba tremendamente agitado, o por la misma sorpresa) le contesté:
-Si… eso parece.
-Aja… sigo sin entender muy bien como pasó esto, pero… eres el pu*o amo, ¿sabías?
-Sí, sabía… y tú que en el refugio decías que matar a un panzer con una katana era una locura.
-Retiro lo dicho. Pero bien que sin la cegadora en la ecuación el plan no hubiese funcionado.
-Si, puede ser. Aunque podrías haberte apurado un poco en buscar eso ¿no? Digo, casi me aplastan, varias veces.- le dije con cierto tono de enojo.
-Ya, mi mochila es un desorden, ¿Ok?
-A ver si la ordenas, que tu desorden casi me cuesta el pellejo.
.claro, y tu mochila esta super ordenada, ¿no?
-emmm… lo estaba antes de que el panzer me mandara por el aire y aterrizara sobre ella. -mentí
-Sí, claro.- dijo Máx con una leve risa.
Admito que yo también me empecé a reír. Se lo que estarán pensando: “están en medio de una ciudad infestada de sonámbulos, acaban de ser atacados por un panzer, ¿y lo único que se les ocurre es molestarse entre ustedes y reír?”. Sé que se ve loco, pero tienen que entendernos. Los dos estábamos cansados, un poco mal dormidos, y la forma en la que habíamos matado al panzer fue de lo más insólita. De haberlo matado a tiros, hubiésemos dicho algo como “Dios mio…. ¿Estás bien?” “sí. Y tú?” “También… valla, el desgraciado si que era duro” “y que lo digas” y así hubiésemos seguido. Pero no, lo habíamos matado usando una granada cegadora, y una katana. Una muerte tan sencillamente increíble nos dejaba suficientemente incrédulos como para tener una charla trivial en medio de semejante caos. Era como si estuviésemos haciendo tiempo hasta que nuestras mentes asimilaran lo que pasó. A demás, haber matado a la cosa mas peligrosa que conocíamos nos hacía sentir invencibles por el momento. Nuestras mentes nos decían “Pudiste contra un puto panzer, un par de sonámbulos que aparezcan no son nada comparado con eso”. La realidad era que un par de sonámbulos no era problema, pero una horda (que es como suelen aparecer ellos) sí. En fin, el efecto de invencibilidad comenzó a desaparecer a medida que la risa menguaba. Cuando, después de unos segundos de haber empezado, se detuvo, volvimos a la realidad, y finalmente, Máx dijo
-Bueno, debemos movernos, hicimos mucho ruido, y veo unos sonámbulos acercarse lentamente. Si no nos apuramos, la cosa se va a poner fea.
-cierto. Vamos a tener que hacer un rodeo, los sonámbulos van a venir a este punto, asi que vamos a doblar en una esquina y sigamos por el otro lado de la cuadra, vamos a perder tiempo, pero es más seguro.
-roger that.
-¿jugabas al counter?
-mucho
-somos dos. Espera, antes de seguir, ¿te quedan granadas cegadoras?
-Esa fue la última.
-Mie*da. Bueno, basta de perder tiempo, vámos.
Y dicho esto, nos pusimos en marcha. Algunos sonámbulos se acercaban ya, pero no eran nada que no pudiese enfrentar con la katana. Llegamos a una esquina, y vimos a muchos sonámbulos acercarse. Miramos en dirección a la otra esquina, y había unos pocos menos, por lo que optamos por esa ruta. Los sonámbulos parecían ir hacia el ruido, por lo que no nos notaban casi nada. Los pocos que nos notaban, que eran los que pasaban cerca, eran fácilmente eliminables con la katana, muerte que no producía ningún ruido en absoluto. Eran muchos los que tenía que eliminar, si, pero no era un numero inmanejable. A mitad de cuadra, notamos que habían demasiados sonámbulos en frente, por lo que nos metimos en un edificio cercano, donde nos escondimos en silencio. Mientras esperaba en silencio, la adrenalina bajaba, y empezaba a recordar mi propósito allí, y el peligro que representaban los sonámbulos. Recordé que debía de salvar a Bushido y que debía apurarme. Con el bajón de adrenalina también volvió la sensación de peligro y de vulnerabilidad. Todo esto se arremolinó en mi cabeza, haciendo que la corta espera de un par de minutos a que pasaran los sonámbulos se hiciese eterna.
Gracias a esa espera, volví a tomar conciencia de lo que estaba haciendo, y de que era lo importante. Debía ver si Bushido seguía vivo, y debía hacerlo sin morir en el intento…

continuara...

hola a todos!! despues de una larga espera, aca tienen el capítulo 16 de mi historia. Primero que nada, me sigo disculpando por los largos períodos de tiempo que tardo entre capítulo y capitulo. y segundo, terdé 4 días en terminar de escribir este cap, y lo que es peor, lo terminé de escribir hoy, el día de mi cumpleaños, así que ya que me tomé la molestia de publicar el cap en este día, agradecería q como regalo no comenten con críticas insultativas o con reclamos. Eso haganlo mañana XD.
Ahora, en temas mas importantes, quisiera informar que a esta historia no le queda mcuho. Creo que no va a pasar de los 25 caps, COMO MUCHO. Solo para que sepan.
También quisiera que sepan que cuando termine esta hostoria voy a escribir dos mas relacionadas con esta.
Una va a ser "Historia de un sobreviviente: Crónicas de Máx", y la otra "Historia de un sobreviviente: Crónicas de Josué", en las cuales pienso detallar la vida de cada uno, y las circunstancias previas a su encuentro con Axel, el querido protagonista de esta historia.
Otra noticia importante, estoy buscando gente para ayudarme en dos cosas.
La primera: me gustaría encontrar a alguien que sepa diseño gráfico, o dibujar, o lo que sea, y hacer una ilustracion de esta historia (una, o las que esa persona que encuentre quiera hacer). si hay alguien que desee intentar, aviseme, y si quiere puedo darle detalles de las características físicas de los personajes para poder armar una ilustración, o algo parecido.
lo segundo es que me gustaría encontrar a alguien que me ayude a inventar nuevos tipos de sonambulos para la historia. Francamente ME ENCANTA esto de los sonámbulos especiales, pero mi imaginacion no llega a tanto. Hasta ahora solo hay pocos sonámbulos especiales (los diurnos, los panzers, y los semi-panzers (visto en el edificio de max)). Así que, si hay alguien (aparte de Eliasjack, con quien sé que puedo contar. gracias por tu ayuda y apoyo x cierto) que quiera ayudar en el proceso creativo, y que se le ocurra un sonámbulo original (no intenten usar lo del left4dead, me los conozco todos) puede mandarme un mp, y si me gusta, lo meto en la historia (aquel que aporte la idea va a recibir credito por ella en la historia, no se preocupen).
bueno, dicho esto, espero que hayan disfrutado la historia

atentamente: sniper_cat
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