ALLEN GINSBERG
(El gran poeta Beat)
(El gran poeta Beat)
BREVE BIOGRAFÍA:
Allen Ginsberg fue un poeta de la generación beat. Nacido en el pueblo de Newark pero criado en Paterson, New Jersey. Hijo de un padre socialista, profesor de escuela, y de madre comunista de origen Ruso, muerta despues sufrir una lobotomia. Allen estudio Derecho en la Universidad de Columbia. Sera alli donde conozca a Jack Kerouac y a William Burroughs. Segun rumores fue expulsado de la institucion por sospecharse relaciones homosexuales con el autor de On the road. Conocido por su prosa ireverente y descriptora de la marginalidad estadounidense. En 1956 ve la luz su libro de poemas "Aullido" (Howl), recitado por primera vez en la Six Gallery de San Francisco, causando una gran sensacion en los oyentes; pasando a identificar a una buena parte de la juventud militante, no obstante, Allen fue enjuiciado por promocionar material obsceno sin embargo logra sortear la prohibicion, cuestion que llevo al gran exito de la obra en la mayor parte del pais. Ginsberg fue un gran defensor de los derechos humanos, de la igualdad racial y el pensamiento anti belico, por esos tiempos sucedia la guerra de Vietnam. Entre sus reconocimientos cabe destacar el nombramiento como miembro de la Academia de poetas americanos, del instituto de Artes y Letras; el premio nacional del libro (por The fall of America), y la mencion por finalista del Pullitzer (Por Cosmopolitan Greetings); y en 1993 nombrado caballero del orden del arte y letras por el ministro frances. Ginsberg murio en Abril de 1997.
Aullido según Juan Sasturain:
Es claro que lo primero no fue ese texto, lo primero fue el sonido y la furia que lo precedieron. Porque si estamos recordando el medio siglo de un libro, la edición de City Lights, el escándalo de la letra impresa que nombraba lo habitualmente innombrable, habría que volver atrás –la vista y sobre todo el oído atrás– a recordar no un libro ni un texto sino un acto, una "performance" si cabe: la lectura fundante de noviembre del año anterior, cuando ese judío intelectual de anteojos gruesos que había venido del Este pero ya era de la carretera, homosexual y drogadicto, ese lobo joven no estepario se paró para aullar por un amigo encerrado en el loquero alguna vez compartido. Porque Howl, su alarido, es "por" Carl Solomon, no "para"; es como el Llanto de Lorca "por" su amado torero. Se paró, digo, aún sin barba ni túnica ni disfraz ni programa, para decir desde las tripas, recitar como quien se desangra o se caga o vomita una tenebrosa visión –a lo Blake, claro–, alentar los largos versículos de respiración bíblica, de olvidada y recuperada tradición whitmaniana.
Dijo el esqueleto Presidencial
No firmaré ningún proyecto
Dijo el esqueleto Vocero
Sí lo harás
Dijo el esqueleto Representativo
Objeción
Dijo el esqueleto Corte Suprema
¿qué esperabas?
Dijo el esqueleto Militar
Comprad bombas estrellas
Dijo el esqueleto Clase Alta
Hambread a las mamis solteras
Dijo el esqueleto Yahoo
Parad el arte obsceno
Dijo el esqueleto Derecha
Olvidaos del corazón
Dijo el esqueleto Gnóstico
La Forma Humana es divina
Dijo el esqueleto Mayoría Moral
No, no lo es, es mía.
BLOG PERSONAL: http://marvelaguilera.blogspot.com/
Aullido según Miguel Grinberg
Antes que un libro, Aullido era un humilde folleto de 44 páginas prologado por un veterano y magno poeta de Paterson (Nueva Jersey), donde Ginsberg había nacido. Al aparecer la 24ª edición estadounidense (1971) ya se habían impreso 258 mil copias. Desde la inicial, el opúsculo estaba dedicado a sus tres mayores compinches generacionales: Jack Kerouac, a quien definía como "nuevo Buda de la prosa estadounidense"; William S. Burroughs y Neal Cassady. Y por el camino, claro está, el poema principal se tradujo en el mundo entero, y así Ginsberg estableció lazos de amistad con jóvenes poetas de todas partes, desde América latina (asistió en 1960 al Congreso Internacional de Escritores en Chile) hasta la Unión Soviética (en particular, los poetas rebeldes Evgueni Evtuchenko y Andrei Vosnezenski).
¿Por qué tanta trascendencia? Pues porque Aullido se refería a una tribu predominantemente norteamericana, pero con equivalencia en todas las latitudes: los jóvenes sofocados por el militarismo y las dictaduras, los artistas incomprendidos, los místicos, los locos, los gays, los amigos reventados, los perdidos en epopeyas alucinógenas, los inmolados en guerras imperiales, los maniáticos sexuales, los anarquistas, los pacifistas, los santos y otros sobrevivientes de lo que el maestro Henry Miller denominó "la pesadilla con aire acondicionado".
¿Por qué tanta trascendencia? Pues porque Aullido se refería a una tribu predominantemente norteamericana, pero con equivalencia en todas las latitudes: los jóvenes sofocados por el militarismo y las dictaduras, los artistas incomprendidos, los místicos, los locos, los gays, los amigos reventados, los perdidos en epopeyas alucinógenas, los inmolados en guerras imperiales, los maniáticos sexuales, los anarquistas, los pacifistas, los santos y otros sobrevivientes de lo que el maestro Henry Miller denominó "la pesadilla con aire acondicionado".
Parte del Prólogo de Aullido del poeta William Carlos Williams
Es el poeta, Allen Ginsberg, el que ha pasado con su propio
cuerpo a través de las horribles experiencias que describen la vida en
estas páginas. Lo más asombroso de la cuestión no es el que hayasobrevivido, sino el que en las mismísimas profundidades haya encontrado un compañero al que poder amar, amor que canta en
estos poemas sin apartar la vista. Podéis decir lo que queráis, pero
nos demuestra que a pesar de las experiencias más degradantes que la
vida puede ofrecer a un hombre, el espíritu del amor sobrevive para
ennoblecer nuestras vidas, si tenemos la inteligencia, y el valor, y la
fe, ¡y el arte! de perseverar
cuerpo a través de las horribles experiencias que describen la vida en
estas páginas. Lo más asombroso de la cuestión no es el que hayasobrevivido, sino el que en las mismísimas profundidades haya encontrado un compañero al que poder amar, amor que canta en
estos poemas sin apartar la vista. Podéis decir lo que queráis, pero
nos demuestra que a pesar de las experiencias más degradantes que la
vida puede ofrecer a un hombre, el espíritu del amor sobrevive para
ennoblecer nuestras vidas, si tenemos la inteligencia, y el valor, y la
fe, ¡y el arte! de perseverar
ALGO DE LA OBRA DE GINSBERG
Pequeña parte de Aullido
He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la
locura, famélicos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de
un colérico picotazo,
pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión
celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la
noche,
que, encarnación de la pobreza envuelta en harapos, drogados y con
vacías miradas, velaban fumando en la sobrenatural
oscuridad de los pisos de agua fría flotando sobre las
crestas de la ciudad en contemplación del jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el Cielo bajo el El* y vieron
tambalearse iluminados ángeles mahometanos sobre los
tejados de las casas de alquiler,
que atravesaron las universidades con radiantes ojos tranquilos,
alucinando Arkansas y tragedias de luz-Blake entre los
escolásticos de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por dementes & por publicar
odas obscenas sobre las ventanas de la calavera
que se acurrucaban amedrentados en ropa interior en habitaciones sin
afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando el
sonido del Terror a través de la pared,
que fueron aferrados por sus barbas púbicas al regresar por Laredo
a Nueva York con un cinturón de marihuana,
que devoraron fuego en hoteluchos o bebieron trementina en Paradise
Alley, muerte, o hacían sufrir a sus torsos los tormentos
del purgatorio noche tras noche por medio de sueños,
drogas, pesadillas de la consciencia, alcohol y verga y
juergas continuas,
incomparables callejones sin salida de trémula nube y relámpago en
la mente abalanzándose hacia los polos de Canadá &
Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del
intertiempo,
solideces de salones en Peyote, albas de cementerio de árbol verde en
el patio de detrás, borrachera de vino sobre los tejados,
barrios de escaparates de locuras automovilísticas en
marihuana parpadeo de neón luz de tráfico, vibraciones de
sol y luna y árbol en los rugientes atardeceres de invierno
en Brooklyn, desvarios de lata de basura y bondadosa
soberana luz de la mente,
que se encadenaron a los ferrocarriles subterráneos para el intermi-
. nable trayecto entre Battery y el sagrado Bronx colgados
en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños les
. hacía caer temblorosos, con la boca como un erial y
. bataneados, yermos mentalmente, despojados de toda
brillantez bajo la lúgubre luz de zoológico,
que se sumergían la noche entera en la submarina luz de Bickford's,
salían flotando y desgranaban la tarde de cerveza rancia
en el desolado Fugazzi's, escuchando el estallido del
apocalipsis en el jukebox de hidrógeno
locura, famélicos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de
un colérico picotazo,
pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión
celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la
noche,
que, encarnación de la pobreza envuelta en harapos, drogados y con
vacías miradas, velaban fumando en la sobrenatural
oscuridad de los pisos de agua fría flotando sobre las
crestas de la ciudad en contemplación del jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el Cielo bajo el El* y vieron
tambalearse iluminados ángeles mahometanos sobre los
tejados de las casas de alquiler,
que atravesaron las universidades con radiantes ojos tranquilos,
alucinando Arkansas y tragedias de luz-Blake entre los
escolásticos de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por dementes & por publicar
odas obscenas sobre las ventanas de la calavera
que se acurrucaban amedrentados en ropa interior en habitaciones sin
afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando el
sonido del Terror a través de la pared,
que fueron aferrados por sus barbas púbicas al regresar por Laredo
a Nueva York con un cinturón de marihuana,
que devoraron fuego en hoteluchos o bebieron trementina en Paradise
Alley, muerte, o hacían sufrir a sus torsos los tormentos
del purgatorio noche tras noche por medio de sueños,
drogas, pesadillas de la consciencia, alcohol y verga y
juergas continuas,
incomparables callejones sin salida de trémula nube y relámpago en
la mente abalanzándose hacia los polos de Canadá &
Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del
intertiempo,
solideces de salones en Peyote, albas de cementerio de árbol verde en
el patio de detrás, borrachera de vino sobre los tejados,
barrios de escaparates de locuras automovilísticas en
marihuana parpadeo de neón luz de tráfico, vibraciones de
sol y luna y árbol en los rugientes atardeceres de invierno
en Brooklyn, desvarios de lata de basura y bondadosa
soberana luz de la mente,
que se encadenaron a los ferrocarriles subterráneos para el intermi-
. nable trayecto entre Battery y el sagrado Bronx colgados
en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños les
. hacía caer temblorosos, con la boca como un erial y
. bataneados, yermos mentalmente, despojados de toda
brillantez bajo la lúgubre luz de zoológico,
que se sumergían la noche entera en la submarina luz de Bickford's,
salían flotando y desgranaban la tarde de cerveza rancia
en el desolado Fugazzi's, escuchando el estallido del
apocalipsis en el jukebox de hidrógeno
ESFINTER
Espero que mi viejo, que mi buen ojo del culo resista
En 60 años no se ha portado nada mal
Aunque en Bolivia una operación de fisura
Sobrevivió al hospital de altiplano -
Poca sangre, ningún pólipo, ocasionalmente
Una leve hemorroide
Activo, anhelante, receptivo al falo
Botella de coca, vela, zanahorias
Plátanos y dedos -
Ahora el Sida lo vuelve cauteloso, pero
Aún servicial -
Fuera el mal rollo, dentro el condón
Amigo orgásmico -
Aún elástico correoso,
Descaradamente abierto al placer
Pero en 20 años más, quién sabe,
Los viejos sufren todo tipo de achaques
Cuello, próstata, estómago, articulaciones -
Espero que mi viejo orificio se conserve joven
Hasta la muerte, dilatado
En 60 años no se ha portado nada mal
Aunque en Bolivia una operación de fisura
Sobrevivió al hospital de altiplano -
Poca sangre, ningún pólipo, ocasionalmente
Una leve hemorroide
Activo, anhelante, receptivo al falo
Botella de coca, vela, zanahorias
Plátanos y dedos -
Ahora el Sida lo vuelve cauteloso, pero
Aún servicial -
Fuera el mal rollo, dentro el condón
Amigo orgásmico -
Aún elástico correoso,
Descaradamente abierto al placer
Pero en 20 años más, quién sabe,
Los viejos sufren todo tipo de achaques
Cuello, próstata, estómago, articulaciones -
Espero que mi viejo orificio se conserve joven
Hasta la muerte, dilatado
LA BALADA DE LOS ESQUELETOS
Dijo el esqueleto Presidencial
No firmaré ningún proyecto
Dijo el esqueleto Vocero
Sí lo harás
Dijo el esqueleto Representativo
Objeción
Dijo el esqueleto Corte Suprema
¿qué esperabas?
Dijo el esqueleto Militar
Comprad bombas estrellas
Dijo el esqueleto Clase Alta
Hambread a las mamis solteras
Dijo el esqueleto Yahoo
Parad el arte obsceno
Dijo el esqueleto Derecha
Olvidaos del corazón
Dijo el esqueleto Gnóstico
La Forma Humana es divina
Dijo el esqueleto Mayoría Moral
No, no lo es, es mía.
En el reverso de lo real
Cercado de ferrocarriles en San José
yo vagaba desolado
frente a una fábrica de tanques
y me senté en un banco
cerca del chamizo del guardaagujas.
Una flor yacía sobre el heno en
la autopista de asfalto
— la temible flor de heno
pensé — tenía un
frágil tallo negro y
una corola de amarillentas espículas
sucias como la corona de una pulgada
de Jesús, y una manchada y
seca borla central de algodón
como una brocha de afeitar usada
que hubiera estado rodando por
el garaje durante un año.
Amarilla, flor amarilla, y
flor de la industria,
¡aun siendo una espinosa y fea flor,
flor sigues siendo,
yo vagaba desolado
frente a una fábrica de tanques
y me senté en un banco
cerca del chamizo del guardaagujas.
Una flor yacía sobre el heno en
la autopista de asfalto
— la temible flor de heno
pensé — tenía un
frágil tallo negro y
una corola de amarillentas espículas
sucias como la corona de una pulgada
de Jesús, y una manchada y
seca borla central de algodón
como una brocha de afeitar usada
que hubiera estado rodando por
el garaje durante un año.
Amarilla, flor amarilla, y
flor de la industria,
¡aun siendo una espinosa y fea flor,
flor sigues siendo,
Huérfano salvaje
Imperturbablemente madre
le lleva a pasear
junto a la vía férrea y junto al río
— él es el hijo del fugitivo
ángel del automóvil preparado —
e imagina automóviles
y los conduce en sus sueños,
así crece en soledad entre
los imaginarios automóviles y
las almas muertas de Tarrytown
para crear
por medio de su propia imaginación
la belleza de sus bravíos
antecesores — una mitología
que no puede heredar.
¿Alucinará más adelante
sus dioses? ¿Despertando
entre misterios con
un demente destello
de recuerdo?
El reconocimiento —
suceso tan insólito
en su alma,
conocido tan sólo en sueños
— nostalgias
de otra vida.
Una cuestión del alma.
Y los heridos
perdiendo su herida
en su inocencia
— una verga, una cruz,
una excelencia de amor.
Y el padre se lamenta
en una posada de mala muerte
complejidades de memoria
a un millar de millas de distancia
desconocedor
del inesperado
juvenil desconocido
que marcha errabundo hacia su puerta.
le lleva a pasear
junto a la vía férrea y junto al río
— él es el hijo del fugitivo
ángel del automóvil preparado —
e imagina automóviles
y los conduce en sus sueños,
así crece en soledad entre
los imaginarios automóviles y
las almas muertas de Tarrytown
para crear
por medio de su propia imaginación
la belleza de sus bravíos
antecesores — una mitología
que no puede heredar.
¿Alucinará más adelante
sus dioses? ¿Despertando
entre misterios con
un demente destello
de recuerdo?
El reconocimiento —
suceso tan insólito
en su alma,
conocido tan sólo en sueños
— nostalgias
de otra vida.
Una cuestión del alma.
Y los heridos
perdiendo su herida
en su inocencia
— una verga, una cruz,
una excelencia de amor.
Y el padre se lamenta
en una posada de mala muerte
complejidades de memoria
a un millar de millas de distancia
desconocedor
del inesperado
juvenil desconocido
que marcha errabundo hacia su puerta.
Transcripción de música de órgano
La flor del frasco de cacahuetes que estaba antes en la cocina está
retorcida en busca de un lugar donde haya luz,
la puerta del armario se abrió, ya que lo utilicé antes, gentilmente
ha permanecido abierta esperándome a mí, su dueño.
Comencé a sentir mi miseria en el jergón sobre el suelo, escuchando
música, mi miseria, es por eso por lo que deseo
cantar.
La habitación se cerró sobre mí, yo esperaba la presencia del Creador,
vi las paredes y el techo pintados de gris, contenían mi
habitación, me contenían a mí
de la misma forma en que el cielo contenía mi jardín,
abrí la puerta
La parra virgen trepaba por el poste del porche, las hojas
en la noche seguían aún en el lugar en el que las había situado el
día, las cabezas de animal de las flores donde habían surgido
para pensar hacia el sol
¿Puedo acaso recuperar las palabras? ¿Acaso el pensamiento o la transcripción nublarán la visión de mi avizor ojo
mental?
La bondadosa búsqueda de crecimiento, el gracioso deseo
de existir de las flores, mi casi éxtasis por vivir entre ellas.
El privilegio de ser testigo de mi existencia —también tú
debes buscar el sol...
Mis libros apilados ante mi para que los use
esperando en el espacio donde los situé, no han desaparecido, el tiempo ha dejado atrás sus remanentes y cualidades para que
yo las utilice — mis palabras amontonadas, mis textos, mis manuscritos, mis amores.
Tuve un instante de clarividencia, presencié el sentimiento
en el corazón de las cosas, salí caminando al jardín con los ojos
anegados en lágrimas.
Vi los rojos capullos a la luz de la noche, el sol se ha ido,
todos habían crecido, en un momento, y estaban esperando inmóviles
en el tiempo esperando a que el sol del día naciera y les otorgara...
Flores que como en un sueño en el ocaso yo regaba
fielmente sin saber cuánto las amaba.
Estoy tan solo en mi gloria — excepto que ellos están
también ahí fuera. Alcé la mirada — esos rojos capullos de arbusto
que me llaman y se asoman a la ventana esperando con ciego amor,
también sus hojas tienen esperanza y están vueltas hacia el cielo para
recibir — toda la creación está abierta para recibir — la propia y
plana tierra.
La música desciende, como lo hace el esbelto tallo
arqueado por el pesado capullo, porque tiene que hacerlo, para
permanecer viva, para continuar hasta la última gota de felicidad.
El mundo conoce el amor que anida en su pecho como en
la flor, el sufriente y solitario mundo.
El Padre es misericordioso.
El enchufe de la luz está toscamente fijado al techo,
después que la casa fuera construida, para recibir un enchufe que
encaja en él y que da ahora servicio a mi fonógrafo...
La puerta del armario está abierta para mí, donde la dejé,
desde que la dejé abierta ha permanecido graciosamente abierta.
La cocina carece de puerta, el hueco que tiene me
admitiría caso de que deseara penetrar en la cocina.
Recuerdo la primera vez que me llevaron a la cama, H.B.
graciosamente se apoderó de mi cereza *, me senté en los muelles de
Provincetown, a los 23 años, gozoso, elevado en mi esperanza con el
Padre, la entrada al útero estaba abierta para darme entrada si es
que así lo deseaba.
Existen enchufes sin utilizar por toda mi casa si es que
alguna vez los necesito.
La ventana de la cocina está abierta para dejar entrar el
aire...
El teléfono — triste es decirlo — reposa en el suelo — no
tengo dinero para que me den línea.
Quiero que la gente haga reverencias al verme y que diga
le ha sido otorgado el don de la poesía, ha sido testigo de la presencia
del Creador.
Y el creador me dio una dosis de su presencia para
gratificar mi deseo, para no defraudar así mi anhelo de él.
retorcida en busca de un lugar donde haya luz,
la puerta del armario se abrió, ya que lo utilicé antes, gentilmente
ha permanecido abierta esperándome a mí, su dueño.
Comencé a sentir mi miseria en el jergón sobre el suelo, escuchando
música, mi miseria, es por eso por lo que deseo
cantar.
La habitación se cerró sobre mí, yo esperaba la presencia del Creador,
vi las paredes y el techo pintados de gris, contenían mi
habitación, me contenían a mí
de la misma forma en que el cielo contenía mi jardín,
abrí la puerta
La parra virgen trepaba por el poste del porche, las hojas
en la noche seguían aún en el lugar en el que las había situado el
día, las cabezas de animal de las flores donde habían surgido
para pensar hacia el sol
¿Puedo acaso recuperar las palabras? ¿Acaso el pensamiento o la transcripción nublarán la visión de mi avizor ojo
mental?
La bondadosa búsqueda de crecimiento, el gracioso deseo
de existir de las flores, mi casi éxtasis por vivir entre ellas.
El privilegio de ser testigo de mi existencia —también tú
debes buscar el sol...
Mis libros apilados ante mi para que los use
esperando en el espacio donde los situé, no han desaparecido, el tiempo ha dejado atrás sus remanentes y cualidades para que
yo las utilice — mis palabras amontonadas, mis textos, mis manuscritos, mis amores.
Tuve un instante de clarividencia, presencié el sentimiento
en el corazón de las cosas, salí caminando al jardín con los ojos
anegados en lágrimas.
Vi los rojos capullos a la luz de la noche, el sol se ha ido,
todos habían crecido, en un momento, y estaban esperando inmóviles
en el tiempo esperando a que el sol del día naciera y les otorgara...
Flores que como en un sueño en el ocaso yo regaba
fielmente sin saber cuánto las amaba.
Estoy tan solo en mi gloria — excepto que ellos están
también ahí fuera. Alcé la mirada — esos rojos capullos de arbusto
que me llaman y se asoman a la ventana esperando con ciego amor,
también sus hojas tienen esperanza y están vueltas hacia el cielo para
recibir — toda la creación está abierta para recibir — la propia y
plana tierra.
La música desciende, como lo hace el esbelto tallo
arqueado por el pesado capullo, porque tiene que hacerlo, para
permanecer viva, para continuar hasta la última gota de felicidad.
El mundo conoce el amor que anida en su pecho como en
la flor, el sufriente y solitario mundo.
El Padre es misericordioso.
El enchufe de la luz está toscamente fijado al techo,
después que la casa fuera construida, para recibir un enchufe que
encaja en él y que da ahora servicio a mi fonógrafo...
La puerta del armario está abierta para mí, donde la dejé,
desde que la dejé abierta ha permanecido graciosamente abierta.
La cocina carece de puerta, el hueco que tiene me
admitiría caso de que deseara penetrar en la cocina.
Recuerdo la primera vez que me llevaron a la cama, H.B.
graciosamente se apoderó de mi cereza *, me senté en los muelles de
Provincetown, a los 23 años, gozoso, elevado en mi esperanza con el
Padre, la entrada al útero estaba abierta para darme entrada si es
que así lo deseaba.
Existen enchufes sin utilizar por toda mi casa si es que
alguna vez los necesito.
La ventana de la cocina está abierta para dejar entrar el
aire...
El teléfono — triste es decirlo — reposa en el suelo — no
tengo dinero para que me den línea.
Quiero que la gente haga reverencias al verme y que diga
le ha sido otorgado el don de la poesía, ha sido testigo de la presencia
del Creador.
Y el creador me dio una dosis de su presencia para
gratificar mi deseo, para no defraudar así mi anhelo de él.
Quien controla los medios de comunicación y las imágenes, controla la cultura.
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