Detesto a mis ojos humanos que me muestran el lado oscuro de mi vida. Detesto mi corazón que no para de oscilar, como si quisiera seguir eternamente en esta experiencia caótica. No paro de pensar, como sería si dejara mi ser a la deriva a la búsqueda de algo que no encuentro en este momento, que es la paz conmigo misma. Odio mi raciocinio, no cesa de equivocarse. Los caminos que he tomado me han conducido a calles sin salida, ¿cuántas tendría que ingerir para que se termine de una buena vez esta maldición? No hallo nada que me haga feliz, mis labios a veces quieren emitir un leve "subidón", pero algo los aplasta y los oculta con un cierre que es muy difícil de abrir. Un abismo se aproxima y yo me encuentro en el borde del precipicio, discutiendo con mi interior, si me tiro o no. Estoy viviendo la soledad extrema, fruto de mis elecciones. No sé hasta dónde soportará mi cuerpo, lo llevaré al extremo y ahí veré. Lo único que sé, es que estoy equivocada y no me quiero dar cuenta. Mejor dicho, estoy cansada de todo lo que veo y de lo poco que siento, siento que nada me es favorable, no hay nada que me pueda hacer un ratito feliz, como para decir -¡Qué bueno que hoy me levanté de la cama!- A veces no desearía existir, quizás sería mejor que vivir algo que no quiero. También pienso, muchos dicen que somos libres, pero, ¿hasta dónde? Mis decisiones tienen que corresponder también al sistema que nos maneja. Estoy harta de no ser yo. Espero que regrese antes de que yo me vaya.
gracias x leer