Buitres, Buitres y Más Buitres Tengo la mala costumbre de poner el tema que utilice para escribir el relato, quizás de alguna manera se relacionen las ideas, asi que se los dejo a continuación link: http://www.youtube.com/watch?v=UM3f-WHxZVo Pocos recuerdos de mi niñez son tan vividos como la leche hervida, que me preparaba mi tía abuela. El olor a humedad de su cocina, las ricas tortafritas que me preparaba, en ese momento no lo entendía, pero le hacia un enorme favor a mis padres y a mi. Me cuidaba mientras a mi madre le hacían Radioterapia, moriría de cáncer al poco tiempo después. Mi tía abuela era soltera, nunca se había casado, era la más chica de siete hermanos y fue la que se ocupo de su madre (mi bisabuela) hasta el momento de su muerte, esto no le dejo demasiado tiempo para casarse, pero el necesario para alguna que otra aventurilla por ahí, es curioso ahora que lo pienso, como los niños y los ancianos se parecen, necesitan casi los mismos cuidados y son tratados con la misma condescendencia. Todos te escuchan pero a nadie le importa lo que digas. Si hay otra cosa que recuerdo de mi tía abuela es que tenia colgado justo enfrente de la mesa de la cocina un aterrador cuadro, en el que una bandada de buitres devoraban en vida a un pobre cristiano, eso sumado a la infinita cantidad de elementos religiosos como; vírgenes de yeso, figuras de santos, crucifijo, velas, retratos de Jesús. Le otorgaban un aspecto tétrico y sepulcral a esa casa en la que solo vivía ella. Me adoraba, y yo a ella, todos los fines de semana me mimaba y me daba todos los gustos, solo tenia que soportar esa horrible leche hervida. No pensé en ella hasta hace una semana casi 20 años después cuando a la edad de 97 años decidió abandonar este mundo. Nunca se me ocurrió visitarla cuando crecí, aquella casa que fue el hogar para todos los primos que necesitaran cuidado quedo olvidada cuando todos nosotros alcanzamos la adolescencia, la “tía abuela” de la familia había quedado finalmente sola. Ahora que nadie la necesitaba ¿Qué razón existía para visitarla? En mi defensa puedo argumentar que fui el último, y el más pequeño al estar a su cuidado. Pero ahora que murió pienso en lo que debieron ser sus últimos años, sus sobrinos se la pasaron como una papa caliente, nadie quería hacerse cargo, finalmente murió como vivió sola. Nadie se pregunto que hacer con el cuerpo, la pregunta era ¿Qué pasaría con aquella vieja casona?, antes de publicar en anuncio fúnebre la familia (MI FAMILIA) ya estaba publicando el aviso inmobiliario. Visite su casa por ultima vez, mis primos se debatían los electrodomésticos, mientras sus padres lo hacían con los muebles y la colección de bajilla de porcelana que ostentaba en una repisa de caoba. Mis pretensiones eran simples quería esa vieja taza bota (unas tazas para niños populares a principios de los noventa con forma de bota tejana), con la que mi tía abuela me animaba a tomar su leche hervida. en ese momento me quede contemplando aquel viejo cuadro de los buitres. Y no podía evitar compararlo con la escena que se desarrollaba. ¿acaso era el único que se sentía avergonzado por asaltar aquella casa?. No hizo falta contratar a nadie para vaciar la casa, mi familia lo hizo en una tarde, yo simplemente tome mi taza bota y me fui silenciosamente. A la semana siguiente el mito de que mi tía abuela escondió un dineral en algún lugar recóndito de su casa se hizo demasiado fuerte, toda la familia se organizo. Con indignación vi como destruían el parque, buscando el dinero en el entrepiso. Rasgaron el papel buscando una rendija, cortaron los colchones, rompieron los caños del inodoro. Los buitres del cuadro parecían unos pichones, la simetría era escandalosa. Se lo hice notar a mi tía Rita y me critico por no ayudarlos. Aquella casa que fue el refugio de los desposeídos era ahora victima de los mismos, victima de los buitres, de aquellos seres que solo se aproximaron a mi tía abuela cuando estaba por perecer, en busca de que en secreto les revelara el escondite del dinero. Lo único que pude hacer fue recoger el cuadro de los buitres y colgarlo en mi habitación como un recordatorio de lo que nunca debería hacer. Tiempo después decoro el hall de entrada del que actualmente es mi hogar. Casualmente hace unas pocas horas hablaba con un amigo que paso a visitarme, quien se quedo estupefacto frente al cuadro que adornaba mi morada, aparentemente era un valiosísimo dibujo en carbonilla de Tiziano Vecellio que culminaría en la famosa pintura renacentista llamada “Ticio devorado por un buitre”, jamás pudimos dilucidar como aquel cuadro llego a manos de mi tía abuela. Hace mas de 5 meses que no hago ningún post, y se me hace muy difícil encontrar tiempo para escribir, espero ansiosamente sus comentarios que son todo el combustible que necesito para poder seguirlo haciendo y quizás mejorar. Muchas gracias a todos que puedan regalarme 5 minutos de su tiempo y leer cualquiera de mis post. El tio Tony les da un fuerte abrazo.
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