Se hace largo transitar por ésta ruta.
La miro y parece imposible, pero no me detengo.
Camino dejando árboles y praderas al costado de ella.
Comienzo a cansarme,me recuesto bajo alguna sombra,
un tala, un sauce o lo que sea que me de respiro.
Luego retorno mi andar,ya diviso la ciudad, la veo minúscula.
Mientras que a la ruta la veo inmaculadamente grande.
Mis pies se enredan cada vez que llego al cartel que dice
"Bien venido a la Ciudad de Canelones"
Ahí el cansancio no existe,la ruta se olvida.
Recuerdo los pasajes de distintos paisajes recorridos.
Recuerdo al árbol que me cobijó.
Entonces digo gracias, no sé con certeza a quién
creo que es a la vida.