45 años amor, tan pocos para mí.
Pocos para este amor viejo que viene de los volcanes vivos de tu juventud.
Aquella juventud inquieta que me regalaste.
Recuerdo claramente amada mía, tus jardines en flor, donde en las primaveras de tus años nuevos cultivabas rosas.
Recuerdo cuando entresacando las malezas tu cabello suelto estorbaba en tu rostro.
Yo corría a socorrerte, recogiendo tu cabello con mis manos tibias, muy tibias.
Te gustaba tanto cantar y a mi oír tu dulce canto, eras como los pájaros haciendo melodías al viento.
Eras tan deliciosa como la frutilla, dulce, con formas y contornos perfectos, con esos ojos color marrón, pero claros cual cascada entre las rocas. Tenias la manía de consentirme en todo, me amabas como se ama a los niños, cuanto cobijo había en tus brazos.
Siempre adore tus pies descalzos pisando la hierba, conectándote con la tierra, brotabas cada día como un árbol, con savia nueva. Tan claramente te veo, veo aquel día que viniste y me dijiste que estabas preñada como la luna, como la luna llena. Yo te sentí luna, magnifica, bendecida, y sobre mi derramaste tú bendición.
El hijo que engendramos, tus ojos, tu boca, tus manos, todo heredo de ti.
Hoy amor mis cabellos se tiñeron de blanco, los tuyos color hilos de plata, pero yo te miro en silencio, y encuentro a aquella muchacha de 20 años. Encuentro tu savia nueva, tu jardín en flor, te veo igual. Veo los volcanes vivos, aunque sé que ya no entran en erupción, yo los amo amor mío.
Amor 45 años han sido muy pocos para poder demostrarte lo que siento.
Han sido pocos para agradecer tu existencia, y han sido muchos en los que tú me das un minuto más de ti.