El futuro de la fotografía digital.

¿Cómo serán las cámaras del futuro? Seguramente, tendrán mayor resolución, mayor capacidad de almacenamiento, etcétera. Pero esas características ya las tenía la primera cámara del mundo. Prácticamente, la única innovación importante de los últimos 150 años fue la aparición del color en las fotos. El resto fue sólo mejorar los mismos aspectos, pero no se inventó nada realmente nuevo...
Entonces, la pregunta es: ¿qué saltos tecnológicos comparables a la transición del blanco y negro al color habrá en el futuro de la fotografía? El presente ya nos da un par de pistas...
Entonces, la pregunta es: ¿qué saltos tecnológicos comparables a la transición del blanco y negro al color habrá en el futuro de la fotografía? El presente ya nos da un par de pistas...

Hace poco se anunció la pronta aparición de Lytro, una cámara fotográfica muy compleja pero con una idea sencilla: disparar primero, enfocar después. Así de simple... Como hace la gente cuando habla sin pensar.
Con una misma foto, Lytro permitiría hacer algo así:
Con una misma foto, Lytro permitiría hacer algo así:

La foto, en lugar de JPG o similar, se guardará en un formato específico (.LFP) para que cualquier observador pueda reenfocarla una y otra vez con el software o dispositivo adecuado.
Lytro camina con confianza por el centro de un mar fotográfico cuyas aguas se separan dejando de un lado a los fotógrafos que se horrorizan con la idea de que cualquiera pueda enfocar (y que en este momento entrenan un ejército de paparazzi para derribar las instalaciones de Lytro con un flash simultáneo) y, del otro lado, a los entusiastas del avance hacia nuevas posibilidades, especialmente a los turistas japoneses ciegos.
Lytro camina con confianza por el centro de un mar fotográfico cuyas aguas se separan dejando de un lado a los fotógrafos que se horrorizan con la idea de que cualquiera pueda enfocar (y que en este momento entrenan un ejército de paparazzi para derribar las instalaciones de Lytro con un flash simultáneo) y, del otro lado, a los entusiastas del avance hacia nuevas posibilidades, especialmente a los turistas japoneses ciegos.
Tarde o temprano, las cámaras de fotos del futuro se parecerán tanto a las de ahora como las computadoras a las máquinas de escribir, pero, honestamente, no sé qué tan real sea este producto. Estamos en una época en la cual a veces es difícil distinguir entre realidad y fantasía porque todo es posible. Hay hombres con tetas y cosas por el estilo. Pero es inevitable que algún día existan cámaras con post-enfoque (la tecnología se viene investigando desde hace décadas) y nos parezca tan normal como sacar una foto y ver el resultado una fracción de segundo después sin tener que revelarla, y yo estaría de acuerdo con el destino en que ese día sea hoy. (Querido destino, si estás leyendo: que sean muy baratas.)
¿Cómo es posible? Es muy sencillo, pero primero hay que entender dos conceptos: Foco y Campo de luz. Sí, te engañé; te voy a enseñar óptica...
¿Cómo es posible? Es muy sencillo, pero primero hay que entender dos conceptos: Foco y Campo de luz. Sí, te engañé; te voy a enseñar óptica...

La óptica domina la mayor parte de nuestras experiencias y, sin embargo, la subestimamos enormemente. La óptica explica, por ejemplo, por qué nos parecen más pequeños los objetos lejanos, cuando en realidad no cambian de tamaño. Pero vamos a enfocarnos en otro tema, uno al que nunca prestamos atención porque es justamente allí donde nuestra atención se concentra: el foco, aliado de los artistas y enemigo de los simples mortales.
Hay dos formas de deshacerse de un enemigo: matándolo o convirtiéndolo en amigo. Al foco no lo podemos matar porque la foca se quedaría viuda, pero podemos amigarnos con él. Y sólo hay una forma posible de ganar un amigo: conociéndolo.
Hay dos formas de deshacerse de un enemigo: matándolo o convirtiéndolo en amigo. Al foco no lo podemos matar porque la foca se quedaría viuda, pero podemos amigarnos con él. Y sólo hay una forma posible de ganar un amigo: conociéndolo.
El foco es el punto donde convergen los rayos de luz que tienen un mismo origen.

Al "hacer foco" con la cámara para que coincida con ese punto, los rayos que convergen en otros puntos quedan fuera de foco.

Ese es, básicamente, todo el dilema: las cámaras funcionan como nuestros ojos, haciendo foco sobre un punto determinado, a costa de perder nitidez en el resto del espacio (pasamos nuestro primer mes de vida intentando dominar el cristalino para enfocar la vista).
En este sentido, el ojo es un artefacto muy primitivo que capta una minúscula porción de la realidad más allá de él. Hay que admitir que, en realidad, la realidad es una cosa borrosa. Allí donde no hay ojos para sintonizar el mundo, hay un enredo de rayos luminosos que vienen de todas partes y se cruzan caóticamente. La realidad luce, más bien, como una neblina luminosa. Y, si nuestros primitivos ojos pueden refinar una porción de ella, bien podemos inventar algo para enfocarla toda...
En este sentido, el ojo es un artefacto muy primitivo que capta una minúscula porción de la realidad más allá de él. Hay que admitir que, en realidad, la realidad es una cosa borrosa. Allí donde no hay ojos para sintonizar el mundo, hay un enredo de rayos luminosos que vienen de todas partes y se cruzan caóticamente. La realidad luce, más bien, como una neblina luminosa. Y, si nuestros primitivos ojos pueden refinar una porción de ella, bien podemos inventar algo para enfocarla toda...

Imaginemos que cada rayo de luz es una bala disparada contra una hoja de papel.
No hay mucha diferencia entre eso y una fotografía: lo que vemos en la foto son como los agujeros de bala sobre la hoja. La escena 3D se transforma en una serie de puntos sobre una superficie bidimensional, incluyendo los rayos que estaban fuera de foco. En el ojo pasa lo mismo.
Así se crea una imagen (del latín "imago", imitación). Y en esa imitación se pierde algo muy importante que estaba en la escena: la dirección de la luz, equivalente a la trayectoria de la bala. La suma de todas esas innumerables trayectorias que hay en cada escena (antes de llegar al ojo o a la lente) se denomina campo de luz.
No hay mucha diferencia entre eso y una fotografía: lo que vemos en la foto son como los agujeros de bala sobre la hoja. La escena 3D se transforma en una serie de puntos sobre una superficie bidimensional, incluyendo los rayos que estaban fuera de foco. En el ojo pasa lo mismo.
Así se crea una imagen (del latín "imago", imitación). Y en esa imitación se pierde algo muy importante que estaba en la escena: la dirección de la luz, equivalente a la trayectoria de la bala. La suma de todas esas innumerables trayectorias que hay en cada escena (antes de llegar al ojo o a la lente) se denomina campo de luz.

Claro que si pusiéramos otro papel detrás del primero, habría entonces pequeñas diferencias en el lugar de impacto de la bala y podríamos calcular el ángulo y, por consiguiente, la dirección original del proyectil...
Con un sistema análogo, las cámaras del futuro (y, supuestamente, Lytro) podrían guardar, además del color y la intensidad de cada rayo luminoso, su dirección. La información concerniente al ángulo en que cada rayo de luz llegó a la lente permitiría enfocar todo el campo de luz al mismo tiempo (aunque, en realidad, ya no sería "enfocar".
Esto también ayudaría a que la cámara sea mucho más rápida, simplemente porque no debería enfocar nada cuando apretamos el botón.
Con un sistema análogo, las cámaras del futuro (y, supuestamente, Lytro) podrían guardar, además del color y la intensidad de cada rayo luminoso, su dirección. La información concerniente al ángulo en que cada rayo de luz llegó a la lente permitiría enfocar todo el campo de luz al mismo tiempo (aunque, en realidad, ya no sería "enfocar".
Esto también ayudaría a que la cámara sea mucho más rápida, simplemente porque no debería enfocar nada cuando apretamos el botón.

Saludos.


