El científico escudriñaba con mirada impasible la cristalera.
-Como puede observar, hemos creado un tiburón con dos bocas. Una en el lugar en el que debería tener la aleta dorsal.
-¿Y eso para qué sirve?
-Queríamos desarrollar al mayor depredador de la historia.
-¿Y ha dado resultado?
-Véalo usted mismo.
Soltaron el anclaje del tiburón. Este empezó a retorcerse lastimeramente en un vano intento de nadar mientras caía como un peso muerto al fondo. Comenzó a devorarse a sí mismo.
-Dios mío, es horrible.
-No, esto sí que es horrible.
El científico bajó sus pantalones mostrando su enorme pene con dos bocas.
-DESPIERTA.
-No. No. No.
-DESPIERTA.
-Mierda…