Bueno este es un post donde se analizan distintos aspectos del Karate tradicional okinawense





Cuando se estudian las técnicas de golpear con el puño, uno de los objetivos es aprender a evitar el daño en las muñecas. Uno de los resultados de esos estudios fue que cambié la forma de usar el puño respecto a la forma en la que antiguamente se hacía.

Hasta hace veinte años se consideraba necesario perfeccionar los tsuki, para poder dar un buen golpe con cualquiera de los dos puños. Los cuatro dedos se doblaban fuertemente, cogiendo el pulgar al índice y corazón (dedo del medio) y estando el meñique fuertemente apretado. Pero esto no era suficiente, pues en el caso de algunos principiantes el ángulo entre el dorso de la mano y los dedos no era inferior a 90 grados. Para conseguirlo había que practicar en el Makiwara durante meses, incluso años.

Hace cuarenta años se consideraba como base de todo el entrenamiento de Karate, la práctica con el Makiwara. Este poste pasaba a ser como un compañero para toda la vida. Nuestra intención era perfeccionar los puños para que pudieran resistir el shock de un impacto sobre cualquier objeto, sin importar la dureza del mismo ni la fuerza de nuestros golpes.

Si ustedes practican con el Makiwara se les formarán ampollas en las zonas de impacto. Las ampollas se romperán y serán reemplazadas por sangre. Después se romperá la carne y aparecerá hueso. Con más práctica se formarán callosidades en los nudillos, la zona se tornará azul y negra, las callosidades sangrarán por sus bases. Eventualmente, se harán más grandes, uniéndose, hasta formar una gran callosidad tan dura, o más, que la planta del pie.

Otra forma de endurecer los puños es hacer el piño con los puños cerrados o bien hacer flexiones de la misma forma. Se puede comenzar sobre una superficie blanda y continuar después sobre superficies más duras.

Como dije, después de estudiar las técnicas de tsuki, adopté una forma diferente de puño. Me aseguré de que la articulación media de mi dedo corazón (dedo del medio) diese de lleno en el blanco. Es un puño bastante ordinario, que cualquiera puede hacer, pero es el más efectivo y el más fuerte. Esta es la forma actual y practicar con el Makiwara ya no es tan común. Debe observarse una precaución cuando se gira el puño al contacto y es tener cuidado de no emplear fuerza innecesaria tanto en el hombro como en el codo.

Viendo como las Katas se practican hoy, como un todo, los movimientos desde Hachiji dachi, desde el principio hasta el final, deben ser elásticos y continuos, su consecución debe ser hermosa y rítmica y el ejecutor debe irradiar vitalidad y fuerza. Cuerpo y espíritu deben ser una entidad y la fuerza debe ser concentrada. La respiración debe ser continua, sin retenciones. En práctica antiguas solía existir una pausa entre cada movimiento y el siguiente; ahora los movimientos se suceden rítmicamente, sin pausa, siendo fluidos y flexibles.

La apariencia puede decepcionar, pero aunque los movimientos parezcan débiles, de hecho no lo son. Cuando el cuerpo y los movimientos eran rígidos y la fuerza estaba muy dispersada, la técnica parecía fuerte. Actualmente es sólo el ejecutor quien siente que sus golpes son efectivos.

Llegando a un perfecto entendimiento de la otra persona, podrás alcanzar la unidad con él y palabras como victoria y derrota dejarán de tener sentido.

Este es el verdadero secreto del Kárate, coexistir con tu oponente.

Y cuando esté consumado el entendimiento de la esencia humana, nos hará cooperar con los demás y alcanzar nuestro propio entendimiento. La práctica no será completa mientras no se alcance este estado mental.

Empezando con la práctica del cuerpo y continuando con el entrenamiento del espíritu se aprecia que cuerpo y mente no son dos cosas distintas, sino una sola. Este es el verdadero entrenamiento.

En China existen dos tratados muy antiguos llamados EKKIN GYO y EKKIN ZENKUI. Según la versión de algunos eruditos, estos dos libros fueron escritos por Daruma en el Templo de Shaoling. En ellos se explica como ejercitar el cuerpo pare limpiar el espíritu.

Se cree que Karate-Do surge de esa corriente.

A través de la práctica podemos resolver los problemas que recientemente están surgiendo: El deterioro de la Energía Vital de las nuevas generaciones y la frialdad en las relaciones humanas.

Preguntémonos a nosotros mismos y a los demás: ¿Qué es la verdadera armonía? ¿Qué es la verdadera paz? ¿Qué es la verdadera unidad? ¿Qué es la vida? ... etc.

Deseo comprender la relación entre los seres humanos, y entre el ser humano y la naturaleza a través de mi propio cuerpo (cuerpo y espíritu como una unidad inseparable); Es mi deseo que nuestra práctica siga ese camino.

Es un fenómeno natural el desear ser fuertes, física y espiritualmente. Simplemente a través del entrenamiento se hará fuerte. Pero el propósito de la práctica no es el fanfarronear.

El ser humano por naturaleza no puede vivir sólo. De este modo uno desea su propia paz y al mismo tiempo la de los demás. El ser capaz de cuidar de otros, pensar y actuar poniéndose en el lugar de ellos, el construir este maravilloso ser humano: eso es la práctica.

A través de la mirada profunda al elemento fundamental y esencial, construimos la propia visión de la vida y comprendemos el origen del ser humano (a través del propio cuerpo). Estoy deseando que el camino de nuestra práctica pueda ir en esa dirección.

Los días que hemos pasado y los que continuaremos recorriendo paso a paso de aquí en adelante se relacionan en este momento presente. Para que nuestra práctica vaya en esta dirección, hagamos brillar en este momento presente la chispa de la vida.

La significación del Kanji Bu, es "parar la lanza". Esto tiene un sentido de buscar la no oposición, de ahí la insistencia del maestro Funakoshi al pasar de Jutsu a Do, de ser naturales, no ir contra la naturaleza y adecuarse a sus leyes en pro de la evolución del hombre.
En Budo técnicamente se cambia el "ataque" por "no ataque".
En el deporte se enseña a obtener la victoria. En Budo hay que enseñar el concepto de "perder" lo cual no significa ni mucho menos dejarse pegar, esta cuestión constituye una forma de aprender a trascender de la victoria o de la derrota, superando el egotismo, única forma de ser "uno" con el oponente.
En Japón existe una expresión que dice "perder es ganar". En Budo cuando se recibe un golpe se debe agradecer, ya que eso lleva consigo una enseñanza.
Para la competición -hay que hacer reglamentos y prohibir muchos ataques peligrosos, al igual que en las maniobras militares, que ponen reglas en un espacio determinado sin tener en cuenta que en la guerra real no existen reglamentos; atacan por todos lados.
En la competición ponen muchos reglamentos, pero nótese que en la lucha real es mucho mas importante y practico lo que se prohibe en dicho reglamento.
En competición solo se presta atención por delante. Si se piensa por detrás es una pérdida de tiempo. En el boxeo se combate en una posición bastante alta porque esta prohibido golpear en las zonas bajas. En competición, al igual que en el boxeo, como están prohibidos los golpes bajos, cambia el tipo de guardia subiendo la misma, en la confianza de que nada puede pasar.
En Budo, donde el concepto es integral, la guardia cambia.
Si observamos el Judo deportivo vemos que el combate empieza por el agarre, sin pensa r en la posibilidad de que se ataque antes, por lo que no existe el estudio de ma-ai (distancia).
En el Kendo, antiguamente se trabajaba en kokutsu-dachi . En la actualidad y debido a las reglas deportivas, la guardia ha subido y ya no se ataca a nivel gedan.
Antes se golpeaba oblicuamente desde el
cuello, con la intención de atravesar el cuerpo. En la actualidad solo se ataca a la cabeza, utilizando I golpes secos y sin actuar desde la cadera.
En el cave de tsuki, se buscaba golpear y penetrar en zonas grandes del cuerpo, puesto que era muy difícil golpear en zonas pequeñas.
Por la dificultad en proteger las piernas se estudiaban mucho los ataques a las articulaciones. En la actualidad dichas técnicas están prohibidas precisamente por esa incapacidad de ser protegidas.
En cualquier deporte, el arbitro solo mire que se cumpla el reglamento sin tener el poder de decidir el vencedor, lo que no ocurre en la competición, donde el arbitro puede decidir quien ha ganado.
Puede verse que hay mucha diferencia entre combate real y competición y ello se transluce en kamae (no solo la guardia física, sino la actitud).
Kamae se expresa en una forma que denote el estado mental y la actitud (nivel de ki) y si bien los golpes de competición pueden doler, su finalidad no es la de deshacerse del adversario. En realidad, planteándose la competición en términos de combate real, mejor es recibir el golpe pare con posterioridad golpear con la idea de atravesar. En estas circunstancias no tenga miedo, déjese golpear y entre con decisión.
De la competición a la forma real todo cambia.

Es fácil hablar sobre aperturas, pero realmente muy pocos saben lo que es una apertura u oportunidad. Cualquiera que sea el tipo de Kumite, cuando dos oponentes llegan a acostumbrarse uno al otro, aprenderán cómo manejar su poder y será muy difícil encontrar una apertura, haciendo casi imposible dar el golpe decisivo.

Siendo uno con el adversario y moviéndose naturalmente con él, sin oposición, no tiene sentido golpear primero. El significado de "KARATE NI SENTE NASHI" (No hay primer golpe en Karate) no puede ser comprendido mientras no se alcanza este estado.

Ha pasado mucho tiempo desde que empecé a practicar karate con el maestro Gichin Funakoshi. Durante este tiempo he cambiado física y mentalmente; en algunos casos me he dado cuenta de los cambios, en otros me los han indicado. Pero creo que siempre fueron inevitables; además hubo grandes cambios en las técnicas y katas durante este periodo.

Los cambios no han sido, por supuesto, solamente técnicos; han ocurrido también en la forma de pensar. Nos enseñaron, por ejemplo, que todos los movimientos seguían una línea recta, y así los practicábamos, pero la verdad es todo lo contrario: los movimientos de karate nunca siguen líneas rectas. Algunos son circulares, algunos hacia arriba y abajo, otros laterales. Aunque en alguna época nos habría parecido impensable, ni siquiera los golpes directos siguen una línea recta, pueden darse de varias formas. Las técnicas de bloqueo también han cambiado y los movimientos que se realizan en un kata, se han hecho variados y fluidos, desde principio hasta el final.

La diferencia entre el karate actual y el de los primeros tiempos, llega incluso hasta los ejercicios de calentamiento, ya que si la forma de pensar cambia, todo cambiará. La importancia reside ahora en la flexibilidad del cuerpo y del espíritu.

Quien quiera seguir el camino del verdadero karate, debe aprender no sólo a coexistir con su oponente, sino a alcanzar la unidad con él. Cuando se practique el Karate-do, lo importante es ser uno con el compañero, marchar juntos, progresar juntos.

Para los que empezamos a practicar karate hace mucho tiempo, el resultado de nuestro entrenamiento para endurecernos, eran músculos en tensión que disipaban nuestra potencia por todo el cuerpo. El concepto actual es que el cuerpo esté relajado, suave y fuerte concentrando la potencia en un punto. Además, la mente ha de estar limpia, sin pensamientos, todos los movimientos han de hacerse de una forma natural. Sin un espíritu tranquilo, el cuerpo no puede estar relajado y para conseguir este estado es necesario que el practicante este libre de todo sentimiento egoísta.

El uso del tsuki (golpes) ha cambiado completamente. En aquellos días golpear era diferente según se aplicara a fundamentales (Kihon), Kata o Kumite (combate). Había alguna semejanza entre Kihon y Kata, pero de todas formas como en una Kata hay cambios de postura y dirección, es difícil golpear igual que en Kihon (la ejecución de acuerdo a Kihon es más difícil). En el caso de entrenar, particularmente, de entrenar libremente, el tsuki es totalmente diferente al realizado en Kata o Kihon. Si el oponente está entusiasmado, la calidad también será diferente.
Un gran defecto de nuestra práctica, fue el carecer de un estudio serio de temas tan importantes en las Artes Marciales como el ritmo, tiempo (sentido de oportunidad) y distancia (Choshi, Hyoshi y Ma No Torikata). Además leímos sobre respiración (Kokyu) y energía vital (Ki) en libros, y nos sentimos llenos de verguenza por nuestra ignorancia. Entender el verdadero sentido de estas palabras fue tan difícil como encontrar una aguja en un pajar.

Yo me preguntaba ¿por qué todo el mundo practica sus tsuki con total confianza en sí mismo, cuando sus golpes podrían no ser efectivos? El engreimiento podía ser una respuesta, ya que cada persona podría creer fácilmente que sus golpes eran un poco mejores que los de sus compañeros. Por ejemplo, si una persona se deja golpear en el estómago y el que golpea se queja de su muñeca, el otro podría pensar que en su caso no se habría quejado de la muñeca pues él había entrenado más duro.

Acabé creyendo que mi forma de pensar sobre la fuerza (poder) era errónea, pues el poder para mi había significado el del cuerpo y los brazos y debería haber considerado el poder del cuerpo como unidad. Hablamos de poder corporal y espiritual cuando lo que hemos de conseguir es una total armonía entre el cuerpo y el espíritu.

Después de la Segunda Guerra Mundial, volví a Tokio y me encontré con algunos amigos que me llevaron a un Dojo de Karate. Lo que vi me sorprendió mucho. Los movimientos y las formas de los practicantes eran como una escala reducida de los practicados en los primeros tiempos.

Técnicas como se realizaban antiguamente
Entonces en 1952 ó 1953, un colega me mostró una manera efectiva de golpear. Me quedé atónito. La diferencia no estaba en la forma, que era sólo un poco diferente, sino en el concepto. De hecho, rompía con todos los precedentes. Me hice la idea de comenzar de nuevo y practicar de este modo. Mi manera de practicar había sido completamente alterada, cambiando movimientos tiesos (duros) como Pinocho, a movimientos rítmicos. Sólo alcancé buenos resultados después de meses y meses de estudio con el joven karateka. Los jóvenes hacían progresos más rápidos, y quedaba claro que tenía mucho que aprender de ellos.

Entre los problemas que estudié y que a veces tenía que estudiar y estudiar de nuevo, estaba el de cómo evitar daño a la muñeca, codos y hombros. La primera cosa que averigué es que el cuerpo humano, siendo un objeto viviente, es muy elástico. Si concentramos el poder en la muñeca, el codo o el hombro, retornará al punto de concentración. Si alarga sus codos o estira los hombros, el poder se escapará en esos sitios. Se pensó que las muñecas podrían ser entrenadas practicando Uraken, pero no es verdad.



Para usar el puño con efectividad, hay dos puntos cruciales:

1- Relajación
2- Poder concentrado.

Si el cuerpo está tenso o rígido, el poder en los codos, hombros, estómago, caderas y piernas no puede liberarse. Y el poder no puede estar disperso por todo el cuerpo, sino que debe estar concentrado solamente en el puño. Yo decidí poner esto en práctica (el principiante encontrará esto muy difícil pues no ha aprendido a concentrar el poder aunque la concentración puede hacerse con bastante naturalidad). Después que el principiante se desacostumbra a golpear se sentirá muy confundido. Es muy importante no poner ningún tipo de fuerza (poder) en el brazo. Simplemente enderece el codo con naturalidad y tome la fuerza del brazo y del hombro. La concentración de la fuerza sólo debe estar en el puño, pues el movimiento no debe estar impedido por tensiones ni rigideces.

Hubo un tiempo en el que para medir la efectividad de los tsuki, decidí dejar mi abdomen como blanco para los demás. Puesto que yo era de poca envergadura física, hubo quienes pensaron que trataba de hacer algo extraordinario. Yo sabía que esta forma de prueba era peligrosa, pero así y todo, decidí intentarlo, no había otro camino, además pensaba que la antigua forma de golpear no era efectiva realmente. Esto resultó ser verdad, incluso ante karatekas que habían estado practicando Makiwara durante seis u ocho años. Debido a que ponían demasiada fuerza en la muñeca, codo y hombros, los golpes que daban en mi abdomen estaban considerablemente debilitados y no noté ningún daño. Además con la mayor concentración y rapidez del golpe, el impacto era grande en la muñeca, lo que resultaba en fracturas.

Fue a principios de 1956 cuando comencé a tener alguna confianza en que la forma de golpear que había estado practicando era efectiva. Le pedí a un colega que me dejara pegarle en su abdomen, pero como hacía sólo un par de meses de mi operación al estómago, el rehusó, pensando que no tendría suficiente fuerza y, además, temiendo que se me abriría la incisión; insistí y él finalmente cedió. Tomé precauciones para proteger mi propio estómago y le di un golpe muy ligero, observando, con gran sorpresa por mi parte, que el golpe fue lo suficientemente efectivo como para derribarlo. Puede usted imaginarse mi felicidad al saber que mi forma de práctica no había sido errónea.

Técnicas como se realizan en la actualidad
Después en 1960, un extranjero que había sido un entusiasta del Karate, vino a pedirme que lo golpeara en el abdomen desnudo. Era un hombre enorme que había dejado que otros estudiantes de karate le golpearan sin sufrir daño alguno. Mi intención no era derribarle y por eso le hice atarse un par de almohadas alrededor de su abdomen. Mi intención era probar si mi golpe podría atravesar el estómago y salir por su espalda.
Mi primer golpe fue ligero y no le afectó lo más mínimo, pero el segundo fue diferente. "Me atravezó!" exclamó. Después me contó que tuvo que levantarse muchas veces durante aquella noche para ir al retrete, asegurándome que tras esa experiencia "creería cualquier cosa que yo dijera".

El caso es que la efectividad de un golpe no puede descubrirse por su sola apariencia, esta resulta ser una de las mayores dificultades de la práctica.

Una de los mayores aportes de Shigeru Egami es haber planteado los problemas fundamentales que conlleva la práctica del karate y haber intentado responder a través de una experimentación sistemática. Este texto que escribió en 1970 ilustra bien su enfoque.
Maestro Shigeru Egami

¿Es el karate una técnica para matar? El maestro Funakoshi nos enseñó que en karate nunca se ataca el primero y que hace falta ir al encuentro de la naturaleza a través del cuerpo y el espíritu. Sin embargo, hace más de una decena de años, cuando volví a encontrar uno de mis colegas de karate de otros tiempos, me dijo: "¿Cómo? ¿Continúas aún la formación de asesinos?". Estas palabras me sofocaron de sorpresa. Por lo que había dicho, tenía que admitir que había gente que pensaban como él.

Recusando su opinión, me costó persuadirme a mí mismo. Aunque se diga que el karate es un budo o hyoho (arte de la estrategia) que comporta un entrenamiento espiritual, ¿no es esta una justificación hipócrita de simples técnicas destinadas a romper la cabeza y a matar?

Cada vez que he sido invadido por este interrogante, yo mismo me he dicho: "No, no es posible.Es imposible". Pero he tenido que reconocer una carencia profunda dentro del karate de nuestra época, en las maneras de practicar y de entender la significación de los kata.

Atravesé periodos de angustia, de impasse de tortura que fueron una lucha sangrante contra mí mismo y acabé por comprender qué es el heiho, método de la paz que proviene de la adquisición de la cultura japonesa. Cuando entendí la vía del heiho, la vía del método de la paz, me embargó una emoción que hizo temblar todo mi cuerpo de alegría.

Hoy la vía del karate ha perdido su calidad y se ha degradado hasta el punto de ser calificada como entrenamiento para matar. Debo contribuir a redirigirla hacia una verdadera vía, la vía del karate; esto quería enseñarnos el maestro Gichin Funakoshi. Pienso que es mi única vocación, ya que soy adepto a la vía del karate.

Heiho, el método de la paz, nos enseña a vivir verdaderamente más allá de vida y de la muerte, a vivir una vida verdaderamente magnífica. ¿Cómo debe ser el karate-do, método de la paz, heiho? ¿Cómo debo actuar para transformar cualitativamente la técnica de combate en método de la paz? ¿Cómo concebir las técnicas de cuerpo? ¿Cómo debo abordar los problemas del espíritu?
Maestro Egami y el Maestro Miyamoto

Día tras día, me entrené invirtiendo mi vida en afrontar estas preguntas. Me entrené limando mi vida a fin de sobrepasar cada día el entrenamiento de ayer. Viví a fondo día tras día sin dejarme llevar por el pensamiento del mañana, reteniendo mi pensamiento aquí y ahora. Gracias al maestro, a mis predecesores y a mis alumnos conseguí aproximarme a las técnicas que buscaba.

Si alguien me pregunta: "¿Continúas la formación de asesinos?". Puedo responder: "No", con convicción.

Conozco claramente la dirección hacia la cual debo avanzar hasta que haya consumido toda mi vitalidad.

Nosotros, los hombres mediocres, tenemos que caminar a cada paso sosteniéndonos por verdaderas amistades hacia el estado último de la vía. Yo, que siempre he buscado vencer, que he perdido cada vez la lucha de la vida, he acabado por conseguir este pensamiento. Es una vía que han seguido los japoneses, con el verdadero espíritu japonés, el espíritu original de los japoneses.

Shigeru Egami definió el método de la vía del karate que el sigue por el heiho, método de la paz.

No hay un método que permita hacer progresar a los adversarios mútuamente y de vivir mejor el uno y el otro. Se trata de un método que iría más allá del budo. ¿No es necesario buscar tal método? La vía del karate nos propone un tema de búsqueda: cómo vivir nuestra vida que no es más un instante con respecto a la eternidad? Cada instante irrisorio de nuestra vida está ligado a la vida eterna a través de la vía. La vía del karate nos enseña la vida real... El heiho, el método de la paz, forma parte de la tradición japonesa. Se trata de un método para hacer vivir a los hombres y no para matar. Pienso que es alzando la calidad del karate hasta el heiho que llegará a ser un verdadero karate-do.

Shigeru Egami considera que este método es un resultado de su búsqueda del karate, prolongando la enseñanza que recibió de Gichin Funakoshi. Pienso que se trata en efecto de un prolongamiento magnífico y de un desarrollo del karate tal como el primero lo concibió. Sin embargo hay que reconocer que desde el punto de vista técnico la forma de karate que estableció Shigeru Egami es muy diferente de la que enseñó Gichin Funakoshi. Comparándolas, estas dos formas aparecen tan diferentes que es difícil pensar que una es el desarrollo de la otra si no tenemos un conocimiento previo de su relación y evolución. En efecto, las diferencias son sorprendentes en la posición
Maestro Shigeru Egami (izq) y el Maestro Genshin Hironishi
del cuerpo para cada una de las técnicas, la cadencia y la amplitud de ejecución técnica, la técnica del puñetazo y de la patada.

Desde el punto de vista técnico, creo que se debe considerar que se trata más de una creación nueva sobre la base del karate de Gichin Funakoshi que de su desarrollo directo. Así es, Shigeru Egami reconstruyó su karate inspirándose profundamente en el Shinwa-taido, fundado por Shoyo Inoue y en el aikido de Morihei Ueshiba.

La idea del karate-do por el método de la paz (heiho) reposa ampliamente en el pensamiento de estas dos disciplinas que inspiraron a Shigeru Egami una concepción de la eficacia que superaba la del karate de Okinawa ya que en el fondo de su investigación encarnizada de la eficacia, Shigeru Egami hizo bascular completamente esta noción: partiendo de la búsqueda de la eficacia más inmediata en el arte del combate, se fija en la eficacia que permite sobrepasar el combate, lo que ha dado a su karate una dimensión mística, casi religiosa.

En este sentido el karate de Shigeru Egami no es un replanteamiento, ni un desarrollo directo del karate de Gichin Funakoshi a quien, sin embargo, considera como el Maestro del cual cree ser el sucesor.

Shigeru Egami profundizó con pasión en el karate que aprendió de Gichin Funakoshi. En el curso de su búsqueda de eficacia duda de sus técnicas. Para resolver este problema lleva a cabo una investigación personal y afronta un gran número de obstáculos, entre otros, sus enfermedades que se agravan cuando sobrepasa los cuarenta años de edad.

La vía del karate de Shigeru Egami resulta un método de paz, heiho. Cierto, su alejamiento es personal, pero representa de la manera más evidente una de las direcciones en las que el karate de Okinawa evolucionó en las islas centrales de Japón.

En efecto, como escribió Shigeru Egami, el heiho como acabó definiendo su karate sumerge sus raíces en la cultura japonesa antigua. Shigeru Egami trabajó largamente bajo la dirección de Gichin Funakoshi. Recibió de él ciertamente unos consejos y una enseñanza para la formación de su karate. En efecto, dijo claramente que continuaba la vía trazada por su maestro. ¿Por qué entonces se atormentó tan duramente para reconstruir su karate? Si la transmisión del maestro era efectiva, este último podía dar aún consejos y lecciones, incluso siendo mayor.

Así es, Gichin Funakoshi murió en 1957 cuando Shigeru Egami tenía 45 años. Habiendo empezado el karate a los 18 años, Shigeru Egami conoció a Gichin Funakoshi durante 27 años. Siendo uno de los discípulos más importantes, pudo recibir las indicaciones prácticas que le habrían debido permitir concebir una perspectiva de evolución de su karate de allí en adelante.

Ahora bien, aun con sus conocimientos y sus posibilidades, debió poner en duda y empezar otra vez la construcción de su karate; podemos pues considerar que los conocimientos que le aportó el karate tradicional no eran tan importantes ya que, generalmente, en la transmisión del arte del combate, existen indicaciones para la evolución de una persona. Un principiante progresa, con el tiempo recibe del maestro indicaciones evolutivas y al cabo de diez o veinte años de ejercicios, estos le ayudan a encontrar una orientación que dirigirá su práctica en los siguientes diez o veinte años. Sin embargo, en el transcurso de su investigación Egami abandona el ejercicio de makiwara, inseparable de la imagen del entrenamiento de karate y llega a condenar su misma existencia; además, transforma audazmente las técnicas adquiridas hasta entonces. ¿Qué significa esto?

En lo que concierne al makiwara, hay dos posibles hipótesis:

1. Para el verdadero karate o el karate superior que es para Egami su karate, el ejercicio con makiwara no es solamente inútil, sino nocivo. Frena el progreso técnico y tiene una influencia nefasta sobre la salud. Se trata pues de una crítica del antiguo método de karate de Okinawa hecho a partir del descubrimiento de un método superior.
2. Shigeru Egami no aprendió el verdadero empleo del makiwara ya que no comprendió su utilización justa. Admitiendo esta hipótesis, G. Funakoshi no enseñó correctamente a sus alumnos el ejercicio del makiwara. Esto nos deja suponer que en Okinawa existe una transmisión del trabajo con makiwara que permite obtener un resultado más positivo del que Shigeru Egami constató, pero este método no se enseñó en el karate introducido en Japón.

En todo caso, apoyándose en la idea del heiho, Shigeru Egami forma un karate que es completamente diferente al que se practica en Okinawa. La noción de heiho es una de las formas de resultado de las artes marciales japonesas, donde, yendo hasta el final de la búsqueda de la eficacia en combate, el objetivo se desplaza de la muerte hasta la vida.

Esta noción se acerca a la del budo cuyas raíces se sumergen en la práctica de las artes marciales de los guerreros japoneses. El heiho, como el budo, no es un simple arte de combate, ni un replanteamiento directo de las antiguas prácticas de los guerreros, uno y otro apuntan a una formación del hombre a partir de la práctica de las artes marciales. Si bien el término budo existió antes del periodo Meiji (que empieza en 1868), la significación era entonces sensiblemente diferente de la que damos actualmente a este término.

La noción de budo que utilizamos hoy en día se remonta directamente a la fundación, a principios del S.XIX del judo y después del kendo a partir de formas antiguas de jujutsu y de kenjutsu. Se trata pues de una noción moderna. La noción de heiho apareció bastante antes en la historia de los guerreros japoneses, pero no fue elaborada como la de budo por la práctica moderna de las artes marciales; quedaba al margen de la práctica guerrera como una eventual sublimación de las artes guerreras. La idea del arte marcial se desarrolló en Japón según las etapas siguientes: cómo ganar destruyendo al adversario, cómo ganar utilizando menos fuerza, cómo ganar sin matar al adversario, cómo ganar sin hacer daño a su adversario, cómo no hacer la guerra y finalmente cómo establecer la paz. Ciertos guerreros del periodo Edo (1603-1867) incluyeron esta idea en su elaboración del arte de combate pero no fue difundida ampliamente y es si haber sido explicitada que penetra en la ideología de las artes marciales de los guerreros. Podemos constatar la emergencia de heiho y budo en el enfoque de los maestros de sable del siglo XVII.

Por ejemplo, Miyamoto Musashi libró más de sesenta duelos a muerte durante su juventud y mató a casi todos sus adversarios. Los combate del fin de su vida son poco conocidos. Musashi domina entonces sus adversarios sin darles un golpe. Alcanzó el nivel que le permitía bien inmovilizar, bien rechazar a su adversario sin tocarlo. No se trataba de ejercicios con alumnos próximos, sino adversarios que buscaban darle una estocada mortal. Cuando el adversario pierde en estas condiciones sin recibir un golpe, está conducido a una reflexión profunda sobre su técnica, su manera de ser. Se trata de un descubrimiento importante en la historia del arte del sable ya que, en lugar de matar, el sable puede convertirse en un medio de llevar al hombre a la búsqueda de la significación de su vida. Aparece la idea del sable que hace vivir al hombre. Esta idea presente en la noción de heiho e impregna con profundidad la concepción de las artes marciales de los guerreros japoneses del periodo Edo (bujutsu). Vencer al adversario sin darle un golpe es el modelo de referencia de lo que se busca en kendo con el combate por kizeme (ofensiva a través del ki). En kendo, todos los aprendizajes técnicos y los ejercicios físicos se sitúan como medios de conseguir llevar el combate de esta manera. La práctica deportiva del combate está también situada como un paso en este largo proceso de formación.

Así, las dos nociones, budo y heiho, están ancladas profundamente en la cultura tradicional de los guerreros japoneses; no forman parte de la cultura de Okinawa cuya formación cultura es bastante diferente de la cultura del Japón. En este sentido, podemos considerar que el karate del Maestro Shigeru Egami es una creación entre la fusión del karate de Okinawa y de la concepción de la práctica en las artes marciales japonesas.

El karate, introducido desde Okinawa en las islas centrales del Japón en el curso de los años 1920, se desarrolló progresivamente. Hay que aceptar que en el curso de la difusión del karate, este ha evolucionado en Japón fusionándose con las dos ideas de las artes marciales tradicionales japonesas. El karate de Shigeru Egami es un ejemplo.

El interrogante concierne al método de las diferentes escuelas de karate, tal como el Goju-ryu o el Uechi-ryu donde los adeptos se ejercitan en la fuerza y en la resistencia física y alcanzan efectivamente capacidades importantes. ¿Cómo las debemos considerar? ¿Queda abierta también esta cuestión?

Shigeru Egami continúa:

Después de esta etapa debí empezar yo mismo a desbrozar un nuevo camino y a seguirlo. La dificultad y la dureza de este trabajo superaban toda expresión. Tuve ganas muchas veces de abandonar y de partir lejos de esa vía. Se trataba de un trabajo donde invertía mi vida. Lo que puedo hacer ahora es incorporarme, indicar a las personas jóvenes la cima de la montaña y mostrarles como trazar un camino. Hay que confesar que estoy un poco cansado de este trabajo. No puedo ya luchar con los jóvenes. Deseo que avancen y vayan más lejos que yo.

Un tsuki se convierte en un tsuki después de haber tocado el cuerpo del adversario. Es inútil preocuparse de la velocidad (que no es más que un estado del tsuki antes de tocar su fin), sino que hay que preocuparse de si el tsuki es verdaderamente eficaz. Para eso hay que entrenarse examinando el estado y el movimiento de vuestro espíritu igual que el del adversario. Busca una solución en la manera de realizar la unidad de cuerpo y de espíritu. Reflexioné sobre este tema, me atormenté, sufrí y finalmente acabé por descubrir que existe un método espiritual shinpo por el cual la fuerza se concentra en la técnica. La verdadera fuerza aparece solamente cuando el cuerpo y el espíritu consiguen formar una unidad.

Con estos logros, volví a sumergirme en los entrenamientos que me llevaron a sobrepasar la situación primaria del arte del combate, el estado animal del combate en el cual buscaba ganar a cualquier precio, para ir hacia una fusión con mi adversario. Salí del mundo conflictual y me encontré en un mundo de armonía y comprendí que era por allí que podía encontrar la vía, la verdadera vía del karate. La idea de la armonía y la vía le parecerán frágiles y débiles a un debutante o a aquel que valora la fuerza física, pero nada hay más fuerte que la armonía y la vía, ya que ellas se sitúan en la más alta cima de la búsqueda de un arte marcial.

En el plano técnico, las consecuencias son el paso de la dureza a la ligereza: Mis técnicas cambiaron, yendo de la dispersión hacia la concentración, de la dureza del cuerpo hacia la fuerza en la ligereza. Todo va hacia el estado natural, el que tiene por efecto rejuvenecer el cuerpo y el espíritu. La eficacia y el modo de expresión cambiaron cuando seguí mi método de entrenamiento con técnicas de base, kata y combate. Los cambios deben hacer la práctica más fuerte y más estética. El ritmo de movimientos técnicos equivale a una música, los trazos dibujados en el espacio se pintan sobre una tela que es el Universo. Hay que entrenarse con el fin de fundirse con la naturaleza y el Universo.

La vía del karate puede servir de base a todo tipo de arte y ella es también un resultado último del arte marcial.

Shigeru Egami se interroga largamente sobre la vía del karate y su devenir:

Hay que decir que actualmente la situación en el karate se ha degradado completamente. Ante esta situación siento también una responsabilidad. En mi juventud, pensé y actué con la idea directriz de ser eficaz en una situación real. Practiqué pues, principalmente, el combate libre que es la forma original del actual combate de competición. Para volver potentes mis puñetazos, me entrené al más rígido makiwara. Así me aparté del entrenamiento esencial.

No comprendo porque el karate continúa hoy evolucionando en la dirección errónea nuestra de hace ya bastantes decenas de años, al contrario de la buena dirección.

Si se definiera el karate como una pura competición deportiva no tengo nada que decir. Pero, ¿no es tiempo de reflexionar para redefinir qué debe ser el karate?

Kumite


Kumite es el modo de práctica que atrae de forma más directa, no sólo a los principiantes, sino también a todos los que están interesados en el Karate. Todos quieren empezar a practicar Kumite tan pronto como les sea posible, siendo está la razón de que se practique las técnicas fundamentales (Kihon) asiduamente. En mi propio caso, no puedo olvidar el sentimiento de alegría que experimente cuando, por primera vez, me permitieron practicar Kumite.

Algunos, cuando finalmente consiguen practicar Kumite, creen haber alcanzado los últimos niveles en la práctica del arte; su felicidad no tiene limites, y esto es un gran error. Kumite es la persecución del Karate como arte marcial hasta el final, incluso más allá, hasta trascender el combate. Entonces seréis uno con vuestro oponente.

Entre los antiguos se decía que cuando uno se enfrenta a un oponente debe estar mentalmente preparado para morir. Esto es, en un estado en el que vida o muerte son irrelevantes. En este estado mental no existirá antagonismo hacia el oponente, no habrá ganador ni perdedor, ni sentimientos de miedo o de odio. Os enfrentareis al oponente con la mente clara. Pensar es inútil, simplemente hay que actuar. Por medio de la práctica se entenderá esto de forma natural. Una mente relajada y flexible, y un cuerpo también flexible y de movimientos rápidos son los mejores requisitos para un karateka. Para fomentarlos hay que practicar Kihon y Kata. Al dominarlos, seréis capaces de lograr ritmo, sentido de la oportunidad, distancia, respiración y flujo de la energía vital.

El problema de la mente es profundo. Su elevación a un estado superior, el engrandecimiento y la purificación de uno mismo, son las últimas cosas a conseguir por medio de la práctica. Debéis entrenar mente y cuerpo si no la práctica no tiene sentido.

En el siglo XVII el sacerdote, poeta y calígrafo Rinzai Zen Bunan escribió un poema que dice:

"En el estado de muerte pero todavía en vida, nuestras acciones son las mejores"
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