Estudiar en
Barcelona
ya de por sí es un privilegio, pero dentro de esta gran
ciudad
existen diferentes espacios donde, por circunstancias como la calma, el contacto con la naturaleza, sus infraestructuras o la razón de ser de sus gentes, se convierten en perfectamente recomendables para estudiar. ¿Dónde encontramos estos espacios en la
ciudad
de
Barcelona
?, ¿Cuál es el mejor
alojamiento para estudiantes universitarios
?
Poblenou: entre lo clásico y lo moderno
Barcelona es mestiza la mires por donde la mires… y no sólo por sus gentes, sino por cómo construye su entorno. De esta forma, encontramos en espacios como Poblenou en apenas tres calles de distancia el mayor núcleo tecnológico y de desarrollo empresarial de la región, el 22@, fábricas de marcado acento industrial que se niegan a caer en el olvido, y casas y establecimientos que nos trasladan a un pueblo de pescadores y a una tradición costumbrista que llena de vida el barrio.
Estudiar en Poblenou es empaparte de lo más novedoso sin olvidar el pasado fabril y pescador de la zona, con instalaciones como el moderno Campus de Comunicación de la UPF que conviven con otros equipamientos como el de Can Felipa, un centro cívico-biblioteca-instalación deportiva que aprovecha los espacios que antiguamente ocupaban una empresa gestora de agua.

Sarriá: un barrio con nombre propio
Estudiar en Sarriá es vivir en Barcelona pero sin la sensación de hacerlo en una gran ciudad . Tienes a tu disposición todo tipo de comodidades e instalaciones de primer nivel, así como al alcance de la mano una ciudad que se pone a tus pies, pero paseando por cada una de sus calles no tienes la sensación de “saturación” que produce una ciudad de tres millones y medio de habitantes.
Entre la calma de calles de bajas edificaciones, con soportales llenos de tiendas de barrio encuentras bibliotecas especializadas, centros de estudios privados de primera división, instalaciones deportivas de élite y todo un espacio: las faldas del Collserola, para desintoxicarte del humo de la ciudad cuando te plazca. Humo que por otra parte no encontrarás en ninguna de sus coquetas y acogedoras calles.
Montjuïc: un universo paralelo
La única pega que puedes encontrar en Monjuïc y sus alrededores es que debes salir de su burbuja forzosamente para desplazarte a tu lugar de estudio a menos que te dediques a las artes escénicas. Del resto no hay más que nombrar a la montaña mágica de Barcelona para entender lo privilegiado que es este bello rincón.
En tan sólo unos minutos de subida cuesta arriba (con un funicular como ayuda si se precisa), pasas del alboroto de una calle que recoge el pulso de toda una ciudad que nunca duerme, el Paralelo, al ambiente más auténtico y genuino que te traslada a principios del siglo pasado como es el barrio del Poblesec, y de ahí a la más absoluta paz de la cima de Montjuïc, donde recrearse con los cinco sentidos en un espacio donde el arte, el ocio, el deporte y la naturaleza se dan de la mano.
Poblenou: entre lo clásico y lo moderno
Barcelona es mestiza la mires por donde la mires… y no sólo por sus gentes, sino por cómo construye su entorno. De esta forma, encontramos en espacios como Poblenou en apenas tres calles de distancia el mayor núcleo tecnológico y de desarrollo empresarial de la región, el 22@, fábricas de marcado acento industrial que se niegan a caer en el olvido, y casas y establecimientos que nos trasladan a un pueblo de pescadores y a una tradición costumbrista que llena de vida el barrio.
Estudiar en Poblenou es empaparte de lo más novedoso sin olvidar el pasado fabril y pescador de la zona, con instalaciones como el moderno Campus de Comunicación de la UPF que conviven con otros equipamientos como el de Can Felipa, un centro cívico-biblioteca-instalación deportiva que aprovecha los espacios que antiguamente ocupaban una empresa gestora de agua.

Sarriá: un barrio con nombre propio
Estudiar en Sarriá es vivir en Barcelona pero sin la sensación de hacerlo en una gran ciudad . Tienes a tu disposición todo tipo de comodidades e instalaciones de primer nivel, así como al alcance de la mano una ciudad que se pone a tus pies, pero paseando por cada una de sus calles no tienes la sensación de “saturación” que produce una ciudad de tres millones y medio de habitantes.
Entre la calma de calles de bajas edificaciones, con soportales llenos de tiendas de barrio encuentras bibliotecas especializadas, centros de estudios privados de primera división, instalaciones deportivas de élite y todo un espacio: las faldas del Collserola, para desintoxicarte del humo de la ciudad cuando te plazca. Humo que por otra parte no encontrarás en ninguna de sus coquetas y acogedoras calles.
Montjuïc: un universo paralelo
La única pega que puedes encontrar en Monjuïc y sus alrededores es que debes salir de su burbuja forzosamente para desplazarte a tu lugar de estudio a menos que te dediques a las artes escénicas. Del resto no hay más que nombrar a la montaña mágica de Barcelona para entender lo privilegiado que es este bello rincón.
En tan sólo unos minutos de subida cuesta arriba (con un funicular como ayuda si se precisa), pasas del alboroto de una calle que recoge el pulso de toda una ciudad que nunca duerme, el Paralelo, al ambiente más auténtico y genuino que te traslada a principios del siglo pasado como es el barrio del Poblesec, y de ahí a la más absoluta paz de la cima de Montjuïc, donde recrearse con los cinco sentidos en un espacio donde el arte, el ocio, el deporte y la naturaleza se dan de la mano.