A 30 años del Hundimiento del Gral Belgrano...
Héctor Bonzo fue el último comandante del crucero General Belgrano. Antes morir en 2009 recordó el día del ataque británico en el que murieron 323 marinos argentinos.
Héctor Bonzo murió en 2009. Tenía 76 años. Había ingresado en la Armada Argentina en 1947. Estaba casado y tenía tres hijas. Navegó 200.000 millas durante su vida profesional. Era Licenciado en Sistemas Navales. Y fue el último comandante del crucero General Belgrano y el último en abandonar el buque tras ser atacado por el submarino inglés Conqueror el 2 de mayo de 1982. Fue uno de los 770 sobrevivientes. En 2007, le contó a Clarín cómo fue aquel día. Estos son sus recuerdos.
"Yo estaba subiendo hacia el puente mando cuando me sorprende el primer golpe, que pegó en la sala de máquinas de popa. Me di cuenta que era un torpedo por el olor acre del explosivo. El buque se frenó de golpe y se estremeció como si se levantara en el aire. Llegué al puente cuatro segundos después y en ese momento pegó el segundo torpedo. Una columna de agua se elevó 20 metros y cuando cae me informan que faltan 15 metros de la proa. El buque se inclinaba a un grado por minuto. En el puente no había un vidrio roto, pero todo el instrumental estaba muerto. A los cuatro minutos ordené largar las balsas al agua. Se lo grité al segundo capitán, que estaba una cubierta más abajo y usó un megáfono. El único teléfono que andaba era el de la Central de Control de Averías, que me daba el avance de la inclinación hacia un lado y hacia la popa. A los diez minutos aún tenía la esperanza de salvar el barco. En las cubiertas bajas la gente estaba totalmente a oscuras, con un incendio, petróleo y vapor saliendo por las tuberías. Era un infierno. Control de averías me informó que era irreversible la situación, a ellos el agua les llegaba a las rodillas. Yo demoro el abandono porque veía a gente saliendo a la cubierta, cargando heridos. Iban cubriendo los puestos de abandono. El buque tenía 25 grados de inclinación. Faltaba la voz de abandono, que para el comandante es una voz trágica y tremenda. A las 16.23 di la voz de abandono. A las 16.35, con el buque evacuado, yo bajo del puente a la cubierta principal. Habían 35 grados de escoriación, el agua tocaba la banda inclinada con el casco hundido nueve metros en el mar. Había dos balsas extras en cubierta que yo estaba liberando, cortando las sogas con un cuchillo que encontré en el piso. De pronto escucho atrás mío una voz en la penumbra de la tarde: ''¡Vamos, señor comandante!''. Yo creí me estaba enloqueciendo, no podía ser que quedara un hombre a bordo. Me doy vuelta y veo una figura humana, con una capucha. No sabía quién era, después me enteré que era el suboficial Barrionuevo. Le grité de todo: ''Tiráte al agua que es tu deber''. El me contestó: ''No señor, si usted no se tira yo tampoco''. Cuando le repetí la orden y él seguía ahí, le dije: ''Vamos a la proa a ver si queda alguien''. Es ahí cuando nos sacan esa foto. No encontramos a nadie y volvimos al centro. Yo le dije: ''Arrójese, que yo le prometo que me tiro después. Atamos sogas, mantas y ropa para bajar por el costado del casco inclinado. En ese momento era más fácil morir que vivir, pero yo era más útil vivo que muerto. Se tiró él y luego yo. Nadé ochenta metros y me subieron a una balsa. Quedé tirado en el piso, exhausto. A las 17 un cabo me dijo: ''Señor, el buque se está hundiendo''. Me asomé y pude ver el torpedazo al costado del Crucero, que se metía en el agua"
El ataque al Belgrano: Explicando lo inexplicable
Por Pablo E. Baccaro (*)
dijo:El dos de mayo de 1982, alrededor de las cuatro de la tarde el buque de la armada argentina General Belgrano, con 1093 personas a bordo, fue hundido, mediante un ataque con torpedos, por el submarino nuclear británico de la armada británica Conqueror. Como consecuencia del ataque murieron 323 personas. Otras muchas quedaron heridas. Los sobrevivientes permanecieron en la soledad del océano, a la espera del rescate, por más de un día. El derecho internacional prohíbe la guerra, con dos excepciones, el uso de la fuerza colectiva y la autodefensa, ambas, en los términos y dentro de los procedimientos previstos por la Carta de las Naciones Unidas. En efecto, este instrumento establece, en su artículo 2, apartado 4: "Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas"
Palabras del Militar que Hundio el Gral Belgrano:
El vicealmirante Tim McClement, segundo al mando del "HMS Conqueror", justificó la acción militar y dijo que no se arrepiente a pesar de los 323 muertos.
"Ellos empezaron, así que todas las pérdidas de vidas fueron culpa del Gobierno argentino. En una guerra hay que tomar decisiones duras y la gente muere", dijo.
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Héctor Bonzo fue el último comandante del crucero General Belgrano. Antes morir en 2009 recordó el día del ataque británico en el que murieron 323 marinos argentinos.
Héctor Bonzo murió en 2009. Tenía 76 años. Había ingresado en la Armada Argentina en 1947. Estaba casado y tenía tres hijas. Navegó 200.000 millas durante su vida profesional. Era Licenciado en Sistemas Navales. Y fue el último comandante del crucero General Belgrano y el último en abandonar el buque tras ser atacado por el submarino inglés Conqueror el 2 de mayo de 1982. Fue uno de los 770 sobrevivientes. En 2007, le contó a Clarín cómo fue aquel día. Estos son sus recuerdos.
"Yo estaba subiendo hacia el puente mando cuando me sorprende el primer golpe, que pegó en la sala de máquinas de popa. Me di cuenta que era un torpedo por el olor acre del explosivo. El buque se frenó de golpe y se estremeció como si se levantara en el aire. Llegué al puente cuatro segundos después y en ese momento pegó el segundo torpedo. Una columna de agua se elevó 20 metros y cuando cae me informan que faltan 15 metros de la proa. El buque se inclinaba a un grado por minuto. En el puente no había un vidrio roto, pero todo el instrumental estaba muerto. A los cuatro minutos ordené largar las balsas al agua. Se lo grité al segundo capitán, que estaba una cubierta más abajo y usó un megáfono. El único teléfono que andaba era el de la Central de Control de Averías, que me daba el avance de la inclinación hacia un lado y hacia la popa. A los diez minutos aún tenía la esperanza de salvar el barco. En las cubiertas bajas la gente estaba totalmente a oscuras, con un incendio, petróleo y vapor saliendo por las tuberías. Era un infierno. Control de averías me informó que era irreversible la situación, a ellos el agua les llegaba a las rodillas. Yo demoro el abandono porque veía a gente saliendo a la cubierta, cargando heridos. Iban cubriendo los puestos de abandono. El buque tenía 25 grados de inclinación. Faltaba la voz de abandono, que para el comandante es una voz trágica y tremenda. A las 16.23 di la voz de abandono. A las 16.35, con el buque evacuado, yo bajo del puente a la cubierta principal. Habían 35 grados de escoriación, el agua tocaba la banda inclinada con el casco hundido nueve metros en el mar. Había dos balsas extras en cubierta que yo estaba liberando, cortando las sogas con un cuchillo que encontré en el piso. De pronto escucho atrás mío una voz en la penumbra de la tarde: ''¡Vamos, señor comandante!''. Yo creí me estaba enloqueciendo, no podía ser que quedara un hombre a bordo. Me doy vuelta y veo una figura humana, con una capucha. No sabía quién era, después me enteré que era el suboficial Barrionuevo. Le grité de todo: ''Tiráte al agua que es tu deber''. El me contestó: ''No señor, si usted no se tira yo tampoco''. Cuando le repetí la orden y él seguía ahí, le dije: ''Vamos a la proa a ver si queda alguien''. Es ahí cuando nos sacan esa foto. No encontramos a nadie y volvimos al centro. Yo le dije: ''Arrójese, que yo le prometo que me tiro después. Atamos sogas, mantas y ropa para bajar por el costado del casco inclinado. En ese momento era más fácil morir que vivir, pero yo era más útil vivo que muerto. Se tiró él y luego yo. Nadé ochenta metros y me subieron a una balsa. Quedé tirado en el piso, exhausto. A las 17 un cabo me dijo: ''Señor, el buque se está hundiendo''. Me asomé y pude ver el torpedazo al costado del Crucero, que se metía en el agua"
El ataque al Belgrano: Explicando lo inexplicable
Por Pablo E. Baccaro (*)
dijo:El dos de mayo de 1982, alrededor de las cuatro de la tarde el buque de la armada argentina General Belgrano, con 1093 personas a bordo, fue hundido, mediante un ataque con torpedos, por el submarino nuclear británico de la armada británica Conqueror. Como consecuencia del ataque murieron 323 personas. Otras muchas quedaron heridas. Los sobrevivientes permanecieron en la soledad del océano, a la espera del rescate, por más de un día. El derecho internacional prohíbe la guerra, con dos excepciones, el uso de la fuerza colectiva y la autodefensa, ambas, en los términos y dentro de los procedimientos previstos por la Carta de las Naciones Unidas. En efecto, este instrumento establece, en su artículo 2, apartado 4: "Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas"
Palabras del Militar que Hundio el Gral Belgrano:
El vicealmirante Tim McClement, segundo al mando del "HMS Conqueror", justificó la acción militar y dijo que no se arrepiente a pesar de los 323 muertos.
"Ellos empezaron, así que todas las pérdidas de vidas fueron culpa del Gobierno argentino. En una guerra hay que tomar decisiones duras y la gente muere", dijo.
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