Andrés Calamaro confiesa que mató a un drogadicto
En su irrefrenable monólogo en Twitter, Andrés Calamaro a veces lanza historias ocultas sobre su pasado que desconciertan, y llevan a pensar si pueden ser realidad o no. Ahora, se destapó contando que hace algunos años, en Madrid, le quitó la vida a un drogadicto.
En su irrefrenable monólogo en Twitter, Andrés Calamaro a veces lanza historias ocultas sobre su pasado que desconciertan, y llevan a pensar si pueden ser realidad o no. Ahora, se destapó contando que hace algunos años, en Madrid, le quitó la vida a un drogadicto.
“No es un grato recuerdo, pero hace ya bastante años… en un altercado callejero… pues le quité la vida a un yonqui en Madrid“, comenzó relatando.
“Malasaña y Chueca estaban tupidos de yonquis con jeringas colgando clavadas… Te encaraban si podían, o intentaban robarte en un cajero”, explicó. “Aunque filosóficamente es interesante, y no es nada del otro mundo, le quité la vida a alguien y tampoco estoy demasiado orgulloso de eso”, recordó.
“Los soldados, los mercenarios, los asesinos, y los chorros en situaciones límites, a veces se ven obligados”, continuó. “Aquella vez fue puro instinto, yo quería defender a los que estaban conmigo… No hubo casi pelea, digamos que lo maté como a una rata… Ahora siento mucha piedad, incluso pena, por ese vagabundo adicto que deje muerto en la calle”, agregó.
En su irrefrenable monólogo en Twitter, Andrés Calamaro a veces lanza historias ocultas sobre su pasado que desconciertan, y llevan a pensar si pueden ser realidad o no. Ahora, se destapó contando que hace algunos años, en Madrid, le quitó la vida a un drogadicto.
“No es un grato recuerdo, pero hace ya bastante años… en un altercado callejero… pues le quité la vida a un yonqui en Madrid“, comenzó relatando.
“Malasaña y Chueca estaban tupidos de yonquis con jeringas colgando clavadas… Te encaraban si podían, o intentaban robarte en un cajero”, explicó. “Aunque filosóficamente es interesante, y no es nada del otro mundo, le quité la vida a alguien y tampoco estoy demasiado orgulloso de eso”, recordó.
“Los soldados, los mercenarios, los asesinos, y los chorros en situaciones límites, a veces se ven obligados”, continuó. “Aquella vez fue puro instinto, yo quería defender a los que estaban conmigo… No hubo casi pelea, digamos que lo maté como a una rata… Ahora siento mucha piedad, incluso pena, por ese vagabundo adicto que deje muerto en la calle”, agregó.