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Maestro amor: historia de un engaño

Info5/14/2012
La increìble historia de vida de Javier Ocampo: de una infancia pobre en La Rioja, a gurù y lìder espiritual de centenares de personas.


El 1° de abril de 2010 -en un "milagro pascual"-, cuando se cumplía un año de su procesamiento por presunto “abuso sexual gravemente ultrajante”, el "Maestro Amor" recibió el sobreseimiento por prescripción de la causa · Ahora, anularon su sobreseimiento y podría quedar detenido.

Javier Ocampo, es el nombre del riojano que, aposentado en un paraje de Catamarca, creó una supuesta comunidad espiritual, llamada "Meditazem", basándose en sus -también- presuntos poderes espirituales. Todo marchaba sobre ruedas, hasta que saltó la primera denuncia en su contra, hace un par de años: un joven lo denunció por su supuesta inclinación -o preferencia, según otro modo de ver- por los adolescentes varones. específicamente, por mantener relaciones sexuales con ellos, por si alguien no comprendió.


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Al parecer, el "gurú", conocido como "El Maestro Amor", deberá volver a La Rioja, a declarar en una de las causas judiciales que investigan su presunta corrupción de menores, ya que el Superior Tribunal de Justicia riojano anuló el sobreseimiento dictado el año pasado.

Tal como informábamos en DERF, el 1° de abril de 2010: “Transcurrieron más de 12 años de la causa en la que se lo acusa, es por eso que la acción penal se extinguió” , afirmó ayer el Juez de la causa, Alejandro Arce, concediéndole la libertad absoluta, ya que, al cesar la acción penal, el gurú riojano radicado en Catamarca, no podrá volver a ser juzgado por la misma causa: presunto “abuso sexual gravemente ultrajante”, según la carátula que el propio Arce fijo para el expediente, en su oportunidad.

Pero... inmune a los poderes celestiales de "Dios" en la tierra, la justicia riojana, decidió lo contrario: anulado el sobreseimiento, Ocampo deberá -posiblemente- enfrentar nuevamente la cárcel, donde ya reposó seis meses de sus fatigas espirituales. De acuerdo a lo decidido por el STJ riojano, no habían transcurrido los plazos legales para que prescribiera la causa, extinguiéndose la acción penal. Por ello, el proceso continúa abierto y ahora, el gurú debería ser citado a declarar. Se aguarda el envío de la citación judicial, para las proximas horas.

Al parecer, de nada le valieron sus supuestos poderes celestiales, que -incluso- le impidieron vislumbrar la que se le venía encima, al punto de que, uno de sus abogados, dijo ayer haberse enterado por los medios riojanos de la anulación de marras. "Dios" deberá replantear el modo en que ejercita sus poderes: se enteró leyendo el diario.


Un poco de historia


DERF publicó el 16 de marzo de 2010, un extenso informe, que reproducimos, para refrescar la historia del personaje. Su título era por demás elocuente: "El cielo puede esperar", como en la vieja película argentina. Veamos:

“Abandoné la escuela primaria porque, siendo quién soy, no necesitaba educación • Lo sé todo", decía "Dios", pero sus "poderes celestiales" fallaron, y no sabía tanto como decía: quedará preso, nomás.

Javier Ocampo, más conocido como el "Maestro Amor" - que de él se trata- fue denunciado, el año pasado, por dos jóvenes -menores de edad, al momento de los hechos- como presunto autor de abusos sexuales. Eso lo alojó entre rejas, primero en Catamarca y luego en La Rioja.

Tiempo atrás -allá por septiembre pasado- éste cronista relataba la historia de "Dios", de éste modo: “Abandoné la escuela primaria porque, siendo quién soy, no necesitaba educación. Lo sé todo. No hay libro que ustedes puedan traerme que me sorprenda, porque yo los he inspirado a todos. He creado todo lo que ven. Manejo el sol y las nubes para regalarles días espléndidos. Nadie puede comprenderme, ni siquiera un gabinete de científicos puede decir quién soy, cómo soy, de dónde vengo o adónde voy. Soy hombre, soy mujer, soy niño, soy viejo y en mi vasta eternidad soy Dios".

La parrafada que precede, está extraída de uno de los textos del “Maestro Amor”, el riojano de 35 años que encontró la veta de hacerse pasar por Dios, pero, escaso poder tuvo, porque no logró torcer su destino actual: un calabozo en su provincia.

Algo así como el final de la parábola: Empezó su “carrera” en La Rioja, se mudó a Catamarca, donde creó una comunidad supuestamente espiritual, hasta que una investigación periodística y dos jóvenes que se animaron a denunciarlo, revelaron que el Maestro, sería un abusador sexual de adolescentes y niños, en caso de comprobarse las denuncias.

Hoy, seis meses después, la justicia terrenal determinó que "Dios" debe seguir preso como un vulgar delincuente, ya que, luego de dilaciones, chicanas y otras alternativas tribunalicias, el llamado "Maestro Amor" sigue firme, imputado como presunto autor del delito de corrupción de menores agravada. No hubo nada que hacer, fallaron -todos juntos- poderes celestiales, terrenales, rezos y vocingleras manifestaciones de apoyo.

La Cámara Penal de La Rioja, constituida como Tribunal unipersonal, ratificó las decisiones de los magistrados anteriores: procesamiento y prisión preventiva. Y "Dios", seguirá detenido.

Solo para Abogados

Para quienes gustan de los culebrones judiciales, les contamos que Javier Ocampo fue procesado y con prisión preventivas, por los delitos de los que está imputado. Sus abogados apelaron y la causa fue a manos de la Cámara Penal, quien con una constitución en feria con subrogantes, modificó parcialmente la carátula a: "Corrupción de Menores sin la condición de agravante".

Nueva apelación, pero, ésta vez, por parte de los abogados de la víctima o denunciante, como cada uno prefiera: la causa terminó en el Superior Tribunal de Justicia de la provincia, que dejó sin efecto la resolución anterior y dispuso que la primera apelación, fuera revisada por segunda vez. Que es el fallo sobre el cual informamos en el comienzo de ésta crónica. Un enredo...

Tal como informa en su edición de hoy, El Independiente, que accedió al texto del fallo, el juez Jorge Chamía, en su carácter de Tribunal Unipersonal, aseveró que: "surgen evidencias, de los presentes actuados, indicios razonables de la comisión de un hecho caracterizado por la ley penal como delito y la participación en el mismo del encartado Ricardo Rubén Ocampo". (...)

"El hecho investigado y fijado por el Juez, se circunstancia en que el imputado mediante engaño abonado por una supuesta autoridad religiosa sobre la supuesta víctima que oficiaba como su alumnos o discípulos, se habría aprovechado de su inexperiencia para satisfacer sus bajos instintos sexuales, obligándolo a practicas homosexuales, donde el imputado actuaba de forma activa y pasiva, con la víctima denunciante y dos o más personas que concurrían a sus clases de artes marciales", explicó el juez en su resolución.

Respecto a la calificación legal de la causa (Corrupción de Menores Agravada), Chamía indicó que la misma "no puede definirse en esta fase" por lo que puede sufrir modificaciones a medida que avanza la investigación, finaliza.

La historia del “Maestro Amor”

Tal como informó DERF oportunamente, Ricardo Javier Ocampo -el verdadero nombre del “Maestro”- tenía, según las denuncias, particulares modos de “iluminar” a sus fieles: “Estaba asustado, por eso accedí a hacerle sexo oral. Luego de eso, él me lo hizo a mí”, aseveró Federico, uno de sus denunciantes. Según relató, en el momento de la supuesta violación, Federico preguntó por qué lo hacía, y el Maestro Amor, según sus dichos, le habría respondido "Para que llegues más rápido a la iluminación". Federico tenía once años en ese momento. Hoy, tiene 25.

Pero todo empezó mal para el “gurú”, a mediados de abril de 2009, cuando otro joven, actualmente de 21 años, y oriundo de Córdoba, decidió denunciar que había sido accedido sexualmente y por la fuerza, cuando vivía en la comunidad de Ocampo, “Meditazen”, en la zona de Capayán en Catamarca. El joven, al momento del supuesto hecho, tenía 14 años y su familia se había radicado en la comunidad, luego de vender todos sus bienes y haberle entregado el dinero al “Maestro Amor”. Afirmó que demoró en denunciar los hechos por temor.

Ocampo está imputado, tanto en Catamarca como en La Rioja, por cinco hechos de "abuso sexual con acceso carnal", cuatro de ellos agravados porque estaba a cargo de la educación de la víctima. La figura penal endilgada podría acarrearle varios años de cárcel si es hallado culpable, obviamente.

Dejémosle el relato a Alfredo Silletta, un experto en sectas y detectar fraudes seudo religiosos.

“Se llama ‘Maestro Amor’, vive en Argentina en un pueblo llamado Colonia del Valle de la Provincia de Catamarca, (…) y existen testimonios sobre la manifestación de sus divinos poderes, de sus divinas palabras desde los 6 años.(…)

Ricardo Javier Ocampo, un riojano (…) que es señalado como el Sai Baba argentino. La historia oficial dice que nació a su vida carnal el 28 de junio de 1974 en la ciudad de La Rioja. Que emergió con tres pétalos de jazmín sobre el ombligo y una llaga en su costado, muestras claras que Dios se hacia carne en nuestro país. Ese día espontáneamente los vecinos del lugar se reunieron para cantarle al niño coplas folklóricas y danzaron con alegría. A los seis años comenzó a ‘materializar’ lápices y frutas que regalaba a otros niños y a curar enfermedades.

A los 13 años, como sus padres no comprendían que pertenecía a otro mundo, se fue de su casa. Durante los años de la adolescencia -como Jesús- nadie supo de él hasta reaparecer a los 22 años con el nombre de Maestro Amor o Ananda Baba. Hoy, además de tener su propio ashram en Catamarca, tiene seguidores por todo el país, Paraguay, Brasil, España e Italia.

En realidad, Ricardo Javier Ocampo vivió en distintos hogares de menores porque sus padres no pudieron hacerse cargo de él y durante la adolescencia, cuentan quienes lo recuerdan, que se dedicó a la practica de artes marciales y a trabajar como curandero y ‘tirando’ las cartas.

Luego se traslado a Capital Federal donde conoció a seguidores de Sai Baba que le enseñaron su doctrina. En poco tiempo era su símil latinoamericano: realizaba los mismos trucos de materializar objetos y comenzó a vestirse con túnicas igual que el gurú de la India. Dos importantes ex dirigentes de la organización de Sai Baba lo rodearon y además ‘creyeron’ que era una reencarnación de dios en la Tierra: el psicólogo Daniel Coifman y la empresaria de moda Mónica Socolowsky.(….)

A principio del 2002, en la ciudad de Mar del Plata un grupo de seguidores de las enseñanzas de Sai Baba y de la new age, que estaban en una búsqueda espiritual sintieron que el maestro Amor era un nuevo avatar y lo comenzaron a tratar como un dios viviente. Durante casi dos años fueron su sostén y su organización hasta que Ricardo Javier Ocampo decidió armar su propio asrham en las cercanías de colonia del Valle, Catamarca donde un adepto le regalo un predio de 75 hectáreas. Desde esa época hasta la actualidad se realizan peregrinaciones para festejar su cumpleaños, realizar los retiros espirituales y en algunos casos a instalarse a vivir si el maestro lo autoriza.

Su crecimiento fue veloz. Seguidores en casi todo el país y viajes por América Latina y Europa. En poco tiempo creció la leyenda de sus milagros y sus adeptos comenzaron a relatarlos. Desde la aparición de ceniza sagrada (Vihbuti) hasta limgam (piedras redondas que vomita de su interior) o el caminar sobre el agua o teletransportar un libro por mas de 60 kilómetros o multiplicar el pan.(…)

Las primeras denuncias

En mayo del 2003, los devotos de Mar del Plata habían agasajado al avatar y realizando la ceremonia de los Divinos Pies del Loto que consiste en colocar los pies en una vasija rodeada de flores donde le vierten agua con leche, miel u otros ingredientes considerados sagrados. Esa noche el maestro, extrañamente para los presentes, le toco los genitales a varios hombres, situación incómoda pero que se interpreto como un ritual para descargarle los chackas de energía negativas.

A uno se lo llevo a un cuarto y se los acaricio con la excusa que tenia un cáncer en los testículos. Al poco tiempo, ese devoto –casado y con tres hijos- fue invitado a instalarse en el asrham de Catamarca. El hombre, de mas de 40 años se fue a vivir con la esperanza de un crecimiento espiritual. Al poco tiempo, el maestro lo invito a dormir en su habitación -costumbre que habitualmente lo hace con otros adeptos varones- y luego de desnudarlo decidió penetrarlo para transmitirle la ‘energía divina’. El adepto decidió negarse y esa misma noche se escapódel asrham.

En Mar del Plata contó lo sucedido y el grupo decidió denunciarlo. Una cadena de mail comenzó a circular entre los devotos del maestro Amor: “Cuidado amigos, es un impostor que cuando puede ejecuta sus torcidos bajos deseos con inocentes victimas que le creen Dios”. La situación no paso a mayores, porque la mayoría de los adeptos creyeron en la palabra de ‘Dios’, por lo cual el grupo siguió funcionando como si nada hubiera pasado.

El periodista Sergio Carreras, del prestigioso diario La Voz del Interior de Córdoba, empezó a recibir denuncias acerca de un personaje que se hacia llamar dios y que había nacido en La Rioja. Luego de una exhaustiva investigación publicó en el año 2005 una serie de artículos bajo el titulo ‘Dios atiende en Catamarca’ donde relataba la historia de Ricardo Javier Ocampo, de profesión cantante melódico y devenido en dios autóctono.

Entre los testimonios que denunciaron al maestro Amor llamó la atención el de una cordobesa de nombre Marcela. Ella relata que durante mucho tiempo fue devota del maestro Amor y que un día fue invitada al asrham y que decidió llevar a su novio con el que pensaba casarse.

Cuando llegaron a Catamarca el gurú les prohibió vivir juntos o tener relaciones sexuales. Aceptó para “no abrir una puerta a los espíritus malignos que rondan el templo” como le habían dicho. Con el paso del tiempo su novio comenzó a estar raro. Contó Marcela al diario: “Mi novio comenzó a tratarme mal. Un día me contó que el Maestro le había dicho que iba a perder algo que apreciaba mucho: la virilidad. Que
también le había dicho que iba a abrirle su energía femenina. Otro día me confesó que le gustaban las caricias que le hacía el maestro. Varios de los muchachos que conocí y que fueron a Catamarca durmieron con el Maestro. Algunos me dijeron que habían aprendido a hacer el amor gracias a él. A uno le dijo que tenía cáncer de testículo, para tratarlo.

En todo el tiempo que estuve en el ashram, jamás llevó a dormir con él a mujeres, pero sí a muchos hombres. Otra vez le pidió a uno de los vedas que lo besara, y el chico le dio, sin dudar, un beso apasionado en la boca y todos aplaudieron. Dijo que era porque ese veda podía ver con los ojos de su alma, en cambio a una mujer que no se animó a besarlo le dijo que era porque no había evolucionado y sólo lo veía con los ojos de la carne”.

Hasta aquí, la historia, contada por Alfredo Silletta. Escuchemos ahora al Periodista Sergio Carreras, del diario La Voz del interior, de Córdoba. Y autor de las primeras revelaciones en 2005:

“Dios atiende en Catamarca”

Viéndolo así, gordito, con su sonrisa de cantante latino y la voz atiplada, Ricardo Javier Ocampo parece una persona como cualquier otra. Pero es Dios. Es Dios que, otra vez, decidió vestirse con un cuerpo humano. La historia carnal de Ocampo comenzó el 28 de junio de 1974 en la ciudad de La Rioja, cuando nació con tres pétalos de jazmín sobre el ombligo y una llaga en su costado, señales inequívocas de que, esta vez, el creador de todo lo que existe no eligió materializarse en las alturas del Tíbet o en una pobre aldea de la India, sino que nació argentino, de piel morocha, con acento riojano y con facilidad para el canto melódico, las artes marciales, los milagros y el aerobic.(…)

Como sus padres se negaban a aceptar su naturaleza divina, a los 6 años se desnudó frente a ellos y materializó, de la nada, una túnica con la que se vistió antes de alejarse de su casa por un largo tiempo. Abandonó la escuela primaria, pues siendo quien es, no necesitaba educación.(…)

Luego llegaron los milagros, las sanaciones. En 1996 asumió el nombre público de Maestro Amor, o Ananda Baba. Reveló que es un avatar, o sea, una encarnación de la divinidad como se considera que lo fueron Buda y Jesús, y comenzó a vestirse igual que Sai Baba, el líder religioso indio. (…)Ocampo dejó su provincia natal y se instaló en Catamarca, primero en la capital provincial y luego unos 40 kilómetros al sur, entre las montañas. Allí, en Colonia del Valle, el Maestro Amor está construyendo su ashram propio. Esto es, el lugar sagrado donde mora un dios y hacia el cual deben peregrinar los devotos, tal como hizo La Voz del Interior el miércoles pasado.

Desconocido en su casa

Cuando llegamos a la ciudad de Catamarca sufrimos una desilusión: descubrimos que el Maestro Amor es casi un desconocido. Las librerías no tienen su último título El poder infinito del subconsciente ni las disquerías alguno de los CD que lleva editados con sus canciones románticas, como los titulados Amor tropic o Mensajes de amor 1. Sí lo conocen los taxistas, que cada tanto trasladan a sus seguidores. (…)

“Cada vez viene más gente, pero todavía este destino para ver al Maestro Amor no está muy comercializado, no es como la Difunta Correa, por decir algo. Acá, por ejemplo, no lo conocemos, pero sabemos que es famoso en otras provincias”, contó la dueña del establecimiento. “En realidad, acá se hospedan sólo los choferes, porque la gente se va toda al templo”, cuenta Alfredo”, el cordobés que atiende la recepción de un hotel que hace buenos negocios.

Viajamos hacia Colonia del Valle atravesando el paisaje árido de la ruta nacional 38. Antes, entramos al pueblo de Miraflores, donde el Maestro Amor está construyendo su nuevo templo y residencia particular en un predio de 75 hectáreas. Pese a esto, la mayoría de la gente del poblado tampoco ubica al Maestro. Si no fuera por los devotos vestidos con túnicas naranjas y blancas que caminan por las banquinas de la ruta, no sabrían de su presencia.(…)

Campamento espiritual

Llegando a Colonia del Valle recordamos las indicaciones sobre cómo comportarse en el ashram que menciona la página oficial en Internet www.maestroamor.com.ar: no fumar, no beber alcohol, no tomar mate, no gritar, no escuchar música, no usar celulares ni ropa ajustada o pantalones cortos. Hay que vestir de blanco, túnicas o lo que se encuentre en el ropero, y saber que los hombres deben caminar separados de las mujeres.

El ashram del Maestro Amor se llama Meditazen y está enclavado entre dos cadenas montañosas. Los seguidores lo llaman Residencia de la Buenaventuranza. Carpas de muchos colores, casillas rodantes, viviendas a medio hacer y sin revoque se levantan entre canteros con flores, algarrobos y quebrachos que le dan al lugar cierto aire a camping agreste o a campamento escolar fuera de temporada. Walter, de brazos y cuello tatuados, cabeza afeitada, pero con amplias babuchas negras, nos recibe junto a la proveeduría y nos explica que nuestro deseo de entrevistar al Maestro dependerá de un componente que no habíamos previsto: nuestro karma.

Si no tenemos un karma bueno, nos dice, difícilmente nos recibirá el Maestro, que todo lo ve y lo sabe. Igual accede a darnos el número telefónico de “la mano derecha del Maestro”, Matías Romero, para ver si por la tarde podemos participar en el darshan, especie de conferencias que ofrece bajo el Arbol de la Sabiduría, junto a su residencia particular. Decimos chau a Walter y le extendemos la mano, pero no puede tocarnos, nos explica, y nos despide uniendo las manos y haciendo una reverencia con su cabeza.

Romero, una de los dos únicas personas autorizadas para recibir donaciones en nombre del Maestro, nos dice por teléfono que nos avisará si podemos sumarnos al encuentro, pero la tarde pasa sin novedades. En las banquinas comienzan a aparecer los devotos, envueltos en túnicas que pelean contra el viento. Por la entrada a la residencia, marcada con banderines de colores que flamean en la punta de unas cañas, ingresan camionetas cuatro por cuatro, autos importados y furgonetas llenas de gente. Se ven familias, viejos, adolescentes y niños, todos de blanco. El Maestro está parado bajo una sombrilla, con ropas azules, y les habla a un centenar de seguidores sentados en el pasto. Su amplia casa, blanca, es como las que se levantan en los nuevos countries. Todos se ven relajados, contentos de estar ahí.

Señor de los milagros

Pese a ser casi desconocido en Catamarca, el éxito del Maestro Amor ya superó las fronteras argentinas. La periodista que lo entrevistó para el sitio digital Enigmas Express cuando el Maestro visitó España, da cuenta de sus prodigios: “Un grupo de Italia lo vio caminar sobre las aguas, materializó un pilar ante los atónitos ojos de los presentes, teletransportó un libro desde la biblioteca de la casa de un testigo, ubicada a 60 kilómetros. Lo mismo materializa una flor fresca, con el rocío aún prendido de sus pétalos, y multiplica el pan”.

Todos los seguidores de Ocampo están convencidos de que es capaz de materializar objetos, especialmente joyas, pero también dinero, esculturas y regalos. Esta habilidad la ejercita ante los ojos asombrados de sus fieles, que jamás pensarían que se trata de una prestidigitación. Tampoco creen que se trate de un truco lo que ocurre en la principal fiesta que se realiza en Colonia del Valle, la fiesta del vibhuti, nombre de la ceniza sagrada que, al igual que Sai Baba, el Maestro dice crear de la nada y luego regala a los devotos. “Lo vi meter la mano en un jarrón vacío, revolverla y luego ver el jarrón lleno de ceniza”, nos contó una ex seguidora. “A mi mujer le pidió el anillo de oro, lo envolvió con sus manos, lo sacudió, y materializó otro anillo, de plata, que después le regalo”, nos dijo Pedro Genise, devoto que vive en La Plata y está escribiendo un libro sobre su maestro. “Yo lo vi materializar dos mil pesos, en billetes de 100, para un hombre que debía resolver un problema económico”, recordó también Genise.

El Maestro Amor dice que puede hacer que el manzano produzca limones y que las espinas se conviertan en polvo antes de que toquen sus pies descalzos. Asegura haberse curado a sí mismo un cáncer por el que los médicos le habían puesto fecha de muerte. Dice que con la propia orina se pueden superar males incurables. Sus frases son indubitables: él es Dios y ningún humano puede comprenderlo.

Alumnos y detractores

En la tarea de aumentar el número de seguidores cuenta con un ayudante de peso: el divulgador de terapias alternativas Claudio María Domínguez, que lo promueve en su programa de cable y en cada conferencia de la que participa. Domínguez, a quien este diario le dejó un pedido de entrevista en su teléfono de Necochea, ha dicho que el riojano lo conmovió más que Sai Baba, el Papa o la Madre Teresa. A Domínguez, el Maestro le explicó que reencarnó en Argentina por un motivo simple: una mujer riojana, muy creyente, rezó mucho y soñó a un bebé con tres pétalos en el pupo. Luego, él nació ahí.

Mientras los seguidores del Maestro Amor crecen de a cientos, especialmente en provincias como Córdoba, ya aparecieron las primeras alarmas. Ex seguidores lo acusan de abuso sexual, maltrato psicológico, de ser otro loco que dirige una secta que hace enjuagues de cerebro, y que apunta a fines más económicos que etéreos. La Voz del Interior consiguió el testimonio de una mujer cordobesa que dice haber escapado a tiempo del Maestro Amor y que relata cómo Ocampo, el riojano que afirma no ser de naturaleza masculina ni femenina, le quitó a su pareja.

Hasta aquí, una mínima parte de la excelente investigación periodística de Sergio Carreras, llevada a cabo en 2005.

Ahora, todo eso pareciera haber terminado. Javier Ocampo, o el “Maestro Amor”, está detenido a disposición de la justicia riojana, luego de haber pasado por similar situación en Catamarca y excarcelado bajo fianza. Si bien, la investigación riojana aún está en sus primeros pasos, según fuentes judiciales consultadas por éste cronista, la situación de Ocampo sería comprometida y con escasas probabilidades de salir bien parado.

"He creado todo lo que ven. Manejo el sol y las nubes para regalarles días espléndidos. Nadie puede comprenderme, ni siquiera un gabinete de científicos puede decir quién soy, cómo soy, de dónde vengo o adónde voy"., citábamos a Ocampo, al principio de ésta crónica.

Quizás, el Maestro Amor deba apelar a sus “dotes divinas” -si es que las tiene- para zafar de un futuro plagado de barrotes.

El tiempo dirá si era un farsante, o, como el Dios en la tierra que afirma ser, logrará romper sus ataduras y materializarse, muy, muy lejos, de los tribunales riojanos y catamarqueños. Será cuestión de esperar", finalizaba el relato publicado en septiembre.

Nada ha cambiado, a marzo de 2010: "Dios" sigue preso y todo hace presumir que solo podrá ser liberado -si no apela a sus poderes divinos, hasta ahora, no “materializados” en La Rioja- mediante juicio oral. Y, obviamente, si es que la justicia determina que es inocente, asunto sobre el que los jueces, hasta ahora, se niegan a aceptar. Es que -según dicen fuentes judiciales- las pruebas y testimonios en su contra son contundentes.

Seguidores, a favor

No es lo que opinan los seguidores del "Maestro Amor", quienes en una ruidosa manifestación, hace unos diez días, expresaron a través de una vocera: "Apoyamos a nuestro maestro y pedimos justicia para él. Hay una condena social al maestro, su figura es bastante cuestionada, pero la justicia tiene que actuar independientemente de la opinión de la gente".

Y arremetió: "Manifestamos nuestro luto y nuestro duelo porque la causa está plagada de irregularidades. Queremos que se haga justicia, porque Ocampo está preso hace seis meses sin ninguna prueba, en el expediente no figura ninguna prueba en su contra y todos los tiempos jurídicos están agotados".

Por otra parte, allegado al gurú, filtraron a los medios de comunicación riojanos que, de la defensa de Ocampo, se haría cargo el abogado Victor Pintos, quien se hizo conocido en el país al defender a Guillermo Luque en el sonado caso del crimen de la joven María Soledad Morales, ocurrido en Catamarca en 1990.

Hablaron los padres de uno de los jóvenes

El diario Nueva Rioja, publicó en su edición del 13 de octubre pasado, declaraciones de los padres de uno de los jóvenes. Por su interés, reproducimos la nota:

“A Ocampo lo echaban de todos lados por su condición de homosexual”

La madre del joven que denunció al “Maestro Amor” efectuó un desgarrador y minucioso detalle de la estancia del “gurú” en su vivienda hacia donde ella lo había llevado a vivir y la “relación” con los jóvenes.

Si bien la causa por la que se investiga el presunto delito de corrupción de menores agravado, por el que se encuentra preso el "gurú" riojano Ricardo Javier Ocampo (a) "Maestro Amor" parece haber ingresado en un "parate" procesal, paulatinamente comienzan a trascender elementos del expediente a los que la gente común jamás tiene acceso.

Por ello Nueva Rioja brinda las declaraciones testimoniales de todos los que hasta ahora declararon ante el juez de Instrucción Alejandro Manuel Arce. En este caso se reproduce la declaración testimonial de la madre del joven identificado como "Federico", quien formuló la denuncia por la cual se encuentra detenido Ocampo.

El mismo día, pero en distintas horas, prestó declaración el padre del joven con lo que el juez Arce tiene en sus manos suficientes elementos como para arribar al dictado de una resolución en el expediente por el que se investiga la denuncia por el grave delito de corrupción de menores agravado en contra de Ricardo Javier Ocampo.

La testimonial

La señora, a quien en adelante se identificará como "María" para preservar la identidad del joven que, a la fecha de los hechos denunciados era menor de edad, declaró en la sede del Juzgado de Instrucción, el pasado 6 del corriente desde las 8.30.

En la diligencia se encontraban presentes, además de los querellantes, es decir los abogados de la presunta víctima, los abogados Daniela Verónica Gallardo y José Omar Vega Aciar, los defensores técnicos de Ocampo, los abogados Luciano Rojas y Soledad Varas y el agente fiscal que actúa en la causa, el abogado Emilio Canavessio.

"Si, desgraciadamente"

A la primera pregunta en el marco de la testimonial sobre si conocía a Ocampo, la señora respondió "sí, desgraciadamente, pero no sé decirles con exactitud la fecha, pero se retiró de la casa desde 1998" y respecto a cómo lo conoció respondió que "al señor Ocampo lo conocí a través de su enfermedad, y que como le decían que el curaba, que ella había visto en la televisión como se presentaba este joven sanador, llegó a conocerlo a través de los amigos de su esposo, y que siempre lo fue a ver en La Quebrada (Es un barrio residencial de La Rioja), no sabe que kilómetro pero llegando a Las Padercitas, allí estuvo un tiempo, tampoco recuerda la familia, ya que era una casa de familia donde atendía, hacia donde fue muchas veces".

En su declaración "María" dijo asimismo que en sus entrevistas el "Maestro Amor" "me decía que él era Dios y todo lo que debía hacer para sanar. La mayoría de las veces me atendía a mi sola y en otras atendía a un grupo de personas".

"Sólo con jóvenes"

"Ocampo no tenía mucha afinidad con las mujeres, él se relacionada más con los hombres y solamente con los jóvenes y no así como los mayores".

Ante pregunta de la Instrucción, la señora "María" respondió que en ese lugar "estuvo más o menos tres meses" y que "se fue a su casa porque lo corrieron de donde estaba. Lo llevamos a casa porque lo corrieron del lugar porque ya que lo encontraron con otro hombre porque cuando y que eso le explicó eso el dueño de casa".

Luego indicó que no recordaba cuánto tiempo estuvo "porque andaba por varios lugares, pero al menos fueron unos tres meses y después iba su casa, él iba a verla por su enfermedad, me atendía, también se trasladaba al barrio Matadero, también lo visitaba en ese lugar, alquilaba una casa. Le tenía que pagar cinco pesos. Que algunas veces me indicaba algunos yuyos pero muy escasamente".

"Lo echaban"

Contó que luego del barrio Matadero se fue al barrio Estación y de allí a Villa Regina y recién de allí a su casa "porque también lo echaron de esos lugares".

"En mi casa el curaba, yo recibía a la gente y le cobraba lo que tenía que cobrar. Los atendía en el comedor, comía en nuestra casa y también dormía", indicó.

Según el relato de la mujer a la instrucción "un día escuché cuando le decía a un señor que le tenía que entregar el hijo, lo que me sonó feo, sin saber que es lo que ocurría, y a los chicos los citaba a clases de Kung Fu y Yoga, a la siesta, a las tres de la tarde".

"Quería dormir con mi hijo"

"Que un día me dice que mi hijo iba a dormir con él en el comedor y ella accedió, pero su hijo (Federico) me dijo que él le decía que debían dormir desnudo, por lo que le dije que no y que durmiera vestido", respondió.

Indicó que "una noche, tenía la música fuerte para que no se escuche lo que hacían en el comedor y me acerqué a la puerta y escuché que mi hijo decía ‘No Maestro eso no se hace’, por lo que golpea la puerta, les digo que es lo que están haciendo y mi hijo responde que el Maestro me dice que tengo que hacer una cosa y yo no lo puedo hacer".

"El Señor Ocampo estaba escondido detrás de un placard y le dije a mi hijo te venís ya a mi pieza, salió mi hijo y después salió Ocampo acomodándose la ropa y estaba con una ira tremenda y me dijo que no quedaría así y que lo arreglaríamos mañana. Al otro día no amaneció en casa, se había ido muy temprano", recordó. "Después de ello lo volvió a ver en una verdulería y que él se burlaba", aseguró.

Luego, ante pregunta del fiscal Canavessio, "María" respondió que "todo ello fue en el mes de mayo de 1999, que Ocampo se fue por el incidente que tuvo con ella cuando supe lo de mi hijo".

"Mi hijo es muy reservado en algunas cosas, éste tema lo tocó muy fuerte cuando salió lo de Catamarca y por ello se fue a poner la denuncia y recién ahí me enteré y tomé conocimiento de que mi enfermedad era depresión y que estuve internada en Neuropsiquiatría después que se fue Ocampo".

"Me enteré de todo esa noche, conozco a la madre del señor Ocampo, le cocinaba en su casa y por eso el se trasladó hasta con su computadora, cama de dos plazas, ropero, le presté un dormitorio para él solo", señaló.

Luego reveló que Ocampo "se fue cuando mi marido lo echó porque lo vio con otro hombre", al parecer practicando sexo.

Datos de la causa

La causa se tramita mediante el expediente 29.934, Letra O, año 2009, recaratulado "Ocampo, Ricardo Javier / corrupción de menores agravado".

El expediente se tramita en el Juzgado de Instrucción Nº 3, del juez Alejandro Manuel Arce y la carátula anterior era "abuso sexual agravado".La carátula original fue modificada por un planteo de la defensa que alegó que fue acusado de un delito que a la fecha del hecho no existía.

La causa está radicada en el juzgado del Juez Arce y el imputado tiene como defensores a los abogados Luciano Rojas y Soledad Varas. Días pasados se anunció que se sumaba Gustavo Taranto.

La querella, es decir los abogados del joven denunciante son los doctores José Omar Vega Aciar y Daniela Verónica Gallardo.

El Ministerio Público Fiscal está representado por el agente fiscal, el abogado Emilio Canavessio.

El "Maestro Amor", Ricardo Javier Ocampo se encuentra detenido a disposición de la Justicia, en la Alcaidía de la Policía de la Provincia, en la zona Sur de la Capital. “No le comenté a mi marido porque estaba durmiendo y pensé que podía matarlos”

En otra parte de su declaración testimonial prestada en el Juzgado de Instrucción, la señora "María", madre de "Federico" el joven que denunció a Ricardo Javier Ocampo reveló que "las clases de Kung Fu y Yoga que dictaba en su casa "era sobre todo para jovencitos" y que a su hijo "lo veía muy confuso", pero lo que casi hace caer de espaldas a todos los presentes en esa diligencia judicial, fue una respuesta a preguntas de la abogada Soledad Varas: ¿cuánto tiempo visitó a Ocampo hasta que fue a vivir a su casa?, "mucho tiempo, como dos años en distintos lugares, porque cuando iba ya lo habían echado y los dueños me decían que lo echaban porque era un putazo".

Luego le preguntaron si con semejante antecedente que tenía Ocampo cómo lo llevó a vivir a su casa, "María" respondió "lo consideré como madre, continuaba creyendo y el fue a casa con otro hombre, pero yo no sabía que vivía en pareja y con otro con el que su marido lo encontró, no lo sabía".

Luego le preguntaron por los horarios del colegio que tenía su hijo, el denunciante, a lo que respondió que "mañana y tarde, de lunes a viernes y allí se recibió de la secundaria".

Luego respondió que ella trabajaba de empleada en un comercio de 8.00 a 12.00 y de 17.00 a 20.00 y que en 1999 "dejó cuando estaba Ocampo en mi casa porque tenía necesidad de dejar un tiempo y hoy me doy cuenta de lo que he perdido de hacer por todo esto".

Luego comentó que dejó de trabajar "en la Despensa Del Valle, que ya no existe, que crió a sus hijos trabajando allí y que las clases de Kung Fu y Yoga eran a la siesta y que no sabe cuánta gente iba a verlo cuando estaba en su casa porque entraban por el otro lado, donde ahora está la cochera".

Dijo no recordar si eran clases abiertas al público "pero eran todos chicos jóvenes y había dos o tres mujeres, todos los días de lunes a viernes, a la siesta y a veces los fines de semana dictaba las clases y trataba un libro El Pequeño Yogui del que saca fotocopias y explicaba qué decía ahí el libro".

Reveló asimismo que en 1998 su hijo "Federico" "tenía problemas de salud, yo llamaba a ERI (es un servicio de urgencias médicas) y ahí estuvo internado. Convulsionaba tipo epilepsia, vivía muy exaltado y por ello él dormía conmigo porque lo veía mal".

"Todo esto fue antes de que lo descubriera y no volvió a tocar el tema, y no se lo dije a mi marido porque estaba durmiendo creyendo que los podía matar si se enteraba. El se burlaba, se reía cuando la vio y se paseaba y le tiraba indirectas", indicó.

También y ante una consulta de la defensa de Ocampo, sobre cómo se orientaba para llegar a los otros lugares donde estaba Ocampo, "María" respondió que "llegaba por indicaciones" y que el día que encontró a su hijo con Ocampo "no recuerdo la hora pero era tarde y no habló con su hijo porque tenía vergüenza y sentía culpa porque fui yo quien había llevado esa persona a mi casa". Sobre si su hijo es homosexual dijo que "no" y que fue operada de cáncer de colon "aunque Ocampo decía que tenía depresión", con lo que culminó la declaración.

“Me pidió que lo bañe y lo sequé y me besó en la boca”

El padre del joven que denunció al “Maestro Amor” efectuó un crudo y desgarrador relato en su declaración en el Juzgado de Instrucción.

Reveló que Ocampo le pidió que lo bañara y después “me besó en la boca” La crudeza del relato de la madre de "Federico", el joven que radicó la denuncia por la que el "gurú" riojano Ricardo Javier Ocampo se encuentra detenido, acusado del delito de corrupción de menores agravado, no tiene punto de comparación con el relato que efectuó "Adolfo", el padre del joven en su declaración testimonial, prestada apenas dos horas después que la de su señora.

Desgarrador relato

El padre de "Federico", dijo en su declaración que "conoció a Ocampo por la televisión y la gente que comentaba y por la difusión que tenía, y porque su señora estaba enferma con depresión , en esa época se llamaba "El Niño Sanador" y no Maestro Amor incluso tiene sus libros, que por (la calle) Ramírez de Velazco no recuerda la altura, un poquito antes de llegar a la Iglesia de San Francisco, que llegaron allí, ya que su señora estaba enferma y el le dijo que ella estaba enferma del alma y del espíritu, que no tomara los remedios, y es cuando se hicieron seguidores de él y su hijo también ya que iba con ellos.

En su crudo relato, el dolido padre le contó a la Justicia que "fueron como un mes a ese lugar ya que él (Ocampo) se fue porque el dueño de casa le dijo que abandonara el lugar, que le dijo el dueño de casa que por la debilidad de él que lo había encontrado con un hombre en la cama haciendo lo que no tenía que hacer".

La partida

"Luego Ocampo se fue a casa de su madre en la calle Cabo 1º Rodríguez, en barrio Yacampis, que allí lo visitaban, fueron como dos o tres meses en la casa de su madre, luego de la casa de la madre se fue cerca de la Estación no recuerda el nombre de la familia, allí estuvo parando, también fueron a seguirlo a ese lugar no recuerda el nombre de la familia; casi todos los días iban a verlo , allí no le dieron explicaciones, donde lo volvieron a ver ya que se fue a la casa de su madre que estuvo solo un día y es allí donde fue a su casa en el año 1995 en agosto, donde permaneció primero una noche después se fue, anduvo por otras provincias, por Villa Unión y otros lugares que pasaron

desde entonces como cinco meses, va a su casa por la enfermedad de su esposa y como él no tenía lugar donde ir su señora lo invitó a que fuera a su casa. Allí curaba, iba mucha gente, las curaciones que hacía eran con agua, con tierra el ponía en la tierra un papel y hacía un dibujo, una planta y cosas así", declaró el señor Adolfo.

Dijo asimismo en su declaración que "los chicos a los que él llamado discípulos estaban uno o dos días y no volvían más, los cambiaba, lo que me pareció extraño porque eran chicos de 14 y 15 años".

"Acostarse desnudos"

Luego, en una de las partes más fuertes de su declaración testimonial, "Adolfo", el padre de "Federico" dijo que "Ocampo se fue por problemas con su señora, que ella me dijo que él le decía que quería que su hijo se acostara con él desnudo, yo no lo sabía y me entero por los medios en esos momentos sí, porque si me enteraba antes no sé que hubiera pasado, como padre no sé que hubiera hecho con este degenerado".

También y ante preguntas del fiscal Canavessio, indicó que "por la enfermedad de su señora estuvo internada acá en Neuropsiquiatría el 22 de junio a diciembre del año ‘99" y sobre si fueron antes los hechos o después de la internación, respondió que "cuando ella se interna todavía estaba en la casa, fue un problema que él le decía que no debía tomar los medicamentos".

"Para que diga que conducta tiene Federico, es decir su hijo, responde que estaba tímido, que en esa época no, no era deportista no practica deportes, que recién hoy tiene amigos. Si el tuvo miedo por su hijo después de lo que lo vio a el con Ocampo, pero la duda era porque el nunca pensó que pasaría con su hijo", reveló.

Indicó asimismo ante preguntas de las partes que "el lo llevó cuando se trasladó a su casa, no tenía nada después tuvo todo, el manejaba todo en su casa y eso le molestaba a el pero lo convencía su esposa que él era un ignorante y bruto, que ella debía seguirlo a Ocampo y con el conseguiría más cosas, le cocinaba su señora".

Sobre si conoce al hombre con el que lo encontró, respondió que "sí que entre 24 o 25 años y que Ocampo tendría 23 ya que nació 26-6-74, ese día había que besarle los pies por eso lo recuerda, y así lograríamos ser iluminados", aseguró.

Finalmente se le preguntó si cuando se trasladó a su casa fue solo y "después vino otro a vivir con el y es la persona que lo encuentra desnudo en la colchoneta, que sabe porque él le decía Carlitos, pero no sabe más". Acto seguido la doctora Gallardo pregunta si tiene otros hijos, responde que "no, un solo hijo y una hija que criaron ya casada, con hijos" y sobre si alguna vez fueron a buscar a Ocampo a Villa Regina respondió que "sí, la casa donde estuvo no era de él", con lo que concluyó la declaración.

“Lo encontré con uno de sus discípulos acostado, desnudo sobre la colchoneta”

En la parte quizás más delicada y, a la vez grave de su relato, el padre de "Federico", el señor "Adolfo" reveló en su declaración en el Juzgado de Instrucción que Ricardo Javier Ocampo (a) "Maestro Amor", se fue de su casa "el 4 de abril del 98 y por una discusión, que tuvo con el ya que lo encontró desnudo con un discípulo que estaba con el desnudo en una colchoneta, estaban acostados los dos y el le dijo que no le gustaban las cosas que hacía que el no estaba de acuerdo, él (Ocampo) le respondió que el sexo con el hombre y la mujer tenía el mismo sentido".

El casi increíble relato del padre continuó al señalar que "entonces un día los llama y le dice que lo bañe, que Usted iba a ser iluminado y que tendría mucho poder, y el lo bañó, lo hacía que le secara la parte del miembro de el muy seguido, cuando lo termina de secar le pregunta si le gustaba bañarse con su maestro, a lo que le dijo que no, y le preguntó por qué que el en ese tipo de creencias no era verdad, entonces él (Ocampo) le dijo que era lo único que le podía dejar a su maestro y le dio un beso en la boca, el reaccionó mal, pero no le creía a pesar de ser una persona sin estudios, y aguantaba por su señora".

Baño y poder

"Al otro día lo llama -sigue la declaración-, y le dice que pase, cierra la puerta y le preguntó qué le parece de la experiencia que tuvo de bañar a su maestro y el manifestó que sería la primera y última que el no haría eso, que si supiera lo que el se pierde con su maestro los poderes que tiene esta mano, que ese tipo de poder no le hace falta que el estaba bastante indignado con estas cosas, entonces él se ofendió y que nunca tiene que dejar de creer en el maestro y que era una persona iluminada, el ya no creía por las acciones que tenía, le decía que ayudaría a su familia pero el sentía que los estaba destruyendo estaba cada vez más alejado de señora, el decía una cosa y su familia le creía y el ya estaba bastante indignado".

Indicó asimismo que cuando Ocampo "se fue a Chilecito que recién se dieron cuenta que abusaba de la gente, les pasaba la mano y les decía que los curaría con solo tocarlo en la túnica".

"Un día una señora muy enferma salió indignada diciendo que le tomaban el pelo, él estaba comiendo pollo entonces dijo que como no podía comer carne, entonces oí con su labia se hacía el ofendido, no le gustaba que la gente no le estaba dejando mucho dinero, y él se daba cuenta que no era verdad lo que les decía ya que era gente con muchas necesidades, el estaba pocos días donde juntaba mucho dinero y se iba, luego yo tenía que seguir trabajando para él eso no me gustaba, hubo lugares donde les fue mal, la gente le decía que era un chanta le cerraban la puerta de la casa, también fueron a Catamarca, la tercera vez ya no lo recibía la gente", concluye la extensa declaración testimonial del padre del joven presuntamente abusado.
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