Historia de la homosexualidad contada para fundamentalistas (3ª parte)

Por Rhay
En el capítulo anterior viajábamos al lejano Oriente y a la América precolombina, analizando la llegada del cristianismo y la Edad Media europea. En esta nueva entrega atravesaremos el Renacimiento y la Edad Moderna, para adentrarnos en la Edad Contemporánea y la aparición de los fascismos.
7. El Renacimiento y el endurecimiento de la Inquisición.
Durante el Renacimiento se produjeron infinidad de cambios culturales y políticos, pero la homosexualidad no sólo siguió siendo perseguida, sino que durante esta época se produjeron algunas de las mayores persecuciones tanto por las autoridades eclesiásticas como por las civiles de toda Europa.
La Inquisición Española tenía potestad sobre el crimen de sodomía en la Corona de Aragón, y en los tribunales de Zaragoza, Barcelona y Valencia un 12% de los juzgados por la Inquisición eran condenados a morir en la hoguera. Entre 1570 y 1630 se calcula que fueron condenadas unas 1000 personas a la hoguera por el delito de sodomía. Especialmente sanguinario fue el tribunal de Zaragoza, que entre 1571 y 1579 juzgó a 543 personas por sodomía, de las cuales 102 fueron ejecutadas.
En esa misma época, en Portugal más de 4000 personas fueron acusadas de sodomía por la Inquisición, de las cuales 500 fueron presas y 30 condenadas a muerte, la mayoría durante el siglo XVII.
Entre los siglos XV y XVI hubo importantes persecuciones perpetradas por las autoridades civiles de Venecia y Florencia, que desembocaron en 13 ejecuciones en Venecia y en Florencia, si bien las penas eran algo más laxas pero incluían también la castración y la muerte, los Ufficiali di Notte se encargaron de acusar a más de 12.500 hombres por delitos de sodomía, de los cuales unos 2500 fueron condenados y ejecutados.
Enrique VIII de Inglaterra (28 de junio de 1491 – 28 de enero de 1547), bajo cuyo reinado se creó la primera ley gubernamental contra la sodomía.
Fuera de la órbita de la Iglesia Católica, en los países con iglesias reformadas se constituyeron sus propios tribunales inquisitoriales y legislaciones represivas. Así, en la Inglaterra de Enrique VIII se adoptó la Buggery Act (1533), que fue la primera ley gubernamental contra la sodomía en Inglaterra, ya que hasta entonces los encargados de perseguir tal delito eran los tribunales eclesiásticos. Esta ley definía como delito cualquier práctica sexual “antinatural contra la voluntad de Dios y el hombre”. Posteriormente fue reformada por los tribunales para que sólo incluyera el sexo anal y el bestialismo. Esta ley fue muy influyente con posterioridad porque se extendió por todas las colonias británicas y fue la base de muchas legislaciones que han permanecido vigentes hasta el siglo XXI en muchos países de América, Asia y África.
También el Sacro Imperio Romano Germánico, de manos de Carlos V, creó la base legal que constituía la sodomía como delito en la Constitutio Criminalis Carolina, que se mantuvo vigente hasta finales del siglo XVIII. Su artículo 116 dice: “Castigad así al impúdico, cuando actúe contra natura. En el caso de que una persona actúe de forma impúdica con un animal, un hombre con un hombre, una mujer con una mujer, entonces han perdido el derecho a la vida. Y se deberá, según la costumbre, llevarlos a la muerte con el fuego.”
Entre los pocos personajes que se pueden citar de esta época destacan los artistas Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, de los cuales el primero de los dos tuvo que sufrir en su juventud un proceso y posterior encarcelamiento acusado de sodomía, del cual finalmente quedó absuelto, y el segundo tuvo la fortuna de contar con los favores del papa Julio II y de la familia Médici, gobernantes de Florencia, lo que le hizo prácticamente intocable.

8. Edad Moderna y Contemporánea: la apertura de la Ilustración.
Durante los siglos XVII y XVIII se detectan los primeros focos de subcultura homosexual en los suburbios de las grandes ciudades, como Londres, París o Amsterdam, donde las relaciones homosexuales se practicaban con hombres adultos, no con muchachos, que se podían encontrar en locales específicos, a menudo amenizados con espectáculos de travestismo. La aparición de estas subculturas provocó la ira de los Estados, que intentaron controlarlas a través del terror, instaurando ejecuciones de homosexuales a modo de “escarmiento”. El ejemplo más aterrador es la masacre de Amsterdam, de 1730, en donde se asesinó a, por lo menos, 24 personas. A partir de ese momento se dejó de considerar la sodomía como un vicio causado por la lujuria para pasar a considerarse un gusto particular de un grupo minoritario de personas.

La Revolución Francesa abolió, en 1791, todos los delitos que se definieran como imaginarios, amparada en la filosofía de la Ilustración y su espíritu de libertad. Así, la sodomía, la herejía y la brujería dejaron de ser delito. El Código Penal francés de Napoleón conservó tal despenalización, al entender como delito sólo las conductas que perjudicaran a un tercero. No obstante, se introdujo alguna medida que fue el germen de la censura posterior, denominada “ofensa a la decencia pública”. Aún así, las conquistas de Napoleón y la influencia cultural francesa extendieron esta forma de legislación por toda Europa y América. Este hecho tuvo consecuencias a largo plazo, ya que muchos países de Europa, la mayoría de ellos católicos, adoptaron el código napoleónico en sus legislaciones, provocando la despenalización de la homosexualidad en España, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Baviera, y muchos estados pertenecientes hoy a Italia. En España se omitió la condena por sodomía en el Código Penal de 1822 y se abolió la Inquisición definitivamente en 1834. Junto a estos países, había otro grupo de países mayoritariamente protestantes en donde la homosexualidad masculina continuaba siendo delito, lo que promovió una suerte de “turismo homosexual” de las clases adineradas del Norte que iban en busca de placer a los países del Sur, en donde se disfrutaba de libertad.
Esta disparidad en el tratamiento de la homosexualidad hizo que algunos homosexuales que vivían entonces en países que la condenaban comenzaran a hacer campañas pidiendo la abolición de las leyes de sodomía, reivindicando que su forma de vida no era contra natura ni una forma de moral corrupta, presionando a los políticos para que cambiaran la legislación. Así, comienzan a aparecer algunas obras que reflejan la homosexualidad en la antigua Grecia, como “Eros, el amor entre hombres de los griegos”, de Heinrich Hoessli, que fue uno de los primeros activistas. También destacan en esa misma época Heinrich Ulrichs, Károly Maria Kertbeny y Edward Carpenter. A esto se unió el interés de la Medicina por la homosexualidad, alejando ésta de la esfera moral. Este activismo sería al final el germen del movimiento LGTBI, especialmente en los países en donde seguía siendo delito, como por ejemplo la Orden de Queronea, fundada por George Cecil Ives en 1897, y considerada el primer grupo pro derechos LGTBI del Reino Unido. No obstante, esta época no se vio exenta de condenas por sodomía, como la que recibió el escritor Oscar Wilde, condenado a dos años de trabajos forzados por “indecencia grave con otros hombres”, lo que le obligó después a exiliarse a Francia tras haber visto completamente destruida su reputación.
Carta de Károly Mária Kertbeny con la palabra «homosexual» escrita por primera vez en la historia (1868). Biblioteca Nacional Húngara.
A finales del siglo XIX comienza en Alemania el movimiento de liberación. A pesar de que en Alemania existía legislación que penaba la homosexualidad, en concreto el artículo 175 del Código Penal alemán, durante la República de Weimar la presión policial era baja en algunas grandes ciudades. Berlín era considerada una ciudad liberal, con infinidad de clubes y locales gays. Había incluso cabarets en donde tanto homosexuales como heterosexuales disfrutaban de espectáculos de transformismo. En 1897 se creó en Berlín el Comité Científico Humanitario (Wissenschaftlich-humanitäres Komitee, WhK) para luchar por la despenalización de la homosexualidad y su reconocimiento social, así como de la transexualidad, convirtiéndose en la primera organización pública del mundo en defender los derechos de los homosexuales.
Uno de los cofundadores del comité, el doctor judío Magnus Hirschfeld, también co-fundó y dirigió el Institut für Sexualwissenschaft (Instituto para la investigación sexual), una institución privada para la investigación sexológica. Poseía una biblioteca de investigación y un gran archivo, además de publicar la revista científica Jahrbuch für sexuelle Zwischenstufen. También destacó por ser pionera mundial en promover congresos internacionales de estudio de la sexualidad, organizando la Liga Mundial por la Reforma Sexual y difundir lo que llamaron “reforma sexual”, reclamando derechos civiles y la aceptación social de los homosexuales y transexuales. En 1903 se crea otra organización gay, la Gemeinschaft der Eigenen (Comunidad de los propios), fundada por Adolf Brand junto con Benedict Friedlaender y Wilhelm Jansen, cuyo ideal era el amor homosexual entre hombres viriles y la pederastia según el modelo griego. Rechazaban de forma frontal las teorías médicas de la época sobre la homosexualidad, como la teoría de los estadios sexuales intermedios de Hischfeld y el Comité Científico Humanitario, al considerar que propagaban el estereotipo de homosexual afeminado; por lo que entraron frecuentemente en polémica, aunque también colaboraron brevemente con ellos en la década de los años 20 para luchar contra el artículo 175. La Gemeinschaft der Eigenen además de la lucha política organizaba todo tipo de actividades culturales y al aire libre para gays, y publicaron Der Eigene (El propio) la primera revista homosexual regular del mundo (1896).
Caricatura de Willibald Krain (1886-1945) contra Adolf Brand y el GdE.
En el ambiente cultural también se reflejó la reivindicación. Como la República de Weimar era bastante laxa en cuanto a libertad de expresión, se comenzaron a editar revistas sobre la homosexualidad, llegando a su punto álgido en el período de entreguerras, con unas 30 publicaciones regulares dirigidas a homosexuales. En esa época se estrena también la primera película sobre la homosexualidad, Anders als die Andern (Diferente a los demás), que narra la historia de un homosexual víctima de chantaje que termina suicidándose por la presión social. La película reflejaba una realidad social que muchos homosexuales sufrían: eran víctimas de chantajes porque la legislación los penalizaba.
El primer intento de derogación del artículo 175, se lleva a cabo por parte del Partido Socialdemócrata alemán en 1898, pero es rechazada en el Reichstag por ser sólo apoyada por él. En 1929, Hirschfeld consiguió convencer a un comité parlamentario para que se regulara el artículo de otra manera. Esta vez, todas las fuerzas políticas, incluido el Partido Comunista de Alemania, y a excepción del Partido Nazi votaron a favor de la reforma. Desgraciadamente, el crack de la bolsa de Nueva York y las condiciones de anexión de Austria dieron al traste con la reforma.
En esa misma época, se produjo la primera reasignación de sexo de la Historia. El pintor danés Einar Mogens Wegener se sometió a 5 operaciones en Alemania, bajo la supervisión de Magnus Hirschfeld, tras las cuales tomó el nombre de Lili Elbe.
9. Los fascismos, o “tú, maricón, cuidadín que te llevo a Auschwitz”.
Todos los avances producidos durante la República de Weimar se dieron al traste con la llegada de Hitler al poder. Durante la época nazi, la homosexualidad se consideró un rasgo de inferioridad y un defecto genético que impedía la perpetuación de la raza aria, por lo que se endureció la aplicación del artículo 175 del Código Penal alemán, que decía: “Un acto sexual antinatural cometido entre personas de sexo masculino o de humanos con animales es punible con prisión. También se puede disponer la pérdida de sus derechos civiles.”
Triángulo rosa que marcaba a los homosexuales en los campos de concentración nazis
Esto provocó que los alemanes que eran considerados homosexuales fueran arrestados, encarcelados o internados en campos de concentración, al igual que los homosexuales de los territorios ocupados, siendo asesinados muchos de ellos. Según el historiador alemán Klaus Müller se calcula que aproximadamente 100.000 hombres fueron arrestados entre 1933 y 1945. Aproximadamente la mitad fueron encarcelados; de ellos, entre 10.000 y 15.000 fueron enviados a campos de concentración, de los cuales solo sobrevivieron unos 4.000 al finalizar la guerra. Un porcentaje muy alto en comparación con otros colectivos debido a los maltratos que sufrieron.
Los homosexuales dentro de los campos de concentración eran identificados con un triángulo invertido de color rosa. A aquellos homosexuales que además eran judíos se les obligaba a usar una estrella de David cuyo triángulo invertido era rosa. Este símbolo, en memoria del exterminio en los campos de concentración, es usado en la actualidad por asociaciones que luchan contra la discriminación por motivos de orientación sexual.
Aunque la persecución de las lesbianas fue de un nivel más bajo, las mujeres que eran arrestadas por «comportamiento antisocial» eran obligadas a portar el símbolo del triángulo negro invertido para ser identificadas por el resto de la población. Se encarceló a aquellas que no representaran o se revelaran públicamente contra el ideal nazi de la mujer, esposa tradicional que cuidara de la casa y criara hijos arios para la causa.
Después de la guerra, el citado artículo 175 siguió vigente en ambas Alemanias hasta finales de la década de 1960. De modo que los homosexuales que habían sobrevivido a los campos de concentración nazis podían ser arrestados nuevamente (y de hecho lo fueron) bajo la misma ley. Incluso en 1998 cuando el parlamento alemán aprobó una ley para anular las sentencias injustas impuestas durante la administración de la justicia penal nazi, dos grupos fueron excluidos de la anulación integral: los desertores del ejército y los homosexuales. De ese modo se les impedía a los supervivientes homosexuales los procedimientos destinados a limpiar su estigma legal y a percibir las compensaciones por las injusticias sufridas, como sí ocurrió con el resto víctimas. No fue hasta el año 2002 cuando dicha ley se modificó, para incluir a los homosexuales.
A su vez, los aliados fascistas de Alemania llevaron a cabo su propia persecución. En Italia, la persecución de homosexuales comenzó en la década de los años 40. Bajo la dictadura de Mussolinni, miles de homosexuales fueron condenados a exilio interno, llevándolos a minúsculas islas del Mediterráneo. También la Francia de Vichy promulgó leyes contra los homosexuales.
En España, el régimen franquista promulgó leyes para perseguir y encarcelar a los homosexuales. Su primera acción fue la reforma de la “Ley de vagos y maleantes”, por la cual permitía recluir a los homosexuales en campos de trabajo y colonias agrícolas que eran verdaderos campos de concentración, como el de Tefía en la isla de Fuerteventura. Después, en los años 70, se promulgaría la “Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social”, que imponía penas de prisión o internamiento en psiquiátricos penitenciarios a quien fuera condenado por sodomía, y que estuvo vigente hasta 1979.
Placa homenaje a los homosexuales encerrados durante el franquismo en la antigua cárcel provincial de Huelva.Los homosexuales de la Unión Soviética tampoco escaparon del genocidio. Así, lo que motivó la persecución fue similar a la causa nazi, apoyándose en el concepto pseudobiológico de la “degeneración”, los soviéticos pensaban que la homosexualidad era un vicio decadente ligado a la burguesía, por lo tanto no era sólo una actividad contra la naturaleza, sino también contra la sociedad socialista, que no podía permitir semejantes taras, y tenía que ser erradicada de la URSS. Para ello, en 1934 se introdujo el artículo 121 al Código Penal soviético, que decía:
1 La relación sexual de un hombre con otro hombre (sodomía) se penalizará con la privación de libertad por un periodo de hasta 5 años.
2 Sodomía: agravantes. Si se aplicara violencia física, amenazas, se practicara con un menor o abusara de la superioridad con alguien dependiente se penará con privación de libertad de hasta 8 años.
Cientos de miles de personas fueron internadas en gulags por homosexualidad, de donde muchos de ellos jamás volvieron debido a la brutalidad con la que se les trató.
Legislaciones parecidas se establecieron en todos los países de la órbita soviética y la China. Además, la homosexualidad fue usada como arma política contra los adversarios y urdir planes contra ellos.
A TODOS MIS SEGUIDORES, LES DIGO: NO ES AL PEDO..GRACIAS POR ESTAR AHÍ!

"Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas."Noam Chomsky
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