La mayoría de los fans del rock no saben quién fue Rick Griffin, pero los afiches que hizo este artista de San Francisco para Grateful Dead, Jefferson Airplane, The Doors y Jimi Hendrix fueron algunas de las imágenes que definieron la psicodelia de los 60; además del logo que diseñó en 1967 para Jann Wenner, editor de una nueva revista de música, ROLLING STONE.
Rick nacio en Palo Alto California en 1994. La experiencia India influyo en sus trabajos debido a su padre, un Arqueologo aficionado. Su primera pasion fue el Surf. Los dibujos de surfers y estética de ese palo le permitieron entrar en el staff de una revista de comics estrechamente relacionada con la escena surf, Surfer magazine, la primera posibilidad de demostrar su talento con el personaje de Murphy, que acabó siendo la mascota favorita de gran parte de los grupos californianos de aquellos primeros sesenta.


Rick era amante de los coches, estuvo a punto de perder la vida. en un accidente de tráfico que cambió todas sus perspectivas y le hizo ser mucho más reflexivo con las cosas que le rodeaban; de alguna forma fue su ruptura con la vivacidad del surf y el abrazo a tesituras más cerebrales como la incipiente psicodelia. Aún así, debido al accidente, su rostro cambió por completo, así como la vista de uno de sus ojos.



Metido en el Chouinard Arts Institute e involucrado en un proyecto global con músicos y artistas de todo tipo, viaja a México en 1966 junto a su compañera sentimental para experimentar y buscar nuevas inspiraciones para sus dibujos. En su retorno a SF se encuentra de bruces con el llamado “Summer of Love” y con la ideología hippie, que le salpica irremediablemente, a pesar de no rehusar su antigua pasión surfer. Todo ello da de sí una serie de carteles y dibujos para gran parte de los eventos que se realizan en California, incorporando a su estilo ojos surfistas, escarabajos y calaveras, junto a una forma muy peculiar de hacer las letras. A partir de ese momento es casi imposible disociar cualquier concierto del Fillmore, cualquier actividad de la zona de Haight Ashbury de los dibujos de Griffin, además de trabajar junto a colectivos como Family Dogg y la cartelería del Avalon Ballroom, culminado por el diseño de la portada de uno de los discos definitorios del hippismo, el “Aoxomoxoa” de Grateful Dead.


Como ocurrió con muchos de los ideólogos (Donovan, Ginsberg o Garcia, entre otros) el advenimiento del hippismo dio lugar a búsquedas muy distintas para cada uno de ellos, intentando suplir el grado emocional que perdían; a Griffin le acercó al cristianismo, lo que le hizo perder casi todo su sentido del humor y cierto tono ácido que se veía en sus dibujos. Según él, el concepto de la ayuda a los demás que popularizaba la figura de Jesús, representaba lo más cercano a lo que se había vivido en San Francisco a finales de los 60, pero ya nunca fue el mismo, aún siendo un magnífico ilustrador, en su última obra ya no hay estilo cáustico, sino sumisión a la doctrina cristiana.
A Rick no le hacía falta mucho más, fue un artista nato, con diseños famosos como el logo de la revista Rolling Stone, sus carteles para Jimi Hendrix, The Doors, Janis Joplin, Quicksilver Messenger Service (era muy amigo de John Cipollina) y tantos otros adalides del “movement”. Pero parte de la esencia se había ido con el ideario muerto. Pese a todo, su fama fuera de USA crecía y acabó exponiendo en toda Europa, viviendo en Francia, norte de España y Amsterdam, ciudad que le recordó enormemente a su nido de juventud
En los 80 siguió colaborando con la música y diseñando portadas (por ejemplo, para The Cult), aunque no del mismo modo que en los tiempos del Haight Ashbury.

Murió en 1991, tras un grave accidente con su Harley Davidson. Una pérdida que lamentó toda la comunidad de San Francisco, a la que había regresado tras olvidarse un poco de sus convicciones religiosas.
Rick Griffin es el ejemplo del arte visual ligado a la música, algo que se desestima últimamente, pero que debe condicionar favorablemente cualquier edición sónica, ya que es enriquecedor que la música mantenga un pulso hermanado con otras artes plásticas, de las que se nutre y a las que alimenta con su inspiración, la gran aliada de una mente brillante como la de Rick Griffin, el ilustrador del hippismo
Trabajos: tiene muchos, aca solo algunos