Viejas mentiras sangrientas repites una y otra vez sobre mí, no termino de acostumbrarme a tu voz dulce y angelical que adoptaste luego de mi desaparición. Hambre de duelo es lo que sientes a cada rato y sed de derrota lo único que consigues. Jamás ha nacido otro que pueda alcanzar ese nivel, y te burlas de la humanidad, maldita diez mil veces por tu lengua retorcida que da placer a cualquier cuerpo mundano, podrido en una falsa sabiduría.
Esa voz que con tono tormentoso me dormía, mientras se derrumbaban torres y deseos, no la he vuelto a escuchar, y sí, la extraño.
Quizás siempre haya sido mi culpa, provocaba tus malos deseos, pero también tus radiantes pensamientos. ¡Como me divertía al verte reír! Y en tus brazos me encerraba, tan profundo, tan maniáticamente, tan pasivamente.
Justo ahí desaparecí, empezaste a extrañar mi voz, mis labios, mi piel, pero nunca extrañaste mi cuerpo. Y lo oía, pero no lo quería escuchar, nunca fui yo lo que quisiste, querías partes de mí. Allí, en ese instante, desaparecí.
Ya no oyes mi voz, ya no me tienes a mí, solo tienes partes de mi. Y yo sigo escuchándote, aunque solo quiero oírte, y sigues queriéndome, sin tenerme, y sigues mintiendo, y sigues sangrando sobre mí.
Ahora comienzo a acostumbrarme, empieza a gustarme tu risa de falsa felicidad, y aborrezco ahora aquella totalmente verdadera de rabia y placer. Ponte tu mejor máscara, la mejor decorada, la más brillante, la más hipócrita, y acompáñame de nuevo esta noche.
Sigue con tus mentiras sangrientas, una vez más, deleita mi masoquismo.
Quisiera opiniones, pero por favor sin insultos ni groserías, las críticas pueden ser constructivas Y así quiero que me digan si hay algo mal para mejorarlo. Espero lo disfruten y gracias por leerlo.

