Cuando terminamos una relación que fue intensa, sufrimos con la misma intensidad que tuvo la relación.
Algunas veces quisiéramos desconectar nuestro cerebro para estar al menos diez segundos sin pensar en él.
Los recuerdos y la fantasía de posibles encuentros futuros vienen a nuestra mente en forma de claras imágenes que parecen no querer abandonarnos ni por un instante.
Y en el 90% de los casos, esos recuerdos son “maravillosos”…lo cual lleva a que nuestras fantasías sobre futuros encuentros sean imágenes de reconciliaciones, abrazos, besos y nuevas promesas.
Vaya a saber por que vericuetos del intrincado cerebro femenino, los malos recuerdos decantan, dejando en la superficie las palabras lindas, las caricias, aquellos dulces e interminables besos, las miradas que hablaban y todas las promesas de amor eterno.
¿Qué extraño mecanismo es el que hace que no tengamos en cuenta a la hora de la melancolía todas las cagadas que ese mismo ex nos hizo?
Tal vez sea un mecanismo de defensa contra el sufrimiento, donde nuestro inconsciente tapa las cosas que nos hacen daño. Pero el pelotudo del inconsciente no se da cuenta que tapando esas cosas nos hace más daño aún, porque nos impide recordar las cosas que acelerarán nuestra recuperación.
No está mal recordar las cosas buenas, pero sería injusto no recordar también las malas para estar situadas dentro de la realidad y salir de esa maldita idealización que tanto nos perjudica.
Si el tiempo las decanta…y el inconsciente las tapa, saquémoslas a flote.
Escribamos “La lista negra” y peguémosle una leída cada vez que la melancolía nos esté ganando la batalla.
Hagamos memoria.
En esa lista estará aquella vez que nos trató para el carajo.
El día que nos dejó de garpe.
La noche que nos cagó con aquella otra.
Esas palabras que tanto nos dolieron.
Aquellas vacaciones de las que volvió agrandado, frío y distante.
Las fotos con esa trola en su face.
Esa confusión que tuvo hace un tiempo y que al final tenía nombre y apellido.
Lo bien que la estaría pasando el en esos momento mientras vos la pasabas tan mal.
Aquella vez que te grito.
Aquella vez que te insulto.
Esa frase que tanto te jodió.
En fin…cada una tendrá su propia lista negra.
En algunos casos no va a hacer fácil hacerla. Esos momentos de mierda tal vez no vengan fácilmente a tu mente para poder plasmarlos en un papel….pero van a ir llegando.
Tal vez estemos en el tren o en el trabajo y sin querer recordemos otro item de la lista negra. Anotémoslo. No lo dejemos escapar.
Recordar tanto lo bueno como lo malo, es lo justo, lo sano, lo que corresponde.
Que la parió…no era tan divino ¿no?
F.F.
Algunas veces quisiéramos desconectar nuestro cerebro para estar al menos diez segundos sin pensar en él.
Los recuerdos y la fantasía de posibles encuentros futuros vienen a nuestra mente en forma de claras imágenes que parecen no querer abandonarnos ni por un instante.
Y en el 90% de los casos, esos recuerdos son “maravillosos”…lo cual lleva a que nuestras fantasías sobre futuros encuentros sean imágenes de reconciliaciones, abrazos, besos y nuevas promesas.
Vaya a saber por que vericuetos del intrincado cerebro femenino, los malos recuerdos decantan, dejando en la superficie las palabras lindas, las caricias, aquellos dulces e interminables besos, las miradas que hablaban y todas las promesas de amor eterno.
¿Qué extraño mecanismo es el que hace que no tengamos en cuenta a la hora de la melancolía todas las cagadas que ese mismo ex nos hizo?
Tal vez sea un mecanismo de defensa contra el sufrimiento, donde nuestro inconsciente tapa las cosas que nos hacen daño. Pero el pelotudo del inconsciente no se da cuenta que tapando esas cosas nos hace más daño aún, porque nos impide recordar las cosas que acelerarán nuestra recuperación.
No está mal recordar las cosas buenas, pero sería injusto no recordar también las malas para estar situadas dentro de la realidad y salir de esa maldita idealización que tanto nos perjudica.
Si el tiempo las decanta…y el inconsciente las tapa, saquémoslas a flote.
Escribamos “La lista negra” y peguémosle una leída cada vez que la melancolía nos esté ganando la batalla.
Hagamos memoria.
En esa lista estará aquella vez que nos trató para el carajo.
El día que nos dejó de garpe.
La noche que nos cagó con aquella otra.
Esas palabras que tanto nos dolieron.
Aquellas vacaciones de las que volvió agrandado, frío y distante.
Las fotos con esa trola en su face.
Esa confusión que tuvo hace un tiempo y que al final tenía nombre y apellido.
Lo bien que la estaría pasando el en esos momento mientras vos la pasabas tan mal.
Aquella vez que te grito.
Aquella vez que te insulto.
Esa frase que tanto te jodió.
En fin…cada una tendrá su propia lista negra.
En algunos casos no va a hacer fácil hacerla. Esos momentos de mierda tal vez no vengan fácilmente a tu mente para poder plasmarlos en un papel….pero van a ir llegando.
Tal vez estemos en el tren o en el trabajo y sin querer recordemos otro item de la lista negra. Anotémoslo. No lo dejemos escapar.
Recordar tanto lo bueno como lo malo, es lo justo, lo sano, lo que corresponde.
Que la parió…no era tan divino ¿no?
F.F.