Introducción:
Despues de la segunda guerra mundial, nunca se supo que paso realmente con Adolf Hitler, una de las teorías mas probables es que escapo hacia la argentina (consultar mi post anterior: ) a continuación se relataran distintos informes, entrevistas y teorías de que el tercer Reich fue ayudado por Juan Domingo Perón.

Perón y la bomba V3 de Hitler:
La conocida Bomba V2 (Vergeltungswaffe 2), también denominada "A-4" en su fase inicial, fue el primer misil balístico usado por el Tercer Reich en los finales de la Segunda Guerra Mundial.
También fue el primer aparato que hizo un vuelo suborbital, siendo el antecedente [ ]de los cohetes modernos.[] Diseñado por Wernher von Braun, la V2 fue utilizada masivamente desde las costas francesas para destruir Londres y lograr la rendición británica. Sucesor de la V1, que fue un misil de crucero, este misil – por la avanzada aliada - tuvo poco impacto real en revertir el curso de la derrota del Furher.
Una vez terminada la guerra, los modelos y planos del V2, junto a los técnicos y científicos alemanes, pasaron a manos de los Estados Unidos - a través de la Operación Paperclip -[][] y de la Unión Soviética. Los científicos alemanes fueron empleados por EE. UU para explorar y sondear la atmósfera superior y desarrollar el misil PGM-11 Redstone. A su vez, []Braun y su equipo crearon el cohete Saturno V en la NASA, que llevó al hombre a la Luna en 1969 con el programa Apolo.
Tras 1945 y el triunfo aliado las ciudades europeas del sector occidental que convirtieron en un hirviente caldero de espías y vendedores de secretos al mejor estilo de las brumosas imágenes del film El Tercer Hombre, con agentes con gabardina, sombrero de ala y secretos para ofrecer al mejor postor.
En su libro de memorias el Embajador Benito Llambí, gran colaborador de Juan Perón desde los tiempos del GOU y de destacada intervención en la vida política del justicialismo, relató como casi la Argentina pudo tener acceso a los planos del misil V 3, una versión avanzada de la más famosa V2.
Llambí relato: "Era el 7 de marzo de 1947, y si bien había accedido a viajar a Paris para encontrarme con (...) el enigmático señor Halmos, era debido a la sorpresa que me había deparado, unos días atrás, Henri Guisan, al preguntarme "¿Le interesaría al gobierno argentino adquirir los planos de la bomba V3?". Apenas salido de mi asombro inicial, Henri me había explicado de qué se trataba. El director de la célebre fabrica secreta alemana que produjo los misiles balísticos V1 y V2, Werner Von Braun, se encontraba oculto en la zona de ocupación francesa. Pese a los esfuerzos de rusos, ingleses y estadounidenses, toda la documentación y archivos de la fábrica no habían podido ser hallados y se encontraban en poder de su inventor. Entre esa documentación, estaban los planos del ultimo desarrollo misilístico que había logrado la fábrica, la V3, que alcanzaba distancias de hasta 5.000 kilómetros a velocidades superiores a los 1.500 kilómetros por hora. El inventor, así como cinco o seis ingenieros (...) veían con buenos ojos la posibilidad de ponerse al servicio de la Argentina. Habían entablado una suerte de sociedad con una persona (...) que residía en Austria. Esta persona, socia de Von Braun, era la que a su vez había comisionado al señor L. Halmos para ofrecer la venta de los planos y la eventual contratación del inventor y sus técnicos."

Continuó Llambí su relato: "Dado el carácter del asunto que se ponía en mis manos, mi decisión fue solicitar el envío, por parte del Ministerio de Guerra, de un oficial y de personal idóneo que pudiera evaluar técnicamente la oferta (...). Mi informe preliminar sobre la cuestión, acompañado de un paper en el que Halmos hacía una presentación del tema en líneas muy generales lo remití a Buenos Aires por intermedio de un oficial que estaba de paso por Berna con una comisión del Servicio de Informaciones, el teniente primero Castro. El paper de Halmos (...) incluía un detalle mayor sobre el combustible de la V3, denominado MYREL 70 – 100."
Amargamente concluyó el autor su relato: "Nunca tuve un conocimiento preciso de las razones por las que la Argentina no aceptó la propuesta. Transcurrido un tiempo, se hizo imposible seguir sosteniendo el compromiso de reserva para la Argentina del ofrecimiento, y dejé en libertad al respecto al señor Halmos. Como es bien sabido, von Braun y su equipo terminaron contratados por los Estados Unidos, dando origen a su industria misilística."
La historia pudo haber sido otra? En la Argentina industrialista de Perón con el avión Pulqui, la siderurgia y los ferrocarriles del I y II Plan Quinquenal, este proyecto hubiese cuajado si el equilibrio geopolítico de la Guerra Fría - donde se coincide con el pronunciamiento de la Tercera Posición, y la gira internacional de Evita de ayuda social y establecimiento de relaciones comerciales con el viejo continente – le hubiese dado margen de maniobra al líder justicialista. EE. UU hubiese operado para desactivar esa iniciativa, como opero cuando, tras el golpe de 1955, se desactivó la producción del Pulqui y demás avances industriales argentinos.
Luego vendría Ronald Richter y la energía atómica desde Argentina, o el impulso del inicial CONICET... pero ese es otro tema.
La Operación Paperclip de la operación realizada por el Servicio de Inteligencia y Militar de los Estados Unidos para reclutar científicos alemanes especializados en cohetes, armas químicas y experimentación médica durante la Segunda Guerra Mundial. Más de 700 científicos y sus familias fueron llevados a EE. UU, sin el supuesto conocimiento del Departamento de Estado. Numerosos documentos fueron reescritos para limpiar el nombre de los científicos envueltos en esa operación, a fin de impedir que cayeran en manos soviéticas.

Según la revista brasileña, un embajador retirado que en los años 40 fue espía en Argentina, dijo que el caudillo buscaba anexar países si los nazis ganaban la II Guerra Mundial
Según publicó el semanario carioca "Veja", el diplomático Sergio Correa da Costa, quien fue embajador de Brasil, en Washington y Londres, lanzará en la próxima semana el libro "Crónica de una Guerra Secreta".
Para Veja, la obra "tiene todo para convertirse en una referencia para los estudios sobre la diseminación de la ideología nazi en Sudamérica".

En su obra, Correa da Costa aporta nuevas informaciones para explicar la fidelidad del régimen peronista a Adolf Hitler, y concluye que esa opción se debió a que el caudillo argentino contaba con dominar toda Sudamérica si las fuerzas del Eje ganaban la guerra.
Esa hipótesis se basa en un mapa hallado en poder de un espía alemán asesinado en Río de Janeiro en 1941 por agentes del servicio secreto británico.
Ese documento, elaborado "por el alto comando alemán", exhibía a una Sudamérica con sólo cinco países.
Argentina pasaría a ocupar naciones enteras, como Paraguay y Uruguay, y se dividiría con Brasil parte del territorio de otras como Bolivia y Perú, divulgó la revista.
Otro documento publicado por Correa da Costa en su libro es el manifiesto del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), que Perón integraba y que participó en el golpe militar que llevó el caudillo al poder, en junio de 1943.

Entrevista con Uki Goñi, autor del libro “La auténtica ODESSA- La fuga nazi a la Argentina de Perón”, sobre un tema hasta hoy tabú en la Argentina.
DW WORLD: ¿De qué forma facilitó el Gobierno argentino de la época la llegada de nazis a la Argentina?
Uki Goñi: La facilitó de varias maneras, pero sobre todo enviando agentes a Europa, que a su vez eran ex miembros de la SS o nazis que ya habían llegado a Argentina, para organizar el traslado de Alemania a la Argentina. El principal encargado fue un ex capitán de la SS llamado Carlos Fuldner. Fuldner era un alemán nacido en la Argentina, cuya familia había vuelto a Alemania en la década del 30. Carlos Fuldner se enrola en la SS y asciende hasta capitán. Después de la guerra escapa a Madrid y organiza la primera red de escape a la Argentina, se reúne con Perón, hay reuniones en la Casa Rosada y luego Fuldner viaja a Europa y allí comienza el escape en serio de sus camaradas de la SS.
¿Cuál fue el interés del Gobierno de Perón y de éste personalmente para llevar a los criminales de guerra a la Argentina?
Perón tenía varias razones para hacerlo. La primera fue una simpatía natural que el sentía por el nazismo, el fascismo y los oficiales del Ejército alemán. Perón dijo que consideraba que los juicios de Núremberg eran una infamia y que él había decidido rescatar todos los oficiales alemanes que pudiera. Perón también quería llevar a la Argentina a científicos y técnicos alemanes, por ejemplo diseñadores de aviones jets y científicos nucleares. Pero con ellos y además de ellos se fueron a la Argentina una gran cantidad de criminales de guerra tipo Adolf Eichmann y Josef Mengele, que también entraron al país disfrazados de técnicos.
¿A sabiendas de Perón?
Yo creo que sí, porque Perón dijo que los juicios de Núremberg eran una infamia y eso es una frase muy llamativa y deja muy claro cuál era el pensamiento de Perón sobre ello.

¿Había también coincidencias ideológicas entre el nacionalsocialismo y el peronismo de la época, como una forma de socialismo nacional?
Perón había estado en la Italia de Mussolini como agregado militar y cuando volvió a la Argentina habló de Mussolini –y también de Hitler– con gran entusiasmo y admiración. Durante la guerra, Perón tuvo muchos contactos con el servicio secreto de la SS, que operaba en Sudamérica, o sea que no es algo que haya comenzado después de la guerra, sino que ya durante la guerra Perón tuvo contactos con oficiales de la SS.
La pista lleva hasta el Vaticano
¿Qué organizaciones y/o personas cooperaron en Europa con el Gobierno argentino de la época para sacar a los nazis de Europa?
Una de ellas fue el Gobierno de Suiza. La Argentina concluyó un acuerdo secreto con el Gobierno suizo por el cual se podía sacar a alemanes desde Alemania y hacerlos cruzar ilegalmente la frontera suiza. Se trataba de nazis que las Fuerzas Armadas estadounidenses y británicas no querían que salieran de Alemania. La organización argentina de Fuldner los sacaba de contrabando de Alemania, haciéndolos pasar a Suiza con el conocimiento y el apoyo del Gobierno suizo, para desde allí enviarlos a la Argentina. Además de la ayuda del Gobierno suizo también hubo un gran apoyo de sacerdotes del Vaticano, para otorgar pasaportes, papeles y cartas identicatorias.
¿Eran personas a título individual o también el Papa tenía conocimiento de ello?
Había varios involucrados. Uno de ellos era el cardinal Tisseront, un cardinal francés muy importante en el Vaticano; otro era el obispo Hudal, que era un obispo alemán; el padre Draganovic, un sacerdote croata, y varios otros. O sea que eran sacerdotes de varias nacionalidades que estaban allí en el Vaticano. En un momento, el Gobierno británico se queja ante el Papa de que hay muchos criminales que están siendo protegidos en el Vaticano. El Vaticano contesta que el Papa dio órdenes de que no permanezca ningún criminal en ninguna institución del Vaticano sin conocimiento del Papa. Lo que sabemos es que permanecieron varios, por lo que se deduce que el Papa tiene que haber tenido conocimiento. Además en archivos británicos encontré documentos en los que el Papa interviene personalmente a favor de criminales croatas, lo que habla de un vínculo entre el Papa Pío XII y el sacerdote Draganovic, que era uno de los que ayudaba a los criminales nazis a escapar. Hasta donde yo puedo aventurar una opinión, creo que sí, que el Papa personalmente sabía de ello.
¿Cuántos nazis llegaron, de acuerdo con sus investigaciones y estimaciones, a la Argentina?
La cantidad de nazis que llegaron depende de la definición que se haga de nazi. Si se realiza una definición muy estricta de nazi, en el sentido de personas acusadas de crímenes en cortes europeas, estamos hablando de alrededor de 250 criminales, entre alemanes, austriacos, franceses, belgas, croatas, etc. Ahora, tomando una definición más amplia, que abarque a todos los miembros de la SS y del Partido Nazi que llegaron a la Argentina, probablemente estemos hablando de miles de personas.

Lea en la segunda parte cuáles eran las rutas de salida de los nazis de Europa y cómo funcionaban.
Cuáles eran las rutas de salida de Europa y cómo funcionaban?
Lo primero que había que hacer era sacar a los nazis de Alemania. Ello no era posible sin un permiso de salida de las fuerzas estadounidenses o británicas. Lo que se hacía entonces era contrabandearlos a Suiza, con el conocimiento del Gobierno suizo. En Suiza los subían a un avión de KLM y los enviaban a la Argentina o sino los enviaban a Italia, partiendo después desde el puerto de Génova en barco hacia la Argentina. La Argentina también tenía una aerolínea que mantenía vuelos desde Roma a la Argentina y muchos nazis utilizaron también esos aviones.
¿Tuvieron los nazis una influencia política en la Argentina y si así es, de qué tipo?
Más que haber tenido una influencia en la Argentina, los nazis se fueron a la Argentina porque sintieron que allí había un régimen que era similar ideológicamente al régimen nacionalsocialista. Es decir que ya había una ideología preexistente en la Argentina. Creo que la influencia fue de otro tipo: a un país que se acostumbró a tener a Eichmann o a Mengele de vecinos le fue más fácil después aceptar que militares del propio país cometieran los crímenes que cometieron. Si un país tuvo a Eichmann, ¿por qué no va a tener a Videla?
En los años 70, las FF. AA. argentinas hicieron “desaparecer” unas 30.000 personas, asesinándolas de diferentes maneras, entre otras, arrojándolas vivas al mar desde aviones. ¿Qué relación existe entre esas acciones y la presencia de nazis en el país?
Creo que no fue una influencia directa de los nazis. Creo que el germen de ese crimen ya existía en la Argentina y que lo que creó la presencia de esas personas fue un clima de impunidad en el que es posible cualquier cosa. Si es posible que Eichmann sea nuestro vecino, ¿por qué nuestros propios militares no pueden quedar impunes y permanecer entre nosotros?
¿Cuál fue la posición de la colectividad alemana en la Argentina de la época con respecto al nacionalsocialismo?
En la Argentina había un muy fuerte apoyo al nazismo, había instituciones y organizaciones nazis dentro de la colectividad alemana. Además la embajada nazi en Buenos Aires mantenía un muy estricto control sobre la colectividad alemana. La colectividad estaba muy influenciada e incluso donaba dinero para la causa. Ahora bien, también había alemanes democráticos antinazis.
Elite argentina: “simpatizante del nazismo”
¿Cuál fue la posición de las elites argentinas –económica, política e intelectual– con respecto al nacionalsocialismo?
La población en general era más bien antinazi. Pero los grupos de poder eran simpatizantes del nazismo, el fascismo y el nacionalismo, porque ellos mismos eran nacionalistas y ultrarreligiosos católicos. El único disenso era que estaban en desacuerdo con la política antirreligiosa y anticatólica del nazismo. Incluso hubo enviados de las elites argentinas que se reunieron con Ribentropp, Himmler, etc. para decirles que había mucho apoyo para el nazismo en Sudamérica, pero que el nazismo tenía que cambiar su posición anticlerical.
¿Cuál fue la actitud del Gobierno argentino con respecto a los judíos que querían emigrar a la Argentina durante la persecución y el Holocausto en Europa y también después de la guerra?
La Argentina hizo todo lo posible para evitar que judíos emigraran a la Argentina. Hubo una orden secreta de la Cancillería argentina prohibiendo a los diplomáticos otorgar visas a judíos. Después de la guerra hubo órdenes secretas de Perón de dejar entrar sólo a judíos ancianos, porque así se daba la apariencia de que la Argentina aceptaba a judíos, pero éstos no podían tener descendencia. A pesar de ello, la Argentina se transformó en el país que más judíos recibió en las Américas, porque los diplomáticos argentinos eran muy proclives al soborno, una gran cantidad de judíos entraron mintiendo que eran católicos y otros, como no obtenían visas para la Argentina, conseguían visas para países vecinos, como Uruguay, Bolivia, Paraguay, y luego ingresaban desde allí ilegalmente a la Argentina. Se da entonces la contradicción de que el Gobierno argentino hizo todo lo que pudo para que no entraran, pero igualmente entraron miles y miles de judíos.
¿Cómo asume Argentina hoy su pasado en relación con la posición del Gobierno y la sociedad de la época respecto al nacionalsocialismo?
En la Argentina este tema es aún muy difícil, porque no se puede hablar de nazismo sin que roce o afecte a la figura de Perón o la figura de Evita, personas casi sagradas en la mitología política argentina hoy. Es entonces muy difícil en el mundo académico, en el mundo de los historiadores, en la enseñanza, en los colegios hablar de este tema. Por ejemplo el interés académico por este libro en la Argentina ha sido escasísimo. Nunca he dado ninguna charla en ninguna universidad, nunca he realizado una gira como la que estoy haciendo por Alemania. Hay interés del público, el libro se ha vendido muy bien, pero de ver esto como un dato real de la historia argentina, todavía estamos muy lejos.

Informe presentado por el diario La Nación, la rama nazi de Perón:
El gobierno de Juan Perón creó una comisión de "allegados" entre 1946 y 1949 que se dedicó a recibir fugitivos del Tercer Reich, comisión que incluía a un colaboracionista nazi sentenciado a muerte en Bélgica en 1947, a un ex miembro de la Waffen SS de Francia, al ex embajador de la Croacia nazi ante Hitler y a un ex capitán de la SS en Alemania.Los allegados dirigían el rescate de sus camaradas desde la Dirección de Migraciones, aunque en ocasiones especiales se reunían también en la Casa Rosada, en la oficina del coordinador de la operación, Rodolfo Freude, un hombre conectado con el hermano de Evita, Juan Duarte, y creador de la División de Informaciones de Perón.
Freude hoy tiene 74 años y maneja sus negocios desde la empresa Araya S.A., en el piso 19 de la torre que cobija al Instituto Goethe, en la avenida Corrientes, del otro lado de la acera del Deutsche Bank.
Una serie de llamados a su oficina y a su casa no lograron que Rudi concediera una entrevista. "No queda nadie vivo de esa época, yo soy el único porque era muy joven, tenía 23 o 24 años", dijo por teléfono. Freude alegó que debía partir de viaje a América Central y que no estaría disponible hasta mediados de marzo. Admitió su relación estrecha con Perón, pero se rehusó a hablar sobre el tema. "Se escriben muchas idioteces", dijo.
La existencia de los allegados, que Freude monitoreaba desde su despacho en la Casa Rosada, ha sido finalmente verificada en los 22 mil documentos que recopiló el Centro de Estudios Sociales de la DAIA, cuyas conclusiones fueron entregadas por el titular de la DAIA, Rubén Beraja, al Ministro del Interior, Carlos Corach, el lunes 21 de enero.
"El equipo de allegados no sólo recibió a fugitivos nazis, sino que se reunía para proponer candidatos que al gobierno le interesaba captar y después enviaba misiones especiales a Europa para traerlos clandestinamente a la Argentina," dice Beatriz Gurevich, la directora del Centro de Estudios Sociales que durante cuatro años recorrió los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la Dirección de Migraciones y el Archivo General de la Nación, siguiendo la pista nazi.
Sus conclusiones serán publicadas en abril por Editorial Planeta-Ariel, en un libro que se titulará Proyecto testimonio: el Estado argentino ante víctimas y perpetradores de genocidio. El libro, de 650 páginas, contendrá unas 400 copias fotográficas de los documentos más importantes hallados.
Los métodos de rescate de los allegados, a través de pasaportes oficiales falsos provistos por los diplomáticos de Perón y con osadas misiones en Europa, han sido paralelamente reconstruidos por un profesor de la Universidad de Köln, Alemania; Holger M. Meding, en el brillante libro Flucht vor Nürnberg? (que será publicado en Buenos Aires a mediados de año, bajo el título Un santuario sudamericano, por Editorial Argora).
El nexo Perón-Freude:
Rudi era el hijo de Ludwig Freude, un empresario alemán con fuertes nexos en la embajada de Hitler y los agentes nazis que operaban en la Argentina. La historia de Freude padre ha sido documentada por Ronald Newton, profesor de historia latinoamericana de la Simon Fraser University de Vancouver, Canadá, en su libro The nazi menace in Argentina (publicado en nuestro país como El cuarto lado del triángulo, Editorial Sudamericana).
La base del exhaustivo trabajo de Newton son los recientemente desclasificados interrogatorios a los que cerca de 50 de estos espías y diplomáticos fueron sometidos por los aliados, una vez finalizada la guerra.
"Yo he leído el interrogatorio del agregado militar de la embajada, general Friedrich Wolf," dice Newton. "Wolf declaró ante los ingleses que había dejado 200 mil pesos de la embajada en manos de Freude cuando se vio obligado a abandonar el país en 1944, conformando la base de un fondo de retaguardia para continuar con tales actividades como pudiera en beneficio de Alemania y del partido nazi. Inclusive otro diplomático de la embajada, Wilhelm von Pochhammer, le entregó otros 48 mil pesos a Ludwig Freude para su resguardo."
En su libro, Newton llega a la conclusión de que Freude probablemente fue el representante local de la Oficina Tres de inteligencia secreta del canciller alemán Joachim von Ribbentrop, con más influencia en la Argentina que el propio embajador Edmund von Thermann. "En 1946 sostendría que era uno de los diez hombres más ricos de Sudamérica," escribe Newton.
Nacido en Alemania en 1895, Ludwig Freude había amasado una fortuna durante la década del treinta, época en que conoció al entonces joven militar Juan Perón en la provincia de Mendoza, donde Perón era jefe de la Agrupación de Montaña Cuyo mientras la Compañía General de Construcciones de Freude construía una ruta entre San Juan y Mendoza.
"Debido a que una de las especialidades más lucrativas de la General de Construcciones era la construcción militar, Freude había desarrollado amplios contactos en el Ejército, incluyendo a los generales Pistarini, Molina y Domingo Martínez", escribe Newton.
Su lujosa casa en el barrio de Belgrano se convirtió en el centro de reunión para diplomáticos alemanes y estos militares argentinos simpatizantes del Eje, ocasiones que Freude aprovechaba para hacer negocios. Un espía alemán, interrogado por los aliados, describió a Freude como a un "cerdo oportunista."
Aunque Freude nunca se afilió al partido Nazi, consiguió abogados para defender a los espías de Hitler cuando caían presos y actuó como síndico de la embajada. Especialmente notoria es la documentación de Newton referente al rol que jugaron Freude y Perón en una misión secreta a Europa del año 43 para intentar importar armas alemanas.
La relación entre los Freude y Perón también ha sido reconstruida por el profesor Meding, quien desde 1989 logró entrevistar a una gran cantidad de ex agentes y refugiados alemanes en una titánica y completísima labor.
"Empecé mi trabajo deseando documentar la existencia del Cuarto Reich en la Argentina", dice Meding.
El historiador finalmente se convenció de que no existió tal intento de construir un Reich post-Hitler, pero sí logró documentar los nombres de los diplomáticos, militares y eclesiásticos argentinos que condujeron a los fugitivos nazis desde Europa.
"Perón mantuvo permanente contacto con la colectividad alemana del país y cultivó esas amistades en particular", escribe Meding. "El empresario Ludwig Freude, por muchos años presidente del Club Alemán y uno de los alemanes más ricos de la Argentina, ya desde los años treinta había mantenido una relación de estrecha confianza con el ambicioso oficial. Como uno de los dirigentes de la colectividad alemana, había sido el hombre de confianza de la embajada del Tercer Reich, y después de la ruptura de las relaciones diplomáticas, junto con otras personas administró a título fiduciario el fondo de espionaje que había dejado el general Wolf como último agregado militar."
Aquel 17 de octubre
Especialmente reveladora es la reconstrucción de Meding de los días previos al 17 de octubre de 1945, horas difíciles que Evita y Perón lograron superar con la ayuda de Freude.
Los Estados Unidos venían aplicando una fuerte presión sobre el gobierno de facto del general Edelmiro Farrell para extraditar al hombre que consideraban el más peligroso agente nazi en la Argentina.
"Esta embajada considera sus esfuerzos por hacer que Freude sea internado como un caso testigo fundamental, en el que se mostrará si se puede desarmar la maquinaria nazi en la Argentina," escribió el encargado de Negocios de los Estados Unidos, John Cabot, al ministro de Relaciones Exteriores Juan Cooke, en septiembre de 1945.

Repentinamente, las dificultades del amigo de Perón con los Estados Unidos pasaron a segundo plano cuando Perón mismo cayó en desgracia con el gobierno de Farrell y se lo relevó de sus cargos como ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación.
"Rodolfo (Rudi) Freude, hijo del empresario Ludwig Freude y buen amigo de Perón, por iniciativa de su padre le ofreció como refugio la casa de verano de la familia, Ostende, en una isla del delta del Tigre. De esta manera, sustrajo al político de las persecuciones que eran de esperar de sus adversarios", escribe Meding. "En la isla, con la única compañía de Eva Duarte, más tarde su esposa; y un sirviente de nombre Otto, que apenas entendía el español y que a causa de la palabra que más utilizaba era llamado Otto Jawohl (que significa sí, naturalmente) por los huéspedes, Perón esperó el desarrollo ulterior de los acontecimientos."
Meding describe cómo, mientras los obreros leales a Perón preparaban una huelga general, "el gobierno, en un estado de evidente confusión, ordenó la detención de Perón y comisionó al jefe de la policía argentina, coronel Aristóbulo E. Mittelbach, para que llevara a cabo el arresto. Este, íntimo de Perón y cofundador del GOU, todavía intentó mediar entre el presidente Farrell y su antiguo lugarteniente; por último, junto con el teniente coronel Domingo Mercante, visitó a Perón en la residencia de Freude y le describió la situación."
Desde el refugio de Freude, Perón fue llevado preso a la isla Martín García.
"Este acto de amistad no fue olvidado: en lo sucesivo se pasaron por alto las demandas de extradición británicas y norteamericanas y las investigaciones contra las actividades de Freude quedaron en nada", cuenta Meding.
"En mayo de 1946, Freude organizó una pomposa fiesta de cumpleaños para Eva Perón; en abril, su hijo Rodolfo había ascendido a secretario del Presidente. Este creó para Perón un servicio de información del Estado, la Secretaría de Informaciones, y organizó, junto con otros germano-argentinos, la emigración ilegal de alemanes al Río de la Plata a través de Italia", dice el libro de Meding.

Los "allegados":
Mientras tanto, Rodolfo Freude coordinaba al grupo de "allegados" nazis que, desde la Dirección de Migraciones, asesoraba a la presidencia en el rescate de fugitivos de los tribunales de guerra en Europa.
El frente actual de la casa isleña en el Tigre, que conserva el estilo de los cuarenta. Aquí vivió Perón antes del 17 de octubre.
De acuerdo con la documentación hallada por el Centro de Estudios Sociales, el grupo incluía a Pierre Daye, un belga que había sido condenado a muerte por colaboracionista, en Bruselas, el 18 de junio de 1947; a Jacques Marie de Mahieu, un "antropólogo" de la Waffen SS francesa que escribía libros sobre bio-política y teoría racial; y a Branko Benzon, el ex embajador de Croacia en Berlín, quien pasó de ser amigo personal de Adolf Hitler y Hermann Goering a convertirse en el médico de Perón, acompañando al general en su exilio a partir de 1955.
El nexo entre los allegados -en Migraciones- y la oficina de Rodolfo Freude -en la presidencia- era Carlos Horst Fuldner, un germano-argentino que había sido capitán de la SS en Alemania. De vuelta en la Argentina, Fuldner fundó la empresa CAPRI, donde consiguió empleo Adolf Eichmann, el arquitecto del holocausto judío de Hitler. Eichmann fue raptado de la argentina por un comando israelí en 1960, juzgado en Jerusalén y ejecutado en 1962. Sus últimas palabras antes de ser colgado fueron: "¡Viva Alemania! ¡Viva Argentina! ¡Viva Austria! ¡No olvidaré!"
Los allegados se ocupaban de todos los detalles de las fugas de Europa, enviando barcos especialmente contratados, como en el caso de la misión de Carlos Schulz en Suecia, trabajando con barcos de la línea Dodero desde Italia y a través de diplomáticos argentinos en Dinamarca, un importante operativo de rescate que derivó en un crisis diplomática con ese país nórdico.
"Perón había dado instrucciones a este respecto a sus consulados y embajadas en Europa", relata Meding. "En determinados casos, se hizo la vista gorda ante documentos incompletos e incluso faltantes y se limitó a un mínimo el trámite administrativo."
Sobre la base de sus entrevistas entre los sobrevivientes de la comunidad alemana de posguerra, Meding pudo confirmar el rol de Rodolfo Freude como agente de Perón en este tema.
"Perón, que había ordenado el operativo de salida clandestina, con Santiago Peralta tenía un hombre de su máxima confianza a la cabeza de las autoridades migratorias," escribe Meding. "Por el lado del gobierno, Rudi Freude, secretario de la Presidencia al principio del mandato de Perón, se encargaba de allanar el camino desde Alemania a la Argentina, con el apoyo tanto de Guillermo Staudt, hijo del importante industrial Ricardo Staudt, como también de Horst Fuldner, que atendía la organización de la operación secreta en Italia."
Por Uki Goñi Migraciones paralelas
La existencia de los "allegados" nazis de Perón está comprobada en un sumario de 937 hojas referente a la corrupción en la Dirección General de Migraciones durante la gestión de Pablo Diana entre 1947 y 1949.
El sumario, abierto en 1949, investigó rumores sobre sobornos para el otorgamiento de permisos de entrada a "indeseables" judíos y comunistas, pero inesperadamente giró su atención hacía el ingreso de otras personalidades notables.
Adolf Eichman
Los funcionarios de Migraciones, al ser interrogados por los sumariantes, rápidamente delataron la existencia de un mecanismo informal que actuaba bajo la coordinación de la Casa Rosada
"El señor Carlos Fuldner revistaba como empleado de la Dirección y prestaba servicios a las ordenes del señor jefe de la División de Informaciones de la Presidencia de la Nación, señor Rodolfo Freude, con misiones reservadas y confidenciales en materia de entrada al país que consideraban indispensables para las cuestiones de gobierno", relata el sumario.
Las iniciales de los "allegados" en un expediente eran determinantes para aprobar o denegar una entrada al país. "B no J", por ejemplo, significaba que el ex embajador croata ante Hitler, Branko Benzon, recomendaba denegar el ingreso a un judío. La inicial "F" significaba que la entrada había sido aprobada por el ex capitán de la SS Fuldner.
El expediente, que concluyó en la exoneración de Diana y otros funcionarios de Migraciones, aunque no en la de Fuldner, gozó de un reposadísimo sueño en el Archivo General de la Nación hasta ser desempolvado recientemente por el "Proyecto Testimonio" de la DAIA.
Entre los interrogados estuvo el mismo Fuldner, quien admitió el ingreso de "cierto tipo de personas" cuyas identidades se rehusó a revelar por "razones de Estado", agregando que provocaría "problemas de conciencia" entre algunos argentinos el saber que estas personas habían ingresado en el país.
La Vía Nord
Una de las rutas clandestinas para el ingreso de refugiados y fugitivos del Tercer Reich fue la "vía danesa", abierta por Carlos Horst Fuldner, por la cual llegaron la mayoría de los técnicos en aviación de Hitler que proveyeron el "know-how" para la construcción del Pulqui, el primer jet argentino y el orgullo de Perón.
Fuldner facilitó este servicio a la Secretaría de Aeronáutica a través de la agencia de viajes Via Nord, ubicada en un primer piso de la calle Suipacha.
Un joven sueco de 18 años fue empleado allí durante los veranos de 1951 y 1952 y se acuerda perfectamente del ambiente "nazi" que se respiraba.
"El dueño de la agencia era un ex capitán del ejército sueco que fue voluntario en la guerra por Hitler," recuerda Ragnar Hagelin, que 25 años más tarde sufriría la desaparición de su hija Dagmar por efectivos de la ESMA. "Mi jefe directo fue atleta alemán en la Olimpíada del año 36, uno de los que hizo el saludo nazi ante Hitler. El contador era dinamarqués y la secretaria del dueño era alemana."
A raíz de un entredicho con sus jefes, Hagelin comentó el extraño ambiente ante un diplomático de la embajada sueca en Buenos Aires. "¿Pero no sabías que eso es un nido de nazis?", le alertó el diplomático.
"Yo era un adolescente inmaduro en ese momento, si no pudiera haber investigado mucho más," dice Hagelin. "Lo que recuerdo es que ellos tenían un archivo con los datos personales de todos quienes habían venido por la empresa, casi todos conseguían vivienda en la zona de Florida, ahí después de Vicente López."
Hagelin era el encargado de reservar, pagar y retirar los pasajes que se empleaban. "Ellos me mandaban a la empresa de navegación Dodero fundamentalmente, ahí en Corrientes y Reconquista, e incluso en alguna ocasión con mucho disgusto me tocó ir hasta Florida a dejar algún pasaje a domicilio una vez que lo habíamos pagado y retirado."
Jacques de Mahieu que trabajó como asesor del gobierno peronista
Los puertos en los pasajes que recuerda Hagelin coinciden exactamente con los hallazgos de los historiadores del "Proyecto testimonio" y de Holger Meding. "Casi todos venían vía Dinamarca, Suecia y España. La mayor parte de las reservas que se hacían en Dodero salían por el puerto de Vigo, en España."
Ostende, en el Delta
Los años no han pasado en vano para Rodolfo Freude. Quien en 1949 era un joven funcionario que acababa de cruzar la barrera de los veinte años y se ocupaba de poblar la Argentina con fugitivos del Tercer Reich, es hoy un hombre que ha padado los setenta y cuenta con el respeto y la estima de los vecinos de su casa de fin de semana en el Tigre.
Aunque remodelada hace veinte años, Ostende (así se llama la propiedad), sirvió de refugio del entonces ascendente vicepresidente de la Nación y secretario de Trabajo y Previsión Social, Juan Domingo Perón, en los días previos al 17 de octubre de 1945.

Cuesta imaginarse que esa vivienda, amplia pero sencilla, haya sido el escenario elegido para que, el 7 de mayo de 1946, Evita festejase su cumpleaños número 27
Es que, pese a sus tempranos inicios, este hombre "alto, grandote, de ojos claros y muy rubio", según descripción de su vecinos, hace rato que se mantiene alejado de la política.
Serio, correcto, pionero del tigre:
"Es un hombre serio y correcto. Poblador de la zona hace más de 60 años y el que primero trajo luz y teléfono a las islas", señaló el conductor de la lancha colectivo "Interisleña XIX".
A diferencia de Mario Falak, vecino de Freude por lo menos en lo que respecta a sus casas de fin de semana, el antiguo funcionario de Perón no suele recibir visitas en Ostende. Prefiere la companía de su mujer y sus tres hijos. Con ellos, cubre el trayecto que va desde el puerto de Tigre hasta la confluencia de los ríos Capitán y San Antonio.
Hasta hace algunos años, lo hacía en la embarcación que guardaba en el Yacht Club Argentino de San Fernando.

Se aceptan Críticas constructivas
Fuentes:
http://www.peronvencealtiempo.com.ar
http://www.infobae.com
http://www.dw-world.de
http://www.lanacion.com.ar