-¡Qué inestable existencia la de ustedes!- escuchó, pero sin oír. Se detuvo en seco.
-¡¿Y la tuya?!- Respondió, sin emitir sonido.
-¿La mía?¿que decís? ¡Yo te anticipo las jugadas!-después de un momento de silencio- Te prevengo de...
-Si claro, ¿y lo del otro día?
Nadie se percataba de la discusión. Pero de todas maneras, miraba de reojo. No quería pasar por loco.
-Mira pequeño, te protegí a vos y a los tuyos...
-¡Si, y me molieron a palos!¡Todo cicatrices soy! Además, ¿a quién protegiste? -inquirió en tono jocoso- La presa huyó, y la culpa, ¿De quien fue? ¡MÍA!
-Ay querido mío... ¿No te das cuenta que no podemos cazar de a uno? ¿que conviene ir todos juntos?
-Escúchame, siempre ha sido así, no veo porque debería ser de otra manera...
-¡¡¡¡PORQUE ASÍ TE VAS A PODER REPRODUCIR ANTES DE QUE TE MATEN!!!!
-Uf... para tu información, ya me reproduje.
-Mi muchacho, estoy dentro de ti y sé que eso es una mentira.
-Maldigo el día en que te empecé a oír...
-Conmigo, haces la diferencia.
-¿Si? Ni siquiera sé cómo te llamas
-Peludo, te dije veinte veces. Me vas a llamar Cerebro