Buenos queridos lectores, aquí está la segunda parte de mi historia. Espero les agrade y comenten mi post y si se puede darme tan siquiera 1 punto. Gracias a: @Factor_m17, @GeraldoNC y @yugo09, por manifestar su agrado hacia mi primer post. Sin nada más que decir, aquí está la segunda parte de "Como sobreviví al apocalipsis".
Día 6: Me he despertado a las 7 de la mañana para desayunar, vestirme, tomar un rifle de diábolos y munición y prepararme para montar guardia. En total tardé como 45 minutos, cuando llegué a la terraza encontré a mi padre sereno y calmado, le pregunté que si durante la noche mató a algún zombi. Me dijo que sí (apuntando hacia las calles y entonces vi varios cadáveres, creo que eran como 25) que todos nuestros vecinos vagaban por las calles y que el aprovechando que aún había alumbrado público les disparó. Me sorprendí ya que nunca esperé que todos estuvieran muertos. Bueno pero debí suponerlo, con todo esto era de esperarse varias bajas. Es increíble que muchos de los que conocí ahora estén muertos. ¿Y qué hay de mis amigos de la escuela y del resto de mi familia que están dispersos por México, habrán sufrido el mismo destino al igual que mis vecinos o quizás hayan sobrevivido? Creo que tardaré mucho en tiempo para saber el destino de mis conocidos. Volviendo al presente, relevé a mi padre de su puesto y ahora yo empezaba a tomar guardia. Bueno han pasado ya 8 horas y en todo este tiempo no he visto ni un solo zombi. Ya está a punto de terminar mi turno y espero con ansias que den las 8 de la noche. Bueno ya que el sol se ha ocultado vino mi hermano a tomar mi turno. He bajado de la azotea y he entrado a la casa. He ido a cenar y me he puesto a limpiar las armas y contar cuantas armas y municiones tenemos, creo que tengo que buscar actividades para entretenerme. Ya han dado las 10 de la noche. Creo que me iré a dormir, mañana me espera un largo día.
Día 7: Me he despertado a las 7 de la mañana. Me he puesto mis ropas para vigilar. Me puse unas botas, un pantalón de mezclilla, una chamarra y una gorra. Bajé a la cocina me preparé un desayuno de 2 panes con cajeta y un vaso de leche. Subí a la terraza y ahí estaba mi padre, le pregunté si vio a algún zombi, dijo que ya no. Me dio el rifle y los diábolos y empecé a vigilar. Alrededor de las 7 avisté a un par de zombis, creo que los conocía. Dios mío, eran mi vecina y su hija de mi edad, al igual que con Juan Pablo me impacté al verlas en ese estado. Cargué el rifle y los 2 disparos en la cabeza. Ya dieron las 8 y vino mi hermano. Creo que como ayer ceno y me voy a dormir.
Día 8: Hasta hoy mi día ha transcurrido de manera normal. La diferencia es que hoy he visto que mis padres entre todo lo que compraron antes de la crisis estaba unos 2 radios de onda corta (uno de frecuencia AM y otro de FM), 2 pares de comunicadores portátiles, 2 micrófonos como los que usan los presentadores en la radio, además de 50 cajas de baterías para estos. He leído que durante un apocalipsis zombi estos aparatos son la mejor manera de comunicarse con el mundo exterior sin el riesgo de salir. He buscado un par audífonos, los he enchufado a las radios (un audífono de cada par por oreja) y he encendido la radio. Me he pasado la noche entera cambiando de frecuencia buscando alguna señal de vida humana, pero no he tenido éxito, hasta que fue medianoche y decidí dormirme, mañana seguiré buscando.
Día 9: Me he despertado y me he puesto a hacer guardia. No he visto ningún zombi durante la tarde, pero creí sentir que alguien me estaba observando desde algún lugar a lo lejos, pero dejé de sentir esa sensación. Pero luego creí haber escuchado un ruido proveniente de alguna de las casas colindantes a la mía. Quizá sea alguna pobre alma que le haya tocado la desgracia de ser infectado y salir de su casa. Pero de repente el ruido cesó y dieron las 8 de la noche. Ya vino mi hermano y volví a la casa. Fui a cenar algo ligero y volví a mi cuarto con las radios para seguir buscando gente desamparada. Creo que por un momento creí haber escuchado a alguien hablar por la radio, pero al instante la voz desapareció, quizás solo fue mi imaginación. Bueno mi padre se ha levantado para ir a hacer guardia, creo que es hora de dormir.
Día 10: Me ha sorprendido que los generadores eléctricos de la ciudad hayan estado activos durante días sin la necesidad de ser cuidados… hasta hoy. El alumbrado público y todos nuestros aparatos eléctricos dejaron de funcionar. Afortunadamente pensamos en todo y se compraron cajas y cajas de pilas, lámparas, velas, fósforos y encendedores. Por suerte fue en la mañana así que teníamos suficiente iluminación para sacar estos instrumentos. A cada uno se le dio una linterna y aún sobraba una. Subí a la azotea a hacer guardia y con la luz del sol mañanera pude avistar como un grupo de cómo 4 zombis provenientes de la casa de mi vecino venían, eran todos policías (mi vecino tenía tanto dinero como para pagar seguridad privada) y les disparé a todos en la cabeza. Pero noté algo en esos policías, aún tenían sus armas y posiblemente también traían munición. Así que llamé a mi padre que hiciera guardia en lo que yo iba por las armas y municiones de los cuerpos. Por si acaso mi padre me dio un revólver calibre .38 y un cuchillo por si las cosas se complicaban, además agarré una mochila para meter todo lo que encontrará útil. Así que bajé al garaje y abrí la puerta corriendo a toda velocidad fui a registrar los cuerpos bueno al parecer cada uno tenía un revólver calibre .38 y en total recogí como 100 balas de este calibre. Agarré todo y lo metí a mi mochila, al parecer mi padre no vio nada en lo que yo estaba en la calle. Cuando estaba corriendo de vuelta a mi casa escuché algo proveniente de la casa de los vecinos. De repente alrededor de 7 zombis salían de la casa (creo que era toda la familia). Saqué el arma y empecé a dispararles a la cabeza, pero como un revólver solo tiene 6 balas, más lo nervioso que estaba de que por primera vez tenía no muertos frente a mí solo pude acertar a 4 zombis y mi padre desde la azotea solo le pudo dar a 2. Y probablemente en lo que sacaba los revólveres que hurté y los cargaba el zombi ya me hubiera alcanzado y mi padre no pudo dispararle ya que nos cubría un árbol. Entonces me acordé del cuchillo y lo saqué. Lo agarré de la punta y se lo lancé a al zombi apuntando a la cabeza. De pura suerte logré acertarle y lo maté. Me acerqué al cadáver y logré sacarle el cuchillo. Entré a la casa empapado de sudor y tan nervioso estaba que no podía articular ninguna palabra. Mi hermano y mi madre llegaron corriendo a recibirme y me preguntaron qué es lo que paso allá afuera. Al instante mi padre también bajo. 5 minutos después recuperé mi temperatura corporal normal, se me pasaron los nervios y ya podía hablar. A mi hermano le dije que tomará la mochila y la abriera. Al ver lo que encontré mi familia quedo maravillada. En agradecimiento a mis acciones no haría guardia por hoy ni mañana ni pasado mañana, pero que por favor organizará la munición (la nueva y la que ya teníamos) equitativamente. Acepté con gusto y me fui a descansar. En el momento en el que me recosté en la cama me dormí. Creo que dormí como 20 horas, increíble, ¿no? En todo en lo que dormí soñé con mi vida anterior y mis amigos. ¿Qué habrá sido de ellos?
Día 11: Al despertarme me he dirigido a desayunar. Después fui a organizar la munición. En lo que estaba haciendo eso la duda del destino de mis amigos seguía perturbándome. ¿Qué habrá pasado con ellos? ¿Habrán sobrevivido como yo, habrán sido infectados y ahora estén vagando por ahí, fueron totalmente devorados, murieron de un disparo a la cabeza o simplemente no aguantaron la presión de este nuevo mundo y se suicidaron? Estas dudas seguían y seguían apareciendo en mi cabeza. Dios mío me estaba volviendo loco. Pero después de tanto logré recuperar la cordura y volví a la normalidad. Seguía acomodando las municiones, metiendo balas a los cargadores, limpiando las armas y organizarlas. Cuando terminé todo esto estaba hambriento y fui a la cocina y mi madre me preparo algo de comer. Terminé de comer y como tenía el resto del día libre fui por las radios para ver si encontraba sobrevivientes. Me pasé toda la tarde cambiando de frecuencias, cuando estaba a punto de anochecer y me iba a dar por vencido escuché una voz por la radio FM. Quedé paralizado por 10 segundos hasta que rápidamente tomé el micrófono y empecé a hablar. Al parecer la otra persona era una mujer, probablemente joven como de mi edad y su voz se me hacía familiar. A continuación les escribiré la conversación que tuvimos:
-¿Dónde estás, hay alguien contigo, tienes armas y/o provisiones?
-Estoy un edificio departamental cerca del parque por el Palacio Municipal. No estoy con nadie mi familia fue a buscar suministros hace unos días y no han vuelto, solo tengo un gran cuchillo para cortar carne y una botella de agua de 3 litros y 2 latas de caldo de verduras.
-Ok, ¿cuál es tu nombre?
-María Fernanda.
-¿María Fernanda? Por casualidad ¿tú solías conocer a un tal Lucio?
-Sí, era un amigo mío de la escuela. ¿Por qué la pregunta?
-Porque soy yo, Lucio.
-¿Lucio, realmente eres tú?
-Sí soy yo, no puedo creer que sigas viva.
-Ni yo, ¿cómo es que sigues vivo?
-Antes de la crisis le advertí a mi familia de que esto podría pasar y nos preparamos.
-Que bien, oye no es por ser grosera, ¿pero podrías ayudarme de alguna manera?
-Podría rescatarte mañana por la mañana, ahorita no puedo ya que está oscureciendo y sería muy peligroso. Sólo dime: ¿en qué departamento estás?
-¡Oh muchas gracias Lucio! Estoy en los departamentos de la planta baja, pero tranquilo saldré cuando llegues solo haz una señal.
-Está bien, cuando llegué aplaudiré y sales. ¿Está bien? Y sería mejor que te prepararás: agarra una mochila y mete todo lo necesario. Ropa, comida, agua, etc. Llegaré mañana por la mañana. Solo resiste.
-Está bien.
-Ok, bueno me tengo que ir. Le avisaré a mi familia que me iré a buscarte mañana y agarraré armas. Hasta mañana.
-Oye Lucio, antes de que te vayas solo quiero decirte algo: Gracias.
-No, Fer. Gracias a ti, me has hecho recuperar un poco de fe y esperanza. Adiós.
-Adiós.
Terminada la conversación fui con mis padres a avisarles que de que iría a rescatar a una superviviente. Al inicio dudaron mucho debido a mi experiencia de ayer. Pero les dije que no se preocuparán, que ahora si iría preparado. Y les dije que ella es buena gente y no nos haría nada. Después de una larga discusión me dejaron ir. Fui a preparar ropa adecuada para una misión de rescate y agarré un par de revólveres y los puse en unas fundas, agarré una escopeta semiautomática con agarradera como las de las mochilas y un par de cuchillos. Agarré como 24 balas para los revólveres y 25 cartuchos para la escopeta y una mochila para meter la munición que no esté usando. Y me iré a dormir temprano para despertarme temprano y con energía.
Día 12: Me he despertado a las 6 de la madrugada. Me he puesto la ropa que preparé ayer y me he colocado las armas. Fui a tomar un desayuno que me mantuviera activo y les avisé a todos que ya me iba. Vinieron y me dijeron que tuviera cuidado, antes de irme mi padre me dio una pistola 9 mm para protegerme. Le agradecí y me despedí. Abrí la puerta y salí a la calle. Fui trotando para mantener un ritmo correcto pero que no me cansará. Tardé como 30 minutos en llegar al parque. Lo que se me hizo raro es que en mi camino casi no me encontré con zombis solo a unos 6 a éstos los maté con un revólver y lo recargué, pero cuando pasé por el parque había como 6 zombis y con el otro revólver los maté y lo recargué. Me los despaché a todos con un revólver, no desperdicié ninguna bala porque ahora ya no estaba nervioso. Entré al edificio departamental y como acordamos aplaudí. Pero no había rastros de la presencia de Fernanda. Buscándola vi porque no salía. En una puerta estaban amontonados 5 zombis en una puerta y pude escuchar como unos gritos. Grité: “¡Fer, aléjate de la puerta voy a disparar, te doy 5 segundos!”. Conté hasta 5 y con la escopeta les apunté a todos en la cabeza. Con esos 5 cartuchos todos se murieron. Y dije: “Fer ya puedes salir”. Entonces se abrió la puerta y ahí estaba ella. Vino corriendo a mí y me abrazo. Y me dijo: “Gracias a Dios que llegaste”. Y le dije: “Tranquila ahora todo está bien. Será mejor apurarnos con el ruido que hice quizás vengan más de esas cosas”. Entonces salimos corriendo del lugar, cruzamos a toda velocidad el parque ahora había como 10 zombis y les disparé con la escopeta. Seguimos corriendo como por 5 cuadras. Trotamos 2 cuadras más hasta llegar a mi casa. En el trayecto tuve que gastar como otros 10 cartuchos de escopeta cartuchos de escopeta y las 12 balas que me quedaban en los revólveres. Cuando solo faltaba una cuadra para llegar a la casa había como 8 zombis y saqué la pistola 9 mm y les disparé, todos en la cabeza. Corrimos hacia la casa y abrí la puerta y entramos. Llegamos cansados y empapados en sudor. Cuando entramos en la casa les avisé a todos que llegamos. Vino mi madre y nos recibió. Al parecer mi hermano estaba haciendo guardia y mi padre durmiendo. Le dije que si por favor preparaba algo para comer para Fernanda. Dejé las armas en el sillón y llevé a Fer hasta el cuarto de huéspedes. Le dije que se podría quedar a vivir aquí y me volvió a abrazar y me agradeció la hospitalidad. Me despedí y le dije que nos veríamos al rato para la hora de la comida y que mejor descansará quizás ella estaría cansada del escape. Vaya eran ya las 11 de la mañana. Tardé 3 horas en el rescate de Fer. Bueno, subí a mi cuarto y me cambié y me puse ropa más cómoda. Luego lavaré toda mi ropa. Me lancé sobre la cama y me dormí. Llego mi madre a despertarme eran ya las 2 de la tarde y era hora de comer. Bajé a la cocina para comer y ahí estaba Fer. Mi madre iría a lavar la ropa de todos así que solo Fer y yo comeríamos. Durante la comida tuvimos la siguiente conversación:
-Dime Fer, ¿cómo sobreviviste durante los últimos días?
-A costa de comida enlatada y pura agua, además de que bloqué la puerta.
-Increíble.
-Y dime Lucio, ¿cómo es que tú y tu familia han vivido?
-Bueno pues mi padre, mi hermano y yo hacemos guardia desde la azotea en la casa, mientras que mi madre cocina. Además de que tenemos varias provisiones, herramientas, armas, munición, etc. Y que tenemos todas las entradas de la casa reforzadas.
-Que bien, creo que ahora si estaré a salvo.
-Vaya que sí. Dime, ¿no has sabido nada de nuestros amigos?
-No, no supe nada antes de que la infección llegará a la ciudad.
-Que mal, creí que sabías. Pero ya que, oye sobre tu familia, ¿qué les pasó?
-Bueno hace un par de días mi padre y mi hermano iban a buscar comida por la zona pero nunca volvieron. No sé que pudo pasarles. Y respecto a mi madre desapareció durante la crisis, lo que le pasó es un misterio.
-Lo lamentó mucho. ¿Y cómo conseguiste comunicarte conmigo?
-Pues en la casa había una radio y la encendí con unas pilas que encontré por ahí, nunca esperé que alguien me respondiera.
-Bueno pero qué bien que prendieras la radio, porque gracias a eso estas aquí ahora.
-Así es, bueno ya terminé. Buen provecho, creo que iré a organizar mi ropa.
-Está bien, yo tendré que ir a organizar munición y limpiar las armas. Bueno, hasta luego.
Terminando de comer fui a limpiar la escopeta, los revólveres y la pistola. Ya los volví a guardar. Vaya eran las 6 de la tarde. Fui a preparar ropa porque ya me tocaba hacer guardia mañana. Fui a la radio para seguir buscando sobrevivientes, pero no había respuesta. Tardé ahí como 3 horas y ya habían dado las 9 de la noche, fui a dormirme, pero antes de irme fui a ver como estaba Fer. Estaba en su cuarto, le dije que buenas noches y ella me devolvió el saludo. Volví a mi cuarto y ya me fui al fin a dormir.
Bueno eso es todo por hoy. Si no leyeron la primera parte, aquí les dejo el link a ésta: http://www.taringa.net/posts/paranormal/16856691/Como-sobrevivi-al-apocalipsis-Parte-1.html Nos vemos hasta la próxima. Si están haciendo una historia de zombies, pongan el link de su historia en los comentarios de este post. Me gustaría que si pudieran compartir mi historia, claro, si no es molestia. Por cierto la siguiente parte será publicada mañana. Me despido.
Día 6: Me he despertado a las 7 de la mañana para desayunar, vestirme, tomar un rifle de diábolos y munición y prepararme para montar guardia. En total tardé como 45 minutos, cuando llegué a la terraza encontré a mi padre sereno y calmado, le pregunté que si durante la noche mató a algún zombi. Me dijo que sí (apuntando hacia las calles y entonces vi varios cadáveres, creo que eran como 25) que todos nuestros vecinos vagaban por las calles y que el aprovechando que aún había alumbrado público les disparó. Me sorprendí ya que nunca esperé que todos estuvieran muertos. Bueno pero debí suponerlo, con todo esto era de esperarse varias bajas. Es increíble que muchos de los que conocí ahora estén muertos. ¿Y qué hay de mis amigos de la escuela y del resto de mi familia que están dispersos por México, habrán sufrido el mismo destino al igual que mis vecinos o quizás hayan sobrevivido? Creo que tardaré mucho en tiempo para saber el destino de mis conocidos. Volviendo al presente, relevé a mi padre de su puesto y ahora yo empezaba a tomar guardia. Bueno han pasado ya 8 horas y en todo este tiempo no he visto ni un solo zombi. Ya está a punto de terminar mi turno y espero con ansias que den las 8 de la noche. Bueno ya que el sol se ha ocultado vino mi hermano a tomar mi turno. He bajado de la azotea y he entrado a la casa. He ido a cenar y me he puesto a limpiar las armas y contar cuantas armas y municiones tenemos, creo que tengo que buscar actividades para entretenerme. Ya han dado las 10 de la noche. Creo que me iré a dormir, mañana me espera un largo día.
Día 7: Me he despertado a las 7 de la mañana. Me he puesto mis ropas para vigilar. Me puse unas botas, un pantalón de mezclilla, una chamarra y una gorra. Bajé a la cocina me preparé un desayuno de 2 panes con cajeta y un vaso de leche. Subí a la terraza y ahí estaba mi padre, le pregunté si vio a algún zombi, dijo que ya no. Me dio el rifle y los diábolos y empecé a vigilar. Alrededor de las 7 avisté a un par de zombis, creo que los conocía. Dios mío, eran mi vecina y su hija de mi edad, al igual que con Juan Pablo me impacté al verlas en ese estado. Cargué el rifle y los 2 disparos en la cabeza. Ya dieron las 8 y vino mi hermano. Creo que como ayer ceno y me voy a dormir.
Día 8: Hasta hoy mi día ha transcurrido de manera normal. La diferencia es que hoy he visto que mis padres entre todo lo que compraron antes de la crisis estaba unos 2 radios de onda corta (uno de frecuencia AM y otro de FM), 2 pares de comunicadores portátiles, 2 micrófonos como los que usan los presentadores en la radio, además de 50 cajas de baterías para estos. He leído que durante un apocalipsis zombi estos aparatos son la mejor manera de comunicarse con el mundo exterior sin el riesgo de salir. He buscado un par audífonos, los he enchufado a las radios (un audífono de cada par por oreja) y he encendido la radio. Me he pasado la noche entera cambiando de frecuencia buscando alguna señal de vida humana, pero no he tenido éxito, hasta que fue medianoche y decidí dormirme, mañana seguiré buscando.
Día 9: Me he despertado y me he puesto a hacer guardia. No he visto ningún zombi durante la tarde, pero creí sentir que alguien me estaba observando desde algún lugar a lo lejos, pero dejé de sentir esa sensación. Pero luego creí haber escuchado un ruido proveniente de alguna de las casas colindantes a la mía. Quizá sea alguna pobre alma que le haya tocado la desgracia de ser infectado y salir de su casa. Pero de repente el ruido cesó y dieron las 8 de la noche. Ya vino mi hermano y volví a la casa. Fui a cenar algo ligero y volví a mi cuarto con las radios para seguir buscando gente desamparada. Creo que por un momento creí haber escuchado a alguien hablar por la radio, pero al instante la voz desapareció, quizás solo fue mi imaginación. Bueno mi padre se ha levantado para ir a hacer guardia, creo que es hora de dormir.
Día 10: Me ha sorprendido que los generadores eléctricos de la ciudad hayan estado activos durante días sin la necesidad de ser cuidados… hasta hoy. El alumbrado público y todos nuestros aparatos eléctricos dejaron de funcionar. Afortunadamente pensamos en todo y se compraron cajas y cajas de pilas, lámparas, velas, fósforos y encendedores. Por suerte fue en la mañana así que teníamos suficiente iluminación para sacar estos instrumentos. A cada uno se le dio una linterna y aún sobraba una. Subí a la azotea a hacer guardia y con la luz del sol mañanera pude avistar como un grupo de cómo 4 zombis provenientes de la casa de mi vecino venían, eran todos policías (mi vecino tenía tanto dinero como para pagar seguridad privada) y les disparé a todos en la cabeza. Pero noté algo en esos policías, aún tenían sus armas y posiblemente también traían munición. Así que llamé a mi padre que hiciera guardia en lo que yo iba por las armas y municiones de los cuerpos. Por si acaso mi padre me dio un revólver calibre .38 y un cuchillo por si las cosas se complicaban, además agarré una mochila para meter todo lo que encontrará útil. Así que bajé al garaje y abrí la puerta corriendo a toda velocidad fui a registrar los cuerpos bueno al parecer cada uno tenía un revólver calibre .38 y en total recogí como 100 balas de este calibre. Agarré todo y lo metí a mi mochila, al parecer mi padre no vio nada en lo que yo estaba en la calle. Cuando estaba corriendo de vuelta a mi casa escuché algo proveniente de la casa de los vecinos. De repente alrededor de 7 zombis salían de la casa (creo que era toda la familia). Saqué el arma y empecé a dispararles a la cabeza, pero como un revólver solo tiene 6 balas, más lo nervioso que estaba de que por primera vez tenía no muertos frente a mí solo pude acertar a 4 zombis y mi padre desde la azotea solo le pudo dar a 2. Y probablemente en lo que sacaba los revólveres que hurté y los cargaba el zombi ya me hubiera alcanzado y mi padre no pudo dispararle ya que nos cubría un árbol. Entonces me acordé del cuchillo y lo saqué. Lo agarré de la punta y se lo lancé a al zombi apuntando a la cabeza. De pura suerte logré acertarle y lo maté. Me acerqué al cadáver y logré sacarle el cuchillo. Entré a la casa empapado de sudor y tan nervioso estaba que no podía articular ninguna palabra. Mi hermano y mi madre llegaron corriendo a recibirme y me preguntaron qué es lo que paso allá afuera. Al instante mi padre también bajo. 5 minutos después recuperé mi temperatura corporal normal, se me pasaron los nervios y ya podía hablar. A mi hermano le dije que tomará la mochila y la abriera. Al ver lo que encontré mi familia quedo maravillada. En agradecimiento a mis acciones no haría guardia por hoy ni mañana ni pasado mañana, pero que por favor organizará la munición (la nueva y la que ya teníamos) equitativamente. Acepté con gusto y me fui a descansar. En el momento en el que me recosté en la cama me dormí. Creo que dormí como 20 horas, increíble, ¿no? En todo en lo que dormí soñé con mi vida anterior y mis amigos. ¿Qué habrá sido de ellos?
Día 11: Al despertarme me he dirigido a desayunar. Después fui a organizar la munición. En lo que estaba haciendo eso la duda del destino de mis amigos seguía perturbándome. ¿Qué habrá pasado con ellos? ¿Habrán sobrevivido como yo, habrán sido infectados y ahora estén vagando por ahí, fueron totalmente devorados, murieron de un disparo a la cabeza o simplemente no aguantaron la presión de este nuevo mundo y se suicidaron? Estas dudas seguían y seguían apareciendo en mi cabeza. Dios mío me estaba volviendo loco. Pero después de tanto logré recuperar la cordura y volví a la normalidad. Seguía acomodando las municiones, metiendo balas a los cargadores, limpiando las armas y organizarlas. Cuando terminé todo esto estaba hambriento y fui a la cocina y mi madre me preparo algo de comer. Terminé de comer y como tenía el resto del día libre fui por las radios para ver si encontraba sobrevivientes. Me pasé toda la tarde cambiando de frecuencias, cuando estaba a punto de anochecer y me iba a dar por vencido escuché una voz por la radio FM. Quedé paralizado por 10 segundos hasta que rápidamente tomé el micrófono y empecé a hablar. Al parecer la otra persona era una mujer, probablemente joven como de mi edad y su voz se me hacía familiar. A continuación les escribiré la conversación que tuvimos:
-¿Dónde estás, hay alguien contigo, tienes armas y/o provisiones?
-Estoy un edificio departamental cerca del parque por el Palacio Municipal. No estoy con nadie mi familia fue a buscar suministros hace unos días y no han vuelto, solo tengo un gran cuchillo para cortar carne y una botella de agua de 3 litros y 2 latas de caldo de verduras.
-Ok, ¿cuál es tu nombre?
-María Fernanda.
-¿María Fernanda? Por casualidad ¿tú solías conocer a un tal Lucio?
-Sí, era un amigo mío de la escuela. ¿Por qué la pregunta?
-Porque soy yo, Lucio.
-¿Lucio, realmente eres tú?
-Sí soy yo, no puedo creer que sigas viva.
-Ni yo, ¿cómo es que sigues vivo?
-Antes de la crisis le advertí a mi familia de que esto podría pasar y nos preparamos.
-Que bien, oye no es por ser grosera, ¿pero podrías ayudarme de alguna manera?
-Podría rescatarte mañana por la mañana, ahorita no puedo ya que está oscureciendo y sería muy peligroso. Sólo dime: ¿en qué departamento estás?
-¡Oh muchas gracias Lucio! Estoy en los departamentos de la planta baja, pero tranquilo saldré cuando llegues solo haz una señal.
-Está bien, cuando llegué aplaudiré y sales. ¿Está bien? Y sería mejor que te prepararás: agarra una mochila y mete todo lo necesario. Ropa, comida, agua, etc. Llegaré mañana por la mañana. Solo resiste.
-Está bien.
-Ok, bueno me tengo que ir. Le avisaré a mi familia que me iré a buscarte mañana y agarraré armas. Hasta mañana.
-Oye Lucio, antes de que te vayas solo quiero decirte algo: Gracias.
-No, Fer. Gracias a ti, me has hecho recuperar un poco de fe y esperanza. Adiós.
-Adiós.
Terminada la conversación fui con mis padres a avisarles que de que iría a rescatar a una superviviente. Al inicio dudaron mucho debido a mi experiencia de ayer. Pero les dije que no se preocuparán, que ahora si iría preparado. Y les dije que ella es buena gente y no nos haría nada. Después de una larga discusión me dejaron ir. Fui a preparar ropa adecuada para una misión de rescate y agarré un par de revólveres y los puse en unas fundas, agarré una escopeta semiautomática con agarradera como las de las mochilas y un par de cuchillos. Agarré como 24 balas para los revólveres y 25 cartuchos para la escopeta y una mochila para meter la munición que no esté usando. Y me iré a dormir temprano para despertarme temprano y con energía.
Día 12: Me he despertado a las 6 de la madrugada. Me he puesto la ropa que preparé ayer y me he colocado las armas. Fui a tomar un desayuno que me mantuviera activo y les avisé a todos que ya me iba. Vinieron y me dijeron que tuviera cuidado, antes de irme mi padre me dio una pistola 9 mm para protegerme. Le agradecí y me despedí. Abrí la puerta y salí a la calle. Fui trotando para mantener un ritmo correcto pero que no me cansará. Tardé como 30 minutos en llegar al parque. Lo que se me hizo raro es que en mi camino casi no me encontré con zombis solo a unos 6 a éstos los maté con un revólver y lo recargué, pero cuando pasé por el parque había como 6 zombis y con el otro revólver los maté y lo recargué. Me los despaché a todos con un revólver, no desperdicié ninguna bala porque ahora ya no estaba nervioso. Entré al edificio departamental y como acordamos aplaudí. Pero no había rastros de la presencia de Fernanda. Buscándola vi porque no salía. En una puerta estaban amontonados 5 zombis en una puerta y pude escuchar como unos gritos. Grité: “¡Fer, aléjate de la puerta voy a disparar, te doy 5 segundos!”. Conté hasta 5 y con la escopeta les apunté a todos en la cabeza. Con esos 5 cartuchos todos se murieron. Y dije: “Fer ya puedes salir”. Entonces se abrió la puerta y ahí estaba ella. Vino corriendo a mí y me abrazo. Y me dijo: “Gracias a Dios que llegaste”. Y le dije: “Tranquila ahora todo está bien. Será mejor apurarnos con el ruido que hice quizás vengan más de esas cosas”. Entonces salimos corriendo del lugar, cruzamos a toda velocidad el parque ahora había como 10 zombis y les disparé con la escopeta. Seguimos corriendo como por 5 cuadras. Trotamos 2 cuadras más hasta llegar a mi casa. En el trayecto tuve que gastar como otros 10 cartuchos de escopeta cartuchos de escopeta y las 12 balas que me quedaban en los revólveres. Cuando solo faltaba una cuadra para llegar a la casa había como 8 zombis y saqué la pistola 9 mm y les disparé, todos en la cabeza. Corrimos hacia la casa y abrí la puerta y entramos. Llegamos cansados y empapados en sudor. Cuando entramos en la casa les avisé a todos que llegamos. Vino mi madre y nos recibió. Al parecer mi hermano estaba haciendo guardia y mi padre durmiendo. Le dije que si por favor preparaba algo para comer para Fernanda. Dejé las armas en el sillón y llevé a Fer hasta el cuarto de huéspedes. Le dije que se podría quedar a vivir aquí y me volvió a abrazar y me agradeció la hospitalidad. Me despedí y le dije que nos veríamos al rato para la hora de la comida y que mejor descansará quizás ella estaría cansada del escape. Vaya eran ya las 11 de la mañana. Tardé 3 horas en el rescate de Fer. Bueno, subí a mi cuarto y me cambié y me puse ropa más cómoda. Luego lavaré toda mi ropa. Me lancé sobre la cama y me dormí. Llego mi madre a despertarme eran ya las 2 de la tarde y era hora de comer. Bajé a la cocina para comer y ahí estaba Fer. Mi madre iría a lavar la ropa de todos así que solo Fer y yo comeríamos. Durante la comida tuvimos la siguiente conversación:
-Dime Fer, ¿cómo sobreviviste durante los últimos días?
-A costa de comida enlatada y pura agua, además de que bloqué la puerta.
-Increíble.
-Y dime Lucio, ¿cómo es que tú y tu familia han vivido?
-Bueno pues mi padre, mi hermano y yo hacemos guardia desde la azotea en la casa, mientras que mi madre cocina. Además de que tenemos varias provisiones, herramientas, armas, munición, etc. Y que tenemos todas las entradas de la casa reforzadas.
-Que bien, creo que ahora si estaré a salvo.
-Vaya que sí. Dime, ¿no has sabido nada de nuestros amigos?
-No, no supe nada antes de que la infección llegará a la ciudad.
-Que mal, creí que sabías. Pero ya que, oye sobre tu familia, ¿qué les pasó?
-Bueno hace un par de días mi padre y mi hermano iban a buscar comida por la zona pero nunca volvieron. No sé que pudo pasarles. Y respecto a mi madre desapareció durante la crisis, lo que le pasó es un misterio.
-Lo lamentó mucho. ¿Y cómo conseguiste comunicarte conmigo?
-Pues en la casa había una radio y la encendí con unas pilas que encontré por ahí, nunca esperé que alguien me respondiera.
-Bueno pero qué bien que prendieras la radio, porque gracias a eso estas aquí ahora.
-Así es, bueno ya terminé. Buen provecho, creo que iré a organizar mi ropa.
-Está bien, yo tendré que ir a organizar munición y limpiar las armas. Bueno, hasta luego.
Terminando de comer fui a limpiar la escopeta, los revólveres y la pistola. Ya los volví a guardar. Vaya eran las 6 de la tarde. Fui a preparar ropa porque ya me tocaba hacer guardia mañana. Fui a la radio para seguir buscando sobrevivientes, pero no había respuesta. Tardé ahí como 3 horas y ya habían dado las 9 de la noche, fui a dormirme, pero antes de irme fui a ver como estaba Fer. Estaba en su cuarto, le dije que buenas noches y ella me devolvió el saludo. Volví a mi cuarto y ya me fui al fin a dormir.
Bueno eso es todo por hoy. Si no leyeron la primera parte, aquí les dejo el link a ésta: http://www.taringa.net/posts/paranormal/16856691/Como-sobrevivi-al-apocalipsis-Parte-1.html Nos vemos hasta la próxima. Si están haciendo una historia de zombies, pongan el link de su historia en los comentarios de este post. Me gustaría que si pudieran compartir mi historia, claro, si no es molestia. Por cierto la siguiente parte será publicada mañana. Me despido.