Alma
No es la lluvia, ni la brisa
No es la paz, ni la pasión,
Ni el vapor en mi ventana
Ni la esquila en mi oído.
No es el arpa resonante,
Ni el canto de Maria,
No es la muerte acechante,
Ni el ciego vigilante.
No es mi lúgubre habitación
Ni tu sexo en mi sexo,
No es el sudor en mi frente,
No es la tarde que muere.
¿¡Dime niña que es entonces!?
Cuando moribundo estés
Comprenderás, temeroso,
Vendras, a la luna veraz
Que el deseo se vuelve nada.
Cuando bien se ama,
Cuando bien se adora,
Se venera, se idolatra
Amando lo sagrado, te adoro.
Pues no es tu cuerpo,
Ni la pasión, ni el canto
No es la atmósfera, ni el átomo,
Es lo intangible. Tu alma.