Cuando abrí los ojos, todo estaba en silencio. Me sentía como una piedra arrojada sobre la arena por una fuerte marea, me arrastré con pesadez por la cama blanda, reconocí la casa de Madonna, estaba en una de las múltiples habitaciones llenas de adornos sin ningún sentido, todos de color marrón.
Sobre mi frente había una toalla helada, atravesé con la mirada el vaso de agua sobre la mesa de la cabecera de la cama y vi a Tiantian sentado en el sillón. Se acercó, acarició mi cara con ternura, retiró la toalla:
-¿Estás un poco mejor?
Me retiré un poco, sin querer, ante su caricia. El mareo aún me aturdía, me sentía enormemente cansada y deprimida. Él me miraba fijamente, sentado en la cama sin decir ni una palabra.
-Siempre te he mentido -dije débilmente-, pero en algo jamás te he mentido -con los ojos muy abiertos miraba el techo-, yo te amo.
Él no dijo nada.
-Madonna te dijo algo ¿verdad? -la sangre galopaba en mis oídos. -Prometió no decir nada... ¿Piensas que soy una sinvergüenza? -No podía cerrar mi boca, mientras más débil me sentía, más deseos de hablar tenía, mientras más hablaba, más tonterías decía. Mis lágrimas fluyeron mojando las hebras de cabello a los lados de mi cara.
-No sé por qué, pero sólo quería que por una sola vez me hicieras verdaderamente el amor a la perfección, te deseo, porque te amo.
"Sí, querida, el amor nos va a desgarrar". Así cantaba Ian Curtis, quien se suicidó en 1980.
Tiantian acercó su cuerpo y me abrazó:
-Te odio -escupió esas palabras entre los dientes, en cada palabra parecía que iba a explotar en cualquier momento-, porque tu haces que me odie a mí mismo -el también comenzó a llorar-. Yo no puedo coger, mi existencia es un error, no me tengas lástima, debería desaparecer de inmediato.
Si tu pie izquierdo te duele, mi pie derecho empezará a dolerme, si la vida te asfixia, mi respiración también se detendrá, si hay un abismo en tu forma de expresar el amor, yo no podré extender mis alas a todo lo que dan para amar, si tú vendes tu alma al Diablo, dagas en mi pecho también se encajarán. Nos abrazamos, nosotros existimos, estamos existiendo, nada más existe.
(Óleo - Matthias Köster)