Esta vez a Apple le tocó perder:
NUEVA YORK.- El Departamento de Justicia intervino directamente en la batalla por el futuro de los libros digitales y Amazon resultó el ganador. En una jugada que podría hacer bajar el precio de los e-books y volcar al mercado en expansión a favor de Amazon, el Departamento de Justicia presentó una demanda contra Apple y cinco grandes editores de libros, acusándolos de colusión para hacer subir el precio.
El anuncio hecho en Washington por el secretario de Justicia, Eric H. Holder Jr. y Sharis A. Pozen, la subsecretaria a cargo de la división antitrust , fue el resultado de una larga investigación. Esta giró en torno de la cuestión de si los editores, a propuesta de Steven P. Jobs, entonces CEO de Apple, acordaron adoptar una nueva política en 2010 que en esencia coordinó el precio de nuevas ediciones de libros electrónicos de acuerdo al precio ofrecido en el iBookstore de Apple, comúnmente entre US$ 12,99 y US$ 14,99.
En aquel momento, Apple, con su iPad de venta masiva, intentaba quitarle a Amazon el control del mercado de libros electrónicos. Amazon, se había convertido en una especie de Walmart para el negocio de los libros electrónicos, al bajar el precio de la mayoría a US$ 9,99, con lo que buscaba estimular las ventas de su propio dispositivo, el Kindle.
Las editoriales, que buscaban recursos para combatir a Amazon, vieron a Apple como su salvador. La demanda del Departamento de Justicia describe cómo ejecutivos de las editoriales se reunieron para hablar de negocios "en salones privados de restaurantes caros de Manhattan", intentaron ocultar sus comunicaciones, en las que se quejaban del avance de Amazon.
En definitiva, los editores y Apple conspiraron para limitar la competencia de precios, elevando los precios minoristas de los libros electrónicos de Amazon y haciendo que "los consumidores pagaran decenas de millones de dólares más de lo que hubiera sucedido sin ese acuerdo".
Tres de las editoriales investigadas, el Hachette Book Group, Simon & Schuster y HarperCollins, llegaron a un acuerdo con las autoridades para modificar sus precios. Macmillan y Penguin Group USA, también demandadas, no acordaron aún.
Para los consumidores, la demanda y los acuerdos podrían llevar a una baja de los precios de los libros electrónicos. Las editoriales que llegaron a acuerdos deben dar por terminados sus contratos para la venta de libros electrónicos con Apple y cualquier otro minorista al que hayan otorgado una cláusula de "país más favorecido", por la que se establece que ningún otro minorista puede vender estos libros a precio más bajo. Además, se les prohíbe por dos años restringir la capacidad de cualquier minorista de vender libros electrónicos con descuento.
Para Amazon, cuya participación en el mercado de libros electrónicos se había reducido del 90% en 2010 a cerca del 60%, la demanda es una gran victoria contra una de sus principales rivales, Apple. "Esto es un gran triunfo para los dueños de unidades de Kindle y esperamos poder bajar los precios de más libros" dijo Andrew Herdeneer, vocero de Amazon.
La investigación ha provocado preocupación entre escritores que temen la inmensa influencia de Amazon sobre el mercado. Scott Turow, presidente de la Asociación de Escritores, alertó en una carta abierta que el Departamento de Justicia estaba "al borde de matar la competencia real para salvar la apariencia de competencia".