InicioInfoNegligencia medica, un joven vive dos años en un hospiltal.

Negligencia medica, un joven vive dos años en un hospiltal.

Info6/24/2012



Dicen que la única mujer incondicional en la vida de un hombre es su madre. Esta frase se hace realidad en el caso de Leonardo Ramón Góngora Salazar, un joven de 24 años, quien hace dos años y cuatro meses está en estado vegetativo. Su madre Nancy Salazar es quien lo cuida.

Leo, como lo llaman sus familiares y amigos, nació en Esmeraldas, vivía cerca del mar y le gustaba jugar fútbol en la playa con sus amigos. Ahora su habitación es la sala cuatro en el sexto piso del hospital José Carrasco Arteaga del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS.

El joven ingresó al quirófano el 26 de febrero de 2010 para una intervención de sinusitis, pero un "accidente anestésico" le provocó daños irreversibles en el cerebro. Existe un proceso legal en contra del anestesista Heriberto Vázquez, pues fiscales y jueces han establecido que los daños se produjeron por una inadecuada administración de anestesia. El caso se investiga por lesiones inintencionales debido a que la negligencia médica no es sancionada en el país.

La mañana del 26 de febrero, previa a su intervención, Leo llamó a su madre, quien vivía en Esmeraldas, para pedirle la bendición. "Voy a ingresar al quirófano, la doctora me convenció de que no hay riesgos, estese tranquila, cuando acabe le llamo a decir cómo salió la operación". Fue la última vez que madre e hijo conversaron.

Leonardo permaneció durante 25 días en la sala de cuidados intensivos. Su entonces esposa, Gissela Hernández y su hijo Andrés, quien en ese momento tenía cuatro años de edad, esperaban ansiosos que despertara, querían darle una buena noticia, que su segundo hijo también sería varón.

En el mismo hospital en el que Leonardo estaba internado, el 22 de junio de 2010, nació su segundo hijo al que llamaron Moisés, a quien su padre no lo ha podido abrazar ni darle un beso.

Pasaron ocho meses desde que Leonardo quedó en estado vegetativo y Gissela, a quien trajo de Esmeraldas a Cuenca para formar un nuevo hogar, tomó a sus dos hijos y lo abandonó.

La mujer que ha dormido 850 noches junto a su cama es su madre Nancy. Una colchoneta de 60 centímetros de ancho y de 180 centímetros de largo, le sirve para descansar. Todas las noches la saca desde el baño, donde la guarda, la coloca en el piso e intenta conciliar el sueño en medio de esta pesadilla, de la que los dos no pueden despertar. "Todos los días lloro; no existe una noche en la que duerma las horas completas; tengo que cambiarle de posición constantemente para que no se lastime y verificar que respire", dice Nancy, quien también está enferma a consecuencia de dormir en el suelo frio.

Nancy aprendió, por obligación, el oficio de enfermera y es quien se encarga de cuidar a su hijo. Todos los días a las 09:00 lo limpia con una toalla. Cada dos días lo baña, para ello recibe la ayuda de una enfermera, pues requiere llevarlo en una camilla a la ducha.

Durante tres horas diarias le da rehabilitación física. Le mueve los brazos, las piernas y le hace que sostenga pelotas de plástico en las manos.

Ella cree que su hijo sí la escucha, por ello le cuenta cosas de la familia, le canta y le lee la biblia. "Levántate, vamos a la casa, tienes que ser fuerte, Diosito es bueno y no te va a dejar aquí; tus dos hijos te necesitan", le susurra al oído. Leo no emite ningún sonido; él permanece la mayoría del tiempo con los ojos cerrados.

Le proveen de alimento por una sonda conectada al estómago. Únicamente ingiere cosas líquidas o licuadas. Para facilitar la respiración le realizaron una traqueostomía. Su madre está atenta cuando tose para limpiarlo y evitar que se asfixie.

La situación económica es otra preocupación. Nancy recuerda que los primeros meses pedía en la calle limosna para ajustar para las medicinas. Ahora recibe un bono mensual de $240 otorgado por la misión Manuela Espejo. También le apoyaron con una silla de ruedas y un colchón antiescaras. Ahora nadie le ayuda.

Nancy tiene la esperanza de que la Virgen de la Nube y Jesús del Gran Poder reanimen a su hijo; por ello colocó sus imágenes sobre la cama. "Los médicos me dicen que mi hijo nunca va a despertar, pero yo no les hago caso, tengo fe y sé que algún día mi hijo caminará". (XPA)



La vida de un joven se detiene

Familiares esperan que camine

Luego de ocurrido el incidente en el que Leonardo quedó en estado vegetativo, los médicos del hospital del Seguro Social recomendaron a los familiares llevarlo a casa, pues dicen que no existe ninguna intervención médica que pueda hacerlo reaccionar. Su madre Nancy se niega a dejar esa casa de salud pues dice que su hijo entró caminando y es como debe salir. Inicialmente le proporcionaron un pequeño cuarto en el sexto piso; ahí permaneció durante dos años. Recién lo cambiaron a otra habitación más amplia.

El hijo de Leonardo lo visita

Las visitas a Leonardo Góngora son escasas, debido a que la mayoría de sus familiares viven en Esmeraldas. Pero hace tres meses recibió una sorpresa: su hijo Andrés, quien ahora tiene seis años, llegó a visitarlo. "Te quiero mucho, levántate papi de esta cama, quiero que vayamos a casa", le gritó el niño cuando lo vio acostado.

Por una ocasión, Leonardo dejó el hospital; eso fue hace más de dos años, cuando lo convocaron a una audiencia en la que se juzgaría al presunto médico responsable; la audiencia nunca se realizó.
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