YPF: Cuando en Página 12 se argumentaba como un diario español
“YPF: Un hostigamiento por motivos políticos, no técnicos”, tituló el diario español El País, una nota sobre el conflicto entre la petrolera y el gobierno por el declive de la producción. En él argumenta que “las autoridades argentinas también deberían preguntarse si dicha caída no obedece a un fenómeno, más general e irreversible, ligado al envejecimiento de los campos en explotación”, es decir que podría ser una baja de reservas y no un problema de inversión de la petrolera. Es llamativo que meses antes, en agosto de 2011, Página 12 dio espacio a un argumento similar en una columna de Víctor Bronstein que contradecía a la agrupación de ex Secretarios de Energía: “Por ejemplo, critican la caída de reservas como si esto fuera un problema del Gobierno y no de la geología y de la dinámica de los recursos no renovables. Es cierto que los incentivos económicos favorecen, pero no son los determinantes”. El problema era entonces geológico.
Ahora les dejo las notas en que esta basada la reflexión presentada en el hilando fino de Chequeado.com, a los que quieran aportar algo a la reflexión o solo su opinión le pido que primero lea todas las notas y luego opine.
YPF: un hostigamiento por motivos políticos, no técnicos
El Gobierno de Argentina ha retirado licencias de explotacion a la petrolera YPF por no invertir suficiente, pero la caída de la producción no se debe a razones técnicas sino al declive natural de las reservas

La presión de las autoridades argentinas sobre la petrolera YPF, controlada en un 57,4% por Repsol, no remite. Como si de una reacción en cadena se tratara, la decisión de los gobernadores de las provincias de Chubut y Santa Cruz de retirar a YPF las licencias de explotación petrolera en cuatro áreas ha sido imitada por los gobernadores de Neuquén y Mendoza, con la revocación de otros cuatro permisos, y todo parece indicar que la cosa no acabará ahí. Este proceso, que está suscitando un gran revuelo mediático en el país andino, es seguido con preocupación en Repsol. Básicamente, porque bajo justificaciones de carácter técnico se esconde una clara intencionalidad política.
Los gobernadores provinciales, en sintonía con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mantienen que la compañía hispano-argentina no ha cumplido con sus compromisos de inversión en producción. Una afirmación rotundamente desmentida por YPF que aduce que, por ejemplo, en el caso de las provincias de Chubut y Santa Cruz, sus inversiones totalizaron 2.300 millones de dólares durante el periodo 2007-2011, ajustándose a los mejores practicas empresariales, tanto en exploración como en explotación.
Sin duda, desde una perspectiva técnica, el contencioso suscitado en torno a YPF debe analizarse en el contexto de la metamorfosis energética acaecida en Argentina en los últimos años. Entre 2002 y 2010 el país ha experimentado un crecimiento del PIB del 8% anual, favorecido por unos precios de los productos energéticos en general, y de los productos petrolíferos y del gas natural en particular, artificialmente bajos. En el transcurso del período citado, la tasa anual de crecimiento de la demanda de productos energéticos ha sido muy alta: 5% para la electricidad, 4% para el gas oil, 7% para las gasolinas y 4% para el gas natural. Argentina es hoy en día uno de los países con mayor dependencia de los hidrocarburos del mundo (particularmente del gas natural) de forma que en 2010 la participación del petróleo y gas en la oferta de energía primaria fue del 84%. Con este grado de dependencia, el dato de que en los últimos diez años la producción de petróleo y gas en el país ha registrado una caída cercana al 18% y 11%, respectivamente, ha activado todas las alarmas. Porque si a este hecho se le suma el del crecimiento de la demanda comentado, no resulta exagerado afirmar que el sector energético argentino se encuentra inmerso en un cambio sin precedentes. Cambio que puede ser visualizado mediante una simple constatación: en 2011 el balance comercial entre exportaciones e importaciones de productos energéticos arrojó, por vez primera, un saldo negativo de unos 3.438 millones de dólares, cuando tan solo unos pocos años atrás, en 2006, el balance era positivo y rondaba los 6.031 millones de dólares.
El declive de los campos que han alcanzado su cénit productivo es de una media del 6,7% anual
Frente a esta realidad, da la impresión de que los gobernantes de Argentina, en vez de reconocer su parte de responsabilidad en lo que parece una inadecuada planificación y gestión energética del país, pretenden atribuir todos los males a la caída de la producción de petróleo y gas, fruto, a su vez, de una supuesta negligencia de la industria petrolera y, mas concretamente, de YPF. Sin embargo, las autoridades argentinas también deberían preguntarse si dicha caída no obedece a un fenómeno, más general e irreversible, ligado al envejecimiento de los campos en explotación. En otras palabras ¿se pretende buscar un culpable o entender las razones del declive de la producción para así gestionar mejor sus consecuencias? Muy probablemente, desde una aproximación política, cortoplacista por definición, lo prioritario haya sido buscar a quien cargar las culpas, en el sobreentendido de que apelar a un supuesto expolio o mala gestión de los recursos nacionales por una compañía extranjera acostumbra a reportar buenos réditos electorales. Sin embargo, desde una perspectiva técnica, este veredicto de culpabilidad resulta injustificable. Veamos.
El problema del declive de la producción de petróleo y gas convencional trasciende, con mucho, el caso concreto de Argentina. Se trata de un desafío global. De hecho, en sus informes anuales de referencia (World Energy Outlook), la Agencia Internacional de la Energía (AIE) viene destacando desde hace años la importancia de estimar de forma precisa la tasa de declive de la producción de los campos de petróleo y gas actualmente en explotación en el mundo. Conocer dicha tasa -que mide la pérdida de producción anual de un yacimiento cuando éste entra en fase de madurez- resulta crítico para prever la nueva capacidad de producción y las inversiones necesarias para satisfacer la demanda global.
En el caso de petróleo, tras proceder al análisis detallado de las tendencias históricas de producción de alrededor de ochocientos campos que en 2007 totalizaron más del 60% de la producción mundial, la AIE calcula que la tasa de declive observada para los campos que han pasado su cenit productivo promedia a nivel global un 6,7% anual. Por otra parte, si definimos la tasa de declive natural (o tasa de declive subyacente) como la caída de la producción anual que hubiera tenido lugar si no hubiera sido corregida mediante un programa adecuado de inversiones en tecnología, resulta que dicha tasa promediaría a escala mundial un 9% anual. En el caso del gas, tras el estudio de las pautas históricas en la extracción de cerca de seiscientos campos que representan el 55% de la producción mundial, la AIE estima que la tasa promedio anual de declive de la producción global se sitúa en torno a un 7,5%. La importancia del fenómeno del declive a escala global es tan grande, que si a este le sumamos el previsible aumento de la demanda, resulta que la industria debe poner a punto en los próximos ocho años una nueva capacidad productiva de petróleo equivalente a cuatro veces la actual de Arabia Saudí.
El agotamiento de las reservas de petróleo al tiempo que crece la demanda es un desafío de carácter global
La historia de la producción de hidrocarburos en Argentina comenzó hace mas de un siglo (el primer descubrimiento tuvo lugar en Comodoro Rivadavia en 1907) y, en la actualidad, el patrón en la evolución temporal de la producción de petróleo y gas resulta similar a la de otras regiones consideradas maduras, como Estados Unidos, México y el Mar del Norte, entre otras. Y, contrariamente a lo que cabria esperar en el caso de una falta de inversión o a una mala gestión técnica de los yacimientos en Argentina, los datos históricos de producción de petróleo y gas convencionales en el país muestran tendencias de declive similares a las de Estados Unidos, con valores que en 2011 se situaron en torno al 6,1% anual en el caso del crudo y del 3,1% anual en el caso del gas natural. Estamos, por tanto, hablando de porcentajes que quedan por debajo de los promedios mundiales y eso en un año en que la producción se vio especialmente afectada por los conflictos gremiales en el sur del país. Y si nos referimos a la evolución histórica de las tasa de producción de petróleo y gas en relación a las reservas también observamos como los valores de Argentina son comparables a los de Noruega y Estados Unidos, con la particularidad de que dentro de Argentina YPF presenta una tasa superior a la del resto de compañías.
La opinión mas generalizada en el seno de la industria petrolera internacional es que estamos asistiendo a un hostigamiento por razones políticas, cuya finalidad ultima, tal y como ha recogido la prensa argentina, sería la busqueda de una mayor participación estatal en el control de YPF o incluso su nacionalización, para lo cual, como paso previo, se habría diseñado una campaña conducente a provocar un descenso en la cotización bursátil de YPF.
El gobierno argentino debería comprender que el futuro energético del país pasa por desarrollar su vasto potencial en hidrocarburos no convencionales, empeño que requerirá de una estrecha cooperación, no solo con YPF, sino con otras petroleras internacionales. Y, en este sentido, la actual imagen “petronacionalista” que esta proyectando el país no favorece en absoluto sus intereses.
La industria petrolera cree que el hostigamiento persigue una mayor participación estatal en YPF
Mariano Marzo Carpio es catedrático de Recursos Energéticos en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona.
El País - "YPF: Un hostigamiento por motivos políticos, no técnicos" - 5/04/12
Energía, primero la Patria
Desde 2009 nuestro país parece contar con un nuevo y original actor político que cada tanto publica un documento o convoca a la prensa para decirles al Gobierno y a los argentinos qué es lo que se debería hacer en materia energética. Es el colectivo de los ex Secretarios de Energía. Como la Mesa de Enlace del campo, predicen crisis que no ocurren y cuestionan la política energética de este Gobierno a pesar de que se ha mostrado exitosa. Provienen de distintas ideologías y de diversas expresiones políticas, han estado en gobiernos radicales y peronistas entre 1986 y 2003. En los documentos que escriben no se hacen cargo de los problemas que tuvieron en sus gestiones y hacen análisis sesgados por sus motivaciones políticas, más allá de las capacidades técnicas que debemos reconocer. Por ejemplo, critican la caída de reservas como si esto fuera un problema del Gobierno y no de la geología y de la dinámica de los recursos no renovables. Es cierto que los incentivos económicos favorecen, pero no son los determinantes. En el mundo desde 1985 se descubre menos petróleo convencional que el que se consume. Es decir, las reservas a nivel mundial están disminuyendo. En Inglaterra, que tiene una política absolutamente liberal en materia de hidrocarburos, la producción de gas decreció el último año 4,3 por ciento y entre 2000 y 2010 cayó el 47,3, mucho más que en nuestro país. Inglaterra ha pasado en pocos años de ser un país exportador de gas a ser importador. Por eso el punto crítico es la seguridad energética, no el autoabastecimiento. En este contexto, no se entiende la crítica al acuerdo con Qatar, que nos garantiza gas por las próximas décadas, y dando cifras del convenio que no son exactas. Critican también la falta de inversión en exploración, pero no dicen nada del desarrollo del shale gas por parte de YPF que puede cambiar totalmente nuestro panorama energético, como ha ocurrido en EE.UU. Hablan de un capitalismo de amigos por la entrada del Grupo Petersen a YPF y no se hacen cargo del perjuicio que significó para el país la compra de YPF por parte de Repsol ni valoran la importancia de que un grupo argentino esté ahora al frente de la mayor empresa argentina. Critican la entrada de Pampa Energía en Edenor y tampoco se hacen cargo de las privatizaciones de los noventa donde los amigos eran los Soldati, Bulgheroni y Pérez Companc. Hablan del cambio en la matriz energética muy dependiente del gas, pero nada dicen que este Gobierno concluyó Yacyretá, ha comenzado importantes obras hidroeléctricas después de dos décadas sin nuevos proyectos, está terminando Atucha II y planificando nuevas centrales atómicas. Entonces, ¿qué une y motiva a este colectivo de los ex secretarios? Pareciera que es sólo una actitud ideológica. La ideología supone, lógicamente, la atribución de una gran importancia a las ideas y a las acciones que se derivan de ellas. Así ha sido a través de nuestra historia, donde la discusión ideológica dividió, generó resentimientos e hizo olvidar el fin último de estas discusiones, que es el de tratar de hacer un país mejor. Ahí está el punto, primero la Patria.
Por Víctor Bronstein, Director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad
Páginas 12 - "Energía, primero la patria" - 21/08/2011
Y por ultimo les dejo el análisis que armo Chequeado.com sobre el tema energético en el país el día 26/8/2011
En P12 se insinúa que la caída de reservas no es un problema del Gobierno sino de la geología
En una columna titulada “Energía, primero La Patria”, publicada en el matutino, se argumenta que la Argentina ya alcanzó su pico de producción. ¿Es cierto?
ADEMÁS...
>¿Se incentiva la exploración?
“Critican la caída de reservas como si esto fuera un problema del Gobierno y no de la geología y de la dinámica de los recursos no renovables. Es cierto que los incentivos favorecen, pero no son los determinantes”, argumenta el artículo “Energía, primero La Patria”, publicado el domingo pasado en Página 12 por el director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad, Víctor Bronstein, para responder a los informes críticos de los ex secretarios de Energía. Para el autor, “en el mundo desde 1985 se descubre menos petróleo convencional que el que se consume”, es decir que “las reservas a nivel mundial están disminuyendo.”
Las afirmaciones de Bronstein se basan en la teoría del “peak oil” o punto máximo de producción. Enunciada por el geofísico Marion Hubbert en 1956, sostiene que la producción mundial de petróleo estaría llegando a su cénit. El año en que llegará ese momento es, sin embargo, tema de debate. Según datos de la Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo y del Gas (ASPO, por sus siglas en inglés, http://www.aspousa.org/index.php/peak-oil-reference/peak-oil-data/production-and-peak-dates-by-country/), la Argentina habría alcanzado ese punto a fines de la década del 90 y su declinación viene siendo progresiva debido a su geología. Sin embargo, de acuerdo con las estadísticas de la Administración de Información Energética de los Estados Unidos (EIA), las reservas mundiales se encuentran en aumento, lo que refutaría la teoría.
Evolución de las reservas de crudo (en miles de millones de barriles)

EIA(http://www.eia.gov/cfapps/ipdbproject/IEDIndex3.cfm?tid=5&pid=57&aid=6).
En un informe publicado en 2010(http://www.worldenergyoutlook.org/docs/weo2010/weo2010_es_spanish.pdf), la Agencia Internacional de Energía (IEA) afirma que “es claro que la producción global de petróleo llegará a su pico algún día, pero ese pico lo determinarán factores que afectan tanto a la oferta como a la demanda. En un escenario de nuevas políticas -agrega el documento-, el total de la producción no alcanzará su pico antes de 2035, pese a estar cerca de ello.”
Los críticos de la política energética argentina argumentan que la causa de la disminución productiva se debe a la falta de inversión de riesgo; la ausencia de una política pública adecuada, en medio de una situación legal confusa y de políticas no unificadas a nivel nacional; y, por sobre todo, a la inexistencia de una estrategia exploratoria integral para explotar todas las cuencas sedimentarias que existen en el país.
Jorge Lapeña, presidente del Instituto General Mosconi, por su parte, explicó a Chequeado.com: “La Argentina es un país débilmente investigado. Una política exploratoria que sólo realiza inversiones de bajo riesgo en áreas tradicionales ya maduras, donde las empresas privadas vienen extrayendo petróleo desde hace 100 años, no es sustentable”. Para el secretario de Energía durante la presidencia de Raúl Alfonsín, en la Argentina existen actualmente 1.678.950 km2 (sumadas las cuencas productivas y no productivas de alto y muy alto riesgo) que no han sido explorados, “por eso es apresurado señalar que hemos alcanzado el pico”.
Áreas con potencial exploratorio en la Argentina (en km2)

IGM(http://www.exsecretarios.com.ar/2011/07/la-verdadera-situacion-energetica-que.html).
La caída de la exploración en el país había sido descripta en un informe publicado en mayo de 2011 por los ex secretarios de Energía(http://www.exsecretarios.com.ar/2011/05/la-caida-de-las-reservas-de.html). Para Bronstein, se trata de funcionarios que estuvieron en ese cargo desde 1983 hasta la actualidad, por lo que su visión podría ser sesgada, y sospechada de omitir su responsabilidad en decisiones que pudieron también haber contribuido a la situación actual. Independientemente de aspectos subjetivos, las fuentes del informe son de origen oficial, como la Secretaría de Energía. Según las cifras citadas, cotejadas con información del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), la cantidad de pozos terminados en 2010 representa la mitad que hace tres décadas.
¿Se agotó entonces el petróleo en el país? “No lo sabemos”, destacó Félix Herrero, especialista en política energética. “Lo que sí está claro que se han acabado los recursos hidrocarburíferos a costo bajo”, agregó. Como ejemplo mencionó los yacimientos encontrados por la petrolera YPF en Loma La Lata (Cuenca Neuquina). Al tratarse de yacimientos de shale oil (petróleo enquistado en roca sedimentaria) su extracción es más costosa, y para confirmar que el hallazgo se trata de reservas y no sólo de “recursos potenciales”, se debe esperar a una prueba piloto que certifique que éstos están debidamente probados, cuantificados y certificados, etapa que hasta el momento no se ha cumplido (ver recuadro, http://www.chequeado.com/ultimas-noticias/742-ise-incentiva-la-exploracion.html).
Consultado por este sitio, Miguel Ángel Cuervo, consultor especializado en energía, destacó: “En la Argentina, nunca existió la discusión por el peak oil. El debate está más bien orientado sobre si los precios son favorables para la explotación, y si el esquema de incentivos y de protección legal es el adecuado”. Al igual que Herrero, puntualizó que el país todavía tiene pendiente la explotación del shale oil y el thight gas, recursos no convencionales que en Estados Unidos, a partir del 2007, provocaron que se desarrollaran nuevas tecnologías para que sean explotados. Este proceso contribuyó en mucho a relativizar la importancia del debate sobre el punto máximo de producción en el mundo (Peak oil).
Chequeado.com - "En Página 12 se insinúa que la caída de reservas no es un problema del Gobierno sino de la geología" - 26/08/12
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