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Vida y Milagros de la Separación entre Dream Theater y Mike Portnoy



La historia entre Mike Portnoy y Dream Theater desde finales de 2008 hasta el desenlace que todos conocemos en septiembre de 2010 es oscuro y turbia. No está claro cómo fueron desarrollándose los acontecimientos, pero las últimas declaraciones de Petrucci han arrojado algo de luz sobre el tema, y esperemos que la tercera edición de Lifting Shadows acabe por aclarar todas las incógnitas. Motivado también por los tweets escritos anoche por el propio Mike Portnoy, me dispongo a escribir este extenso artículo de opinión.

Remontándonos al 2008, solo podemos hacer suposiciones. Dream Theater venía de completar su gira más masiva hasta la fecha, un mastodóntico tour que les llevó por todo el mundo y que plasmaron en un DVD, Chaos In Motion, que no acabó de cuajar entre los fans. Estaba también muy reciente la firma de la banda con Roadrunner y la llegada del primer disco de Dream Theater bajo el mencionado sello discográfico.




Systematic Chaos fue un álbum controvertido. Resultó una sorpresa para los nuevos fans, que se vieron atraídos por un sonido más potente y directo. Resultó una decepción para los que pensaban que tras Train of Thought, Dream Theater ya había tenido suficiente roce con el metal, y que a partir de entonces volverían a la senda más melódica de los 90, iniciada por Octavarium. Resultó, para algunos, el peor disco de Dream Theater, una muestra clara de que la banda se había vendido a los preceptos musicales de su nueva casa discográfica; resultó, para otros, lo mejor que había sacado la banda en años, atendiendo a ciertas calificaciones de medios especializados.

En cualquier caso, fue la primera vez que se puso en entredicho la calidad de la banda en este nuevo siglo, y la primera vez que los dedos apuntaron a Portnoy. Muchos por entonces comenzaban a achacarle falta de originalidad, un exceso de presencia en la mezcla y un afán de protagonismo desmedido. Seamos claros, por entonces a la mayoría eso nos parecía bien, puede que porque no hubiéramos conocido otra cosa. Fue por entonces también cuando surgieron los rumores de que Russell Allen sustituiría a James LaBrie; la gira que hicieron conjuntamente con Symphony X no ayudó, precisamente, a calmar esos rumores. Incluso el propio Portnoy declaró que de formar la banda de nuevo en ese instante, no elegiría de nuevo a James como vocalista.



Esa tensión entre el vocalista canadiense y el baterísta de azulada barba quedaba patente en vídeos como Chaos In Progress, en los que la “Portnoy Police”, como lo llamaba Jordan Rudess, ejercía su influencia, tal vez excesiva, en la creación del álbum. A estas alturas de la película, Mike ostentaba la mayor parte de los poderes de Dream Theater, aunque más por dejadez de sus compañeros que por imposición suya. Esto no era ni bueno ni malo entonces, solo una forma de trabajo con la que entonces estaban contentos, pero que en algún momento falló. Ese error, cometido por Portnoy, fue el de no saber manejar adecuadamente tanto poder; en vez de hablar con sus compañeros y delegar funciones, fue acaparando cada vez más trabajo.

No me atrevería a decir hasta qué punto Portnoy era consciente de esto y no siervo de su trastocada personalidad. Mike es un adicto confeso al trabajo, y, por otro lado, sufre un TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo); por si no te estás dando cuenta, ambas enfermedades, porque es lo que son, enfermedades, son una auténtica bomba de relojería combinadas en la mente de una persona. Parte de esta locura interna quedó reflejada con pelos y señales en las letras de Constant Motion. Hay veces que esta dicotomía mental le llevó a la salvación, como con el tema del alcohol, pero con el tema de su propia banda, le condujo a la inevitable autodestrucción.



En Chaos In Motion podemos apreciar algunos desacuerdos incluso entre Portnoy y Petrucci, que siempre habían sido uña y carne. Ya por entonces el baterísta había tomado algunas decisiones que no contentaron a la banda; hablo de decisiones como el Progressive Nation. Pero aún con todo, Mike era el líder, él sabía lo que le convenía a la banda, y las ventas y fama creciente que obtuvieron no hacían más que darle la razón. Pero los problemas para Mike estaban a punto de comenzar.

El nacimiento de Black Clouds & Silver Linings vino marcado por la muerte de Howard Portnoy, el padre de Mike; podríamos decir que una muerte propició el sonido de este nuevo nacimiento. Fue un golpe devastador para Mike, un golpe del que no consiguió recuperarse, según hemos escuchado en algunas entrevistas recientes. Petrucci comentaba hace unos días que la negatividad que transmitía Portnoy, ya en el año 2009, empezó a crear una atmósfera muy tensa dentro del estudio, y llegado el momento de escribir las letras, la tranquilidad se había roto completamente.



Tal vez la marginación que sufrieron John Myung y James LaBrie tuvo algo que ver con esos primeros roces. John Myung fue quedando eclipsado poco a poco desde Falling Into Infinity, y más con la infame norma de las letras, llegando a quedar relegado a doblar los riffs de Petrucci casi exclusivamente en ese décimo lanzamiento. James LaBrie ni siquiera fue informado del inicio de las sesiones de composición, quedando así completamente apartado del proceso creativo del álbum. Es curioso que, siguiendo la analogía del marido y las mujeres que tanto gusta a Portnoy, las “dos mujeres” que siempre salen a relucir sean, probablemente, LaBrie y Myung. Curioso también porque en todos esos años previos a la separación los demás (Petrucci, Rudess) nunca se habían quejado públicamente de ellos.

El empeño de Portnoy por continuar con el Progressive Nation disgustó a muchos fans, que pedían a gritos una gira propia. El lanzamiento de tres bootlegs y las ediciones especiales de BCASL ayudaron a calmar el ansia de algunos, pero el mencionado disco, siendo para la gran mayoría mejor que Systematic Chaos, fue duramente criticado por el inmovilismo de la banda en su sonido. La falta de originalidad, la repetición de esquemas conocidos y la presencia de errores criticables que la banda arrastraba desde Six Degrees of Inner Turbulence fueron el blanco de las críticas a este disco. Pero siguió funcionando en ventas, y mejor que nunca, así que aún con todo, las cosas iban bien.



Pero durante la gira los acontecimientos se precipitaron y algo empezó a dejar de funcionar. Los nervios acumulados durante años empezaron a brotar y llevaron a la riña, al silencio indiferente, a la tensión y, finalmente, a la separación, pero no de facto. Mike lo notó en sus propias carnes: ya no le agradaba tanto la presencia de sus compañeros, ya no sentía la pasión por Dream Theater de los primeros años… ya no era tan divertido como lo pintaban. Lo que no notó Mike (ni nadie, claro, entonces habría sido imposible) fue que él era la pieza que fallaba. No era el causante, pero si no se quitaba de en medio, la banda se consumiría poco a poco hasta apagarse.

No dudo de que la decisión que tomó Mike fuera la más difícil de su vida, pero no dudo de que también fuera la correcta. Mike nunca seguiría adelante si no abandonaba Dream Theater, y Dream Theater nunca seguiría adelante si Mike Portnoy no les soltaba y les daba la libertad por tanto tiempo reprimida inconscientemente ante la presencia de una personalidad como la de Portnoy. Fue una liberación que la banda y los fans pedían a gritos, aunque no lo supiéramos. Fue el fin de una era, sí, pero también el comienzo de una nueva.



La prensa y el resentimiento han dañado una relación ya de por sí resquebrajada. Los famosos puentes que empezaron a arder allá por el 2008 han quedado reducidos a cenizas durante el pasado 2011. Su reconstrucción está siendo lenta, y no está exenta de complicaciones, principalmente alentadas por periodistas insidiosos, tal y como señalaba Mike ayer, y por fans que no pueden dejar el pasado atrás. Para cuando el primer cable de este puente esté colocado, ya será demasiado tarde; de hecho, ya en 2010 era demasiado tarde para recuperar algo avocado a su fin, porque no nos olvidemos que esta decisión fue de Mike y solo suya, y tuvo un año, como mínimo, de premeditación.

Mike Portnoy no volverá a Dream Theater. Ha quedado demostrado que, pese a que los primeros días fueron muy duros, sus compañeros ya no lo necesitan; ellos han encontrado a un nuevo compañero, amigo y hermano. Ha quedado demostrado que, pese a que el legado que ha dejado en Dream Theater nunca morirá, su banda ya no lo necesita; A Dramatic Turn of Events, sus promociones y la gira que ahora concluye son la prueba viva de ello. Ha quedado demostrado que, pese a que siempre lo echaremos de menos, sus fans ya no lo necesitamos en Dream Theater; hemos aprendido (la mayoría al menos) a querer y respetar a un nuevo miembro de la familia, Mike Mangini, que se ha ganado el puesto y nuestro cariño con un esfuerzo sobrehumano al alcance de muy pocos. Ha quedado demostrado, señoras y señores, que Mike Portnoy ya no necesita a Dream Theater; su motivación para seguir adelante es un claro ejemplo de superación y de positividad que todos deberíamos imitar.

Crónica de Dream Theater y Mike Portnoy


Ha habido momentos difíciles, sí, como en todas las relaciones tan duraderas. Pensemos que el Mike Portnoy feliz, alocado y simpático que conocimos en su momento se vio superado por las circunstancias y se volvió triste, loco, negativo y pueril. Mike Portnoy no era el batería adecuado para Dream Theater en esos momentos, él mismo lo dijo: “cuando esto deje de ser divertido, dejaré Dream Theater”. No fue justo pedir un parón a sus compañeros, cuando su medio de vida es la banda que también ellos crearon y defendieron por tantos años con sangre, sudor y lágrimas. Mike, asumámoslo ya, cambió, y no hay más vuelta de hoja.

Toda cambia, y Dream Theater y Mike lo hicieron, esperemos que para bien. Dream Theater ya ha demostrado que se desenvuelve sin problemas, y en menos de un mes, tendremos la prueba de que Portnoy también es autosuficiente, como siempre quiso demostrar. Con el tiempo se verá, si no se ha visto ya, que la decisión tomada ese septiembre de 2010 fue triste, sí, pero acertada. Mike Portnoy asegura que es más feliz que nunca, y lo mismo dicen sus ex – compañeros de banda. Si todos han seguido adelante, los fans también deberían hacerlo. Porque, en ese sentido, yo a ellos los creo.


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