La jerarquización de los ángeles en el cielo apareció aproximadamente durante el siglo V D.C, por lo tanto tengo que decir que es bastante reciente y puede estar manipulada por los cristianos para conseguir sus fines, aún así expongo aquí la información. A esta fecha se le complementa también la escritura de la propia Biblia judaico-cristiana. Esta clasificación de los ángeles fue escrita por el teólogo y místico bizantino Pseudo Dionisio Areopagita, el cual además de lo mencionado era obispo en Atenas y mártir para el cristianismo, por lo tanto estamos hablando de una figura imparcial en la clasificación de su obra ya que no se va a plantear en contradecir los textos sagrados, pese a ello el autor no entra a valorar temas que pueden generar controversia como cuál sería el rango de Lucifer ya que unos lo consideran Serafín, otro Querubín y otros un simple Arcángel. Este autor escribió 4 tratados los cuales eran:
1-Sobre los nombres de Dios, donde se investiga la esencia y los atributos divinos.
2-Sobre la teología mística, en que se trata de la unión del alma con Dios.
3-Sobre la jerarquía celestial, también llamada De Coelesti hyerarchia, que versa sobre los ángeles y su agrupación en tres tríadas con tres coros cada una (la primera, está compuesta de serafines, querubines y tronos; la segunda, de los coros de las virtudes, dominaciones y potestades; la tercera, de principados, arcángeles y ángeles.
4-Sobre la jerarquía eclesiástica, en que haciendo un paralelismo con aquellas tríadas se habla de tres sacramentos, de tres grados en el orden sacerdotal y de tres grados en los laicos, uno de los cuales, el de los imperfectos, se divide de nuevo en otros tres.
Como he mencionado en el tercer tratado De Coelesti hyerarchia es una obra que sugiere un esquema de tres jerarquías angélicas, cada una de las cuales contiene tres clases de ángeles diferentes. En orden descendente, estas esferas o tríadas angélicas se conforman del siguiente modo:
Primera jerarquía: Serafines, Querubines y Tronos.
Segunda jerarquía: Dominaciones, Virtudes y Potestades.
Tercera jerarquía: Principados, Arcángeles y Ángeles.
Primera Jerarquía.
Consejeros divinos. Los ángeles de la primera jerarquía son algo así como la corte de Dios, los ángeles más cercanos a su pensamiento y, en consecuencia, a sus designios, por lo general, inescrutables.
Serafines
Seraph es un término hebreo que significa “ser ardiente” o “ser de fuego” .Sin embargo esta palabra originalmente significaba “(serpiente) de picadura ardiente”. Así aparece en Deuteronomio 8:15:
“que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de ser, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal”.
Estas serpientes parecen tener origen en las serpientes erguidas de los antiguos egipcios llamadas “iaret”, los áspides preparados para atacar que llevaban los faraones en la cofia como atributo sobre su frente y que los protegían de todo mal. El caso es que en la Biblia hebrea aparece muchas veces la palabra “seraphim” para denominar ángeles, y de las traducciones de la Biblia salió el término transcrito al latín somo “seraphim” y del latín el español “serafín”, que como “querubín” es un plurar hecho singular.
Las visiones bíblicas describen a la divinidad rodeada de ángeles guardaespaldas llamados “seraphim”, como serpientes de fuego voladoras. Se decía que tienen tres pares de alas, con el par superior se tapan la cabeza, con el inferior se tapan los pies y con el del medio vuelan. De ahí que los sesudos teólogos, cuando la tradición de los serafines se trasmuta al cristianismo, disimulan su origen reptil, hacen de los serafines unos ángeles de singular belleza, tanta que se tapan la cara para que sólo la contemple Dios.
Según cita J.S Rottner en su Libro de los Ángeles: “Los regentes de los serafines son Serafiel o Serafín, Jahoel, Metatrón.”
Los Serafines son los ángeles de mayor rango. Rodean el trono de Dios y su tarea, notablemente tediosa, consiste en cantar alabanzas a sol y sombra. La tradición hebrea incluso nos revela esta loa cacofónica: Kadosh, Kadosh, Kadosh, que significa: Santo, Santo, Santo.
Dionisio, menos proclive al ocio celestial, sostiene que esa cercanía con el trono divino consiste en que sólo allí es posible regular el movimiento del universo. En la Edad Media se los representaba con ocho alas que les cubren constantemente los ojos, acaso para protegerse del vivo resplandor que emite la deidad.
Querubines
Se consideran los guardianes de la gloria de Dios. Su nombre significa “los próximos” -o “los segundos”-. Se les suele representar con la forma de un niño con alas, o solamente la cabeza del mismo.
Los querubines son primeramente mencionados en la Biblia en Génesis 3:24. “Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.” Antes de su rebelión, Satanás era un querubín (Ezequiel 28:12-15). El tabernáculo y el templo, junto con sus artículos, contenían muchas representaciones de querubines (Éxodo 25:17-22; 26:1, 31; 36:8; 1 Reyes 6:23-35; 7:29-36; 8:6-7; 1 Crónicas 28:18; 2 Crónicas 3:7-14; 5:7-8; Hebreos 9:5).
Los capítulos 1 y 10 de Ezequiel describen a “cuatro seres vivientes” (Ezequiel 1:5) como los mismos seres que los querubines (Ezequiel 10). Cada uno tenía cuatro caras que eran como de hombre, de león, de buey y de águila (Ezequiel 1:10; también 10:14) – y cada uno tenía cuatro alas. En cuanto a la apariencia de los querubines: “había en ellos semejanza de hombre” (Ezequiel 1:5). Estos querubines usaban dos de sus alas para volar y las otras dos para cubrir sus cuerpos (Ezequiel 1:6, 11, 23). Bajo sus alas, los querubines parecían tener la forma, o semejanza, a manos de hombres (Ezequiel 1:8; 10:7-8, 21).
Las escenas narradas en Apocalipsis 4:6-9 también parecen describir a querubines. Los querubines servían al propósito de magnificar la santidad y el poder de Dios. Esta es una de sus principales responsabilidades a través de la Biblia. Además de cantar alabanzas a Dios, ellos también servían como un recordatorio visible de la majestad y gloria de Dios, y su constante presencia entre su pueblo.
Algunos sostienen que no son ángeles en absoluto, y que pertenecen a un orden inclasificable de seres, incluso de un poder superior al de los ángeles más enérgicos. Al ser entidades asociadas a la luz se cree que Lucifer, el ángel caído, cuyo nombre significa literalmente El portador de la luz, comandaba sobre los Querubines.
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