Con Andrew Annenberg participamos de un verdadero renacimiento del área confusa de lo que realmente son obras de arte en la actualidad.
Nos dirige la atención a la naturaleza como una contemplación fascinante de nuestra morada corporal con abundante variedad y aún en constante cambio.
Nos conduce a reflexiónar sobre lo que hay más allá en nuestras mente y los reinos fantásticos donde la conciencia los a confinado.
Andrew Annenberg invoca un fuerte sentido de la tradición europea presente en pinturas de Brueghel a Dali, pero, de hecho, sus raíces se nutrio de lo más profundo de la fuente de inspiración transmitida por los dioses y las musas de civilizaciones más antiguas que es legado para los hombres, elevándolo por encima de los subhumanos, dándole su legítimo derecho de nacimiento y la capacidad de expresar la divinidad interna. amen...