Este es un breve escrito lleno de emociones que recientemente me acaban de fulgurar. Mi abuela hace 3 años que falleció. Pero son de esas personas que dejan en tu vida una huella.
A través de mis "homenajes", de mis tertulias, de mis lágrimas, he podido mitigar el dolor naturalmente. Hoy en día la recuerdo con mucho sosiego y alegría.
Sin más preámbulos. El escrito.
En aquel tiempo en donde la memoria todavía existía, tenía forma y fondo, hablaba, murmuraba desdichas, consuelos, glorias y triunfos. En ese tiempo en el que ya nada importaba, en el que vos persistías, en el que tu voz todavía me acongojaba. Pero estabas tan inquieta que ningún nudo pudo atarte. Hasta que supe entender que debía desatarte. Y que me recorrieras a cada instante, que saltes, que me estorbes, que por fin me irrites, me hieras, me intranquilices. Todo dentro de mi cabeza. Hay veces que de soslayo me pregunto si estás ahí. Si tus ojos me miran, si tu dedo me señala, y si tu boca arremete en cada palabra, en cada vocal maltratada por tu silencio. Pero, aun así, esas palabras, esas vocales maltratadas, son hermosas. ¿Estabas? O sólo eras un recuerdo. Cuando por tus labios abunda la dicha, por mi mente pasa un abismo. Vacío. Estás, para mí estás. O si mirara un poco por esa ventana, esa que está ahí. A tu derecha. Y si mirara para verte en el aire. Si aparecieras de un soplido y después te fueras. Entonces no estás. Eso quiere decir que todo este tiempo me quedé mirando ese abismo, del que te hablé, ese que con una metáfora te dibujé, que ya no te sorprende. Vacío, sigue habiendo vacío. Pero estás, porque la oscuridad es la ausencia de la luz. La maldad es la ausencia de la bondad. Por añadidura, la nada es la ausencia del todo. Quiero decir. La ventana. El aire. Quiero decir que entonces hay algo. Pero entonces tu ausencia, tu abismo, tu incorpórea virtud, es la ausencia de tu presencia. De un soplido. Trato de entender pero no puedo: ¿Estás o no? No importa, a nadie le importa, y a mí tampoco. Lo que importa es esta lágrima que el soplido barre. Y qué tal si mirara tu foto ¡Eso es! ¡Entonces estás!
¡SALUDOS!
A través de mis "homenajes", de mis tertulias, de mis lágrimas, he podido mitigar el dolor naturalmente. Hoy en día la recuerdo con mucho sosiego y alegría.
Sin más preámbulos. El escrito.
--------------------RAYA--------------------
A la memoria
En aquel tiempo en donde la memoria todavía existía, tenía forma y fondo, hablaba, murmuraba desdichas, consuelos, glorias y triunfos. En ese tiempo en el que ya nada importaba, en el que vos persistías, en el que tu voz todavía me acongojaba. Pero estabas tan inquieta que ningún nudo pudo atarte. Hasta que supe entender que debía desatarte. Y que me recorrieras a cada instante, que saltes, que me estorbes, que por fin me irrites, me hieras, me intranquilices. Todo dentro de mi cabeza. Hay veces que de soslayo me pregunto si estás ahí. Si tus ojos me miran, si tu dedo me señala, y si tu boca arremete en cada palabra, en cada vocal maltratada por tu silencio. Pero, aun así, esas palabras, esas vocales maltratadas, son hermosas. ¿Estabas? O sólo eras un recuerdo. Cuando por tus labios abunda la dicha, por mi mente pasa un abismo. Vacío. Estás, para mí estás. O si mirara un poco por esa ventana, esa que está ahí. A tu derecha. Y si mirara para verte en el aire. Si aparecieras de un soplido y después te fueras. Entonces no estás. Eso quiere decir que todo este tiempo me quedé mirando ese abismo, del que te hablé, ese que con una metáfora te dibujé, que ya no te sorprende. Vacío, sigue habiendo vacío. Pero estás, porque la oscuridad es la ausencia de la luz. La maldad es la ausencia de la bondad. Por añadidura, la nada es la ausencia del todo. Quiero decir. La ventana. El aire. Quiero decir que entonces hay algo. Pero entonces tu ausencia, tu abismo, tu incorpórea virtud, es la ausencia de tu presencia. De un soplido. Trato de entender pero no puedo: ¿Estás o no? No importa, a nadie le importa, y a mí tampoco. Lo que importa es esta lágrima que el soplido barre. Y qué tal si mirara tu foto ¡Eso es! ¡Entonces estás!
¡SALUDOS!