Eran las 13.30. Gustavo González y su esposa, Ruth Martínez, estaban en la inmobiliaria y estudio de arquitectura de Escobar cuando llegó un potencial cliente. Pero todo era una farsa. El hombre no estaba interesado en ninguna propiedad, era parte de una banda de delincuentes. Para no levantar sospechas, los ladrones simulaban ser gendarmes.
Era el comienzo de una odisea que siguió en la ciudad pueblo Nordelta, en Tigre, y terminó en un shopping de Martínez, cuando los asaltantes escaparon con un botín de 40.000 dólares, 20.000 pesos, una notebook , joyas y alhajas.
Así lo informaron a LA NACION fuentes de la investigación. Todo comenzó anteayer, a las 13.30, en la ruta N° 25 al 1800, en Escobar, cuando González, de 43 años, y su mujer, de 33, fueron sorprendidos por el falso cliente, que abrió la puerta de la inmobiliaria para que ingresaran dos cómplices armados.
Según explicaron voceros policiales, los delincuentes se apoderaron de 20.000 pesos, una notebook y memorias de cámaras de filmación.
"Pero no se quedaron conformes con el botín y exigían más dinero", explicó una fuente con acceso al expediente.
Para tratar de calmar a los falsos gendarmes, el matrimonio dijo que tenía más plata en su casa de Nordelta.
Entonces, la banda se dividió. Uno de los ladrones se quedó con González en la inmobiliaria. Los otros dos se fueron hacia Nordelta con Martínez en la camioneta de alta gama del matrimonio.
"NADA EXTRAÑO"
Según pudo saber LA NACION, la camioneta 4x4 conducida por Martínez llegó a Nordelta a las 15.15, aproximadamente. La guardia no advirtió nada extraño porque la mujer ingresó en la ciudad pueblo con su tarjeta magnética sin llamar la atención.
Antes de las 15.20, la camioneta estacionó en la casa del matrimonio. Los ladrones estuvieron en la propiedad unos 15 minutos, según informaron fuentes policiales.
"De la casa de Nordelta, los ladrones sustrajeron 40.000 dólares, joyas y alhajas", afirmó a LA NACION un vocero del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense.
Antes de las 15.40 la camioneta, conducida por Martínez, salió del barrio cerrado. Una vez más, los hombres que se encargan de la seguridad en Nordelta no advirtieron nada fuera de lo normal.
Pero la odisea para Martínez y su marido no había llegado a su fin. Según informó la agencia de noticias Télam, la banda luego trasladó a la mujer hasta el shopping Unicenter, en Martínez, donde finalmente fue liberada en el mismo momento en el que el tercer delincuente también se retiró de la inmobiliaria donde estaba retenido González.
Una primera versión, según fuentes consultadas por LA NACION, sostenía que Martínez fue liberada en el shopping Dot, en Saavedra. Lo que indicaría que los ladrones se fugaron hacia la ciudad de Buenos Aires.
Una vez que estuvieron liberados, González y Martínez hicieron la denuncia de todo lo que les había tocado vivir.
Según informaron a LA NACION fuentes con acceso al expediente, los detectives de la policía bonaerense a cargo de la investigación ya tienen en su poder los videos con las imágenes registradas por las cámaras de seguridad de Nordelta.
Los investigadores analizarán las secuencias para intentar hacer un bosquejo de los rostros de los delincuentes. Al cierre de esta edición no estaba claro si en las grabaciones habían quedado registrado los falsos gendarmes.
Los investigadores judiciales y policiales confiaban en encontrar alguna prueba dentro de la casa asaltada que permita orientar la pesquisa hacia los autores del hecho. Otra posibilidad es que los rostros de los ladrones hayan sido grabados por las cámaras de seguridad de algún puesto de peaje de la ruta Panamericana, explicaron voceros policiales.
También se analizara si en la zona de Escobar y en distritos vecinos hubo denuncias de robos protagonizados por ladrones disfrazados de gendarmes.
No es la primera vez que una banda de asaltantes utiliza uniformes similares a los de alguna fuerza de seguridad para tratar de pasar inadvertidos y poder llevan a cabo su plan delictivo sin ningún inconveniente.
Era el comienzo de una odisea que siguió en la ciudad pueblo Nordelta, en Tigre, y terminó en un shopping de Martínez, cuando los asaltantes escaparon con un botín de 40.000 dólares, 20.000 pesos, una notebook , joyas y alhajas.
Así lo informaron a LA NACION fuentes de la investigación. Todo comenzó anteayer, a las 13.30, en la ruta N° 25 al 1800, en Escobar, cuando González, de 43 años, y su mujer, de 33, fueron sorprendidos por el falso cliente, que abrió la puerta de la inmobiliaria para que ingresaran dos cómplices armados.
Según explicaron voceros policiales, los delincuentes se apoderaron de 20.000 pesos, una notebook y memorias de cámaras de filmación.
"Pero no se quedaron conformes con el botín y exigían más dinero", explicó una fuente con acceso al expediente.
Para tratar de calmar a los falsos gendarmes, el matrimonio dijo que tenía más plata en su casa de Nordelta.
Entonces, la banda se dividió. Uno de los ladrones se quedó con González en la inmobiliaria. Los otros dos se fueron hacia Nordelta con Martínez en la camioneta de alta gama del matrimonio.
"NADA EXTRAÑO"
Según pudo saber LA NACION, la camioneta 4x4 conducida por Martínez llegó a Nordelta a las 15.15, aproximadamente. La guardia no advirtió nada extraño porque la mujer ingresó en la ciudad pueblo con su tarjeta magnética sin llamar la atención.
Antes de las 15.20, la camioneta estacionó en la casa del matrimonio. Los ladrones estuvieron en la propiedad unos 15 minutos, según informaron fuentes policiales.
"De la casa de Nordelta, los ladrones sustrajeron 40.000 dólares, joyas y alhajas", afirmó a LA NACION un vocero del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense.
Antes de las 15.40 la camioneta, conducida por Martínez, salió del barrio cerrado. Una vez más, los hombres que se encargan de la seguridad en Nordelta no advirtieron nada fuera de lo normal.
Pero la odisea para Martínez y su marido no había llegado a su fin. Según informó la agencia de noticias Télam, la banda luego trasladó a la mujer hasta el shopping Unicenter, en Martínez, donde finalmente fue liberada en el mismo momento en el que el tercer delincuente también se retiró de la inmobiliaria donde estaba retenido González.
Una primera versión, según fuentes consultadas por LA NACION, sostenía que Martínez fue liberada en el shopping Dot, en Saavedra. Lo que indicaría que los ladrones se fugaron hacia la ciudad de Buenos Aires.
Una vez que estuvieron liberados, González y Martínez hicieron la denuncia de todo lo que les había tocado vivir.
Según informaron a LA NACION fuentes con acceso al expediente, los detectives de la policía bonaerense a cargo de la investigación ya tienen en su poder los videos con las imágenes registradas por las cámaras de seguridad de Nordelta.
Los investigadores analizarán las secuencias para intentar hacer un bosquejo de los rostros de los delincuentes. Al cierre de esta edición no estaba claro si en las grabaciones habían quedado registrado los falsos gendarmes.
Los investigadores judiciales y policiales confiaban en encontrar alguna prueba dentro de la casa asaltada que permita orientar la pesquisa hacia los autores del hecho. Otra posibilidad es que los rostros de los ladrones hayan sido grabados por las cámaras de seguridad de algún puesto de peaje de la ruta Panamericana, explicaron voceros policiales.
También se analizara si en la zona de Escobar y en distritos vecinos hubo denuncias de robos protagonizados por ladrones disfrazados de gendarmes.
No es la primera vez que una banda de asaltantes utiliza uniformes similares a los de alguna fuerza de seguridad para tratar de pasar inadvertidos y poder llevan a cabo su plan delictivo sin ningún inconveniente.