Por primera vez, una expedición, de siete montañistas, hace cumbre en tres de las cimas más altas del Himalaya, entre ellas, el Everest
La cima del mundo fue ayer más argentina que nunca. La historia dirá que el 25 de mayo de 2012 un equipo de montañistas argentinos liderado por los hermanos Willy y Damián Benegas alcanzó la inédita hazaña de lograr que en una expedición se hiciera cumbre en tres de los picos más altos del Himalaya, algo que representa un hito para el montañismo nacional y mundial.
La noticia más esperada llegó en forma escueta vía comunicación satelital: "Cima del Everest a las 08.18 am, hora local". Enseguida, el mensaje desató la euforia de todo el campamento base, que esperaba ansioso esa comunicación.
Parte del equipo ya había alcanzado la cima del Nuptse (7861 metros) y ayer hizo lo mismo en el Everest (8848 metros) y el Lhotse (8516) para completar la Herradura del Khumbu, uno de los desafíos y sueños más grandes para cualquier amante del deporte de alta montaña.
Para realizar el salto de cumbres el equipo se dividió en dos grupos: el equipo Everest, integrado por Willie Benegas, Fernando Grajales, Fernando Rodríguez de Hoz y Hernán Carracedo; y el equipo Lhotse, formado por Damián Benegas, Tomás Ceppi y Luciano Badio.
La semana pasada Damián coronó el Lhotse para preparar el recorrido como medida de seguridad y dos días después atacó la cima del Nuptse. Ayer, horas más tarde de que el equipo Everest alcanzara la cumbre, el equipo Lhotse hizo lo propio. Luego, quienes no habían llegado aún a la cima del Nuptse iniciaron el camino hacia esa cumbre a la que esperaban llegar en las próximas horas.
El clima, El Gran Adversario
Claro que el objetivo no fue fácil. Los argentinos debieron soportar un clima hostil con muy bajas temperaturas de hasta 58 grados bajo cero y vientos de más de 160 kilómetros por hora. "Es un grupo que, a pesar de todas las adversidades que se han presentado, supo unirse para lograr una pequeña Argentina en las alturas del Himalaya", afirmó Willie. A pesar de los contratiempos climáticos, los ocho argentinos pudieron alcanzar el desafío y celebrar, después de dos meses de sacrificio e intenso trabajo de aclimatación la hazaña que fueron a buscar al continente asiático.
"La previa estuvo cargada de sensaciones. El clima estaba ideal, sol radiante y la temperatura perfecta, aunque por momentos llegamos a tener adentro de las carpas 58 grados bajo cero. Mientras esperábamos la ventana de buen clima armamos una ronda de mate para sentirnos como en casa; por suerte, el grupo contaba con excelente ánimo y salud", relató Damián Benegas. Willie confesó que los 58 grados bajo cero que soportaron en las alturas del Himalaya son tolerados gracias a un buen estado físico, la fortaleza psicológica y el mate. "Esta temporada tuvimos un clima bastante difícil. Además de darnos calor y de hidratarnos, este ritual genera distensión y diálogo entre los miembros de la expedición", explicó el líder del equipo.
Durante los días en el campamento aprovechaban para consumir nutrientes aportados por alimentos disecados hidratados con agua caliente. "En el campo base abundan las picadas con salamines y quesos. Como gran parte de nuestra dieta tiene poco sabor, comer un jamón, un salame o tomar un buen mate, además de aportarnos energía y nutrientes, nos ayuda muchísimo a estar contentos y bien de ánimo para subir la montaña", explicó Willie.
Los hermanos Benegas alcanzaron la cima del mundo repetidas veces, pero una de las más importantes fue en 2010, cuando festejaron el Bicentenario de la Revolución de Mayo en el techo del mundo y se convirtieron en la primera expedición ciento por ciento argentina en hacer cumbre en el Everest.