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¡Hola gente! Les dejo algo que escribí hace algún tiempo, sobre un lugar bastante particular de la provincia de Buenos Aires. Por si les interesa, está lleno de documentales en Youtube o notas en la web.
Por si les interesó, mi blog es , recién lo estoy empezando a hacer, con distintos tipos de textos y algunas poesias.
Saludos! Y comentar se agradece mucho!!
Textos III - Epecuén y el pasado
La imagen que ven arriba es un “photoshop” de una foto real. Pertenece a un lugar llamado Epecuén, una villa alejada de la Capital Federal, pero dentro de la Provincia de Buenos Aires, siete kilómetros al norte de la ciudad de Carhué.
Este lugar se encuentra junto a una Laguna que lleva su nombre: La Laguna Epecuén. Esta es la última de un sistema de seis lagunas, encadenadas entre sí. Cuenta una vieja leyenda que mucho tiempo atrás, vivía en la zona un antiguo cacique Puelche, ágil e intrépido, de nombre Carhué (Valle Verde, en su idioma). Este cae víctima de una desconocida enfermedad, que lo deja inmóvil y lo hace deteriorar con preocupante rapidez. Su esposa de nombre Epecuén (Eterna Primavera), preocupada y desesperada, camina por la llanura virgen pidiendo a los antiguos Dioses que curen a su marido, pero no obteniendo respuesta llora hasta inundar con sus lágrimas la basta zona. Es entonces cuando recibe un mensaje del Viento que le dice que debe sumergir a su esposo en la Laguna y solo así sanará. Epecuén, sigue los consejos del sabio viento y Carhué sana, siendo luego, prósperos y felices por siempre.
Lo que sabemos nosotros, en la actualidad, es que la salinidad de la Laguna Epecuén es diez veces la del mar, siendo mas saladas sus aguas que las del Mar Muerto. Como consecuencia, se trata de una Laguna casi estéril, sin vegetación acuática, y se trata también de aguas con características medicinales. Esto último, fue la causa de que a partir de las primeras décadas del siglo XX comenzara a gestarse en la zona un importante movimiento turístico, haciendo crecer a la Villa Epecuén, llegando a contar con mas de veinticinco mil turistas por temporada en los años 70. Según dicen, en un momento llegó a ser competencia de la ciudad de Mar del Plata en términos turísticos.
Sería natural que se preguntaran a esta altura, ¿Cual es la relación de este agradable lugar con la foto de arriba?. Pues bien, lo cierto es que el 10 de noviembre de 1985, la defensa de un terraplén de piedra no pudo seguir soportando la crecida incesante de la Laguna ni la decrecida incesante del presupuesto municipal y el agua lo cubrió todo, en cuestión de una semana. Cementerio, fábricas, casas, hoteles y plazas, todo quedó bajo 4 metros de agua hipersalada, que luego fueron 10.
La erosión del agua y su alto nivel de sodio, se encargaron con rapidez de hacer polvo las casas y piedra los árboles. Los pobladores culparon al gobierno, políticos, a los pueblos vecinos, se habló y habla de conspiraciones, celos e imprudencia. Lo cierto es que una atmósfera turbia y neblinosa se mantiene rodeando las causas de la trágica situación. Aun hoy, sus antiguos pobladores, cuentan historias, señalan con el dedo, sonríen, recuerdan, se lamentan y viven del recuerdo de "los buenos tiempos".
Recuerdos de una prosperidad que no fue, de progresos truncos. Una mas entre las añoranzas argentinas, esa arraigada costumbre de mirar atrás, a una tierra orgullosa donde "algo" pasó en el medio dejando un pobre presente. Y siempre mas atrás, el fútbol de antes, Maradona, los trenes que ya no funcionan, las casonas que fueron conventillos y luego polvo, Alfonsín, los militares, Perón, el tango, Europa, los aborígenes y quien sabe cuanto mas, pero siempre atrás. Solo unos pocos aprendimos a cantar:
"Aunque me fuercen yo nunca voy a decir
que todo el tiempo por pasado fue mejor, mañana es mejor"
que todo el tiempo por pasado fue mejor, mañana es mejor"
Durante el año 2009 y 2010, el nivel del agua de La Laguna Epecuén comenzó a bajar, dejando al descubierto una ciudad devastada y de aspecto fantasmagórico luego de veinticinco años de vida subacuática. Los árboles, endurecidos, muestran sus raíces, como manos esqueléticas sujetas al suelo muerto. Los edificios se levantan grises, como tumbas y las tumbas esperan décadas de flores atrasadas. Cada rincón recuerda con dolor los días ventosos en que Carhué y Epecuén caminaban de la mano sonriendo a las estrellas.
Lucas Damián.
Cita: (L.A.Spinetta).
Saludos, y si les interesó pasen por mi blog, y dejen también el suyo. Gracias!