Aburrido, se me ocurrió esto, espero que les guste .
Éste es el tema de fondo del cuento:
Ésta es la historia de Cornelius Percivel Mäenpää, al que todos le decían "Coqui", un chico al que nunca le gustó la navidad por haber sido abandonado en un orfanato a los 4 años de edad ya que sus padres no querían un hijo cojo (rengo), y debido a eso nunca recibió el amor de una familia.
Todos los años antes de navidad, dibujaba una familia e imaginaba que él estaba en ella, imaginaba a su madre, una señora mayor, con una larga cabellera rubia, que tenga hijos y los deje jugar afuera con él. Su padre, un señor alto y con pelo hasta los hombros, que juegue con él y sus hermanos afuera, 4 hermanos chiquitos, de modo que él sea el mayor y un perro que también juegue con ellos, atrapando las pelotas que ellos tirarían para jugar con él. Aunque nunca le gustó la navidad, creía en Papá Noel para poder adaptarse a su entorno, ya que toda la gente a su alrededor hacía los preparativos para tal fecha.
Durante el último año, había sido el mejor niño del orfanato, tratando de ayudar a los demás y con los deberes del hogar, debido a eso, le regalaron un peluche, al cual le hablaba todas las noches pidiendole una familia que lo quiera. Así pasaron los meses, hasta que llegó la navidad. Ésta vez a Papá Noel no le había pedido nada más que una familia que lo quiera. Y, como esa navidad no le llegó nadie, se desaució, rompió a llorar y tiró el peluche.
Pasaron los días, hasta que un día llegó una familia que buscaba alguien a quien adoptar. Eran todo lo que Coqui siempre soñó: Una señora rubia y un hombre alto y con pelo largo hasta los hombros. Después de varios intentos, ninguno les convencía, hasta que llegó Coqui. Coqui era educado, humilde y sincero, fácilmente entró en confianza con los señores, lo que los convenció para elegirlo a él. Pero una de las mujeres que trabajan ahí les recomendó a Alfredito Alcachofa, un niño que tenía una máscara de ser educado, humilde, sincero y respetuoso, pero sólo lo hacía para poder ser adoptado. Y al ser rubio, la familia lo prefirió a él y no a Coqui, lo que hizo que odiara más la navidad. Al pasar varios días los padrastros de Alfredito se cansaron de como trataba a sus hermanastros, de la poca educación que tenía y lo reboltoso que era, por lo que lo decidieron devolverlo al orfanato.
Coqui, al ver que Alfredito había sido devuelto, se alegró ya que creyó que los señores volverían a buscar otro niño a quien adoptar. Como ya habían tenido la entrevista con Coqui, nu dudaron en eligirlo a él para ir con ellos, pero como Alfredito había sido igual que él, aunque no sinceramente, con Coqui fueron más prudentes. Después de un par de días, se dieron cuenta de que Coqui era bueno, por lo que se quedaron con él. Así, pasó el tiempo, Coqui se sintió querido y empezó a apreciar la navidad, siempre feliz y en familia. Y más feliz lo hacía el hecho de que, al tener una familia buena, siempre tenía lo que quería.
Hasta que un día, en navidad, después de varios años, al terminar la cena, un hombre extraño entró a la casa, los padrastros de Coqui los escondieron a él y a sus hermanastros para que el hombre extraño no pudiera hacerles nada malo, Coqui y sus hermanos estaban asustados, temblando del miedo. Hasta que se escucharon 2 disparos: "PUM!, PUM!" y el ruido de la puerta abriéndose y cerrándose, lo que les avisó a los niños que el hombre extraño se había ido.
Después de unos minutos, salieron del escondite y fueron a buscar a sus padres que estaban en el piso, con algo rojo a su alrededor, era sangre, estaban muertos. Los niños no sabían lo que pasaba, por lo que intentaban despertar a sus padres, pero no se movían, estaban quietos, sin respirar. Después de un rato llegó la policía, que había sido llamada por vecinos que escucharon los disparos. Los niños fueron puestos a cargo de un vecino, que era amigo de los padres, pero como no los quería, los llevó a todos a un orfanato, lo que hizo que odiara más la navidad. Al pasar los años, los niños crecieron, se hicieron adolescentes, hasta que llegó una señora viejita, que los adoptó a todos y se fueron felices y contentos.
Así, Coqui, amó la navidad y fue feliz con sus hermanastros en la casa de la abu.
FÍN

