Los grandes filósofos, ideólogos de nuestra cultura actual, aconsejaron la pobreza y no molestar a los ricos.

Palabras tales como Bien, Idea, Verdad y Sabiduría, han sido escritas con Mayúscula para darles prestigio, no solo al vocablo sino al concepto que las define.
Los filósofos que han llegado a nuestros días (Sócrates, Platón, Aristóteles), han sido personas de una cierta corriente ideológica, de tal forma que para los que estudiamos la filosofía sin llegar a ser expertos, nos queda la sensación de que esas fueron las únicas formas de pensar que dieron origen al pensamiento moderno.
Aunque existían esclavos y las mujeres eran menos importantes e influyentes que los varones, ese es el modelo que seguimos tomando.
La idea fundamental que deseo comentar es que esos personajes tenían desprecio por lo material, la riqueza, el dinero y sólo privilegiaban el plano de las ideas, lo espiritual, lo religioso.
Por lo tanto, en la actualidad estamos influidos por las ideologías más modernas referidas a cómo administrar los dineros de producción colectiva (capitalismo o socialismo) y por las que parecen ser las originarias, el comienzo, lo básico.
Históricamente podemos ubicarnos cinco siglos antes del comienzo de nuestra era cristiana.
En un intento de sintetizar (resumir, condensar, concluir), los grandes pensadores como los mencionados han sido personas que tuvieron ideas buenas, pero sobre todo, tuvieron ideas útiles para quienes poseyeron el interés y los recursos para hacerlas famosas, populares, «verdaderas».
Efectivamente, las religiones y los filósofos han pregonado la conveniencia de no apegarnos a los placeres mundanos, terrenales, materiales para dedicarnos a trabajar, obedecer, prepararnos para una vida posterior a la muerte, dejando así el terreno libre para que los inversionistas que patrocinaron a los grandes filósofos, puedan enriquecer, tener una excelente calidad de vida, la mejor educación para sus hijos.