Hay una vieja puerta de madera Al fondo de este pasillo, Escaleras chirriantes y húmedas Siguen a ese oscuro abismo. Puerta a puerta Se encuentran los lamentos De la humanidad Calcinados en la locura, la demencia y el dolor… Poco a poco te sumerges En los fríos pasillos De esta prisión que jamás quisiste ver, Sin embargo, has pisado Esta penumbra para presenciar aquel Hecho del que tus pensamientos dejarán de ser esclavos. Se acá este oscuro pasillo Y con él, la luz, Allí, madera vieja, olores malsanos Se desprenden sin fin; La humedad corroe el hierro De la ventanilla Y un goteo incesante de rotas tuberías Se escuchan allí. Sí, allí me encuentro yo Sin saber quién soy Drogado, con hambre Y sin un aliento de voz. No tengo para dónde mirar, Sino la penumbra Que en mis ojos se ahonda; Letargo eterno de inclemencia Y putrefacción corroída de dolor. Esposado de pies y manos Me encuentro, Acostado en el hedor de mi cuerpo. Pienso en cada instante en tu voz Tan solo para confortarme en este terror. Escucho las infernales ondas Que hacen los corroídos tubos de hierro Con aquel arma depredador de mis puñaladas; Gritos insensatos se escabullen en mis oídos; Pero por un instante oigo tu voz… Mi mente descansa… gracias. He perdido la noción del tiempo, Mis fuerzas se han ido… Me tildo de loco a mi mismo Pero, ¿qué es loco? Busco pretextos en mi mente para excusarme por tu partida, ¿O ni siquiera estoy pensando? Un fuerte ruido retumba aquel vejestorio Se ha abierto aquella cansada puerta Oigo pedazos partirse… Siento que cogen mis brazos Oigo las voces de dos alimañas Que me han tenido por siempre castigado; Veo otro rostro brillar levemente En la puerta, ¿eres tú? No, tú no existes, Tan sólo escuché tu voz en mi cabeza… Me levanto hasta donde el dolor me lo permite, Intento caminar pero estoy esposado; Caigo y te pienso. Vuelvo a ser levantado Soy arrastrado y nuevamente golpeado; Intento caminar, pero sólo voy cabizbajo, Me detengo, vuelvo a caer, ¿Estoy pensando? Te busco en mis recuerdos pero estoy cansado. Vuelvo a ser levantado, ¿Recibo insultos? Siento suaves pasos detrás de mí. Son tus mismos pasos Cuando caminabas a la cama para que tuviéramos pasión sin fin. Sigo avanzando, ¿hacia dónde voy? Gritos alegóricos se empiezan a escuchar El morir de los pasos. Vuelvo a caer, escucho una suave melodía Retumbar en mis oídos, Las mismas sinfonías que me cantabas cuando estaba triste, Ese dulce resonar Que me encantaba escuchar Cuando estabas conmigo. Soy levantado nuevamente, Entro a un lugar desconocido, La luz quema mis ojos Soy sentado y amarrado Sigo escuchando la alegoría. No logro ni siquiera sostener mi cabeza Siento algo frío sobre ella ¿Acaso soy bufón de feria? Veo gente riéndose, Pero me miran… ¿Qué hago aquí? Siento una descarga eléctrica Intento reaccionar pero estoy agotado, ¿Qué está pasando? Lo poco que me queda de sesos me dicen que es el fin, Sí, es el fin Es aquello que tanto anhelaste, mi fin. Te libraste de aquel martirio Que mató a tu amado Cuando renunciaste a darme tu amor Y a guardar mis ilusiones contigo. Te libraste de esa pesadilla Que degolló a tu amado, Que le quito uno a uno sus dientes Que partió uno a uno sus dedos Y que mutiló sus pies. Por fin te deshiciste de ese loco Que pierna a pierna despellejó sus muslos Que quemó sus genitales Y una incisión en su abdomen para sacar sus intestinos. Pero, que no sacó su corazón Porque le pertenecía a ti Y no arrancó sus ojos Porque fueron aquellos los que te cautivaron de él y no de mí. Ahora acá me encuentro Pagando la condena que no pagué, Dando fianza del único pecado Por el que no me confesé: Amarte eternamente sin ningún poder. Antes de que se quemen mis ojos Veo una hermosa mujer Sentada, callada mirando la agonía que pagué por mi amor. Eres tú, la mujer más hermosa, tú Creo ver lágrimas en tus ojos, ¿O no? ¿Por qué? ¿Serán lágrimas de que no sufrí suficiente? ¿O de que me perdonas por amarte? Pero, sí eres tú, Sí eras tú cuando te escuché, Sí eras tú cuando vi tu rostro, Sí eran tuyos esos suaves pasos Y, sí eran tuyas esas suaves melodías Con las que nuevamente soñé. Pero, ¿hiciste eso para perdonarme? ¿O para hacerme el camino al infierno más repugnante? Con mi último pensamiento te digo… Gracias…