Quién iba a pensar que de unas canciones basadas en sonidos crudos y distorsionados, de unas letras sobre muerte, suicidio, sexo y los pasajes más grotescos de la Biblia, y de la voz desquiciada de un Black Francis que no se priva de gritar, chillar y ladrar, iban a salir melodías tan adorables.
Este es el segundo álbum de estudio de los Pixies, originarios de Boston. La magia del grupo procede de la suma de sus participantes: Black Francis es el creador, todas las canciones son producto de su enferma peculiar mente. Joey Santiago es el guitarrista, él hace los riffs, las piruetas musicales y la pirotecnia. Kim Deal, la única integrante femenina, acopla el bajo a la guitarra de Joey para redondear las melodías, y además canta como segunda voz en muchas canciones (y se agradece mucho). Por último, David Lovering, el batería, imprime fuerza con unos ritmos que van desde los golpes más tranquilos a los retumbes más acelerados.
Es díficil describir el estilo de los Pixies. En muchas páginas web encontrarás que hablan de él como una mezcla de noise, punk rock, surf y algo de música española. Pero yo creo que lo mejor es escucharlos por uno mismo para hacerse a la idea. Si te atreves con estos locos, claro.
El viaje empieza con Debaser, que es algo así como una declaración de amor a la película de Buñuel y Dalí, Un perro andaluz. El cantante cuenta cómo se ha alquilado una película donde seccionan el ojo de una chica muy groovie, y que por ello se ha convertido en un "chien andalusie".
La canción es realmente buena, y cuando escuchas el estribillo no puedes evitar gritar "¡Debaaaaaaser!". Los últimos 50 segundos terminan con una parte instrumental que deja un sabor inmejorable. Black Francis dijo lo siguiente en una entrevista: "era genial, el público cantaba conmigo eso de "chien andalusie", aunque ninguno entendiésemos muy bien qué quería decir".
Tame es quizás la canción que más descoloca en la primera escucha del disco. La línea de bajo y la guitarra distorsionada quedan opacados por la parte vocal: el cantante empieza casi susurrando, hasta llegar al estribillo y chillar "TAME" de forma casi inhumana (no es broma, da miedo).
Hacia el final, se añade la voz de Kim Deal, que suaviza el tema y lo mejora. Cuando un programa de televisión les pidió que tocasen en directo, los Pixies dijeron que solo lo harían si tocaban Tame. El programa dijo que ni hablar.
Llegamos a la excelente Wave Of Mutilation. Este es un tema completamente pop, al menos musicalmente hablando. Parece transmitir optimismo y felicidad, hasta que se te ocurre atender a la letra: "Crees que estoy muerto, pero navegaré en una ola de mutilación". Lo mejor, la batería de Lovering en el estribillo.
Y luego viene I Bleed, con un riff de guitarra que marea. La canción en general es mareante, pero eso es precisamente lo que buscaban los Pixies. La letra, como era de esperar, es confusa, inconexa y bizarra, sobre todo al llegar a esos coros diabólicos de "I bleed, I bleed" (Yo sangro, yo sangro). Buen tema.
Es curioso que Here Comes Your Man fuese una de las canciones más odiadas por los miembros del grupo, debido a ser tan rematadamente pop (comprensible, ya que Francis la escribió en su juventud, mucho antes de formar el grupo). La guitarra tropical del principio es inconfundible, y seguro que muchos la reconoceran aunque no hayan oído nunca hablar de ella.
Lo cierto es que está muy bien construida, el estribillo (y sobre todo la parte en la que Kim Deal canta "So long, so long"

es muy pegadizo, y el cantante se luce en la interpretación vocal. Así que, por muy suave e inocente que sea, no puedo negar que es uno de los mejores temas de Doolittle.Dead es agresiva y oscura, Joey hace un trabajo impresionante con la guitarra, cambiando de riffs alocados a solos autenticamente épicos (me refiero al que suena en el 1:17, una maravilla). Así que, a pesar de no ser lo mejor del disco, es una parada imprescindible.
Y por fin llega la canción que explica la portada del disco. Monkey Gone To Heaven parte de una estructura sencilla pero con un estribillo legendario, al que se le añade una letra apocalíptica sobre el calentamiento global y la sobrecontaminación y unos disimulados arreglos orquestales, y lo que sale es oro puro.
Es una de las canciones más conmovedoras que he oído nunca, pero al mismo tiempo me deja intranquilo. Se podría decir que es la canción pro-medio ambiente más perturbadora jamás hecha.
La siguiente es Mr. Grieves, una auténtica delicia medio reggae, medio rock, medio pop. En el 0:41 empiezan a dar caña, y Francis se luce otra vez con la voz, sonando totalmente loco. La letra es básicamente un reto macabro a todos los "deprimidos" del mundo:
"You can cry, you can mope, but can you swing from a good rope?" viene a significar "Puedes llorar, puedes deprimirte, pero ¿puedes colgarte de una buena soga?". 100% humor negro, como les gusta a estos duendes.
Nada más terminar Mr. Grieves suena la acelerada Crackity Jones, que cuenta la vida de un tal "Jose Jones", que tiene un amigo llamado "Pedro Picopiedra". La canción quizás no es muy buena, pero es divertidísimo escuchar a Black Francis cantando en español chapucero... y lo cierto es que no está tan mal para lo poco que dura (1:24).
La La Love You es, después de Here Comes Your Man, la más "amable", pero no deja de ser muy buena. Una cancion cantanda por el baterista Dave Lovering y todos coreando "I Love You" excelente pieza.
No. 13 Baby me llamó la atención por ser la más larga del disco, pero su duración se justifica con esa parte instrumental del final, con un riff de guitarra de esos que impresionan por lo buenos que son.
Llega There goes my gun la cual tiene toques de The Velvet Underground, e incluso me recuerda a Muse (salvando las diferencias). Con uno de los estribillos mas encantadores de los Pixies
Llegamos a mi favorita, que es Hey No sigue el estilo de la mayoría de canciones anteriores, ya que la guitarra suena más bien a folk. Comienza con ese gran grito de Francis "Hey Been trying to meet you" ese acordes del bajo para que entre ese precioso riff de guitarra que te emociona de verdad.
La parte de "We're chained" es totalmente adorable, y suele emocionarme. Y son palabras mayores decir que me emociona una canción que empieza así: "Putas en mi cabeza, putas en mi puerta, putas dentro de mi cama". Muy, muy, muy, muy buena.
Silver es la más "experimental" del disco, aunque esa palabra realmente no sirva para un grupo que experimenta a cada segundo. Así que lo dejaré en que es un tributo a las canciones country sobre el viejo oeste. Se le va cogiendo el gusto con las escuchas.
Acabamos con Gouge Away, que es el mejor ejemplo de que este grupo sería el precursor del movimiento grunge (no en vano, Kurt Cobain siempre la nombró como su principal banda de referencia). Me encanta que no decidan cerrar el telón con una balada lentita, sino con la que es posiblemente la canción más cañera del disco. Es una de las mejores, si no la mejor, y al final acabas cantando eso de "Gouge Away, you can gouge away/Stay all day, if you want to". Creo que Gouge Away significa, en la jerga de la calle, "pincharse".
Dicho todo esto, he de advertir a los no iniciados en este extraño grupo que no siempre es sencillo entrar. Muchos pueden ver a priori sólo la cara juguetona de los Pixies, la simpleza, esa pura tontería poética que parece salida de unos ñoños que se aburrían. Igual hay que insistir un poco, dejarse llevar o esperar el momento oportuno. Los dos primeros discos me sirvieron a mí en su día para adentrarme en este auténtico Mato Grosso de repertorio, y en concreto me parece muy recomendable el segundo LP, Doolittle. Si las cuatro primeras canciones no te hacen sentir como si te comieran las pirañas, mal vamos. Try again. Insert coin. Y si tras varias intentonas sigues sin verles la gracia, lo que nos hemos reído, mirusté.