Les traigo mi tercera entrega, como se habrán dado cuenta (si leyeron los otros dos cuentos), mis cuentos no siguen un genero en particular pese a unas personas que me pidieron seguir con el suspenso, simplemente escribo lo que me viene a la cabeza, de hecho, no se el genero hasta que lo leo terminado. Bueno, espero disfruten este y un saludo a mis conocidos que pasaron por este o los anteriores post. Sueños Sentía el calor de las llamas en mi espalda, se veía todo borroso y mi cabeza daba vueltas, un ruido sordo zumbaba en mi oído. Me fallan las piernas al tratar de levantarme y siento la tibia sangre chorrear en mis brazos. Chatarra al rojo vivo caen cerca mió, levanto la cabeza y me concentro en ver lo que pasa a mi alrededor, veo gente corriendo, gente de color, tienen pistolas y botellas con trapos en los picos, algunos los prendían y lo lanzaban. Me doy vuelta quedando boca arriba y miro de que huye toda esa gente, veo policías con chalecos antibalas, cascos protectores y escudos, disparan gases lacrimógenos, sentí en la cara el calor del coche perdido fuego detrás mío, de seguro me tumbo al explotar tan cerca, los policías se acercan y uno me divisa, me levanta bruscamente, y lejos de ayudarme, me golpea con la macana en el estomago, caigo rendido al piso y me remata con un golpe en la cabeza. -Ese sueño tuve anoche mama, fue muy raro, ¿no? -Soñaste con una de esas manifestaciones que están sucediendo en África, lo pasan todo el día en el noticiero- Me responde distraída mientras golpea sin piedad a la masa de pizza. -Si, ya me tienen podrido con eso del golpe de estado ¡ni siquiera están en nuestro continente! -¡Oye! no te olvides que aquí hubo uno hace unas décadas, no fue hace tanto ¡yo lo sufrí al igual que tu padre!- Paro de amasar y me contemplo- Dios no quiera que suceda de nuevo, pobre la gente de ese país que lo tienen que vivir. Mi nombre es Gerardo, tengo 19 años y vivo en un apartamento en el barrio de Malaver. Estoy estudiando Ciencias Biológicas en la Universidad de Buenos Aires (UBA), mis amigos dice que no tengo futuro en esa materia y talvez tengan razón, recién estoy con el Ciclo Básico Común (CBC) y me están matando con las materia, me di cuenta que el estudio secundario no sirve para absolutamente nada en la universidad. Estoy haciendo zapping en la tele cuando veo el noticiero y una imagen me llama la atención, están pasado nuevamente el golpe que ocurre en Botswana, el notéro da información detallada de la ubicación: “es un país sin litoral situado en el África meridional. Limita al oeste y al norte con Namibia, al norte con Zambia, al noreste con Zimbabwe y al este y al sur con Sudáfrica. Botswana está situada entre los 20º y 30º de longitud este y los 18º y 26º de latitud sur”. En la siguiente imagen se ve cuando un auto explota consecuencia de una bomba molotov y la gente corre huyendo de la policía opresora que lanza bombas lacrimógenas, los derriban con los chorros a presión de los camiones policiales y arrestan a la gente golpeándolos sin piedad. Me quedo tildado un momento pensando en el sueño y luego me saca del transe mi madre gritándome que llegare nuevamente tarde a clases. En efecto, llegué tarde a la clase de Biología que dura 3 torturantes horas, me gusta la materia, pero se hace muy pesado con este profesor que siempre se va por las ramas y no sabe donde fue que dejo la explicación teórica de la materia y donde fue que empezó a divagar en teorías y opiniones. Salí particularmente intensado de esa clase esta noche (ya oscuro por que la materia termina a las 8 p.m.) el profesor empezó a contarnos sobre una teoría que leyó en un libro donde se afirmaba que ciertas personas pueden crear vínculos con otras mediante hondas cerebrales similares, dicen que poder comprobar esto es difícil, por que la tecnología que se requiere para hacer las pruebas necesarias son muy costosas y no poseen los fondos necesario (y me imagino por que, quien querría invertir su plata en algo como eso) así que la investigación esta estancada por el factor económico. Llego a mi casa y mi mama me dice que Orlando (un amigo de hace varios años) llamo para avisar que hoy pasa por mi. Cuando llega yo salgo a recibirlo y nos vamos directos al pool donde siempre nos encontramos, me cuenta que sigue trabajando y quiere empezar la facultad el año que viene, no tiene intenciones de seguir viviendo con el mísero salario de un obrero toda su vida. Llego tarde a mi casa, cerca de las 4 a.m., pensábamos terminar antes, pero nos encontramos con unas amigas (dos, una para cada uno) y las invitamos a tomar unas cervezas mientras les ensañamos a jugar (a las chicas siempre hay que enseñarles, nunca saben como jugar, como si nunca tuvieran en la vida alguien que les enseñe hasta que te encuentran a vos). No nos fue bien, las chicas se fueron solas y sin interés en nosotros, suelo tener ese efecto en ellas. Me duermo. Es de noche, lo se por que veo en una pequeña ventanita con barrotes el cielo despejado y lleno de estrellas, estoy colgado, me duelen los brazos, las piernas, el pecho, la entre pierna, los pies, y siento como mi vida se va apagando. Cuelgo de los brazos y mi mirada ahora se dirige al piso, donde veo mi sangre chorreando… pero entonces pienso, ¿es “mi” sangre? ¿Es esto un sueño? ¿Como puedo saberlo? si es todo tan real, desde el dolor hasta el olor rancio en el aire. El sonidos de unos pasos interrumpen mi reflexión, abren la puerta pesada de madera y dos hombres negros que me toman por los hombros, me levantan para desengancharme y me arrastran por un pasillo mugriento, el piso es de tierra, y lo se por que no miro otra cosa, no tengo voluntad para hacer algo, solo me dejo llevar por ellos, entramos en un cuarto con paredes de bambú y dos sillas de mimbre, un hombre me espera sentado y otro toma un cuchillo y corta el asiento de la silla. Me sienta y me atoro como si te sentaras en un inodoro muy grande donde te hundís hasta trabarte. Mis genitales quedan al aire, es incomoda y dolorosa la posición en la que estoy. El hombre que esta sentado delante mió me habla, pero no se que dice, no reconozco ese idioma y a cada pregunta yo respondo con silencio, entonces uno de los guardias que me escoltaron tan amablemente, me patea en los genitales, tengo los brazos atados al respaldo y apenas puedo dar las arcadas de dolor que sacuden mi cuerpo con cada golpe que me dan. Ya me golpearon tanto que apenas puedo seguir consiente por el dolor constante, el que esta sentado les dice algo a uno de los guardias pero no puedo ver que me harán por que me desmayo, me quede en negro y con un salto desperté en mi cama. Tenia una sensación en mis genitales, como un cosquilleo, los miro y esta todo normal. Pero lo que no es para nada normal es ese nuevo sueño, ya no dudo, es demasiado real, eso que me pasa, eso que veo, es alguien en otro lugar y no hay que ser Albert Einstein para imaginarlo, cuando me duermo, vivo la vida de un hombre en Botswana, un prisionero en la dictadura, ¡dios! No quiero volver a dormir. Esa mañana busco al profesor de Biología para tratar de obtener alguna información de lo que me esta pasando, recuerdo lo dijo sobre la teoría que había leído, pero por primera vez, no expandió el tema hasta hartarse de hablar. Lo encontré dando cátedra y espere hasta el fin de la hora, lo encare apenas salio preguntándole sobre esa teoría que el menciono, me pregunto por que tanto interés y le respondí “creo que lo estoy viviendo”. Esta de más decir que no me creyó, y para colmo se sintió ofendido por tratarlo de crédulo. Investigo por mi propia cuenta pero no encuentro mucho, Internet es útil solo si sabes como usarlo y si sabes donde buscar. Esas tarde me encuentro con Orlando y varios amigos mas, le comento que quiero hablar en privado con él y llevo a mi casa. Me mira como se les mira a los locos y luego de hacer unos chiste burlándose de mi me pregunta “En serio, ¿Es una broma?”. Soy de carácter tranquilo, así que pacientemente le respondo que “sí” tantas veces que pierde el sentido, no lo culpo por no creerme, si la situación fuera al revés, yo estaría igual de escéptico. Me conforme cuando me dijo “Bueno, hagamos como que te creo, ¿que es lo que te pasa?, o sea, ¿que esta viviendo aquella persona en ese país?”. “Un golpe de estado” le respondo rotundamente, “y la persona a la que veo fue capturada por la policía y en el ultimo sueño fue torturada, seguro que para sacarle información, pero no conozco el idioma y no se que dicen” me pregunta como lo torturaron y le respondo con evasivas, asiéndole entender que no fue nada agradable y que no quería hablar de eso. Ya voy por el séptimo café, son las 6:30 de la madrugada, orlando esta conmigo pero casi no puede mantener los ojos abiertos, de a poco me vence el sueño, no quiero dormir, no quiero saber que le pasa al desgraciado hombre, pero no puedo mas y sin darme cuenta, me duermo sentado frente al escritorio de mi pieza. Me encuentro colgado de la misma manera que en el sueño anterior… de hecho, no se si llamarlo “sueño”, por que no entra en la definición de la palabra. Miro al piso y las manchas de sangre ya están secas, esta amaneciendo y ya siento calor. Escucho un ruido a mi derecha, proviene del otro lado de la única ventanita en esa habitación vacía. Parecen palabras, la vos de un hombre, luego silencio, no habla más. Se escucha una gran explosión cerca y me zumban los oídos, se estremece el techo y mi cuerpo con la honda expansiva, empiezan a gritar y comienzan a disparar con ametralladoras, hay gente corriendo del otro lado de la puerta y luego un enfrentamiento, cesan los disparos fuera de mi habitación y abren la puerta unos hombres armados con fusiles y ametralladoras, me desatan y me hablan, “yo” les respondo con el poco aire que tengo y me toman por los brazos, me llevan por un corredor y abren una puerta, veo que estoy en una vieja casa de dos pisos, vieja, grande y abandonada, cruzamos el patio, se escuchan explosiones y tiros todo el tiempo, entramos en la selva que rodea el edificio y me sueltan en el piso tras un árbol, los cinco hombres que me rescataron empuñan sus armas y empiezan a disparar, veo como a uno le dan en la cabeza y muere instantáneamente, a otro le pegan en el estomago y cae gritando, logran matar a los perseguidores y dejan al muerto en el piso, nos movemos por la selva, ellos me guían, logre recuperar fuerzas para caminar “yo” solo. Pasa una hora desde que salimos de la casa y ya el sol calienta la selva, nos encontramos en una cabaña improvisada que supongo armaron antes de atacar a los opresores. Un negro alto y robusto se me acerca y me habla, “yo” le respondo y me entrega un arma y agua, que tomo con desesperación. Volvemos a movernos por la selva y ya me siento mejor, ayudo junto a otro hombre al herido en el estomago, nos reunimos con varios grupos mas y entiendo que eran muchos los que estaban encarcelados en la casa. Seguimos avanzando, cada tanto nos encontramos a algún grupo nuevo que se nos une y luego de mucho recorrido llegamos a una carretera de tierra, seguimos la calle hasta un pequeño pueblo, entramos con precaución, supongo que será por que pueden estar esperándolos policías o militares. Luego de asegurar la zona y comer un poco, me dan una cama donde dormir, me recuesto y no cierro los ojos por un largo rato hasta que me gana el cansancio, me duermo. Despierto al medio día, Orlando seguía roncando (literalmente) tendido en mi cama, pienso en una duda, si yo veo su vida, la “vivo”, ¿él podrá ver la mía? No reparo mucho en eso, no puedo comprobarlo, no hay manera de saberlo… ¿o si?, entonces tengo una idea, agarro una hoja de impresión A4 y escribo grande “HELLO”, me quedo mirando la palabra por mucho tiempo, de hecho, lo miro hasta que Orlando se despierta. Me pregunta si volví a soñar con el africano de nuevo, y le respondo que si, le cuento el rescate, los muertos y la aldea en la que desboque. Nos quedamos mucho tiempo mirando el noticiero buscando algún indicio o noticia sobre un ataque de rebeldes o sobre un rescate rebelde, pero no apareció nada, solo algunas imágenes de manifestantes y opresión tanto policial como militar, daban información sobre la historia del país y el frágil gobierno que cayó. Más convencido que antes busco de nuevo información de la teoría por Internet pero sin buenos resultados. Entonces me decido por ir a buscar al profesor una vez más, logro dar con el a la salida de la facultad, pero me evade ágilmente y me dice que si tenia algún problema, que valla al psiquiatra o que consiga alguna novia. No entiendo por que me evade de esa manera, ¿sueno muy demente con lo que le digo?... sí, la verdad es que sí, lo mas seguro es que yo reaccionaria de la misma manera. Esa noche antes de dormir (mas seguro que antes, ya que no soy un prisionero torturado) miro de nuevo la hoja A4 donde escribí “hello” por un largo rato y me dispongo a dormir. Aparezco en un caos total, el cielo se ilumina por las luces de las bombas y las balas que surcan cielo y tierra, estoy acurrucado detrás de un auto destrozado, veo a varios hombres en la misma situación que yo, atrincherados. Veo que cerca mió uno de los rebeldes es herido, tiro una bomba molotov y abro fuego con una ametralladora corriendo hasta él, lo arrastro detrás de una pared y veo que sangra desde el pecho hasta la cintura, le habrán pegado cerca de cinco tiros, me dice algo que no logro escuchar y muere en mis brazos, siento una ira ciega en mi, empiezo a disparar y mato a dos militares que trataban de reunirse con sus compañeros detrás de un camión, sigo apretando el gatillo sin piedad hasta que se me acaban las balas, cambio el cargador, apunto, fucilo a uno mas, veo caer dos compañeros (uno despedazado por una granada), quedamos pocos, seremos unos 6 en total, el enemigo avanza y logro volarle los sesos a otro, la euforia corre por mis venas casi con tanta fuerza como el miedo oprime mi corazón, sigo disparando, cambio el cargador, disparo, cambio el cargador, disparo, cargo el ultimo cargador, mato 3 más, jalo el gatillo y la culata no golpea mi hombro, no me quedan mas balas. Siento una gran punzada en el estomago y luego otra mas en el hombro, caigo, mi cabeza rebota en la tierra y un haz de luz proveniente que de un camión de guerra me da en la cara, cesan los disparos, me siento débil, un frió eterno invade mi cuerpo y casi no puedo respirar. Entonces pienso, si el muere mientras comparto su vida, ¿yo muero? Me levanto un poco y dibujo algo en la tierra, lo contemplo, decía “HELLO”. De una patada me dan vuelta, miro al militar a los ojos y el me mira fríamente y yo pienso “el sueña con mi vida”, el uniformado desenfunda una pistola, me pregunto una vez mas “¿si el muere mientras yo vivo su vida? ¿Yo muero?”, me apuntan a la cabeza, siento miedo por que realmente creo que es así, si el muere aquí y ahora yo también lo haré. Solo se escucha un tiro, y todo se oscurece. By: Rauko Vil Evil
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