El cuento es de mi propia redaccion. La gran hija de perra (Wdavid) Existían por esta época los gigantes, pero con gigantes no me refiero a “homo sapiens” o digo “mono” sapiens de tamaños desproporciónales sino a diversas criaturas, entre vegetales y animales, de formas algunas no muy fácil de describir (por lo cual lo omito y lo dejo a la imaginación de cada uno) otros muy similares a los que conocemos hoy en día pero mucho mas grandes, aunque también habían ya muchos de los seres actuales excepto el animal que mencione de primero el “mono sapiens” todavía no era tiempo de que apareciera esta criatura, todas vivían en completo salvajismo, la naturaleza fluía libremente a su antojo por toda la tierra. Cada cuanto algunas especies se reunían, macho y hembra de cada cual, y se concentraban en una orgia que duraba varios meses, al termino de este tiempo cada individuo cogia por un camino distinto para regresar a sus actividades normales y en el lugar donde se había presentado este largo acto de una especie de “zoofilia” si así podríamos llamarlo, quedaban dos huevos de tamaños variables, pero igualmente siempre uno negro el del macho y otro blanco el de la hembra de la nueva especie que romperían los cascarones de estos huevos para abrir sus ojos al mundo y así luchar para colocar a su especie en un lugar dentro de ese mundo salvaje y natural. Así pasaron eones hasta que un despliegue simultaneo de energía del sol y la luna lanzaron en unión un rayo de luz que cayó justo en medio de tres montañas machos (las que en su punta tienen un manto blanco “los nevados” expresando la fertilidad de la tierra; entre mas grande sea este manto mayor es su fertilidad) y las hondas de energía que este rayo produjo inundaron toda la tierra, sumergiendo a macho y hembra de cada especie animal tanto marina, como terrestre y aérea en un éxtasis de placer carnal y necesidad de sentir algo mucho mas fuerte que los hiciera superar todo acto que hubieran cometido hasta ese momento, todos como hipnotizados se dirigieron hasta el punto donde se encontraba el rayo de luz, una vez allí reunidos, iniciaron la gran orgia, una sin historial, que duro varios años, durante este periodo ellos no necesitaban alimentarse ya que la energía desplegada los inundo de ella dándole resistencia para poder lograr los propósitos de esta orgia. Al finalizar el bacanal todos volvieron a sus labores habituales como sucedía siempre que aparecía una nueva especie, la única diferencia fue que los huevos que aparecieron esta vez eran rosa de la hembra y azul del macho; duraron nueve meses en germinar, dando origen a una especie que llego a arrasar con todas aquellas que habían dado origen a “la gran hija de perra”. fin
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