InicioArteBatallas Épicas (narradas)
Saludos, gente de T! Leyendo varios libros bélicos, además de cuentos de fantasía, novelas históricas, de guerra, y en general libros que contienen relatos sobre batallas, guerras y escenas de pelea a gran escala, entre ejércitos o simplemente una tropa contra un pelotón... me entró la siguiente idea: Hay que dejar algo claro, en este post se analizará sobre cómo narrar, redactar las batallas para un cuento de fantasía o una novela histórica, en ambas se tiene que describir con sumo detalle la refriega, los combates y las escenas del protagonista (o protagonistas) cuidando el realismo sin exagerar el relato. Tomaremos como punto de partida varios ejemplos, fragmentos de varios libros que me parecieron interesantes: "Las flechas, no menos copiosas que el aguacero, silbaban por encima de los parapetos y caían sobre las piedras restallando y chisporroteando. Algunas encontraban un blanco. Había comenzado el ataque al Abismo de Helm, pero dentro no se oía ningún ruido, ningún desafío; nadie respondía a las flechas enemigas. Las huestes atacantes se detuvieron, desconcertadas por la amenaza silenciosa de la piedra y el muro. A cada instante, los relámpagos desgarraban las tinieblas. De pronto, los orcos prorrumpieron en gritos agudos agitando lanzas y espadas y disparando una nube de flechas contra todo cuanto se veía por encima de los parapetos; y los hombres de la Marca, estupefactos, se asomaron sobre lo que parecía un inmenso trigal negro sacudido por un vendaval de guerra, y cada espiga era una púa erizada y centelleante. Resonaron las trompetas de bronce. Los enemigos se abalanzaron en una marejada violenta, unos contra el Muro del Bajo, otros hacia la explanada y la rampa que subía hasta las puertas de Cuernavilla. Era un ejército de orcos gigantescos y montañeses salvajes de las Tierras Oscuras. Vacilaron un instante y luego reanudaron el ataque. El resplandor fugaz de un relámpago iluminó en los cascos y los escudos la insignia siniestra, la mano de Isengard. Llegaron a la cima de la roca; avanzaron hacia los portales. Entonces, por fin, hubo una respuesta: una tormenta de flechas les salió al encuentro, y una granizada de pedruscos. Sorprendidos, las criaturas titubearon, se desbandaron y emprendieron la fuga; pero en seguida volvieron a la carga, dispersándose y atacando de nuevo, y cada vez, como una marea creciente, se detenían en un punto más elevado. Resonaron otra vez las trompetas y una horda saltó hacia adelante, vociferando. Llevaban los escudos en alto como formando un techo y empujaban en el centro dos troncos enormes. Tras ellos se amontonaban los arqueros orcos, lanzando una lluvia de dardos contra los arqueros apostados en los muros. Llegaron por fin a las puertas. Los maderos crujieron al resquebrajarse, cediendo a los embates de los árboles impulsados por brazos vigorosos. Si un orco caía, aplastado por una piedra que se despeñaba, otros dos corrían a reemplazarlo. Una y otra vez los grandes arietes golpearon la puerta..." Este texto pertenece a El Señor de los Anillos: Las dos Torres, y de no ser por la película, a muchos lectores jóvenes no les hubiera parecido tan impresionante la escena. La técnica de Tolkien no varía en su otro libro, El retorno del Rey: "Y otra vez se le vio en la montura alto y orgulloso; e irguiéndose sobre los estribos gritó, con una voz más fuerte y clara que la que oyera jamás ningún mortal: ¡De pie, de pie, Jinetes de Théoden! Un momento cruel se avecina: ¡fuego y matanza! Trepidarán las lanzas, volarán en añicos los escudos, ¡un día de la espada, un día rojo, antes que llegue el alba! ¡Galopad ahora, galopad! ¡A Gondor! Y al decir esto, tomó un gran cuerno de las manos de Guthlaf, el portaestandarte, y lo sopló con tal fuerza que el cuerno se quebró. Y al instante se elevaron juntas las voces de todos los cuernos del ejército, y el sonido de los cuernos de Rohan en esa hora fue como una tempestad sobre la llanura y como un trueno en las montañas. ¡Galopad ahora, galopad! ¡A Gondor! De pronto, a una orden del rey, Crinblanca se lanzó hacia adelante. Detrás de él el estandarte flameaba al viento: un caballo blanco en un campo verde: pero Théoden ya se alejaba. En pos del rey galopaban los jinetes de la escolta, pero ninguno lograba darle alcance. Con ellos galopaba Eomer, y la crin blanca de la cimera del yelmo le flotaba al viento, y la vanguardia del primer éored rugía como un oleaje embravecido al estrellarse contra las rocas de la orilla, pero nadie era tan rápido como el rey Théoden. Galopaba con un furor demente, como si la fervorosa sangre guerrera de sus antepasados le corriera por las venas en un fuego nuevo; y transportado por Crinblanca parecía un dios de la antigüedad, el propio Oróme el Grande, se hubiera dicho, en la batalla de Valar, cuando el mundo era joven. El escudo de oro resplandecía y centelleaba como una imagen del sol, y la hierba reverdecía alrededor de las patas del caballo. Pues llegaba la mañana, la mañana y un viento del mar; y ya se disipaban las tinieblas; y los hombres de Mordor gemían, y conocían el pánico, y huían y morían, y los cascos de la ira pasaban sobre ellos. Y de pronto los ejércitos de Rohan rompieron a cantar, y cantaban mientras mataban, pues el júbilo de la batalla estaba en todos ellos, y los sonidos de ese canto que era hermoso y terrible llegaron aun a la ciudad..." Poco después sigue esta escena que a todos nos impactó. Otro gran autor de la literatura fantástica es R. A Salvatore, autor de la saga de "El elfo oscuro" que hasta la fecha continúa sus aventuras, el siguiente es un fragmento perteneciente al libro "Los mil orcos": "Los orcos se lanzaron al asalto aproximadamente a la misma hora que el día anterior, protegidos por una lluvia de piedras que empezó a caer sobre la ciudad en el mismo momento en que los brutos corrían hacia la muralla sur de Shallows. Los defensores estaban dispuestos de modo similar al de la víspera. Mientras Wulfgar seguía en el parapeto, los enanos de Bruenor asumían la defensa de la puerta. En esta ocasión, sin embargo, Bruenor estaba al lado de su amigo el bárbaro. Lo mismo que Regis, que no se había querido perder la batalla por mucho que sus amigos insistieran en la conveniencia de que guardase reposo. En el torreón, Catti-brie empezó a disparar sus flechas en respuesta al ataque. Los dardos luminosos surcaban el aire, señalando la posición de los orcos con nitidez y causando una mortandad entre sus filas. Cuando los orcos llegaron a una decena de metros de las murallas, los arqueros de la ciudad los rociaron con una andanada de flechas que causó estragos entre los asaltantes, quienes al punto se vieron atacados por una de las bolas de fuego de Withegroo. A pesar del sinnúmero de bajas, los brutos alcanzaron la base de la muralla y empezaron a arrojar garfios y apuntalar escaleras. Armados con un ariete, un grupo pasó entre sus filas y se dirigió hacia la puerta, que a punto estuvo de ceder al primer envite. Bruenor, Regis y Wulfgar corrieron a taponar la primera brecha en el parapeto. Cuando un par de orcos saltaron al otro lado de las almenas, el bárbaro de inmediato levantó a uno en vilo y lo arrojó al vacío. A todo esto, Bruenor arremetió contra el segundo bruto, arrojándose contra sus rodillas y haciéndole perder el equilibrio. El orco asimismo cayó al vacío, aunque no al exterior, sino al patio, donde Dagnabbit y los suyos pronto dieron buena cuenta de él. En el parapeto, Bruenor se enderezó en el momento preciso en que Regis corría a plantar cara a un nuevo orco que asomaba por el parapeto. Sin pensárselo dos veces, el enano detuvo la carrera del mediano, se situó frente al bruto y lo mandó al vacío de un hachazo tremendo. Cuando otro orco se asomó, Bruenor lo rechazó muralla abajo machacándole el rostro con su escudo. A su lado, Regis trataba de ser útil, aunque la verdad era que el mediano bastante hacía con esquivar la afilada hoja del hacha de Bruenor, más peligrosa en su incesante movimiento que todas las armas de los orcos. Regis finalmente corrió junto a Wulfgar, quien estaba sumido en un verdadero frenesí de guerra. Mientras Aegis-fang (el martillo del bárbaro) daba cuenta de un enemigo tras otro, el bárbaro arrojaba con un golpe de su poderoso hombro a todo bruto que asomara por el parapeto..." Portada. Ahora bien, muchos videojuegos nos sirven para darnos una idea de cómo son las escenas de lucha, por si no tenemos mucha imaginación: El Age of empires 2 fue todo un hito, que nos hizo simular como ningún otro juego el "arte de la guerra". Una de mis unidades favoritas en el Age of Empires 2; los paladines franceses. El juego "Rome: total war" es muy adictivo por sus batallas a gran escala. Pero volvamos con las narraciones: Han sido pocos los escritores que han logrado plasmar una extraordinaria escena bélica, de hecho, los especialistas consideran que la narrativa de batallas épicas es de lo más difícil que puede haber, y si no me creen, consúltenlo. Parecer ser que hay que dejar lo más difícil a la imaginación del lector, y redactar una guerra puede volverse un relato monótono y aburrido si no se entremezcla otra trama que no sea una batalla. Llos términos más usados, según yo, son los siguientes: Tensaron los arcos... Fueron rociados con flechas... Una lluvia de flechas... La falange se... La columna... las filas... Dando tajos con la espada Cercenando miembros Apuñalando y rajándoles el - la... Lo golpeó hasta debilitarlo... El cansanció lo venció... Alzó su guardia... Con la guardia baja... Le abolló el escudo... Le hundió la espada en el cráneo... Y muchos, muchos más... pero en fin. Sólo hice este post para ver qué opinan. je. En conclusión no cabe duda que una imagen vale más que mil palabras, y las películas siempre serán de gran ayuda a la hora de recrear el relato. Sin embargo, no por ello se debe de resignarse a esperar a que se filme la película de un libro que queramos, tal es el caso de Harry Potter, Las crónicas de Narnia o (si llegan a hacer película) de El elfo oscuro... Un saludo y gracias por ver el post.
Datos archivados del Taringa! original
30puntos
7,078visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

N
Navapobski🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts39
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.